El paisaje en un libro

Javiera Pintocanales

Diseñadora gráfica
Máster en Edición en Universitat Pompeu Fabra, Barcelona, y maestría en Diseño y Producción Editorial en Universidad Autónoma de México
Dirige el Taller Pez, desarrolla libros de artista y hace clases de dibujo al natural

este texto comparte la experiencia de registrar el paisaje valenciano de el saler, a través de la creación y producción de un libro colaborativo de artista. en él se reúnen dos maneras de observar y dibujar, múltiples técnicas gráficas para expresarlo y diversos modos de leerlo.

Palabras clave: paisaje, dibujo, grabado y libro de artista

En agosto de 2014 y enero de 2015 visité en Valencia a la artista Eva Mengual1, con quien tenía pendiente la idea de hacer un libro. Desde que nos conocimos en Barcelona, durante la primera edición de Arts Libris, en 2009 –feria dedicada a libros y publicaciones de artista–, hubo entre nosotras una conexión natural a través del humor negro y el gusto que compartíamos por los procesos lentos de la gráfica tradicional. Las dos amamos el grabado y, más aún, los desafíos en torno al grabado y la creación de libros experimentales, por lo que siempre tuvimos en mente hacer un proyecto en común.

Cuando ya estaba claro que dejaría Barcelona –después de diez años de residencia en esa ciudad donde aprendí la disciplina del libro de artista y produje gran parte de mi obra– para mudarme a México, la posibilidad de un trabajo conjunto adquirió más urgencia y por fin le pusimos fecha.

Durante mi viaje aprovechamos de organizar un taller en La Seiscuatro –espacio que Eva creó para desarrollar proyectos con técnicas tradicionales de grabado, encuadernación e imprenta–, que llamamos Libro Paisaje, pensado en este interés cada vez más consciente por vincular la naturaleza y la experimentación editorial. El plan era hacer un libro a partir de lo mínimo: una hoja de papel plegada. Y a partir de esa hoja, con un semicorte en su horizontal y dos pliegues en acordeón, logramos diseñar un cuadernillo capaz de albergar la interpretación de un paisaje.

La invitación extendida a los asistentes del taller consideraba llevar elementos naturales que les fueran significativos y trabajar con ellos sus ilustraciones para realizar grabados con la técnica de punta seca. Además, compusimos la definición “oficial” de la palabra “paisaje” en tipos de plomo, de la que cada participante recibió una página con el texto impreso:

Paisaje
Del fr. paysage, deriv. de pays, ‘territorio rural’, ‘país’.
m. Extensión de terreno que se ve desde un sitio./ 2. Superficie o terreno considerada en su aspecto artístico./ 3. Pintura o dibujo que representa cierta amplitud de terreno.

La página contendría la impresión de su placa ilustrada y que mediante cortes y pliegues terminó por convertirse en un pequeño libro. Algo que dio pie a nuestro propio proyecto sin habérnoslo propuesto de antemano.

Herramientas y elementos naturales de
El Saler para dibujar en el lugar.

De la definición de paisaje nos gustó en especial la acepción que implicaba estar presentes en un lugar; que se considerara su dimensión artística y que existiera el requerimiento de representar amplitud. A partir de ello mirar juntas un paisaje y ver qué cosas se desprendían de esa experiencia.

Nuestro libro Paisaje surgió como ejercicio por la voluntad de hacer visible la manera en que dos personas observan y registran un mismo lugar. Poner a prueba la realidad del paisaje y su transformación a través de lo que cada mano y cada mirada rastrea. Porque a Eva y a mí nos convocan cosas tan distintas como recurrentes. En Eva la realidad es más “monolítica” o “rupestre”, con clara intención de volver a un código visual primigenio. En mi caso, se traduce en múltiples líneas, tramas y texturas. Esos son nuestros lenguajes. Así hablan nuestras manos.
Para llevar a cabo este ejercicio elegimos el paisaje de El Saler, una combinación particular de entornos naturales, urbanos y agrícolas, caracterizado por la Dehesa del Saler, un bosque mediterráneo; las playas de arena con dunas; y el Parque Natural de la Albufera, un gran lago de agua dulce rodeado de arrozales.

No recuerdo por qué lo escogimos, quizá porque allí coexisten muchos rasgos que evocaban las dunas de Ritoque. Esas arenas finas y cambiantes esparcidas junto a un cuerpo de agua dulce, el estero que tantas veces dibujé siendo estudiante de diseño. O tal vez se debió a que El Saler es zona de arrozales; por lo tanto, de increíbles paellas y buen comer, otro asunto de mucha importancia para las dos. No obstante, pudo ser la mezcla de ambas razones lo que terminó de seducirnos: paisaje y buena comida, combinación que siempre resulta atractiva.

Pero más allá del supuesto antojo por las paellas, teníamos la certeza de querer dibujar in situ las placas litográficas para nuestros grabados. No queríamos hacer bocetos en el lugar y luego traducirlos en la comodidad del taller, sino estar entre las arenas y el viento, y ver cómo las condiciones ambientales afectaban nuestros trazos.

Para ello preparamos unas placas de aluminio sensibilizadas para el trabajo litográfico y trasladamos las herramientas a la playa. Después, en el taller, realizamos el proceso químico y delicado de acidular las placas para seguir dialogando sobre esta idea del paisaje personal y compartido. Una dimensión doble y simultánea que ayudó a perfilar el despliegue del pequeño libro reversible, que a su vez permitía extender la amplitud horizontal del paisaje. En esa dirección de lo doble elaboramos una nueva definición; una nacida de la experiencia de dibujar en el terreno mismo:

Paisaje.
m. Lo que se ve al pasear./ 2. Lugar que pasa a través del lenguaje del pensamiento o de la mano, en forma de palabra o dibujo./ 3. Lo horizontal.

Consideramos que el paseo es lo que convierte un lugar en paisaje a través de un tiempo demorado, contemplativo, y que el pensamiento o la mano lo vuelven materia al transformarlo en palabra o dibujo. También precisamos que lo horizontal es lo que captura la amplitud requerida para contenerlo. A esto le sumamos una pequeña fotografía para cuestionar la idea de “lo real”, ya que la imagen, mediante la técnica del fotograbado sobre placa de fotopolímero, es también interpretación.
Por último, el contenedor que propusimos como parte de la obra cumplía al mismo tiempo la función de exhibir: según la manera en que se plegara el libro, mostraría una u otra cara enmarcada por la pregunta de si ese fragmento hablaba de paisaje o perdía su condición de lugar para transformarse en algo distinto.

Todo el proceso de impresión fue un juego y un gran desafío, pues reunimos varias técnicas de grabado e impresión: litografías sobre placa de aluminio, fotograbado e impresión tipográfica sobre una única pieza de papel, ampliando el rango de error. Primero se estamparon las impresiones litográficas, luego el fotograbado y al final la impresión con tipografías de plomo compuesta a mano en ambos lados de la página.

Al terminar de escribir este texto vuelvo a buscar el diccionario académico de la RAE, y según lo que leo pareciera que con Eva hicimos un paisaje de un paisaje, un paisaje personal a partir de lo observado. Asimismo el acto de admirar se materializa a través de la mano y del dibujo que convierte un territorio determinado en un paisaje propio, con un espacio en la memoria, que más que traer el original de regreso, recuerda en el cuerpo cómo se sintió el estar allí.

Paisaje
Del fr. paysage, deriv. de pays, ‘territorio rural’, ‘país’.
m. Parte de un territorio que puede ser observado desde un determinado lugar.
m. Espacio natural admirable por su aspecto artístico.
m. Pintura o dibujo que representa un paisaje (|| espacio natural admirable).

  • Cada ejemplar del libro Paisaje está compuesto por dos estampas litográficas, un fotograbado y tres impresiones tipográficas realizadas por las autoras sobre papel Incisioni Magnani de 220 g. Edición de 20 ejemplares impresos en La seiscuatro, Valencia, España.
  • Contenedor: 20 × 24,5 cm
  • Libro plegado: 8,2 × 11,7 cm
  • Libro extendido: 50 × 23,5 cm

Notas

  1. Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Valencia y máster en Producción Artística en la misma universidad. Su trabajo creativo se desarrolla en el mundo del grabado, la encuadernación y el libro de artista.

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