Conjuntos de vivienda colectiva
Intervención en inmuebles de conservación histórica en el barrio Puerto de Valparaíso
Iván Ivelic
Arquitecto
Doctor Universidad Rey Juan Carlos
Profesor e[ad] PUCV
Antonia Scarella
Arquitecta
Máster Universidad Politécnica de Cataluña
Profesora e[ad] PUCV
en el contexto de taller se propone la intervención en inmuebles de conservación histórica en valparaíso, bajo la hipótesis que los conjuntos de vivienda colectiva pueden ser claves a la hora de revitalizar centros urbanos degradados. a partir de tres ciclos de estudio: individual, trabajo de taller y de proyecto, se trabaja particularmente el caso del barrio puerto de valparaíso. finalmente se identifican valores históricos, arquitectónicos, urbanos, sociales y económicos de interés de cada grupo de estudiantes, de modo de justificar la propuesta programática general bajo la cual se actualizarán las funciones de la propuesta arquitectónica.
Palabras clave: taller de arquitectura, conjuntos de vivienda colectiva, rehabilitación patrimonial, patrimonio arquitectónico y Valparaíso
Como hipótesis de partida, planteamos que la vivienda colectiva puede ser un modelo de revitalización de centros urbanos degradados (como el plan de Valparaíso, específicamente el barrio Puerto), en la medida que incorpore en su programa, equipamientos urbanos asociados a usos complementarios a la vivienda (educativos, de ocio, culturales, comerciales, productivos, etc.), generando subcentralidades en la trama urbana, evitando desplazamientos innecesarios de sus habitantes, potenciando las relaciones del barrio y enriqueciendo la diversidad propia de lo que llamamos ciudad.

La pertinencia del tema se comprende en el contexto de la acelerada urbanización de los territorios que ha tenido lugar en los últimos 40 años. Al respecto la Asamblea General de las Naciones Unidas convocó la Conferencia Hábitat 1 en Vancouver en 1976, ya que los gobiernos comenzaron a reconocer la necesidad de asentamientos humanos sostenibles y las consecuencias de la rápida urbanización, especialmente en el mundo en desarrollo. En ese momento, la urbanización y sus impactos apenas eran considerados por la comunidad internacional, pero el mundo estaba empezando a presenciar la mayor y más rápida migración de personas hacia ciudades y pueblos en la historia, así como el aumento de la población urbana a través del crecimiento natural que resulta de los avances en la medicina. En ese momento la población urbana del mundo correspondía a un 38%. Los compromisos de Vancouver fueron confirmados veinte años más tarde, en 1996, en la conferencia Hábitat II en Estambul. Los líderes mundiales adoptaron el Programa de Hábitat Mundial como el plan de acción para la vivienda adecuada para todos, con la noción de desarrollo sostenible de los asentamientos humanos en un mundo que se urbaniza; en este momento la población urbana del mundo era de un 45%. Hoy, 20 años después este porcentaje, en el mundo es de un 54,5% y en el caso chileno corresponde a un 80%. En el contexto global, las ciudades ocupan sólo el 2% de la superficie del territorio, sin embargo sostienen el 70% de la economía, consumen el 60% de la energía mundial, son responsables del 70% de la emisión de gases de efecto invernadero y del 70% de la emisión de residuos en el globo.
El caso de las ciudades latinoamericanas presenta un crecimiento extensivo en el suelo disponible, lo que ha demandado enormes inversiones en energía e infraestructura, ha ocupado suelos productivos o naturales, aumentando la segregación física y social. La vivienda colectiva aborda la densificación de las áreas urbanas y por tanto la optimización del suelo disponible, propendiendo al modelo de la ciudad compacta.
En el contexto de Valparaíso nos encontramos que los mejores suelos de la ciudad (Almendral y barrio Puerto), bien conectados al sistema comunal y regional (a través de la Av. Argentina y Av. España) dotados de infraestructura y equipamientos, poseen una baja densidad de habitación (menos de 70 habitantes por hectárea, cuando los estándares promovidos por la ONU proponen 300) producto de diversos factores, entre los cuales podemos destacar el alto valor del suelo y una norma urbana estricta en la altura máxima, que no promueve la inversión privada (actual modelo de crecimiento urbano), muchos sitios vacíos o eriazos producto de los últimos terremotos e incendios, entre los más relevantes. Sin embargo, existe un potencial que puede ser puesto en valor y corresponde a los Inmuebles de Conservación Histórica (ICH) que en la ciudad de Valparaíso suman 1.025. Esta denominación es una protección que se hace efectiva a través del plan regulador a zonas o inmuebles de valor patrimonial o cultural que constituyen un hito de significación urbana, establecen una relación armónica con el resto y mantienen predominantemente su forma y materialidad original, siendo un factor de identidad local y desarrollo humano. Muchos de estos inmuebles están deteriorados, abandonados, y no pueden demolerse dada la protección que poseen en el plan regulador, por su valor histórico como patrimonio urbano identitario.
Lo propio de este caso de estudio (Edificio Meyer, del año 1900 ubicado en calle Cochrane 301, a un costado de la plaza Echaurren) plantea el desafío de lo que significa intervenir una edificación preexistente, a partir del reconocimiento de su valor. ¿Cómo se identifica el valor? Primero desde la observación de sus singularidades y potencial espacial, y complementariamente a partir de diversas metodologías existentes, que abordan la dimensión histórica, tipológica, social, cultural, económica, entre las más relevantes. ¿Hasta dónde se puede intervenir, cómo se actualizan las funciones por las cuales quedaron obsoletos? Sostenemos que desde la observación del contexto o área de influencia relacionada al potencial que ofrece el inmueble y fundamentalmente, en el desarrollo del proyecto, teniendo claridad de cuál es la operación o elemento espacial sobre el cual gravita la intervención o propuesta. Se trata de darle forma al espacio y la luz, esencia de la arquitectura.
Para llevar adelante el taller nos estructuramos en 3 ciclos. El primero individual, de observación e introducción al área de estudio, el barrio Puerto. Un segundo ciclo de trabajo como taller, donde se levantó información del área desde sus aspectos territoriales, socio-económicos y normativos. Y un tercer ciclo de proyecto donde se estudia y propone nuestro caso arquitectónico; el Edificio Meyer, inmueble de conservación histórica (ICH), ubicado en una Zona de Conservación Histórica y tipología de vivienda colectiva.

En el primer ciclo, se buscó introducir a los estudiantes en temas patrimoniales, el deterioro de los centros urbanos y las dinámicas barriales. Para esto se contó con la presencia de diferentes profesionales invitados, entre ellos Paz Undurraga que nos habló del patrimonio en general y su valorización en Valparaíso; Adriana Marín que nos introdujo los temas socio-económicos del barrio Puerto; y Mario Ferrada que expuso su experiencia con respecto a la vivienda colectiva en Chile, específicamente en Valparaíso.
En paralelo, los alumnos realizaron permanentes salidas de observación al barrio Puerto, deteniéndose en sus dinámicas y aconteceres sociales, económicos y cotidianos; sus cualidades espaciales y luminosas, el modo de conformarse los espacios y la influencia de éstos en las actividades humanas; y finalmente sus límites, definiendo desde lo observado nuevos límites para el barrio, señalando su extensión a partir de las dinámicas que identifican el lugar y los horizontes identificados.
En el segundo ciclo, el taller trabaja como un gran equipo para conformar el levantamiento de información territorial del barrio Puerto, abarcando principalmente seis dimensiones: los aspectos históricos, socio-económicos, tipologías urbanas y arquitectónicas, usos de suelo, vialidad y transporte y aspectos normativos. De esta forma, se obtiene un panorama integral del territorio, permitiendo a los alumnos además de conocer las distintas fuentes de información e instituciones que intervienen el territorio, hacer un diagnóstico de las problemáticas que lo afectan y aquellos valores a potenciar.
Finalmente, en el tercer ciclo abordamos el proyecto, para lo cual se trabaja sobre un inmueble preexistente, el Edificio Meyer, edificio construido por la Caja de Compensación a comienzos de 1900 y que forma parte de un conjunto de edificios de 3 a 4 pisos que conforman la manzana.
Como metodología se insiste en la configuración del proyecto a partir de tres lenguajes, la formulación arquitectónica (el dibujo) y la definición de valores, criterios y propósitos arquitectónicos; la formulación planimétrica, trabajando en plantas, cortes y elevaciones y la espacial a través de la formulación de dos maquetas, una primera maqueta de la Estructura Radical de la Extensión (ERE) y programática donde se trabaja con colores para comprender el uso del espacio a partir de la cual se avanza a una segunda maqueta final.
Al tratarse de un edificio preexistente y con valor patrimonial, iniciamos la etapa (apoyándonos en la anterior) identificando los valores históricos, arquitectónicos, urbanos, sociales y económicos de interés de cada grupo, para de esta manera hacerse cargo de ellos y justificar la propuesta programática general bajo la cual se actualizarán las funciones del edificio.
Posteriormente, y a partir de los valores arquitectónicos, urbanos e históricos, se definen los criterios de intervención que orientarán la intervención del edificio, estos corresponden a aquellos aspectos que se pondrán en valor, rescatarán y mantendrán en la intervención al inmueble.
De esta forma, llegamos a la definición de los propósitos arquitectónicos, los cuales se identifican a partir del cruce entre los criterios previamente definidos y la construcción del fundamento arquitectónico desde la observación y las relaciones que se realizan a partir de éstas que nos llevan a la definición de un primer ERE de proyecto, a la configuración programática de la intervención y finalmente a una maqueta espacial donde se plasman las definiciones anteriores.
Es así, como a través de este taller, los alumnos aprenden sobre metodologías de levantamiento de información territorial y de intervención de inmuebles con carácter patrimonial, presentando diferentes propuestas programáticas para un mismo inmueble con la finalidad de revitalizar un centro urbano degradado, como es el barrio Puerto de Valparaíso.
Fuentes
- https://es.unhabitat.org/sobre-nosotros/historia-mandato-y-mision-en-el-sistema-de-la-onu
- http://habitat.aq.upm.es/aghab
- https://unhabitat.org
- https://es.unhabitat.org/temas-urbanos/cambio-climatico
- http://www.patrimoniourbano.cl/inmuebles-y-zonas-patrimoniales/
- http://www.icomoscr.org/doc/teoria/DOC.2011.declaracion.paris.patrimonio.motor.desarrollo.pdf
- http://www.patrimoniourbano.cl/wp-content/uploads/2014/07/Cochrane-N%C2%BA-301.pdf