Tipo Móvil
Taller de procesos lentos
Andrea Torres
Diseñadora gráfica
Magíster en Docencia para la Educación Superior por la UNAB
Profesora de la UDD y fundadora del taller Tipo Móvil
el taller tipo móvil –pronto a cumplir diez años de existencia– es un espacio de reunión en torno a la tipografía y la impresión. su labor principal ha sido revalorar y difundir este oficio a través de charlas, muestras colectivas, documentales y entrevistas, ferias y talleres en diversas instituciones, lo que ha permitido expandir esta ola de amor por el oficio de manera lenta pero significativa. el espacio, ubicado en la ciudad de santiago, se ha transformado a veces en aula, mediante talleres a particulares o cursos para estudiantes universitarios; en centro de producción artística, en que se elaboran láminas y pequeños tirajes de poesía; en imprenta, con fanzines, tarjetas y postales para artistas; y, de vez en cuando, se convierte tan solo en un lugar para sentarse a pausar la ciudad y tomarse un café.
Palabras clave: artes gráficas – tipografía – imprenta

A comienzos de los noventa, cuando empezábamos a vivir en carne propia la globalización en estos confines del planeta, aparecieron hitos que marcaron la transición hacia una aceleración de la vida. Recuerdo en mi infancia, la expectativa que generó la llegada de la cadena McDonald’s al norte del país: un acontecimiento que nos llevó a viajar 250 kilómetros hasta Antofagasta, con el solo fin de conocerlo. Ante sus puertas se extendían largas filas de espera, a pesar de que su oferta enarbolaba el principio de “comida rápida”. Ya una vez asentado este nuevo sistema de alimentación, finalmente cumplió su promesa de reducir el tiempo que “gastábamos” en alimentarnos, transformando el acto de sentarse a la mesa, comer y compartir en un mero trámite: había que estar pronto en otro lugar produciendo. Además, el concepto de lo inmediato fue permeando todos los aspectos de nuestras vidas, determinadas por una serie de fórmulas anglicistas: fast food, fast fashion, fast delivery; movimientos que tendían al consumo rápido y masivo, y exigían un modo de producción edificado en los mismos términos.


El brillo de la globalización nos encandilaba con su inmediatez, y las artes gráficas se sumaban a esta tendencia. Las imprentas, que llevaban un buen tiempo subidas al carro del offset y sus consecutivos avances tecnológicos, se veían tan atraídas como apabulladas ante la llegada de la impresión digital, cuyos méritos consistían en reducir los tiempos de producción y simplificar los procesos: computadores conectados directamente a la máquina podían imprimir en cuestión de segundos sobre una multiplicidad de sustratos. Al final, las máquinas, cada vez más tecnologizadas, fueron prescindiendo de la mano de obra. Y como si nada, pasamos de cinco siglos de trabajo con tipos móviles a una avalancha de avances que se concentró en tan solo tres décadas. Sin embargo, presiento que el vértigo de esa abrupta aceleración no pasó inadvertido en los espíritus más sensibles. En el último tiempo hemos visto desarrollarse un particular interés por los procesos lentos. De la misma manera en que antes proliferaron los términos asociados a lo rápido, hoy escuchamos hablar con frecuencia de slow food, slow fashion, sustentabilidad, procesos orgánicos, consumo local, reducción de la huella de carbono. Prácticas que se han visto reflejadas en el mundo de la impresión al amparo de verdaderos manifiestos como Slow Printing, Print Isn’t Dead o Pressing Matters.



Al parecer, en respuesta al exilio de las prácticas sensibles, las personas buscamos volver a tocar, a sentir con las manos, a formar parte de los procesos, validando los oficios tradicionales y del libro en particular, generando una efervescencia en el mundo de la edición independiente y las artes gráficas. En este contexto se sitúa Tipo Móvil, un taller de diseño e imprenta tipográfica dedicado a revalorar el oficio de imprimir a mano con máquinas, como si en ello se jugara una contradicción.

Papel, 100% algodón, hecho a mano, color blanco / 14 x 21 cm / 29 copias / Pantone Warm Red (corazón) y Pantone Fluorescet Blue (cerebro).
Su línea editorial se encamina hacia la poesía, la ilustración –algunas sacadas de antiguos libros de medicina y botánica–, la tipografía y el pensamiento. Imprimen láminas sobre papel de algodón, donde todas las etapas del proceso se realizan con lentitud: cortar a mano el papel, componer los tipos móviles, entintar, hacer pruebas y poner a punto las máquinas para luego imprimir, una a una, las piezas de la serie. Es como entrar a una cápsula del tiempo en la que se pausa la vorágine de la ciudad y los decibeles de las calles son reemplazados por la cadencia de la prensa tipográfica. Una máquina de fierro fundido de 950 kilogramos que avanza a paso de gigante, dando tiempo en cada vuelta de volante para incorporar el papel a mano, suscitando una relación colaborativa entre la máquina y la mano de obra.

Papel Conqueror Connoisseur Neutra de 300 g, 100% algodón / 17,5 x 25 cm / 46 copias / Negro + flúor anaranjado.
Las piezas que compone este taller han sido cuidadosamente buscadas y rescatadas para darles una segunda vida: tipos móviles de plomo, componedores, llaves, cuñas, imposiciones, material de blancos, cuadratines, tintas, rodillos, chibaletes, galeras y cada uno de los elementos y herramientas necesarios para obtener una página impresa. Cada elemento reubicado convive en armonía a la espera de su turno para ser utilizado, llenarse de tinta y dejar su huella sobre un papel, preservando una historia que solo ellos conocen para contar una nueva, cerca del origen etimológico que las reúne: las artes gráficas.

