Seminario e[ad]

Tres ciclos de encuentro: urbanismo, Arquitectura y Diseño, del territorio al objeto

María Paz Urrutia

Arquitecto
Profesora e[ad] PUCV

Marcelo Araya

Diseñador Industrial
Doctor Universidad Rey Juan Carlos
Profesor e[ad] PUCV

el pasado 20 de octubre, finalizó el seminario “tres ciclos de encuentro: urbanismo, arquitectura y diseño, del territorio al objeto”, de carácter abierto, donde cada ciclo dio lugar a dos o tres sesiones con importantes exalumnos de nuestra escuela.
el seminario buscó reflexionar sobre el estado del arte del oficio, inmerso en su contexto particular, levantando la metodología y procesos de diseño mirado desde un proceso contemplativo y de observación, llevando tal postura al campo práctico. establecimos un recorrido desde lo más amplio, como la zona, la ciudad y el barrio, donde podríamos tener injerencia como diseñadores y arquitectos, hasta la escala más reducida, pero no por ello menos importante, como la de los “objetos” para habitar y usar.

fig.1 Sergio Beriswyl. Dibujo del Plan Maestro de Dichato.
Propuesta definitiva de reconstrucción por los efectos del sismo del año 2010.

En las sesiones de urbanismo, se contó con la presencia de Marcelo Ruíz, Sergio Baeriswyl e Iván Poduje quienes nos expusieron las problemáticas actuales y la metodología de diseño de la ciudad. Recogiendo experiencias personales, dieron cuenta de las dificultades del tratamiento del espacio público en un país complejo, sísmico, centralizado, de crecimiento acelerado y desmedido, problemáticas que ponen en juicio la planificación.

fig.2 Miguel Eyquem. Croquis de la cordillera de la Costa.
Perfiles de los cerros sin achurar ni pintar. Interpretación de un dibujo original de Eyquem.

¿Qué hacer, cómo y quiénes son los encargados de producir cambios en el contexto urbano? Ruiz nos responde: “Para abordar los proyecto urbanos, se requiere un plan con proyectos que tengan la capacidad de revertir las tendencias. Este plan debe acelerar las obras de infraestructura urbana, en especial a aquellas referidas al transporte. A lo anterior hay que agregar la producción de espacio público y la revitalización de barrios rezagados del Gran Valparaíso. Otro aspecto relevante es la diversificación tecnológica en materia de transporte, como lo son ascensores, teleféricos, tranvías, trenes y metros que tienen la ventaja de no depender de la urbanización, no competir por el mismo espacio público y permiten llevar a cabo operaciones de reconfiguración urbana. Colocar en marcha este plan, requiere de la recuperación del sentido original de la política; esa política que nace con el origen de la ciudad. Requiere debate, acuerdos, urgencia, capacidad técnica y por sobre todo, colocar a los más vulnerables en el centro de los planes.

Baeriswyl, por su parte, da pistas para lograr esa modificación: “El destino de las ciudades está, más bien, determinado por la capacidad de ellas para organizar y direccionar acciones entre todos los actores, compartiendo una mirada común expresada en un plan. Este plan debiera tener como objetivo primordial mejorar las condiciones de vida de sus habitantes y, de paso también, hará que la ciudad sea más competitiva, inteligente o bella, pero ante todo liderando cambios enfocado en las personas.  Lo anterior es una meta común de cualquier política pública, pero es el logro siempre más esquivo. Buscar modelos de organización y planificación con mayor sensibilidad  ciudadana e integralidad de las acciones de los actores públicos y privados, puede tributar en la construcción de nuevas formas de gobernabilidad, hoy ausentes en nuestras ciudades.

Miguel Eyquem
Cazú Zegers

Poduje finalmente ahonda en la necesidad de que nuestros oficios se preocupen de proyectar la ciudad de manera acertada: “El diseño urbano es una disciplina que está teniendo creciente importancia, y es por esto que es relevante discutir con los estudiantes cuáles son las claves para el desarrollo del oficio, pues la ciudad no se diseña como una casa, ésta tiene aristas más complejas y a otra escala. Por lo anterior, si queremos buenos resultados, es vital que los arquitectos estemos donde se toman las decisiones, en la política y  en cargos públicos y de esta manera nuestra opinión permee las variaciones que va teniendo un lugar.”

El segundo ciclo se centró en el croquis de observación, aquel dibujo detenido y pensado sobre el territorio y los gestos, siendo un camino para llegar a la obra. Las conversaciones involucraron los proyectos de los invitados Miguel Eyquem, Cazú Zegers y el equipo de Asistencia Técnica e[ad] y de cómo el método utilizado es, de algún modo, personal. Para Eyquem tiene relación con el amor con que la mano traza la línea: “No se va a hablar acá sino de la línea. El verdadero conocer no es con la cabeza, no es intelectual sino que es con el corazón, es atrapar y fijar, y para nosotros sería dibujar. Atrapar el asunto y fijarlo sobre líneas. Aprender la línea, es aprender la cosa en un golpe, es un instante en un golpe de ojo, es a través del corazón que lo recibe y la mano que lo fija.

fig.3 Cazú Zegers. Dibujo a partir de una observación sobre la flor de la cala, donde la línea recta es una curva en tensión.

Todo lo que podemos decir nosotros sobre la línea para descubrir un mundo sin ser científicos, descubrimos la ciudad viva, con sus gentes, las líneas tienen una hermosura muy difícil de describir. Todos ustedes tienen algo que decir sobre esto, este encuentro sobre todas las dimensiones del espacio traídas aquí a nuestras manos.

Sylvia Arriagada
Andrés Garcés

Para Zegers, es ineludible un concepto que volverá a aparecer al final del tercer ciclo: lo más propio de cada uno es lo que se trae antes de ingresar al estudio de la arquitectura y el diseño,  y a este proto-diseñador o proto-arquitecto es necesario oírle: “Tenemos que  aprender a construir un diálogo con el territorio. Reconocer a América como este gran don, donde está todo para ser nombrado. Esta es la lección que esta Escuela nos enseña. Fuimos formados con una matriz de pensamiento científico-artístico, donde el dibujo y la observación construyen un algoritmo propio, que forma relaciones para crear una obra. Hay que construir ciudades americanas sin tener miedo a la propia expresión y lo que uno trae adentro que es absolutamente valioso. La Escuela te da los elementos y herramientas para seguir un camino propio.

Sin embargo es necesario desarrollar el método de la observación y en este sentido los diseñadores y arquitectos son una especies de rabdomantes, que requieren leer lo que el entorno les dice: “A propósito de la captación de los impulsos emanados del territorio y la espiritualidad de los lugares en medio de la aridez del desierto (para el diseño del museo minero), es que coleccionamos los elementos (piedras, tierras y maderas) que nos permitieron llegar a un diseño propio del lugar, muy cercano a los objetos vernáculos creados por la reiteración del uso y de su consagración en el tiempo.

g.4 Cristián Valdés. Dibujo de la silla A, cuyos vínculos están
basados en la observación de una raqueta de tenis de madera.
fig.5 Hernan Martínez. Dibujo del sistema de velas de un barco y su condición frente
al viento. Punto de partida de los diseños expuestos en la charla.

Finalmente, las sesiones de diseño contaron con la participación del arquitecto Cristián Valdés, quien señala que no hay diferencia entre arquitecto y diseñador, pues considera como condición del hombre el pensar naturalmente su soporte –el mueble– y su cobijo –la casa– construidos con la cercanía y el cariño de las cosas cotidianas: “Los muebles en tiempos isabelinos prácticamente no importaban, pero en el siglo XVIII, el diseño de muebles se convierte en algo fantástico, por otro lado si pensamos en un barco no sabemos cuales son los muebles, prácticamente todo sirve. En fin, existe una relación con las costumbres y economía, el mueble tiene que estar sujeto a toda esa contingencia, donde el diseño está presente en el asunto, con gente que hace que el diseño aparezca y tome valor. Lo más importante de todo esto, es la emoción, creer en lo que se está haciendo. Esa es la enseñanza de esta Escuela que yo la recibo, no todos la reciben, yo la recibí.

Cristián Valdés
Sergio Beriswyl

De la misma manera que se confunde el límite entre diseñador y arquitecto, el último invitado, el diseñador Hernán Martínez Dorlhiac, establece una conexión directa entre el ser humano y el diseñador y considera la enseñanza de esta Escuela como una vía de conducción de los conocimientos anteriores y experiencias propias, grabadas profundamente en nuestro cuerpo e intelecto: “La Escuela inicia a los estudiantes en el oficio y les enseña a profundizar a través de la observación. Esta es la clave para permanecer, aprender y comunicar. Por otro lado, las travesías dan a cada uno su temple, tras padecer físicamente la extensión, la dimensión y el detalle. En nuestro oficio, el diseño no siempre se encuentra en el componente industrial muchas veces se ejerce desde lo artesanal, y en ese campo es donde se encuentran las mejores vetas y cosechas. En la obra todo importa: las matemáticas, el cálculo, los modelos tridimensionales, las fundaciones, las deformaciones, las tensiones de las membranas y por sobre todo la luz. En cada entrega toda esa orquesta interpreta lo que nadie oye pero donde todos habitamos.

Por último, nos damos cuenta de la diversidad de caminos que se encuentran en las disciplinas de la arquitectura y el diseño. Sin embargo, mediante las experiencias expuestas, reconocemos que tal rumbo tiene un hilo transversal dado por la enseñanza recibida en esta Escuela, aquella que se esculpe en el propio ritmo e inquietud, dando cabida en lo cotidiano al florecimiento del oficio.

fig.6 Marcelo Ruiz. Proyección de crecimiento urbano desde la costa hacia el interior de la V Región.

* Los seis dibujos de este artículo fueron hechos por María Paz Urrutia y Marcelo Araya.

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