Proyecto 30 casas mínimas en Valparaíso
Juan Purcell
Arquitecto
Profesor e[ad] PUCV
todo partió con un proyecto urbano que desarrollamos en la escuela de arquitectura y diseño de la pucv, que proponía el desarrollo habitacional de valparaíso en torno al camino la pólvora, que es el último tramo del corredor bioceánico entre el atlántico y el pacífico y que corona el anfiteatro de valparaíso. este era un proyecto académico, que consideraba solamente los aspectos que le interesaba desarrollar, distinto a un proyecto arquitectónico/urbano, que debe considerar toda la realidad, pero que sin embargo se llevó a la realidad.
Palabras clave: vivienda social, proyecto arquitectónico y Valparaíso
El proyecto proponía unidades habitacionales de 12.000 a 15.000 habitantes con viviendas y equipamiento básico. Concluido este proyecto, que ordenaba volúmenes en torno a centros comunitarios y al Camino La Pólvora. Luego, nos preguntamos quiénes y cómo se habitarían tanto los interiores como los espacios comunitarios. Esta pregunta nos condujo a un determinado segmento socioeconómico y cultural, que se nos decía que serían los probables habitantes de esta urbanización en la cima de Valparaíso. La indicación sobre los habitantes que probablemente vivirían en estos edificios y casas, nos abrió un campo de estudio sobre su forma de vida, tanto urbana como rural. En el desarrollo de este estudio, nos encontramos con arquitectos de una consultora que estaba empezando a estudiar las casas para un grupo de familias, y les propusimos incorporar los estudios que habíamos realizado, en el que nosotros nos encargaríamos del proyecto arquitectónico y del proyecto de habilitación social, y ellos se ocuparían de la gestión administrativa y económica con las instituciones correspondientes.
Comenzamos a estudiar el caso del Comité Los Pinos. Este es el primer encuentro fortuito en el que se encuentra el estudio con el caso urbano. Al relacionar el grupo de personas que constituían el Comité Los Pinos y consultado el Serviu, propietario del terreno donde se pensaba construir las viviendas, calculamos que se requerían 30 familias y luego de algunos hechos fortuitos se logró completar el cupo necesario y poder postular a ese terreno.
Y así fue como se formó el comité Los Pinos-Estrellita Naciente, que postularon al terreno en el quinto sector de Playa Ancha en Valparaíso para conformar un condominio para 30 familias.
Luego vinieron la revisiones del proyecto en DOM y Serviu para obtener los subsidios correspondientes y, mientras nosotros nos reuníamos con los comités, les explicábamos cómo eran las casas, los patios, sus propósitos y objetivos, lo que formaba parte del plan de habilitación, por otro lado, la consultora gestionaba en Serviu y en DOM la revisión y aprobación del proyecto arquitectónico.
Por distintas razones, todo este proceso con los comités que empezó el año 2005, se prolongó hasta el año 2011 en que se hizo la ceremonia de entrega de las casas a las 30 familias.
En estos 6 años, también se produjo la coyuntura que permitió la continuidad de esta cadena de hechos fortuitos. El Minvu por asignación directa de la Ministra de la época, otorgó los recursos necesarios para su construcción por considerarlo un proyecto de extrema relevancia. Consideramos éste también un hecho fortuito, por cuanto el mismo Serviu nos había advertido que el proyecto era inviable.
No puedo dejar de mencionar aquí el encuentro con la empresa constructora que se adhirió a nuestro entusiasmo y colaboró prolija y eficientemente en la construcción del condominio y de cada uno de sus detalles. Esta es a grandes rasgos, la trayectoria del paso de un proyecto académico a un proyecto urbano, la transferencia de conocimiento de la universidad a la ciudad.

Pero ¿cuál era el contenido de este conocimiento que nos hizo perseverar en el proyecto durante 6 años conjuntamente con las 30 familias? Nosotros pensábamos y seguimos pensando, que es un modo de mejorar la calidad de vida de las familias chilenas, y el tiempo que nos demoramos, que es ciertamente excesivo desde muchos puntos de vista, nos permitió por otro lado permanecer y asesorar a estas familias durante todo el proceso, porque creemos que la casa propia no es el término de la aspiración familiar, sino que es la plataforma necesaria desde la cual se puede mejorar la calidad de vida. Por eso, no bastaba con el proyecto y su explicación a las familias de lo que exige la vida en un condominio, sino que iba más allá, a su proyección con mejor educación, salud, trabajo, hábitos de convivencia, vida comunitaria, etc., conduciéndolas a su inserción en la vida urbana. Esta proyección no solamente consistía en traspasar a las familias estas ideas y objetivos, sino que también estaban contenidas en el proyecto, en la forma que tenían los espacios comunes, tanto aquellos de uso exclusivo como aquellos de uso común, y su relación con las casas.
Y así es como el proyecto desde su generación tuvo la capacidad para recibir las ampliaciones de las viviendas que se le hicieron, como también la construcción del proyecto Balcón Productivo que realizamos conjuntamente con la Escuela de Diseño y con el FOSIS.


La articulación entre la carrera de Diseño y el FOSIS, también fue un hecho fortuito porque a raíz de los cursos de postgrado del Magíster Ciudad y Territorio, nos vinculamos con el Ministerio de Desarrollo Social y el FOSIS. Esta relación múltiple entre el Magíster y la carrera de Diseño de esta Escuela, el Ministerio de Desarrollo Social, el FOSIS y Ciaspe en el marco del convenio Chile-México, lo vemos también como un hecho que se suma a esta serie de hechos fortuitos que empezó con una idea en la Escuela de Arquitectura y que celebramos con la construcción del Trabun Mapu que ha implementado el Programa de Autoconsumo del FOSIS para estas 30 familias del Condominio Social Los Pinos-Estrellita.


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