Atqasap
Marcelo Araya
Diseñador Industrial
Doctor Universidad Rey Juan Carlos
Profesor e[ad] PUCV
Catalina Porzio
Diseñadora Gráfica
Magíster en Edición UDP
el texto a continuación fue extraído directamente de un puñado de notas tomadas en un iphone entre abril y mayo del 2018, durante dos viajes realizados al parque nacional bernardo o’higgins en la patagonia austral de chile, en el contexto de una investigación que antecede al desarrollo de un laboratorio de estudio para el pueblo kawesqar –pueblo en vías de extinción–, en la localidad de puerto edén. las ideas citadas provienen de ocho fuentes distintas identificadas con números: integrantes de la etnia kawesqar; sociólogos y antropólogos que nos acompañaron en el viaje; relatos históricos y crónicas de viaje; y comentarios personales hechos desde la perspectiva del diseño. el texto está pensado como un cuerpo continuo que pretende entregar las impresiones del viaje sin mayores intervenciones para ser leídas ‘de primera fuente’, potenciando las relaciones que se dan entre los diversos testimonios. a partir de estas notas primigenias se pretende articular la idea central de la propuesta de diseño y arquitectura en curso.
el título “atqasap”, aquí no es más que un golpe fonético.
Palabras clave: kawesqar, campos de hielo sur y etnografía

KAWESQAR está compuesto por dos ideas: kawes: piel y qar: hueso. Significa piel sostenida por huesos o bien piel dura. El sentido es la denominación de persona1 TODOS nuestros lugares estaban nombrados pero esos nombres se perdieron con los abuelos.2 EDÉN, por ejemplo, se llamaba Yetarktētkalk; el islote Edén, lo llamábamos Miroktauxar; la isla Morton en realidad se llama Sarktēxar, y el río Alacaluf es Aistēsisināwakstai; la península donde hoy se ubica el poblado se llamaba Asejenāwa-ālowe, y la punta hacia el oriente donde hoy está ubicada la rampa de desembarco era C’ejamakanok’jot. Todos nuestros lugares tenían su nombre.1 TENÍAMOS treinta y dos formas para decir ‘aquí’ y nuestro lenguaje no tiene tiempos verbales asociados al futuro. No lo consideramos. Así como tampoco reconocemos el concepto de Dios.4 MARÍA Isabel Tonko y Juan Carlos Tonko fueron bautizados en la isla Riesco porque un cura fue a hacer una misa a los mineros de la isla y aprovecharon de bautizarlos. Sus padrinos fueron mineros pero nunca más los vieron. Armaron la media fiesta que era solo un pretexto para quedar todos curados.5 EL vocablo xar quiere decir concha y jese significa huevo, estonces Jesexar es cáscara de huevo. El concepto c’as significa intercambio sin esperar retribución, entonces lo podríamos traducir como gratuidad; un acto de participación comunitaria de los individuos, en el cual se basa nuestra cultura.1 NOSOTROS somos el pequeño pueblo amenazado por el extranjero. Hemos ido perdiendo la memoria de nuestra lengua, pero de la misma forma en que el pequeño Atqasap logró supervivir debajo de una concha de cholga, así, nosotros, el disminuido pueblo kawesqar, podremos perdurar bajo la protección de sabernos poseedores de una cultura, un lenguaje y un territorio. En el cuento, el pequeño Atqasap vivió bajo una concha de cholga para esconderse de la gente mala del norte, quienes mataron a todos los hombres de su pueblo. De esa forma puso salvarse y vengarlos.3 HASTA hace poco yo pensé que los campamentos kawesqar llamados At aparecían de la nada en la noche, pues los hombres los construían a escondidas y los niños y las mujeres no podíamos mirar.5 LAS mujeres no pueden mirar las ballenas. Es de mala suerte. Si la ballena muere boca arriba un pariente de quien la vio por primera vez, morirá. No se puede comer; pero si muere boca abajo, sí se puede.2 ÓSCAR Aguilera cree que en la comunidad se realizaban ceremonias secretas, pues en el trabajo de campo que realizó en Puerto Edén en los años setenta, se observaron tonsuras en niños hombres de entre ocho y doce años.8 SE practicaba la poliandria, es decir, el sistema de emparejamiento común a las regiones más frías y dificultosas como la de los inuits del circulo polar norte: una mujer se relaciona con varios hombres.7 EN la isla hay mil lagunas y tiene forma de pulmón. Por eso, cuando se camina por ella, en cada paso sobre su suelo blando se va sintiendo el oxígeno que satura los propios pulmones.8 EL suelo es gelatinoso, verde y como una esponja llena de agua: todo plano es así. Las laderas de los cerros están compuestas de una gruesa capa vegetal en descomposición rica en helechos, hongos y centenares de plantas y troncos caídos. Es difícil caminar pero no imposible. Otra cosa es caminar por los turbales donde un paso en falso puede hundirte hasta la cintura. Los primeros españoles que llegaron a estos lugares caminaban sobre los árboles.8 POR esta causa son trabajosísimas de andar estas montañas y también por ser espesísimas, tanto que algunas veces nos era forzoso caminar por las puntas y copas de los árboles, y podíamos sustentar por estar los unos árboles con los otros fuertemente trabados y entretejidos, teníamos esto por menos trabajoso que andar por el suelo.6 LA masa de tierra, lo que vimos no nos pareció bien, cerca de la mar; porque no hay migajón de terríal, si no de la demasiada humidad, hay sobre las peñas un moho tan grueso y corpulento que es bastante criar en sí y sustentar los árboles que se crían en aquellas montañas; y esos céspedes deste moho es esponjoso, que pisando sobre el se hunde pie y pierna, y algunas el hombre hasta la cinta. Y hombre hubo que se hundió hasta los brazos.6 HAY un paso para cruzar la isla Wellington al sur de Edén (hacia abajo), hay que cruzar siete lagos y hay que portar un bote.2 UN monstruo gigante en el canal norte de la Wellington se traga botes enteros.6 Hay un maestro canoero Francisco que vive en Edén, pero ahora está en Natales por una enfermedad.2 TENEMOS derecho a trecientos lobos al año para extraer su cuero y carne. Los matamos con un palo para no dañar la piel. Ahora llevamos cientocincuenta, así que nos queda la mitad todavía para cazar.2 LOS “hombres botados” se designaban así cuando ya no servían para cazar.1 EL cuero de lobo marino es suave y de pelillos cortos como de cabrito café oscuro. Los usan las mujeres para hacer pequeñas canoas que venden a los turistas a ocho mil pesos la pequeña, diez mil la mediana y veinticinco mil la grande.8 PERO esas canoas no son kawesqar, son huilliches. Nuestra canoa era de un solo tronco ahuecado, el hallef, se le levantaba la borda con dos tablas. La dalca de tres tablas cosidas tampoco es nuestra, es de más al norte, de los chonos. En invierno en la bahía de Edén baja una neblina densa que no te permite ver más allá del bote, es una sensación de ahogo y desesperación. Además, la bahía se congela y había que romper la superficie para avanzar. Cuando llevábamos los niños a la escuela, uno de ellos iba en la proa rompiendo el hielo con los pies. Era como patinar quebrando el hielo. Cuando está despejado en los fiordos, en la noche, se puede quedar suspendido entre dos universos.2
Voces
- Óscar Aguilera Faúndez – Etnoligüista Universidad de Chile.
- Juan Carlos Tonko – Integrante de la comunidad Kawesqar de Puerto Edén.
- Carolina Huenuco – Integrante de la comunidad Kawesqar de Puerto Edén.
- Gabriela Paterito – La Abuela Gabriela, integrante de la comunidad Kawesqar de Puerto Edén.
- María Isabel Tonko – Integrante de la comunidad Kawesqar de Puerto Edén.
- Pedro Sarmiento de Gamboa – Navegante, explorador e historiador español del s. XVI, autor del libro Viaje al Estrecho de Magallanes por el capitán Pedro Sarmiento de Gambóa en los años 1579, y 1580. Y noticia de la expedición que después hizo para poblarle, Imprenta Real de la Gazeta, Madrid, 1768.
- Pedro Mege – Antropólogo, Universidad de Chile.
- Marcelo Araya – Diseñador, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
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