Illustrar y narrar la arquitectura escolar

Ursula Exss

Arquitecta
Doctora en Arquitectura y Estudios Urbanos PUC
Profesora de la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV.

Carolina Ríos

Diseñadora gráfica e ilustradora
Diplomada en Ilustración Creativa y Técnicas de Comunicación Visual en Eina-UAB.

Pia Schauder

Arquitecta y urbanista
Magíster en Proyecto Urbano PUC y master of Science Universidad Técnica de Berlín.

a partir de su investigación académica sobre la arquitectura escolar moderna en chile, dos arquitectas y una ilustradora realizan una docena de ilustraciones para comunicar en términos visuales algunos hallazgos de su estudio. las imágenes que surgen de largas conversaciones, en un espacio intermedio entre investigación y creación, abren nuevas lecturas y modos de acercarse a la materia que se ilustra. parte de ese diálogo se reproduce a continuación.

Palabras clave: ilustración, dibujo, escuelas y arquitectura

Ilustración del Liceo Experimental Gabriela Mistral, Santiago.

URSULA EXSS: Luego de analizar cada obra en planimetrías y fotografías de época, el ejercicio de ilustrar se convirtió en una tarea de síntesis: mostrar lo esencial, es decir, las ideas sobre la arquitectura presentes en cada una de las 12 escuelas que expusimos. Al seleccionar los trazos, apareció lo propio de cada lugar. El procedimiento es semejante al del croquis: un dibujo realizado con el cuerpo presente.

PIA SCHAUDER: A diferencia del dibujo técnico, la ilustración permite interpretar, tiene libertad para jugar con las formas, los colores, los caracteres, en fin, elementos que no buscan representar las cosas tal cual son. Asimismo lo especulativo lleva a imaginar la vida en un espacio determinado, porque uno de los aportes de la ilustración para comprender la arquitectura es su capacidad de enlazar la historia del lugar con los trazos fundamentales del espacio que cuentan algo.

CAROLINA RÍOS: Podríamos decir que la foto es lo “real” porque muestra un fragmento de realidad patente. Pero al tomar esas imágenes, interpretarlas e ilustrarlas, proyectando el modo en que vivían estudiantes, profesores, y todos quienes habitaron un lugar determinado, se cuenta y recrea una historia en parte imaginaria de lo que era esa escuela.

P.S.: En este punto la ilustración aproxima la arquitectura a un público más amplio. Por ejemplo, una persona que no entiende bien la arquitectura o la geometría, tendrá dificultades para leer un dibujo técnico. Sin embargo, al integrar los detalles que aporta la ilustración: personajes, plantas, colores, esa persona será capaz de leer lo que el dibujo pretende decir. Y en este proyecto que estuvo dirigido a los niños, fue justo esa dimensión narrativa lo que les permitió aproximarse a lo que quisimos mostrarles en la exposición. No fueron los cortes o las plantas de arquitectura lo que llamó su atención.

U.E.: La aparición de personas en un dibujo lo vuelve más cercano, porque nos identificamos, nos ponemos en el lugar de sus habitantes. En este caso cabe resaltar el factor lúdico que incorpora la ilustración: la diversidad de los personajes y sus acciones muestran la versatilidad del espacio (las caritas que se asoman, los niños que ponen atención a la clase y los que están distraídos…). Esto le otorga a la arquitectura esa condición que le es propia donde los espacios abren múltiples modos de estar. La ilustración, a diferencia de una planta arquitectónica, posibilita entender que la arquitectura no es solo funcional. Si bien aparecen las funciones del espacio, también se observan los aspectos menos previsibles, propios de la vida cotidiana.

C.R.: Los detalles son muy importantes. Cuando una ilustración es demasiado general, se pierden las capas que hacen posible el acceso al dibujo. En cambio, cuando uno se encuentra de a poco con los elementos y al comienzo se ve algo que pasa en primer plano y luego aparece otra cosa más atrás, esas interacciones enriquecen la vida del dibujo y la lectura del espacio: se multiplican las entradas.

Boceto de la Escuela Vocacional Población Joao Goulart, La Granja.

P.S.: Cuando hicimos la ilustración de la escuela con una casona grande al fondo, no contábamos con todos los datos de la fachada ni de la elevación. Aun así fue posible dibujar detalles históricos, tal vez interpretativos, pero de mucha información técnica: plantas, fotos. A pesar del carácter especulativo que tuvo el procedimiento, da una idea bastante aproximada de lo que ese espacio pudo ser en el pasado. No se trata de un dibujo histórico donde todos los detalles son fieles a la realidad, sino de una aproximación. Ilustrar es ir tanteando.

U.E.: No trabajamos con ningún caso demolido, pero sí con casos bastante modificados, como una escuela en Arica que hoy tiene corredor y originalmente no lo tenía. En este aspecto, el principal desafío fue imaginar para integrar: a partir de datos aislados debimos identificar una unidad coherente. Tal como se conectan con un lápiz los puntos numerados para revelar un dibujo que está oculto en la página, la ilustración nos permitió llenar los vacíos para dar con lo esencial de los espacios escolares propuestos.

Boceto del Liceo Experimental Manuela de Salas, Ñuñoa.

C.R.: Las ilustraciones no corresponden a ninguna época histórica: son un collage.

U.E.: En dibujos similares realizados en el pasado, se puede ver, por ejemplo, a un niño vestido con mameluco, un tipo de ropa que no usaría el niño de ahora. A pesar de esos detalles, el dibujo nos ayuda a entender que la escuela se ha sostenido tanto como ha cambiado a través del tiempo; si bien se observan variaciones históricas, existen aspectos más estables de la cultura escolar que son transversales a toda época. La fotografía ayuda a ver los distingos históricos; en cambio, la ilustración elimina la distancia entre los niños de 1940 y los del 2020, porque permite mirar sin tiempo.

  • Este texto surge del proyecto “Prototipo libro ilustrado Reimaginar la escuela” (CREA3500-35, VINCI PUCV 2025), continuación del Proyecto Fondart nº 703399 (2024) sobre ilustraciones de escuelas chilenas de mediados del siglo XX.

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