Construir con tierra, construir con menos
Arquitectura del suelo desde el Taller de Obra en Ciudad Abierta
Andrés Garcés
Arquitecto
Doctor en Arquitectura por la UPC
Profesor de la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV
Rodrigo Daine
Arquitecto
Magíster en Arquitectura y Diseño por la PUCV
Profesor agregado de la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV
Ana Carolina Nonato
Arquitecta y urbanista
Gran parte de las construcciones que conforman el paisaje habitado del mundo corresponde a una arquitectura vernácula y doméstica, desarrollada a lo largo de siglos por comunidades que a partir de sus saberes locales, levantaron viviendas y espacios colectivos con los recursos disponibles en el entorno. Este modo, que se remonta incluso a épocas prehistóricas, ha sido reemplazado por la industria, relegando al olvido una parte decisiva del patrimonio material y cultural de la humanidad.
Por esta razón, el Taller de Obra realizado en ciudad abierta propuso explorar la técnica del tapial –una de las formas más robustas y expresivas de construcción con tierra cruda– mediante un ejercicio situado, colectivo y experimental.
Palabras clave: tierra – tapial – experimentación – ecología

En las primeras décadas de este siglo, el sector de la construcción se consolidó como una de las actividades con mayor impacto negativo sobre el medioambiente: es responsable de cerca del 39% de las emisiones globales de dióxido de carbono asociadas al consumo de energía, demanda enormes cantidades de recursos naturales y genera gran volumen de residuos.
En América Latina, y en particular en Chile, este paradigma constructivo se basa en una fuerte dependencia del hormigón, el acero y otros materiales de alta huella ecológica, empleados a través de procesos mecanizados que en muchos casos ignoran las especificidades culturales, sociales y territoriales de los lugares donde se emplazan.
En un contexto global que exige con urgencia la transición ecológica, el sector de la construcción continúa replicando prácticas intensivas en energía e insiste en el uso de materiales no renovables. Esta contradicción, además de agravar el deterioro ambiental, contribuye a profundizar las desigualdades sociales, limitando el acceso a viviendas saludables y culturalmente significativas para vastos sectores de la población.
Frente a este panorama desolador se fortalecen algunos esfuerzos por recuperar y valorar las construcciones en tierra como una alternativa viable. Se crearon congresos internacionales dedicados a este tipo de arquitectura y centros de investigación especializados, como CRAterre, en la Universidad de Grenoble, en Francia, que han contribuido a sistematizar saberes técnicos y patrimoniales sobre el particular material.
Sin embargo, en el ámbito chileno, el estudio de la construcción en tierra ha estado limitado a una visión patrimonial, centrada en su conservación más que en su desarrollo como tecnología vigente y proyectual. Solo en el último tiempo han emergido voces que la abordan desde una perspectiva moderna, reconociendo su potencial técnico, ecológico y cultural frente a los desafíos del presente.
Entre las múltiples iniciativas que recuperan los saberes constructivos tradicionales y exploran su potencial para responder a las demandas actuales destaca el método del tapial, sistema que consiste en la compactación de capas de tierra cruda dentro de moldajes, que crean muros monolíticos de gran masa térmica, durabilidad y expresividad arquitectónica.
Utilizado por siglos en diversas regiones de América Latina, Asia y Europa, su vigencia no se limita a su valor patrimonial o vernáculo. Algunas experiencias internacionales: Earthman en Austria, Tabebuia en Paraguay o Materia Base en Brasil, han demostrado que puede integrarse a criterios contemporáneos de sostenibilidad, eficiencia energética e incluso procesos de industrialización, sin renunciar a su potencial estético ni a su arraigo territorial.

La técnica del tapial representa algo más que un sistema constructivo tradicional, porque constituye uno de los pocos métodos en tierra que aún se explora con cierta profundidad a nivel técnico y proyectual. No obstante, su desarrollo sigue limitado, en gran parte debido a la falta de validación normativa y estandarización técnica, además de las exigencias sísmicas de países como Chile. Pocos han innovado en esta técnica desde un enfoque estructural. Es el caso del sistema de tapial postensado que abre nuevas posibilidades para su aplicación en zonas de riesgo. Estas investigaciones nos llevan a preguntarnos por aspectos fundamentales: pensar la geometría, la forma del muro, el moldaje y el sistema constructivo del tapial como posibles respuestas para la innovación.
El tapial se ha desarrollado de manera tradicional a partir de moldajes trepadores, permitiendo una economía significativa de materiales y una lógica de progresión constructiva. El moldaje es clave, pues facilita el proceso y da forma a la materia, y con ello define sus cualidades estructurales.
Por este motivo fue que el Taller de Obra de la Escuela de Arquitectura y Diseño, de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, se propuso abordar su dimensión geométrica como hipótesis central: mejorar las cualidades sísmicas de un muro de tapial a través de su forma, en especial desde la articulación de la planta en los ejes x y. Esta intuición, nacida de la observación y de la práctica, encuentra un vínculo en los estudios del arquitecto Gernot Minke, quien explora las proporciones ideales entre altura, grosor y longitud del muro, destacando el papel de la geometría en su estabilidad.

La relación con la ingeniería estructural resulta entonces inevitable, porque el diseño de muros tapiales requiere conocer los materiales, calcular proporciones y establecer vínculos formales que incidan en su comportamiento estructural, en particular frente a cargas laterales como los sismos.
A diferencia de otras técnicas como el adobe o la quincha, donde la tierra se trabaja en estado plástico o casi líquido, el tapial permite construir con tierra seca o ligeramente humedecida, compactada in situ. Esto hace el proceso más limpio y rápido, ya que el muro queda terminado al desencofrar, sin generar residuos ni etapas intermedias de revestimiento o acabado.
Por último, sus cualidades térmicas y de habitabilidad: inercia, respirabilidad y comportamiento frente a cambios de temperatura, abren nuevas perspectivas para su aplicación. La empresa Earthman ha avanzado en esta línea con el desarrollo de muros y suelos de tapial desde una óptica industrial, con lo que ha reforzado la idea de que la tierra no es cosa del pasado, sino una alternativa adaptable y vigente para la arquitectura del futuro.
A partir de una práctica pedagógica que vincula investigación, oficio y obra, el taller ha iniciado un proceso de exploración técnica, formal y situada en el uso de tierra cruda. La experiencia no se limita a una especulación abstracta, porque surge de una realidad concreta: la construcción de la Hospedería del Teatro, una obra en curso en Ciudad Abierta. El espacio de aprendizaje colectivo combina charlas teóricas, laboratorios experimentales y trabajo de campo, para dar lugar a un conocimiento que emerge desde la acción del construir.


La primera decisión proyectual es además un gesto fundacional: preparar el suelo es levantar la obra. Frente a una lógica convencional que considera la tierra excavada como un desecho, se opta por excavar con mayor profundidad para hundir la obra, utilizando el material extraído en calidad de materia prima. Esa misma tierra se transforma para crear un nuevo suelo, protector del viento y base de los muros que conforman el espacio escénico principal. Estos muros curvos generan un límite difuso entre el adentro y el afuera, donde el lado cóncavo contiene un primer aire interior. La acción no es solo una respuesta funcional o formal, sino una pregunta materializada: construir es también una forma de pensar.
Con esto, el Taller de Obra en Ciudad Abierta plantea una manera distinta de hacer arquitectura: una que observa, reflexiona y actúa desde el territorio y los materiales disponibles, reconectando el conocimiento técnico con la sabiduría ancestral. En un contexto marcado por la urgencia climática y la desigualdad habitacional, el trabajo con tierra cruda es un ejercicio de recuperación patrimonial y una apuesta activa por la sostenibilidad, la pertenencia y la innovación.
Desde el diseño de moldajes modulares hasta la construcción colectiva de prototipos a escala real, la iniciativa demuestra que es posible vincular investigación, pedagogía y acción en un proceso de creación situado. Construir con tierra, en este sentido, es construir con menos: menos impacto ambiental, menos dependencia de sistemas industriales, menos distancia entre quien proyecta y quien construye; y al mismo tiempo, es construir con más: más conciencia del entorno, más vínculo con el hacer, más posibilidad de imaginar futuros habitables y coherentes con el lugar.
Sin ofrecer soluciones definitivas, esta experiencia invita a abrir preguntas necesarias y a ensayar caminos posibles. Es en esa apertura que el taller se afirma como espacio de aprendizaje y transformación, donde el acto de construir es además un acto de pensamiento, y donde cada muro de tierra erguido es una forma concreta de imaginar otro modo de habitar el mundo.

- Este proyecto fue seleccionado para participar en la Bienal de Arquitectura de Venecia 2025, evento que enfocó su propuesta curatorial en las relaciones entre inteligencia artificial, inteligencia natural e inteligencia colectiva. En ese contexto, nuestra iniciativa ha sido reconocida por su capacidad de articular saberes tecnológicos, tradicionales y comunitarios, proponiendo una arquitectura que responde de manera situada e innovadora a los actuales desafíos ambientales y sociales.
Referencias
- Jorquera, N. Patrimonio chileno construido en tierra. Santiago: Editorial ARQ, 2016.
- Minke, G. Manual de construcción con tierra. Ecohabitar. Visiones Sostenibles, 2010.
- Álvarez V., L., Barros, P. e Imhoff, F., Terra. Desde la tradición a la innovación tecnológica en sistemas constructivos a base de tierra cruda. Valparaíso: Editorial USM, 2014.
- CRATerre. ISO 21895: 2020: Earth construction — Building with rammed earth. International Organization for Standardization, 2020.
- Earthman. “Industrialized Rammed Earth Construction Systems”, 2024. www.earthman.at
- Tabebuia Arquitectura. (2023). “Arquitectura en tierra y geometrías complejas”. Asunción, Paraguay, 2023.
- Materia Base. Construcción contemporánea en tierra cruda. São Paulo, Brasil, 2023.
- GlobalABC. 2020 Global Status Report for Buildings and Construction. UNEP, 2020.
- Jonas, W. Design Research and its Meaning to the Methodological Development of the Discipline. In R. Michel, 2007.
- Friedman, K. “Creating Design Knowledge: From research into practice”. Paper presented at the IDATER 2000. International Conference on Design and Technology Educational Research and Curriculum Development, 2000.
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