¿Existe una heredad poética en las Travesías de la Escuela PUCV?

Sylvia Arriagada

Diseñadora Gráfica
Doctora PucRio
Profesora e[ad] PUCV

lo que se ha hecho en este escrito es ir al inicio, al menos histórico, donde se ubican esos primeros momentos que dan comienzo a la peripecia creativa1 de un poeta cuya vida cobró la figura de lo que puedo nombrar ahora como poeta de acción, poeta de vida en común, un poeta en compañía. como señala Hanna Arendt “el pensamiento mismo nace de los acontecimientos de la experiencia viva y debe mantenerse vinculado a ellos como los únicos indicadores para poder orientarse”,2 por tanto señalaré las experiencias orientadoras que han dado lugar a un modo de pensar y hacer poético que fundó un suelo casi imperceptible, pero fecundo para las actuales travesías de la Escuela PUCV.

Palabras clave: poética, travesía, heredad, diseño y Amereida

La pregunta necesaria es: ¿existe un inicio, una partida desde donde poder abordar la poética presente en las actuales Travesías?

Como primera experiencia debemos señalar aquella que fue fundada por Iommi con el nombre de Santa Hermandad Orquídea (1939), formada por seis jóvenes poetas argentinos y brasileños, la cual reunía dos condiciones significativas, la noción de un nosotros, basada en el consentimiento que se manifestaba con la renuncia a la poesía como literatura para dar paso a una poesía como experiencia de vida; y la noción de libertad, basada en una poética enraizada en un constante partir o principiar, expresada en la figura del viaje.

Como segunda experiencia, encontramos aquella que se originó dentro de la Escuela PUCV, y que incorpora las dos nociones anteriores: un nosotros institucional que se nombra Instituto de Arquitectura UCV (fundado en 1952), comunidad cuya característica fue consentir en la vida en común, esta vez de estudio, y donde la noción de libertad se encauzó hacia la reunión creativa de poesía y oficio, inicialmente de la arquitectura y luego del diseño, siempre en un ámbito universitario. Esta experiencia abrió camino a una comunidad más amplia, de profesores y estudiantes, que orientó una poesía in situ de acción colectiva, puesta en marcha por Iommi en la década del 50 con actos poéticos en la ciudad de Valparaíso con la entonces Escuela de Arquitectura UCV. Luego, esa poesía in situ de acción colectiva, es reinventada en Europa en el año 1962 con artistas, actores y filósofos con el nombre de Phalène,3 invención poética de Iommi, con la que dio curso al hacerse de una poesía con la participación libre y directa de cualquier persona, en parajes o ciudades, y donde la palabra de cada cual es transformada en poema, culminando con un signo realizado en el lugar.

Y finalmente, como tercera experiencia encontramos la Travesía Amereida (1965), donde este nosotros es un grupo concertado, el cual actúa por invitación del poeta, para acometer lo que el mismo Iommi nombró como la gran Phalène de América, asunto que podemos interpretar como la intención de dar curso a una poética propiamente americana, a través de una Travesía.

 La idea de una Travesía en América surge para Iommi como una carencia, cuando reconoce este continente “sin mito, sin palabra propia”,4 pues “entre simulacros y fantasmas las gentes de américa solo imitamos”,5 es a esa carencia de palabra original a la que apela ese verso y desde el cual podemos adentrarnos a la pregunta por el propio origen.

Iommi ve poéticamente ese origen en nuestra herencia latina, desde la cual se nombra a este continente América Latina, y nos advierte que la tradición que recibimos en “la lengua latina y en el amor a lo desconocido”,6 a través de lo cantado por Virgilio en la Eneida –con el emigrante Eneas en busca de su patria– es esa piedad del héroe que abre mundo –en lengua latina y ya no griega– e inicia un nuevo tiempo.

Dice Iommi, “la tradición siempre renovada aflora y construye el lenguaje desde la Poesía, para las ciencias y oficios, hasta para la terapéutica y el habla”.7 Un modo de traer a luz lo propiamente americano es entonces, preguntarse “a la luz de la Eneida”(ibíd), por el propio origen, ¿cómo recibir América? Desvelándola, revelando el desconocido de esta América sin palabra, a través de una acción, al igual que la del mítico y piadoso Eneas, con la figura de una Travesía.

La Travesía es entonces para Iommi, la propuesta de un camino por hacer y una destinación por sostener, pues la pregunta por América, como amor a lo desconocido, quedará poéticamente siempre abierta, en rigor, el desconocido permanecerá siempre como desconocido.

Luego, podríamos afirmar, que ahora con esa primera Travesía propuesta por Iommi por el continente confiados “en la poesía, como capacidad de descubrimiento fundamental” (Fédier, 2017, p. 33), se confirma que su ocupación es el lenguaje, y dentro de él, aquel que desencubre para poder nombrar. Este fue el acto inicial de quienes se entregaron a esa Travesía, pues en ella la “huella fundamental […] es el lenguaje. La Amereida no hubiera sido posible si desde el principio no hubiésemos ya, de alguna manera, entendido esto.”(Ibíd).

Hanna Arendt, aludiendo a Benjamin, destaca que debemos “entender el lenguaje como un fenómeno esencialmente poético”, puesto que “estamos tratando con algo que puede no ser único, pero que es en extremo raro: el don de pensar poéticamente.[…] Y este pensamiento, alimentado por el presente, trabaja con los ‘fragmentos de pensamiento’ que puede arrebatar al pasado y reunir sobre sí mismo.”(Arendt, 2006, p. 212). Esos “fragmentos de pensamiento” Arendt los señalará en ese mismo escrito como “algo ‘rico y extraño’ y tal vez también como eternos Urphänomene (fenómenos originarios)” (Ibíd, p. 213).

Si la huella es el lenguaje, entonces la pregunta por aquel “amor a lo desconocido” se ubica en el tiempo y en el espacio que vivimos día a día. Ante él, el hombre debe estar en constante vigilia creativa,8 para que cada vez, ante lo que esconde lo obvio, lo ordinario y común, nos enfrentemos con asombro a desocultarlo y con asombro también, debemos dejar que vuelva a ocultarse, pues su juego es aparecer y desaparecer.9 He allí lo poético con que cada oficio ha de ejercer la construcción de “mundo”10 y “desde esa comprensión es que la Amereida fue pensada como posibilidad de ser “nuevo mundo” (Fédier, 2017, p. 33).

La primera Travesía de 1965 parte con una propuesta, en ella un grupo con “amor a lo desconocido” se inicia hacia esa fiesta del “mar interior americano”.11 He ahí nuevamente un acto fundacional, pues tanto la palabra de cada cual como los signos que en ella se desplegaron cual artificios, fueron siempre en su mayor desnudez, pues no atiendieron a cumplimientos ni anhelos personales, siempre cercanos a una Phalène.

La Phalène es irrupción12 en sorpresa, viene a ser el modo poético de un juego que se ve, que se escucha, que se dice, que se escribe y que se hace signo. Creatividad que es leve y breve, de un hacer efímero donde cada momento adquiere su propia realidad, y los signos vienen a mostrar esa condición de puro presente, en sí mismos, no en función de otra cosa, sino del juego mismo que lo convoca, del lugar y ocasión a través del cual son ejecutados, que atienden a una poética que se construye en ese ahora y aquí13 de la palabra que dice y el signo que abre.

 Todo juego tiene sus reglas, y las reglas del juego señaladas en la Travesía Amereida configuran otra disposición al conocimiento y a la acción, son reglas de libertad consentida y también de transgresión, libertad en lo que se hace y transgresión respecto del propio obrar. Son reglas que colocan al que se entrega a ellas en la pregunta por su pensar y su hacer, condición creativa de los oficios, y también son reglas del convivir en la íntima y colectiva creatividad.

Luego, es a través de esta creación poética de la Phalène, trasladada a la pregunta por América que orientó a la Travesía Amereida, que la Escuela PUCV ha podido concebir un modo de estudiar los oficios del diseño y la arquitectura.

[…] esta invención creativa que permite y lleva el arte de la poesía a la vida, a la ciudad, a los campos, al paisaje y la naturaleza, los hace hablar de un modo nuevo en el cual por la gratuidad sin más con que se despliega, hace aparecer el lugar. Donde hombres y extensión se dan cita en un tiempo donado. (Jolly, 2012, p. 73)

El trasfondo de esa postura surge de una poiesis que se hace consistente dentro de una Escuela que oye a un poeta, y su modalidad de hacer poesía como un juego creador. Lo que no podía saber Iommi al momento de la Travesía Amereida, es que a más de 50 años de la realización de aquella, ya van casi 300 Travesías por América, más de 30 años en continuidad, intentado cada vez la experiencia de revelar con el oficio de la arquitectura y del diseño, tanto en la reunión de ambos o separadamente, la posibilidad de extensión de la palabra poética.

No obstante lo anterior, ese “lugar” para el oficio del diseño es propiamente nombrado como “ocasión”,14 en tanto vinculado a una temporalidad que incluye, por cierto, el espacio. El oficio del Diseño Gráfico en la Escuela PUCV, y su cercanía a la edición de textos poéticos, sumado a las experiencias de actos poéticos y Phalènes, como acciones dentro de su ir operando, cobran sin duda, manifiesta expresión cuando son reunidos en las Travesías. Las Travesías han permitido que ello florezca como reflexión y forma, en lo que podría nombrarse como un nuevo formato ante el continente. Ciertas claves se pueden identificar en las Travesías, entre ellas: el destino como tema épico, la experiencia orientada y la proclamación poética, consecuentes en ello a la Travesía Amereida de 1965. Sin embargo, en las actuales Travesías subyacen nociones poéticas que he podido identificar más allá de la experiencia de la primera Travesía Amereida, y que estuvieron ya presentes en la fundación de la Santa Hermandad Orquídea y en la creación de las experiencias de Phalènes.

Entre ellas, está el sentido inicial de desconocido en su operar, en cuanto destinación y orientación, es decir, en cuanto ir hacia. A ello, los oficios en las actuales Travesías han agregado la ejecución y donación, definiendo previamente lugar y propósito. El ejecutar obras y donarlas no deja de lado el celebrarlas, momento en el cual Travesía y habitantes se encuentran unos al lado de otros ante la obra donada. Es que la Travesía opera con un proceder que no se aísla, pues se funda en lo en común, por ello proclama cuando celebra, a viva voz del poeta o en coro de voces, o bien anuncia y dice quienes son. Este obrar entre muchos, no elude impedimentos, no evoca, no proviene de un estado de insatisfacción, de desacuerdo, de ruptura o de sometimiento, sino de la libertad como voluntad creativa a la cual se consiente dando un suelo fecundo al oficiar. Con el Diseño en Travesía se celebra el encuentro con los enigmas del continente, donde la noción de hechos fortuitos es celebrada y llevada a forma en el paso de la Travesía por los lugares. Así, el Diseño en Travesía opera con la fuerza de un acontecer que nos revela lo que ese hombre común en su diario vivir ha dejado de ver. Bien se diría que el diseño le da forma con su pensar y su hacer a la ausencia de fiesta de aquellos hechos fortuitos, mostrándolos como acontecimientos de diseño.15

Finalmente, el cada vez apela al pulso creativo, noción que toca a lo peculiar con que se da comienzo al oficiar, siendo las más de las veces un salto,16 que a veces toma la figura de una avanzada en el oficio, una avanzada en el continente, siempre entre muchos. La praxis de estas nociones poéticas ha de considerarse entonces, fundamental en el oficiar del diseño, pues ellas construyen el tránsito actualizado de una heredad creativa que ha sido fundacional para las experiencias de Travesías y fundacional para una poética del Diseño.

Notas

  1. El concepto es tomado del texto Cuaderno de la Peripecia Creativa, escrito por Alberto Cruz y publicado por el Taller de Investigaciones Gráficas e[ad] como regalo a los egresados en el mes de septiembre de 2013, en el cual Alberto Cruz indica la experiencia poiética de Ciudad Abierta.
  2. Arendt, H. (1995). De la historia a la acción. La brecha entre el pasado y el futuro. Traducción de Fina Birulés. España: Ediciones Paidós. p. 87.
  3. Ver “La Phalène y sus reglas” (pp. 94-103) en Arriagada, S. (2017). Amereida: heredad creativa en el oficiar del Diseño en Travesías (Tesis de doctorado). Pontificia Universidad Católica do Rio de Janeiro. Revisado en: http://www2.dbd.puc-rio.br/pergamum/tesesabertas/1313614_2017_completo.pdf También ver “El acto poético” (pp. 239-271) en Crispiani, A. (2011). Objetos para transformar el mundo. Bernal: Universidad Nacional de Quilmes; Buenos Aires: Prometeo 3010; Santiago de Chile: Ediciones ARQ.
  4. Ver p. 68 en Iommi, G. (1983). “América, Américas mías”. Revista Atenea n.º 447.
  5. Ver p. 11 en VV.AA. (1968). Amereida, Volumen 1. Viña del Mar: Taller de Investigaciones Gráficas, Escuela de Arquitectura UCV.
  6. Iommi, G. (1982). Eneida Amereida. Viña del Mar: Taller de Investigaciones Gráficas, Escuela de Arquitectura UCV.
  7. Ibíd.
  8. La noción expuesta como “vigilia creativa” ha de entenderse en su doble sentido: como heredad y presente de las experiencias de obra. Alude, en estricto rigor, a lo expresado en la Exposición 20 años de la Escuela de Arquitectura UCV de 1972, cuando se señala: “Nos parece que la condición humana es poética, vale decir que por ella el hombre vive libremente y sin cesar en la vigilia y coraje de hacer un mundo”. Y una segunda alusión está referida al texto Peripecia Creativa de Alberto Cruz, publicado en 2013, en el que manifiesta la visión de una creatividad a la par con una “profundización en la fidelidad” vuelta “hacia todo lo alcanzado para tenerlo presente”, es decir, que lee su heredad para con ella oficiar.
  9. Godofredo Iommi en su texto Dos Conversaciones de Godofredo Iommi, señala: “¿Qué nos dice ‘mundo’? Latamente el mero juego de aparición y desaparición. Solo en la latitud de tal juego el mundo se hace a sí mismo mundo; aparece como tal, dígase estante o cambiante.” En  https://wiki.ead.pucv.cl/images/4/40/POE_1984_Carta_Phalene.pdf
  10. Ibíd.
  11. Ver p. 1 en Iommi, G. (1984). El pacífico es un mar erótico. En https://wiki.ead.pucv.cl/images/1/1a/CCA_1984_Pacifico_Erotico.pdf
  12. A este respecto los textos Teoría de la Interrupción y Norma y Apartado de Godofredo Iommi, manifiestan lúcidamente el sentido de “como algo comparece” poiéticamente, es decir, como creación. Asimismo podemos considerar la irrupción como la fórmula que da sentido a los actos poéticos realizados por Iommi. Ver “Los actos poéticos y su irrupción”, Capítulo 2.3, pp. 68-74 en Arriagada, S. (2017).
  13. La sentencia “ahora y aquí” la podemos encontrar ampliamente precisada en el texto Exposición 20 años de la Escuela de Arquitectura UCV en https://wiki.ead.pucv.cl/images/3/32/OFI_1972_Exposicion_20.pdf
  14. Ver p. 16 en Lang, R. (2013). Diseño, acto y celebración. La diversión del hábito. Valparaíso: Ediciones Universitarias Valparaíso.
  15. Podemos leer que los acontecimientos de diseño “corresponden a insistencias creativas, ocasiones, situaciones u objetos que aún reuniendo cierto grado de imprevisibilidad y desventaja se hacen presente y se materializan, experiencias en sí mismas no repetibles, pero sí reiterables”, pues “están fundadas en una heredad creativa del oficiar” (Arriagada, 2017, p. 163).
  16. Heidegger (p.64), señala: “El auténtico inicio es siempre, como salto, un salto previo en el que todo lo venidero ya ha sido dejado atrás en el salto, aunque sea como algo velado. El inicio ya contiene de modo oculto el final. […] el inicio siempre contiene la plenitud no abierta de lo inseguro, esto es, del combate con lo seguro.” Heidegger, M. (1996). Caminos de bosque. Madrid: Alianza.

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