Inmersiones

Si el mundo constituyese un género, su principal recurso estilísico sería sin duda el agua.

Joseph Brodsky 2008:86

El agua es la fons et origo, que precede a toda forma. Lo que los griegos llaman arjé, que significa “fuente” o “principio”, el elemento que compone todas las cosas, que determina el ser propio de cada ente. El presocrático Tales de Mileto fue el primero en concebir la idea, lo que implica que antes de que entendiéramos la química, ya sabíamos que el agua era esencial. De hecho, sabemos más sobre el espacio que las presiones abrumadoras de la profundidad. La naturaleza enigmática del abismo, tan fértil para los poetas y los filósofos, es aún insondable para la ciencia.

Valerie Miles, 2016:6

Desaparecer en el agua profunda o desaparecer en un horizonte lejano, asociarse a la profundidad o a la infinitud; tal es el destino humano que busca su imagen en el destino de las aguas.

Gaston Bachelard, 2016:25

El agua, para el pescador y el marinero, es vida y muerte, sustento e insidia; corroe la madera del barco igual que la vida del hombre que se aventura en el mar pérfido y amargo, fiándose de la frágil tabla en la que posa sus pies y que lo separa del abismo. […] las aguas de los abismos son también una gran fuente bautismal.

Claudio Magris, 2014:75

Por cada pescador que se va, pronto acude otro, de modo que la sociedad de pescadores adormecida durante el día y en vela por las noches no se modifica con el paso de los años, al menos en apariencia, que supuestamente retrocede más allá del recuerdo. Parece que sólo en raras ocasiones uno de los pescadores entra en contacto con su vecino, pues a pesar de que todos ellos estén mirando fijamente hacia el este y vean ascender en el horizonte el crepúsculo vespertino y el alba, y a pesar de que, según creo, a todos les conmuevan los mismos sentimientos inexplicables, cada uno de ellos está completamente solo y no confía más que en sí mismo y en sus pocos aparejos, en su pequeña navaja, por ejemplo, en su termo o en su pequeño transistor, del que escapa un sonido áspero apenas audible, como si las piedras que ruedan hacia atrás con las olas hablaran entre ellas.

W.G. Sebald, 2018:64

De todas formas en el mar no se está nunca solos; esa laguna plateada, esos continuos, mínimos y variados ruidos que hay que descifrar imponen un diálogo aproximado.

Claudio Magris, 2014:76

Es una voz en la que resuenan mil voces y a la que se atribuyen muchas cosas: paciencia, dolor y cólera. Pero lo más impresionante de esta voz es su tenacidad. El mar nunca duerme. Lo oímos siempre, de día, de noche, durante años y decenios; sabemos que ya lo oían hace siglos.

Elias Canetti, 2014:156

El mar es lo más antiguo y poderoso, como dice Hesíodo, y yo no me cansaría nunca de mirarlo, de escucharlo; es una infancia individual y coral, que a menudo muchos olvidan, igual que se olvida la infancia, entregándose de ese modo a la muerte.

Claudio Magris, 2014:17

Cuando tenía doce años un entrenador comentó que yo tenía “instinto” para el agua. […] Es un conocimiento del espacio acuático, una capacidad para saber con precisión dónde está mi cuerpo y qué produce, una empatía animal ante el contacto con un elemento: ese estremecimiento elástico que experimenta un gato cuando se le toca el lomo.

Leanne Shapton, 2022:222

Al entrar en el agua, nos sumergimos en un mundo profundamente privado, como si estuviésemos en el útero. Esas aguas amnióticas son seguras y a la vez aterradoras, porque todo puede torcerse en el parto, y te encuentras a merced de fuerzas ignotas sobre las que no ejerces ningún control.

Roger Deakin, 2019: 11

He dicho en numerosas ocasiones que uno nada para estar sola. Pero eso es cierto únicamente a medias. A veces es necesario ir a solas, avanzar por uno mismo, al lado de nadie, para asistir a una comunión con el agua. A la cantidad de tiempo que le lleva a una sustancia dejar el océano atrás –dejar el agua atrás– se le llama tiempo de residencia. El sodio, por ejemplo, tiene un tiempo de residencia de 260 millones de años.

Cristina Rivera Garza, 2021:295

Sé nadar como los otros, pero tengo mejor memoria que ellos y no he olvidado el no- saber-nadar de antaño. Y como no lo he olvidado, el saber-nadar no me sirve de nada y, en consecuencia, no sé nadar.

Franz Kafka

Fruto de una acción inmaterial, la que ejercen sobre el mar y la arena las fuerzas del viento, el sol y las nubes, los trastornos de luz, de forma y de color, el aumento o la disminución del oleaje, los cambios de dirección en el movimiento del agua y todos los signos típicos de la playa tienen algo trucado, un cierto carácter de ilusión óptica, como si lo que los produjera no fuera un agente exterior, como la tiza que traza la línea sobre la pizarra, sino el mismo plano del mar o de la arena al plegarse sobre sí mismos.

Alan Pauls, 2018:34

El mar lo engloba todo y nada puede colmarlo. Todos los ríos, torrentes, nubes y demás aguas de la tierra podrían volcarse en el mar sin que este aumentase realmente de volumen; no cambiaría, se mantendría siempre la sensación de que es el mismo mar.

Elias Canett i, 2014:157

Llaman violento al río cuando baja corriendo, arrebatado; pero ninguno dice que es violento el cauce que lo encierra.

Bertolt Brecht

El fragmento de Heráclito, No se entra dos veces en un mismo río, y aun la variante radical de uno de sus discípulos, Nadie entra nunca en un río, podría admitir, para la circunstancia, una versión más adecuada: cada uno trata de entrar, infructuoso, como en un sueño, a su propio río.

Juan José Saer, 2023:23

Soñando cerca de un río he consagrado mi imaginación al agua, al agua verde y clara, al agua que pone verdes los prados. No puedo sentarme cerca de un río sin caer en una profunda ensoñación, sin volver a encontrarme con mi dicha… No es necesario que sea el arroyo de uno, el agua de uno. El agua anónima sabe todos mis secretos. El mismo recuerdo surge de todas las fuentes.

Gaston Bachelard, 2016:18

Cuando mi madre se murió las cosas empezaron a fluctuar. Lo que antes me había estructurado y me daba amparo, se venía abajo y se disolvía. Para mí un solo tema tenía sentido: el agua. El tiempo mismo era, como el agua, una corriente poderosa que se había llevado a mi madre y me arrastraba para el mismo lado. En esa idea encontraba un poco de consuelo.

Celia Paul, 2021:194

Muchos amigos me remiten al proyecto fotográfico “La topografía de las lágrimas” de Rose-Lynn Fisher. Consiste en una serie de fotografías de lágrimas secas que se han tomado a través de un microscopio, donde los cristales de sal forman pequeños paisajes emocionales. Las lágrimas del duelo son inhóspitas y perpendiculares, rompiéndose aquí y allá en agrupaciones de curvas. Las lágrimas de pelar cebollas son espesas como un papel pintado de helechos. Y es fácil imaginarlas expuestas en la casa de un frívolo decorador.

Heather Christle, 2020:94

Asumiendo que la belleza consiste en la distribución de la luz en la forma que más agrada a la retina, una lágrima es el reconocimiento, tanto de la retina como de la lágrima, de su incapacidad de retener la belleza. […] Una lágrima es la anticipación del futuro del ojo.

Joseph Brodsky 2008:86

Bachelard, Gaston, El agua y los sueños, México: FCE, 2016.

Brodsky, Joseph, Marca de agua, Madrid: Siruela, 2008.

Canetti, Elias, Masa y poder, Debolsillo, 2014.

Christle, Heather, El libro de las lágrimas, España: Tránsito, 2020.

Magris, Claudio, Microcosmos, Barcelona: Anagrama, 2014. —, “Acerca del mar”, Granta 17, 2016.

Miles, Valerie, “Pensar el agua”, Granta 17, 2016.

Shapton, Leanne, Bocetos de natación, Buenos Aires: Blatt & Ríos, 2022.

Paul, Celia, Autorretrato, Buenos Aires: Chai, 2021.

Pauls, Alan, La vida descalzo, Buenos Aires: Random House, 2018.

Rivera Garza, Cristina, El invencible verano de Liliana, Santiago: Penguin Random House, 2021.

Saer, Juan José, El río sin orillas, Buenos Aires: Seix Barral, 2023.

Sebald, W.G., Los anillos de Saturno, Barcelona: Anagrama, 2018. Deakin, Roger, Diarios del agua, Madrid: Impedimenta, 2019.

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Editorial

Catalina Porzio de Angelis