El oficio de andar andando
Emanuela di Felice
Arquitecta
Posdoctorado por la Universidad Federal de Pelotas
Profesora de la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV
Andrés Garcés
Arquitecto
Doctor en Arquitectura por la UPC
Profesor de la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV
Esta reflexión sobre el caminar como práctica estética, reúne algunos antecedentes históricos que ayudan a contextualizar la invitación hecha por la escuela de arquitectura y diseño y el instituto de arte PUCV al arquitecto Francesco Careri, visita que culminó con la experiencia colectiva de una deriva por Valparaíso. el marco descrito a continuación, revisa algunas prácticas dadas a principios del siglo XX por diversos movimientos que discutieron y ocuparon la ciudad como soporte lúdico-práctico, entreverándolas con la tradición de actos y juegos propuestos por nuestra escuela de arquitectura y diseño a lo largo de su historia en calidad de fundamento.
Palabras clave: deriva urbana – situacionismo – juego – acto
Un día construiremos ciudades para derivar.
Guy Debord
Caminar sin destino o ir a la deriva como oficio se convierte en estado de ánimo cuando la poesía es transformada en acción por una pequeña colectividad. En la historia de las ciudades europeas y de América del Sur, la planificación ha desempeñado un papel decisivo en los transeúntes, presentando la ciudad como palimpsesto. Después de que las primeras urbes fueron proyectadas, los dadaístas y los situacionistas empezaron las deambulaciones de observación-interacción cuerpo a cuerpo con el espacio urbano y sus habitantes. A partir de ese momento, el gesto artístico se manifiesta a través del contacto experiencial con los elementos del aquí y ahora, en una obra-juego atemporal y efímera porque es siempre un devenir.
La Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV, con su forma de pensar la arquitectura desde el acto de habitar, encuentra en el ritmo del juego del ir una potencia única: una invención colectiva que en el acto lúdico-poético halla lugar y espacio para manifestarse.
A la manera de las prácticas situacionistas, Francesco Careri –autor del libro Walkscapes: el andar como práctica estética–, en abril de 2023, nos invitó a una experiencia de caminar y andar sin rumbo como la oportunidad de repensar el ser nómada y la hospitalidad en sus relaciones ancestrales y espaciales entre el andar y el detenerse.

Los cursos de derivas son itinerantes y se llenan de sorpresas. Ir más allá de los límites psíquicos y geográficos se presenta como la posibilidad de cometer errores, de hacer acciones imprevistas que nos permiten tropezar con algo o alguien, y por lo tanto, a detenernos. El caminar, como señala Careri, es un acto cognitivo-sensitivo que es capaz de modificar tanto el espacio natural como el antrópico, no solo en la configuración del paisaje, sino también en la percepción, la memoria y el lenguaje. Es una forma de hacer arte, un instrumento ético-estético de conocimiento y alteración física del espacio atravesado como arte urbano.1
En el marco de la Internacional Situacionista, Guy Debord define el juego de la deriva urbana2 como condición performativa y poética, estableciendo una crítica a la vida cotidiana dentro de su campo de investigación: la ciudad. En la observación empírica de la práctica de la deriva y la psicogeografía,3 se concreta la crítica experimental donde el urbanismo unitario aproxima el arte y la técnica en la construcción integral de un ambiente, basándose en la experiencia del comportamiento humano. El manifiesto teórico de cambiar los lugares para revolucionar la vida social es la síntesis entre arte y técnica: “La arquitectura del mañana será un medio para modificar las concepciones actuales del tiempo y del espacio. Será un medio de conocimiento y de acción. El complejo arquitectónico será modificable. Su aspecto cambiará parcial o totalmente según la voluntad de sus habitantes”.4
En 1938, el historiador holandés Johan Huizinga, en su libro Homo Ludens, retrata el juego como la base de toda cultura y su organización social, satisfaciendo ideales de expresión y de convivencia. Algunas décadas más tarde, en 1976, el situacionista Constant Nieuwenhuys sobre la visión de Huiziniga vislumbra que el homo ludens, habitante de New Babylon (visión futurista y utópica por una sociedad compuesta por hombres lúdicos), querrá transformar y recrear este ambiente y este mundo de acuerdo a sus necesidades. La exploración y la construcción del medioambiente coincidirán porque el homo ludens, imaginando su territorio para explorarlo, irá a conocer su creación.5
No podemos dejar de recordar la enseñanza de la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV al continente americano, que concibe su fundamento desde la poesía hecha acción. Aprovechando el juego como una oportunidad para aprender y colaborar creativamente, en diversas situaciones ofrece a sus estudiantes y profesores la oportunidad de participar como actores principales (inventores-constructores-intérpretes), respondiendo a la frase del poeta Godofredo Iommi: “La fiesta, el juego, el supremo rigor de mi libertad”. Vale la pena mencionar algunos casos en que la enseñanza de los conocimientos técnicos y humanos se lleva a cabo a través del juego; por ejemplo, la Farándula,6 una especie de carnaval que con sus máscaras y carros alegóricos, tiene el sentido profundo de compartir en las calles.
Flavio de Carvalho, en 1930, escribe que la ciudad americana ya no es la fortaleza de la Conquista, sino la ciudad geográfica y climática del hombre desnudo, de razonamiento libre y eminentemente antropófago. La ciudad antropófaga satisface al hombre desnudo porque abole los tabúes del matrimonio y la propiedad, y pertenece a toda la comunidad. Es un inmenso monolito que funciona de manera homogénea; un enorme motor en movimiento que transforma la energía de las ideas en necesidades, realiza el deseo colectivo y produce felicidad; es decir, es la comprensión de la vida y el movimiento.
La exposición “Desvíos de la deriva” de 2010, en el Museo Reina Sofía, que acoge las obras de Carvalho y de la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV, nos permite imaginar –en palabras de su curadora Lisette Lagnado– una suerte de solidaridad artística, continental y decolonial entre los movimientos que en apariencia nunca han tenido contacto entre sí.
La Phalène –otro acto realizado por nuestra Escuela con probable conexión con el movimiento Dadá, a las obras de Tristan Tzara y al situacionismo– se desarrolla en momentos especiales, invitando a participar de un juego-trabajo colectivo con reglas mínimas y pocos elementos, con un comienzo que desconoce su final. En cuanto a la relación entre juego y arquitectura, Alberto Cruz la define como la necesidad de “dar lugar”, de tener un clímax, un abrazo que dé espacio a ambos cuerpos.
¿Qué culmina en la Phalène? […] en ella culmina la poesía del mundo que se convierte en la Obra del mundo entero. Seguramente como un Juego u Obra que, a través de significados transmitidos por la aparición del ritmo en que y gracias al cual los significados tienen sentido.7
Los actos de San Francisco –que acontecen cada 4 de octubre en la Ciudad Abierta– se celebran durante todo un día con actos poéticos, torneos y banquetes inspirados en el texto “Cántico de las criaturas” del santo y poeta medieval, considerado por la Escuela como el primer poema que debe ser cantado, pues revela la condición humana en su versión más amplia de la vida. Del mismo modo, los Torneos –realizados desde hace unos 40 años por profesores y estudiantes– dan cuenta del significado profundo de jugar, celebrar la vida y la creación con mecanismos lúdicos que permiten entrar a lo que Donald Winnicott propone como un “espacio potencial”8 o, en términos de Huizinga, “el campo extraordinario en el que está en juego quien interpreta su vida”.
A partir del 2021 surgen las Andadas: deambulaciones poéticas que se presentan como una alternativa a las Travesías durante el período de pandemia, siendo la manera de encontrarse de nuevo –sin la intensidad temporal de los viajes– en ese contexto territorial y poético enunciado en Amereida, y expresado en un breve texto del poeta Carlos Covarrubias pocos meses antes de iniciar esta actividad: “Haz algo inaugural, ligero, algo que nos junte y nos haga felices, hagamos la gratuidad, lo común, celebremos lo que se nos da […] no hay palabras para nombrar la Andada”.9
Por último, sobre el ir sin destino o vagabundear, el historiador Mario Góngora recoge el testimonio del joven errante Dionisio Faúndez, quien en 1773 declara: “Mi oficio es andar andando”. En estas palabras se puede interpretar la inquietud existencial que conlleva la experiencia del viaje como presente. Y es en las Travesías que la Escuela, desde 1984, da lugar y cuerpo al acto arquitectónico a partir de una instancia poética: la realización de una obra colectiva en calidad de regalo para un determinado lugar. Se trata de aproximarse a los territorios como fruto de una deambulación por el continente que siempre establece nuevas coordenadas.
Las imágenes que componen el collage en las páginas siguientes pertenecen al registro de la deriva urbana llevada a cabo en Valparaíso, el 11 de abril de 2023, a cargo del arquitecto Francesco Careri. Agradecemos el aporte fotográfico de Vicente Acuña, Emanuela di Felice, Eva Monteiro y Manuel Sanfuentes.










Notas
- Francesco Careri, Walkscapes. El andar como práctica estética (Barcelona: Gustavo Gili, 2003).
- La deriva considerada como la exploración de los espacios urbanos sin fines utilitarios fue concebida por Debord, pero cabe mencionar que las experiencias de las deambulaciones y desterritorializaciones dadaístas (1921) en los lugares banales y en el campo parisino, y las caminatas surrealistas (1924) en las que se asumía un componente onírico, ya habían reconocido en la deriva una forma de antiarte llena de posibilidades expresivas.
- La psicogeografía prevé el estudio de los efectos del ambiente urbano sobre las emociones del hombre a partir de su comportamiento afectivo. El término fue presentado antes del Internacional Letrista y sucesivamente por la Internacional Situacionista y Guy Debord.
- Viviana Gravano, Internationale Situationniste 1958-1969, nº 1, VV AA en “Paesaggi attivi. Saggio contro la contemplazione. L’arte contemporanea e il paesaggio metropolitano” (Milano-Udine: Mimesi Edizioni, 2012).
- Constant Nieuwenhuys, en F. Careri, op. cit., p. 36.
- La palabra “farándula” aparece en 1611 e introduce al “farragoso” como el que da prólogo a una comedia; del germánico fahrende: pueblo nómada, derivado de una supuesta declinación de giratoria. A Joan Corominas le gustaba la definición de vagabundo dada por Friedrich Diez en el Diccionario Etimológico Romance, donde “farándula” proviene del occitano farandoulo: danza rítmica realizada por un gran grupo de personas que corren de la mano.
- Godofredo Iommi, “Segunda Carta sobre la Phalène”. En Dos Conversaciones de Godofredo Iommi (Viña del Mar: Taller de Investigaciones Gráficas, Escuela de Arquitectura UCV, 1984).
- D.W. Winnicott, Realidad y Juego (Barcelona: Gedisa, 1999).
- VV AA, Amereida, Volumen Primero, (Viña del Mar: Taller de Investigaciones Gráficas, Escuela de Arquitectura UCV, 1986, p. 142).