La enseñanza directa e indirecta del Diseño

Vanessa Siviero

Diseñadora Industrial
Doctora PUC Río
Profesora e[ad] PUCV

El ámbito de aprendizaje que se despliega en el Taller de Diseño en la Escuela consolida un modo de desarrollo de la potencia creativa que los estudiantes traen y amplían.
Abordar la enseñanza del Diseño bajo la forma del Taller implica aspectos de una compleja trama a desarrollar. Primero, esta abarca el desarrollo de las habilidades de cada estudiante de una manera individual y, por otro lado, se desarrolla un colectivo de Taller y de Escuela. Esta formación incluye una manera directa e indirecta del desarrollo del pensamiento creativo dentro de un ámbito que da las condiciones para que esplendan estas habilidades y competencias propias del estudiante.

Palabras clave: enseñanza en Diseño, Taller de Diseño, proceso creativo y potencia creativa

Se podría decir que existe una enseñanza directa del Diseño a través del espacio y los modos que se dan en el Taller y otras asignaturas del currículo; y otra enseñanza indirecta del Diseño, que se da a través de las experiencias de participación en el ámbito de la Escuela, como en actos, celebraciones, juegos, etc. Se aprende a diseñar tanto a través del desarrollo de experiencias individuales y colectivas, como también se aprende a diseñar participando del ámbito de la Escuela, observando las experiencias del qué y cómo se hace. Así, en el transcurso del año, el estudiante que entra en esta Escuela va aprendiendo no solamente la mecánica de todo lo que va ocurriendo sino que también va adquiriendo cierto dominio en la obtención de conocimientos y modos de hacer, construyendo una nueva manera de afrontar un encargo.

 La enseñanza del Diseño construye un entretejido que da cabida a la generación del proceso creativo en la formulación de un encargo o proyecto, en donde consciente o inconscientemente decanta todo lo observado, aprendido y experimentado.

Hay tres aristas importantes a considerar dentro de este proceso creativo que desarrolla el estudiante. Los dos primeros tienen que ver con el desarrollo del Taller y el último tiene relación con la Escuela. El primero es el aspecto de la compleja trama que desarrolla el proceso del pensamiento en Diseño; el segundo tiene relación con la enseñanza de este oficio y sus aspectos “metodológicos” para poder tejer esta trama en los estudiantes; y un tercero, relevante y único, es el ámbito en que se inscribe el Taller, que está estrechamente vinculado con la poesía.

Enseñanza indirecta

El espacio del Taller es el centro de la enseñanza; en este confluyen otras asignaturas y actividades que van construyendo y singularizan la formación y desarrollo del estudiante con el colectivo de la Escuela. La enseñanza indirecta del Diseño, viene dada por el ámbito donde se inscribe el Taller. Este ámbito articula la visión poética propia de la Escuela con el aspecto creativo del Diseño, oficio considerado como arte dentro de los fundamentos de la carrera.

Toda forma de ser y hacer de esta Escuela está regida por la siguiente articulación: los talleres de clases teóricas y prácticas; clases de un curso o de varios; actividades, actos y celebraciones a los que asiste toda la Escuela (alumnos, profesores, ex alumnos, familias, amigos, etc.).

 La participación es activa dentro de las actividades o experiencias del ámbito de la Escuela. La participación no lo es como mero espectador, sino que la colaboración de todos los integrantes del Taller forma parte fundamental de lo que se construye entre todos los Talleres, conformando la Escuela como totalidad. Así se construye un espacio desde cada uno de los oficios que tiene la Escuela y los distintos aspectos que cada Taller puede o propone desarrollar. Estos aportes ayudan a construir una voz común para lograr lo encomendado y en lo individual cada uno toma un rol dentro del total y se compromete por la obra mayor. También la experiencia de participar es un aporte a la construcción en la formación, donde los estudiantes pueden observar y palpar directamente elementos constitutivos de un pensamiento creativo en todas sus partes.

Enseñanza directa

Por otro lado se plantea que la enseñanza directa del Diseño es abordada bajo la forma del Taller. El modo creativo propio de cada estudiante se desarrolla dentro del espacio de trabajo y de estudio que se da en el Taller. A través de los encargos o ejercicios se va marcando el desarrollo de las materias que estimulan el proceso creativo, donde las habilidades y competencias del estudiante van apareciendo y creciendo. Por lo tanto, no solo vale la acumulación de conocimientos del Taller u otros ramos técnicos o culturales, o asimilar maneras de proceder ante un determinado encargo, sino para que esto pueda esplender y acercarse a lo nuevo y original –que es lo que persigue lo creativo– es necesario una fuerza interior que potencie al oficio en cada cual.

Esta fuerza interior que se declara en los fundamentos de las carreras de Diseño corresponde a una “Habilidad o ingenio, llevando en su interior la estructura de la ‘celada’” (Cruz, Eyquem, Ivelic, Baixas, & Lang, 1987, p. 53). Dice de la manera de poder descubrir y saber leer lo que nos rodea. Esta habilidad o ingenio es una cualidad que se tiene para desvelar los rasgos fundamentales de los gestos y actos que se desarrollan en nuestro entorno, y se logra a través de la observación, la abstracción de su esencia y la propuesta de la forma, solo así se desarrolla el esquema completo de “fundamento, acto y forma”. Con estos tres conceptos se logra articular un discurso acerca de lo que se podría ver en el entorno; lo que uno logra abstraer de lo que se vio; y, finalmente, proponer algo. Una forma que tiene un proceso de desarrollo, una forma final que no necesariamente cierra el problema, sino que trata de proponer la intención para volver a preguntarse por la obra.

 Cabe señalar que creemos que la potencia creativa es una habilidad que se puede desarrollar y hacer resplandecer en cada estudiante. Todos tenemos una facultad a desarrollar para poder crear una obra, con el rigor necesario para tal fin.

En una publicación de la Bauhaus sobre el curso preliminar Del material a la arquitectura, “Moholy-Nagy declaraba que ‘cada ser humano es talentoso’ [y ] Gropius no le contradijo, aún cuando la severa práctica selectiva del curso preliminar había demostrado que esto no era así” (Droste & Bauhaus-Archiv, 2006, p. 61).

La potencia creativa es de forma individual pero apoyada en un ámbito colectivo: “Pero ser uno, no quiere decir estar solo. Al contrario, es estar dentro del ámbito de estudio y trabajo que es la Escuela. Ámbito que nos enseña a estudiar y trabajar. Que nos enseña a saber recibir las enseñanzas, a realizar nuestras tareas” (Escuela de Arquitectura UCV, 1958, p. 4).

Apoyado en el colectivo del Taller, el estudiante es capaz de ver y reparar en su propio hacer. Esto no se debe a mera comparación, sino que ver los aciertos y fallas del resto le permiten volver a su propio trabajo y replantear una propuesta con todas las modificaciones o arreglos necesarios.

 Esta modalidad de enseñanza directa del Diseño que se aborda bajo la forma del Taller, considera las habilidades1 y competencias2 del hacer y la manera de ser del estudiante. Este espacio de aprendizaje permite interactuar en situaciones concretas y significativas, estimulando el saber pensar, el saber hacer y el saber ser,3 es decir, lo conceptual, lo procedimental y lo actitudinal del estudiante. Competencias que lo ayudan a responder con éxito ante las exigencias personales y sociales que plantea una actividad o una tarea cualquiera en el contexto del ejercicio profesional, ya que actúan dimensiones tanto de tipo cognitivo como no cognitivo.

El “saber pensar” refiere a las competencias o conjunto de atributos que un estudiante posee y le permiten desarrollar una acción efectiva en determinado espacio. El “saber hacer” hace referencia a las habilidades o destrezas desarrolladas para ejecutar una determinada tarea. Y el “saber ser” son las actitudes o predisposiciones aprendidas que le permiten enfrentar favorablemente las situaciones propias del oficio. Así se concibe una formación integral, como dijo Pestalozzi, para dar paso a un proceso de aprendizaje equilibrado entre la cabeza, el corazón y la mano, o sea, entre la abstracción, la sensibilidad y el obrar:

la cabeza representa el poder que tiene el hombre, gracias a la reflexión, de separarse del mundo y sus impresiones confusas, y de elaborar conceptos e ideas. Pero como individuo situado, el hombre sigue estando completamente sumergido en un mundo que, a través de la experiencia, no cesa de requerir su sensibilidad y lo vincula con sus semejantes en la lucha emprendida para dominar la naturaleza por medio del trabajo: esa es la dimensión del corazón. El hombre, provocado de este modo por lo que es y requerido por lo que debe ser, no tiene otra solución en ese conflicto siempre abierto y plenamente asumido, que hacer una obra consigo mismo: esa es la dimensión de la mano (Soëtard, 1994, p. 7).

Por lo tanto, la capacidad creativa latente en cada cual se hace resplandecer en la Escuela a través del modo como se plantea la enseñanza del Diseño. Esta construye una manera directa e indirecta de potenciar las habilidades y competencias que los estudiantes traen en sí, haciendo aparecer el oficio creativo del Diseño. Cuando se equilibran esas tres partes, aparece el acto diseñante creativo propio de cada uno.

Notas

  1. Habilidad: 1. f. Capacidad y disposición para algo. 3. f. Cada una de las cosas que una persona ejecuta con gracia y destreza. (RAE, 2014).
  2. Competencia: 2. f. Pericia, aptitud o idoneidad para hacer algo o intervenir en un asunto determinado (RAE, 2014).
  3. Rué (2009) habla de las tres grandes dimensiones que configuran una competencia cualquiera: saber (conocimientos), saber hacer (habilidades) y ser (actitudes).

Fuentes

  • Cruz, F., Eyquem, M., Ivelic, B., Baixas, J., y Lang, R. (Marzo de 1987). “Diseño de Objetos. Facultad de Arquitectura y Urbanismo UCV”. CA, 52-57.
  • Droste, M., y Bauhaus-Archiv. (2006). Bauhaus, 1919-1933. Almania: Taschen Benedikt.
  • Escuela de Arquitectura UCV. (1958). Principios que informan la Escuela de Arquitectura. Universidad Católica de Valparaíso.
  • Soëtard, M. (1994). “Johan Heinrich Pestalozzi (1746-1827)”. Perspectivas: Revista trimestral de educación comparada, XXIV, 299-313.
  • Rué, J. (2009). El aprendizaje autónomo en educación superior. España: Narcea S.A. Ediciones.

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