El patrimonio de Valparaíso:

de la topogénesis a la topofilia

Pablo-M. Millán-Millán

Arquitecto
Doctor Universidad de Sevilla
Investigador e[ad] PUCV

valparaíso es una ciudad que por pura lógica nunca debía haber sido tal. desde sus orígenes se ha ido observando cómo el lugar en el que se asienta ha generado una continua tensión que persiste hasta el día de hoy. esta tensión ha sido la generadora de una realidad material y social excepcional, un unicum que justifica plenamente que llamemos a valparaíso ciudad patrimonial.

Palabras clave: patrimonio, Valparaíso, vivienda obrera y topogénesis

Valparaíso y el continuo intento de permanencia

Cuando Sísifo llegaba casi hasta la cima de la montaña cargando con la gran roca a sus espaldas, posiblemente solo se le pasaría una única cosa por la cabeza: descansar. Pero la frustración le embargaba al ver que casi tocando con los dedos el final de su gran esfuerzo, todo volvía a empezar. Esta ha debido de ser durante mucho tiempo la sensación de los porteños con Valparaíso. Terremotos, incendios, inundaciones y un lugar agreste ávido de expulsar a todo morador, han generado durante sus casi cinco siglos una tensión que, siempre que parecía haber sido controlada, ha vuelto a romper por algún lugar y de la forma más insospechada.

Si bien esta relación de tensión con el territorio, con el lugar, ha sido en la mayor parte de los casos causante de numerosas desgracias y males, no menos cierto es que también ha sido la causante de una fisonomía admirada por todo el mundo. Y es que el genius loci1 de Valparaíso ha trascendido desde la realidad material hasta la propia sociedad, generando una forma de habitar exclusiva de esta ciudad.

Un patrimonio resultado de una excepcionalidad

El lugar de Valparaíso, entendido en el más puro sentido aristotélico como la envolvente inmóvil que determina un espacio con un orden racional propio, ha delimitado un contexto con una razón de ser propia, confiriéndole de una materia ordenada según su propia lógica, según su propia topogénesis2. Esta lógica personal tiene no solamente la capacidad de generar nuevas arquitecturas, sino de trasformar las arquitecturas impuestas. En este sentido, se pueden observar con cierto asombro los numerosos intentos que ha tenido la ciudad de ser “normativizada”, es decir, de ser configurada según un orden exógeno, algo que nunca se ha conseguido. La aplicación de diferentes leyes de habitaciones, formación de comisiones de viviendas o la demolición de ingentes modelos habitacionales han sido algunos recursos utilizados por la administración central para poder “meter en cintura” una ciudad con una forma de ocupación propia. Posiblemente esta falta de entendimiento de la propia lógica de la ciudad porteña ha sido la causa de estos reiterados intentos fallidos.

Actualmente son muchos los elementos materiales que componen la riqueza patrimonial de Valparaíso: ascensores, edificios emblemáticos, etc., pero no cabe duda de que el simple tejido residencial es el mayor y más amplio elemento patrimonial. Su propia historia y su resistencia a los avatares naturales y de transformación han ido generando una arquitectura propia, un modelo de ocupación vertical singular que se puede reconocer como elemento patrimonial con todas sus singularidades.

fig.1 Colectivo Acosta. Dibujo del autor.

El patrimonio como realidad viva

Esta doble realidad de la ciudad descrita anteriormente (excepcionalidad material-excepcionalidad social) es fundamental para poder conocer el valor identitario que encierra. En la actualidad son muchos los teóricos del patrimonio que afirman que el tiempo de las “puestas en valor” ha terminado y se requiere urgentemente pasar a “poner vida” al patrimonio. Este es el sentido que el geógrafo chino-norteamericano Yi-Fu Tuan3 dio al concepto topofilia, las relaciones afectivas y emotivas que da el hombre a un determinado lugar por razones de sus experiencias personales en él.

En este sentido los cerros son un referente, dado el hecho singular de identificar en cada uno de ellos históricamente un barrio. El tejido social de los habitantes es referente en cuanto a una vida intensa en relaciones de vecindad. En los cerros, el rellano de una escalera es un punto de encuentro, un pequeño espacio horizontal libre es un campo de juego y un balcón es el lugar privilegiado desde el cual observar la inmensidad del océano. Habitar los cerros es vivir jugando, como decía Manuel Casanueva4, es una nueva forma de ocupación del espacio arquitectónico, hecho que tendrá lugar en la vivienda vertical. Aquí toma especial relevancia el concepto de patrimonio como forma de vida singular en un contexto singular.

La necesidad del reconocimiento

fig.2 Colectivo Acosta. Fotografía del autor.
fig.3 Calle Cañería. Playa Ancha. Foto de Felipe Quirós.
fig.4 Cerro Monjas. Foto del autor.

Seguramente decir a un porteño que la casa en la que vive es un elemento patrimonial podría causarle risa, habida cuenta de que el concepto de patrimonio que perdura en la mayor parte de la población es la figura decimonónica del elemento singular y virtuoso, concepto que ha calado desde la propia Ley de Monumentos Nacionales. Igualmente podría ser ridículo hablar de las bondades de estos modelos habitacionales, cuando la mayor parte de ellos han sido el resultado de tomas ilegales y respuesta a unas deprimentes condiciones higiénicas. Si bien todo ello es cierto, no menos lo es la necesidad de un reconocimiento de estas singularidades como valor patrimonial por parte de la administración para que, poco a poco, vaya calando a la propia gente que los habita. Lejos de hacer delimitaciones artificiosas, fruto del desconocimiento de la propia realidad, esta será la única forma de conservar un patrimonio vivo y vivido.

fig.5 Proyecto de habitaciones. Expte. 366 de 1915. Archivo Municipalidad de Valparaíso. Inédito.
fig.6 Proyecto de habitaciones. Expte. 703 de 1915. Archivo Municipalidad de Valparaíso. Inédito.

Notas

  1. Según la mitología romana, eran los dioses del lugar, adoptándose este concepto en arquitectura como los caracteres identitarios que hacen singular un lugar concreto.
  2. Muntañola, Josep, Topogénesis. Fundamentos de una nueva arquitectura. Ediciones UPC. Barcelona, 2009.
  3. Tuan, Yi-Fu, Topofilia, Ed. Melusina, Madrid, 2007.
  4. Casanueva, Manuel, El barrio acantilado como identidad de Valparaíso. Universidad Andrés Bello. Valparaíso, 2011.

Artículo siguiente:

Proyecto 30 casas mínimas en Valparaíso

Juan Purcell