Tamaño sede: arquitectura educativa y cultural-lúdica
Taller de Tercer Año de Arquitectura 2015
Rodrigo Saavedra
Arquitecto
Doctor Universidad Politécnica de Cataluña
Profesor Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV
Javiera Fernández
Arquitecta
Profesora Ayudante Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV
¿Cuál es el acto que desencadena la forma? A partir de esta interrogante el alumno trabaja las dimensiones espaciales del tamaño, la luz, la mirada; donde la experiencia y percepción del habitante son en relación al acto. ¿Cómo el habitante habita el espacio propuesto?
Palabras clave: taller, travesía, arquitectura educativa, cultural y lúdica
Durante el Tercer año de Arquitectura se trabaja la sede como tamaño, pudiendo destacar que el alumno durante dicho el año estudia, analiza y trabaja distintas escalas, interiorizando aquellas escalas propias de edificios institucionales y más próximas a la relación con la dimensión urbana de los proyectos. Es por ello que durante el primer trimestre del año 2015 se trabaja un edificio de carácter público dentro de la problemática actual en Valparaíso, proyectando un Polo Educativo como nuevo espacio para la ciudad aproximando al alumno en una primera instancia a éste espacio público interior con un carácter, tamaño y dimensiones comunitarias propias dentro de un contexto barrial y geográfico. Así, el alumno piensa Valparaíso como una ciudad educativa a través de sus recorridos y detenciones, rescatando mediante la observación en la ciudad la pausa y el encuentro educativo. Es a través de esta situación que entienden cómo un polo educativo inserto en zonas estratégicas de Valparaíso puede generar un círculo virtuoso entre la comunidad o barrio y el espacio educativo. Es decir, el barrio educativo es un espacio integral donde se educa al habitante durante su transcurso de la casa a la escuela, y viceversa, logrando generar una identidad barrial desde la enseñanza, pudiendo conformar un barrio educador donde la comunidad es partícipe del aprendizaje de sus niños mediante actividades que son acogidas en espacios propuestos en la escuela.

A su vez, en la siguiente etapa se planteó trabajar espacios educativos y lúdicos abiertos a la comunidad, que articulen la ciudad acogiendo sus ritmos y acontecer teniendo en cuenta, al mismo tiempo, la propuesta de un interior con un tamaño acotado y sensible para generar un espacio comunitario; con el fin de elaborar proyectos detonantes, potenciando un factor de identidad y arraigo. Se propone un espacio cultural barrial compuesto por una biblioteca y un espacio lúdico como elementos centrales, articulados con uno propuesto por los alumnos que rescata la identidad del barrio en el cual se inserta. Así, con un proyecto ya propuesto se parte de Travesía a Cusco, en el pueblo de Zurite, en Perú, donde una de cualidades a profundizar es la dimensión lúdica, la cual se revela al descubrir un acto comunitario de un lugar a partir de la observación. Aquel acontecer lúdico que se manifiesta en un quehacer distinto y surge con cierta plenitud en la experiencia habitable del jugar.
La obra se construyó en la escuela inicial o jardín infantil de Zurite, el cual tiene una matrícula de ochenta niños de 3 a 5 años de edad. Ellos están en lo que se conoce como etapa de estimulación temprana en donde se requiere que gran parte de su tiempo esté dedicado a juegos que despierten sus sentidos, un juego que sea exploratorio y de descubrimiento, nos ubicamos dentro y fuera del recinto de la escuela, para extendernos en un recorrido lúdico, el cual consistía en un sitial del agua, huerto, gradas y comedor lúdico.


Vinculándose mediante un surco o suyo, que para los incas significa “rumbo de trabajo”, siendo este nuestro regalo: un camino lúdico cuya extensión era desde el agua al cielo, con estaciones que revelan cualidades del lugar y en donde a los niños se les podría hablar del lugar en estaciones del rumbo.
Al regresar se reencuentran con sus proposiciones de espacios lúdicos, debiendo conciliar los espacios de diferente naturaleza como el espacio lúdico y la biblioteca mediante una distancia en acto; y que mediante lo revelado en travesía podemos decir que esa distancia era un surco, un rumbo con acto. La travesía, tanto su obra como el atravesar, nos reveló un espacio con rumbo.
El objetivo es que los alumnos sean capaces de fundamentar, a través de la observación, las cualidades y dimensiones que construyen el habitar del espacio propuesto, donde el programa arquitectónico rescata la esencia y el acto genera la plenitud dentro del espacio arquitectónico.
¿Cuál es el acto que desencadena la forma? A partir de esta interrogante el alumno trabaja las dimensiones espaciales del tamaño, la luz, la mirada; donde la experiencia y percepción del habitante son en relación al acto. ¿Cómo el habitante habita el espacio propuesto?
A modo de conclusión, una vez finalizada las etapas, el alumno debe lograr comprender la profesión de arquitecto y su función en la sociedad a través de la elaboración de un proyecto que considera los factores sociales contextualizados en un lugar, con una postura crítica y analítica de las diversas situaciones mediante la capacidad de observación, relacionar, nombrar el acto arquitectónico, capacidad de expresión y abstracción en trabajos tridimensionales, pudiendo definir un programa en una forma arquitectónica ordenada por el acto arquitectónico. Así, como objetivo debiese existir una coherencia entre observación, acto y forma.
Artículo siguiente:
Tesis doctoral: La influencia del agua en el ordenamiento urbano de la ciudad de Valparaíso
Marcelo Araya