La hospitalidad de la mesa
Aproximaciones al acto del encuentro desde la obra
Patricio Cáraves
Arquitecto
Doctor Universidad Politécnica de Cataluña
Profesor e[ad] PUCV
Óscar Andrade
Arquitecto
Profesor e[ad] PUCV
María Elisa Donoso
Arquitecta
Magíster en Arquitectura PUCV
presentamos en este texto una aproximación al acto del encuentro desde la experiencia de la hospitalidad, nombrada por la palabra poética de amereida y encarnada espacialmente en la construcción de ciudad abierta. en esta voluntad de oír y construir, en la cual nuestra escuela ha permanecido por más de 65 años, podemos ser testigos del despliegue de diversas obras que han incluido en su aventura arquitectónica la gesta espacial de la hospitalidad.
hoy, recapitulando, podemos reconocer en estas obras un lugar común en el hecho de que ellas configuran una mesa. acaso sea esto un signo de hospitalidad que se nos ha dado, cuál hallazgo. nos aproximaremos entonces al acto del encuentro como el contenido central de la hospitalidad ubicándolo espacialmente en las siguientes obras-mesas: mesa del banquete, mesa del entreacto, mesa de la celebración urbana, y la mesa del pabellón de la hospitalidad.
no desconocemos que esta realidad de la mesa viene desde antiguo. los griegos, en ella fundaron el ágape, aquel modo del amor más alto que se entrega sin esperar recompensa, y que más tarde con la concepción cristiana del amor dio origen a la palabra latina caritas, que hoy entendemos como caridad. es en esta tradición en la que pensamos y construimos el acto del encuentro. y es en esta larga tradición en la que continúan los almuerzos de la mesa de la sala de música. recordemos que desde la fundación y apertura de la ciudad abierta, una vez por semana nos convocamos en la mesa, en la que nos recibimos como huéspedes de la ciudad abierta, tanto a los propios como a los que llegan y están de paso en ella.
Palabras clave: hospitalidad, acto del encuentro, ciudad abierta y obras-mesas

Fuente: Archivo Histórico José Vial Amstrong.
Mesa del banquete de la palabra.
Travesía a Sao Miguel das Missões, Brasil
Hace ya más de tres décadas que seguimos lo indicado por la poesía de Amereida, indicación, que no mandata ni norma; sino que algo a ir desentrañando en el propio viajar: ir y, desvelar el destino de América, en la orientación “del propio norte” (VV.AA., 1967). Esto nos ha llevado a recorrer el continente americano, en todo su extenso territorio, en el medio de transporte que nos permite ir, sin dejar de ver lo que se nos va presentando; así, se viaja por tierra, en bus, y de a varios. Es un ir adentrándose y a la vez un ir dejándose interpelar por el territorio, en un ir poético arquitectónico.
travesía
en cuya suerte
la amenaza de lo oculto
se dé a luz de canto
(VV.AA., 1967)
El año 2004, partiendo desde Valparaíso y habiendo atravesado un tramo de territorio nos detenemos en un poblado para hacer una escala y luego continuar la marcha. Hablando con la gente del lugar, divisamos un vestigio de obra: son las ruinas del templo de la Misión jesuítica de San Miguel das Missoes. En el poblado edificado próximo a la ruina, nos presentamos ante las personas del pueblo y sus autoridades; y nos otorgamos una jornada de observación del lugar y de su gente, somos invitados y entramos en sus casas.
La travesía se cumple realizando un recorrido y erigiendo una obra, la que es un regalo al lugar y su gente. Por ello a los pocos días, en un sitio eriazo del poblado, construimos las mesas: un pormenor arquitectónico. Treinta y cinco mesas con las que sitiamos arquitectónicamente el sitio eriazo y lo transformamos en un lugar. Allí, convocamos a los propios del poblado y, en un banquete que surgió espontáneamente, conocimos sus nombres, los que escribimos sobre las superficies de las mesas. Mesas altas, con las que se construyó la Mesa pormenor del Banquete de la Palabra y de los nombres.
Al año siguiente, en 2005, habiendo sostenido correspondencia con las personas del lugar, volvimos en Travesía. En solicitud de los propios habitantes erigimos en conjunto la mesa que los convocó, pero, esta vez, no de madera sino que de hormigón armado. Así, en esta travesía, su peripecia, llegó a término en la construcción del espacio que da lugar al “acto del encuentro”. Hoy, recapitulando, pensamos que lo tratado durante la travesía desemboca en el acto de los actos, puesto que en él, arquitectónicamente, se le da cabida a la totalidad de los actos del habitar de los hombres. Pensamos que este acto del encuentro, hace de un sitio lugar, puesto que da casa a la convocación libre entre los hombres, a la libre conversación entre varios, no por negocio, sí por el disfrutar del ocio creativo. Podríamos sostener que en América, desde Amereida (VV.AA., 1967), la mesa del banquete de la palabra que convoca, es conformadora del acto del encuentro.

Mesa del entreacto, Ciudad Abierta
Construimos la Mesa del Entreacto. Esta obra hecha en ronda de arquitectos, surgió de ver y atender una realidad del acontecer en la Ciudad Abierta. Los domingos después de asistir a la misa, espontáneamente surgía el continuar juntos el almuerzo familiar y la natural sobremesa. Para ello pensamos y proyectamos en la duna, a una distancia de las hospederías, una cinta continua de hormigón formando un cuadrado, y dejando unas entradas para tener acceso a su interior. A partir de esta cinta construimos un suelo de nivel continuo en los bordes, dejando el centro con una leve inclinación que hace del centro un vacío no eriazo. Mesa pensada para el encuentro; no más de 120 personas, porque el encuentro es con rostro y voz. No una multitud.

Archivo Histórico José Vial Amstrong.
Mesa de la celebración urbana, Valparaíso
Todos los años cercano el mes de abril, nuestra Escuela destina una semana para el desarrollo de un acto urbano en algún punto de la ciudad de Valparaíso. Su motivo es la celebración de bienvenida de los alumnos de primer año, como acto de hospitalidad para quienes ingresan. Este momento tiene por nombre farándula, y se comprende como un espacio que la escuela dispone para la construcción de una fiesta a partir de una visión conjunta desde el oficio, donde se construyen elementos portantes para desfilar en grupo por la ciudad, invitando a quien transita a participar de esta actividad. La farándula del año 2010, tuvo por obra la construcción de un elefante, el cual inició marcha desde la plaza Bismark hasta llegar al atrio de la Iglesia La Matriz en el Barrio Puerto.
La mesa del ágape dispuesta en el atrio de la Iglesia La Matriz, es un elemento transversal conformador de lugar, es la mínima expresión que recoge el cuerpo y perfila un horizonte común. Lo anterior le da un sentido de lugar, pues pone en valor un diálogo con el territorio, en el sentido que vincula el objeto-mesa con el entorno y a la vez al participante como habitante y espectador. La mesa que se construye conforma lugar, deja de ser un elemento aislado y se torna espacio público que permite permanecer en ella. Aporta a la ciudad una cierta holgura, flexibiliza los usos urbanos y transgrede dimensiones preconcebidas.
La hospitalidad en Valparaíso se ciñe a la construcción de lugares que permiten el encuentro entre personas, el carácter público que posee esta ciudad no tiene que ver con plazas o parques prediseñados, sino que responde a un modo de habitar en conjunto. La mesa de la celebración como un umbral urbano permite acceder y generar espacios espontáneos de convivencia común en la ciudad; transformar escalones, terraplenes, esquinas, taludes y vanos, en bordes que contienen el estar juntos al modo de una plaza.
La medida del cuerpo es lo fundante y define la construcción del encuentro en tres momentos: marca una presencia, reúne en una distancia que permite reconocer con holgura a un otro y al mismo tiempo invita a una permanencia. Estos tres elementos responden a una vinculación con el entorno público, que otorga ubicación, nombre e identidad al acto.

Archivo Histórico José Vial Amstrong.
Mesa del encuentro con otros.
Pabellón de la Hospitalidad, Kassel
Hoy, vivimos nuestro Instante Segundo (2002–2052), nombrado por Alberto Cruz en los 50 años de nuestra Escuela, en el cual se plantea como un horizonte en común la tarea de construir una relación con otros. Manifestación de ello fue la construcción del Ágora de los Intercambios, así como una serie de exposiciones internacionales realizadas por nuestra Escuela y la Ciudad Abierta durante las últimas dos décadas. En la primera de dichas exposiciones, el año 1996 en Barcelona, se plantea una invitación a participar en la construcción de nuestra empresa poética. Es por ello que tanto las exposiciones internacionales, como algunas obras de Ciudad Abierta, han dado lugar a que otros participen de su intimidad creativa. La construcción de esta participación, se entiende, es algo a trabajar y en ello somos aún principiantes. Frente a este escenario nos hemos planteado que la obra a erigir pueda ser un verdadero lugar de encuentro, una amplitud de la ronda creativa, en cuanto se configuran como una experiencia que da cabida a un hacer en común con otros.
Este año visitamos Kassel como parte de la participación del grupo Amereida en la quinquenal de arte contemporáneo Documenta 14. Allí, levantamos una obra en ronda compuesta por ciudadanos abiertos, profesores y estudiantes de nuestra Escuela así como de la Universidad de Stuttgart, amigos y familiares. La obra contaba con ciertas dimensiones-encargo trabajadas por la ronda de Ciudad Abierta, dentro de ellas dar cabida a la hospitalidad en un espacio de encuentro donde poder estar con otros. Llegamos al lugar con la indicación de erigir una mesa donde tuviera realidad lo público de la palabra, dimensión que se encontró con la apertura poética del acto, cuya marca fue la de un trazado geométrico. De este modo, el acto poético produjo el cruce del lugar y la palabra, dejándonos ante un desconocido.
Se trataba de desentrañar el ser mesa desde aquel trazado irregular que se entendía por el lugar. Como la complejidad de la apertura poética se logra sostener entre muchos, surge de la ronda una Observación que abre camino. Uno de los asistentes, ve que el ser mesa está en la construcción del borde que distancia a quienes están en la mesa. La propuesta es construir los bordes del distanciamiento para estar juntos. Y es aquella dimensión de la mesa, la que basta para dar cumplimiento al oír al otro, se trata de una mesa para estar junto a otros. Y orientados por ello, vamos erigiendo la obra en fragmentos o partidas medidas por el paso de dos jornadas. En este ir apareciendo de la obra, vamos experimentando junto con Otros nuestros modos de hacer. El proceso de concepción y materialización se presenta como una interface de encuentro, intimidad creativa e intercambio académico.

De la hospitalidad al acto del encuentro
La cuestión arquitectónica que intentamos discurrir con estos textos, es exponer la peripecia de oír la palabra poética, la que nombró la hospitalidad. La arquitectura la oye y con fidelidad discurre en oficio propio. La hospitalidad, es uno de los cuatro postulados de la constitución de la Ciudad Abierta de Amereida y es el único positivo. Así, la palabra hospitalidad acuñada en la poesía, en la arquitectura con lo aquí expuesto, señala el acto del encuentro.

Archivo Histórico José Vial Amstrong.
Fuentes
- Cáraves, Patricio. (2007). La Ciudad Abierta de Amereida, Arquitectura desde la Hospitalidad. Tesis de Doctorado. Universidad Politécnica de Cataluña, Barcelona.
- Cruz, Alberto. (2002). Instante Segundo. Taller de Investigaciones Gráficas Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV, Viña del Mar.