MUSA
Acción recreativa en la resignificación de una escena
Gianni Laneri
Diseñador industrial
Máster en Artes por la Universidad de las Artes de Berlín
Miembro del colectivo ON/OFF y fundador del Proyecto MUSA
La multispecies union space agency (musa) es una agencia espacial especulativa que imagina un futuro en el que los humanos, con ayuda de tecnología avanzada, colaborarán con múltiples especies en una misión simbiótica de exploración espacial a largo plazo. el proyecto pretende cuestionar la visión antropocéntrica de la exploración espacial y promover un enfoque más colaborativo e integrador. su visión implica una nave en la que diferentes especies comparten sus habilidades y conocimientos para alcanzar un objetivo común. esto podría conducir a la aparición de una nueva forma de inteligencia colectiva o «superorganismo» que trascienda las capacidades de cualquier especie o máquina individual. el proyecto explora los beneficios potenciales de tal misión, incluyendo innovaciones y soluciones para abordar los retos medioambientales y de sostenibilidad en la tierra.
Palabras clave: multiespecie – simpoiesis – universo – especulación

Misión Juno de MUSA en órbita alrededor de Júpiter.
La exploración espacial ha sido una búsqueda constante de la humanidad no solo para descubrir nuevos mundos y construir tecnologías avanzadas, sino para trabajar juntos hacia un objetivo más amplio, independiente de la nacionalidad, la etnia o el género. La colaboración no siempre ha sido una tarea fácil, partiendo por la intensa carrera espacial durante la Guerra Fría, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética competían por innovar y dominar esas áreas de la tecnología. Desde entonces, la cooperación en este campo ha progresado y hemos logrado acoger a 236 personas de 18 naciones en la Estación Espacial Internacional (ISS) que colaboran en proyectos de investigación con 93 países. Sin embargo, hasta ahora, esta aventura ha involucrado principalmente a seres humanos y a sus máquinas. Pero, ¿qué pasaría si en lugar de una misión centrada en el ser humano, la exploración espacial fuera una empresa colaborativa entre múltiples especies? ¿Podríamos trabajar en la exploración espacial junto con no humanos? Tanto los unos como los otros tendríamos mucho que ganar con este tipo de colaboraciones. Imaginemos lo que podríamos aprender sobre el mundo o el universo que se experimente a través de un ser profundamente diferente. Además, las colaboraciones interespecies podrían generar un respeto y una comprensión sin precedentes.
La Agencia Espacial de la Unión Multiespecies, más conocida como MUSA (Multiespicies Union Space Agency), es un proyecto interdisciplinar especulativo que presenta una visión radical del futuro, donde los siete reinos de los seres vivos –bacteria, archaea, protista, chromista, plantae, fungi y animalia– se dedican a la exploración del espacio. Para ello abandona las estructuras jerárquicas tradicionales de los programas espaciales centrados en el ser humano y adopta un enfoque más colaborativo e integrador que fomenta el aprendizaje y el entendimiento mutuo. Al incorporar las perspectivas y necesidades de todas las especies implicadas, crea un programa verdaderamente sostenible, equitativo y transformador. En esta visión, los seres humanos no son el único objetivo, ni siquiera los principales impulsores de la misión, sino participantes en pie de igualdad en un sistema complejo e interdependiente.

En el núcleo de esta misión está el concepto de simpoiesis, proceso por el que diferentes organismos y sistemas cocrean y evolucionan juntos. El proyecto se basa en la simbiosis, un proceso de transformación colectiva en el que los organismos interactúan con su entorno y entre sí para formar nuevas relaciones y sistemas. Este planteamiento reconoce que todos los seres vivos están interconectados y que ninguna especie puede existir aislada. El término, acuñado por la bióloga Donna Haraway, es una alternativa a la idea tradicional de la autopoiesis de Maturana y Varela, que considera los sistemas vivos como autocontenidos y autorreferenciales. La simpoiesis, en cambio, reconoce que todos los seres vivos están interconectados y son interdependientes, y que la aparición de nuevas formas de vida es el resultado de relaciones simbióticas continuas. Al aplicar este concepto a la exploración espacial, MUSA proyecta un futuro en el que los seres humanos puedan coexistir con otras especies y trabajar juntos hacia objetivos comunes, apuntando a proporcionar y promover la biodiversidad, la cooperación entre los organismos vivos y sus ecosistemas en la investigación y la tecnología espacial. Su programa refuerza nuestra evidente interconexión y nos ayuda a reconocernos como un «nosotros», humanos y no humanos cohabitantes de una sublime y vulnerable nave espacial.

La nave espacial MUSA es una manifestación física de esta idea, con diferentes especies que trabajan para mantener la vida y avanzar hacia lo desconocido. No es solo una herramienta para transportar a los seres humanos y su equipo, sino un organismo vivo por derecho propio, capaz de sustentar y alimentar una diversidad de formas de vida. Está diseñada siguiendo los principios de la biomímesis, inspirándose en el mundo natural para crear un hábitat energéticamente eficiente, autosuficiente y adaptable a las condiciones cambiantes, con una arquitectura única que permite a diversas especies coexistir y prosperar juntas. La nave tiene diferentes secciones o cápsulas dedicadas a especies como plantas, animales o humanos, con un diseño general optimizado para las relaciones simbióticas y el uso eficiente de los recursos en el espacio. Esto podría conducir a la aparición de una nueva forma de inteligencia colectiva o «superorganismo» que trascienda las capacidades de cualquier especie o máquina individual. Es en sí misma una obra de arte, una obra maestra de diseño que desafía nuestras ideas preconcebidas sobre el aspecto y el funcionamiento de una nave espacial. Un poderoso símbolo de imaginación radical que nos reta a cuestionar nuestras suposiciones y prejuicios, a imaginar nuevas formas de colaboración y cocreación, y a abrazar lo desconocido con curiosidad y asombro.

Chimenea hidrotermal de las profundidades marinas artificial que se alimenta del metano oxidado de nuestra atmósfera. Estos satélites son esenciales para disminuir el sumidero biológico de metano.
Pero la visión de MUSA no es solo una fantasía. Tiene implicaciones prácticas para abordar los retos a los que se enfrenta nuestro planeta. Al trabajar en un contexto multiespecie, podemos aprender de la sabiduría y la resistencia de otros organismos, y encontrar soluciones innovadoras a problemas complejos. Al utilizar el diseño especulativo –un campo que se centra en explorar futuros posibles mediante la creación de artefactos o escenarios que representan formas alternativas de vivir, trabajar e interactuar con el mundo–, el diseño se presenta como herramienta de especulación y reflexión crítica, cuestionando los supuestos existentes y vislumbrando otras posibilidades. En MUSA, el diseño especulativo desempeña un papel crucial a la hora de imaginar y diseñar nuevas formas de naves espaciales, hábitats y tecnologías que permitan la coexistencia y la colaboración de distintas especies en el espacio. La agencia propone otra manera de pensar el futuro y la coexistencia, y cómo trabajar juntos para superar los desafíos del espacio y de la vida en la Tierra para liberarnos de las limitaciones de nuestros sistemas actuales y concebir formas de vida más sostenibles.

Los glaciares de todo el mundo desaparecen cada vez más debido al calentamiento global. En la órbita baja de la Tierra, satélites simbióticos crean glaciares artificiales que recogen el agua de las zonas invernales y la liberan lentamente en las zonas primaverales donde más se necesita.
Durante décadas, la exploración del espacio se ha visto como un medio para ampliar el conocimiento y el control humano sobre el universo, sin considerar el impacto en otras especies y ecosistemas. La atención se ha centrado en cómo los humanos pueden sobrevivir y prosperar en el espacio, más que en cómo pueden coexistir y colaborar con otras especies. El concepto MUSA reconoce la necesidad de sostenibilidad en la exploración espacial y a diferencia de aquella centrada en el ser humano, devela que el espacio no es un lienzo en blanco a la espera de ser colonizado, sino un sistema complejo e interconectado que nos invita a un desconocido simbiótico.
De este modo, MUSA no es solo un proyecto de diseño especulativo, sino una llamada a la acción. Nos reta a pensar más allá de los límites de nuestra realidad e imaginar un futuro mejor. A través del poder del arte y de una imaginación radical, nos invita a embarcarnos en un viaje multiespecie hacia lo desconocido y a abrazar la belleza y la complejidad del mundo natural en todas sus formas, en simpoiesis. En lugar de considerar el espacio como un recurso que hay que explotar, MUSA sugiere que deberíamos enfocarlo como un ecosistema frágil que requiere de una cuidadosa administración. Esto significa desarrollar tecnologías y sistemas que minimicen nuestro impacto en el medioambiente y promuevan el bienestar de todas las especies, invitándonos a cocrear un futuro que sea verdaderamente simbiótico.
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Proyecto Escaleno: acción recreativa en la resignificación de una escena
felipe aranda