La Floating Univerity Berlin
Un sitio de aprendizaje para la naturocultura
Rosario Talevi
Arquitecta, curadora y editora
Codirectora de Floating University
Miembro fundador de Soft Agency
Gilly Karjevsky
Curadora independiente de prácticas espaciales críticas
Codirectora de Floating University
Miembro fundador de Soft Agency
¿qué sucede cuando una infraestructura pública se abre, su función se hibridiza y su uso se vuelve colectivo? ¿qué protocolos y rutinas se activan cuando su función y su apariencia se suavizan y resignifican? ¿pueden estas nuevas circunstancias transformarlas en espacios de puesta en común y escenarios de debate público? el caso de la floating university berlin, expuesto en el siguiente texto, aborda estas interrogantes.
Palabras clave: infraestructuras urbanas, naturocultura, prácticas de los cuidados y cohabitación
Después de la revolución, ¿quién recogerá la basura el lunes por la mañana?
Mierle Laderman Ukeles, Manifiesto For Maintenance Art 1969!
Las infraestructuras urbanas –como rutas, alumbrado público o suministro eléctrico– suelen ser instalaciones esenciales que contribuyen a la habitabilidad de las ciudades. A menudo desapercibidas, estas redes corresponden a sistemas que se visibilizan una vez que fallan: escasez o suspensión de los servicios básicos, cortes de calles. Muchas de ellas fueron construidas como entidades monofuncionales al servicio de un propósito concreto, y a lo largo del tiempo, lejos de integrarse al tejido urbano, se mantuvieron aisladas. Planificadas por el Estado y construidas y gestionadas por técnicos especializados, en gran medida, son terreno inaccesible para los habitantes de la ciudad.
En la actualidad, las infraestructuras urbanas se han complejizado y desordenado. Más que viejas tuberías, cables y contenedores, ellas están profundamente enredadas con el paisaje y la biodiversidad del entorno en el que intervienen. Esto se complica si consideramos que acostumbran pertenecer al campo de expertos que las hacen parecer ilegibles e inalterables.
Pero, ¿qué sucede cuando ese espacio se abre, su función se hibridiza y su uso se vuelve colectivo? ¿Qué protocolos y rutinas se activan cuando la función y la apariencia de una infraestructura urbana se ablandan1 y resignifican? ¿Pueden estas nuevas circunstancias transformarlas en espacios de puesta en común y escenarios de debate público?
Una arquitectura blanda y solidaria colabora con el entorno y sus agentes. Este es el caso de la Floating University. En el sitio donde se emplaza, una amplia variedad de especies se han asentado, dando lugar a un paisaje único, un ecosistema artificial reclamado por la naturaleza, en el que el agua contaminada coexiste con nuestra presencia humana, configurando lo que Donna Haraway llama “naturocultura”;2 o bien, en palabras de Gilles Clément, “un tercer paisaje”3 (figura 1). El Tercer Paisaje –un fragmento indeterminado del Jardín Planetario– designa la suma del espacio dejado por el hombre a la evolución del paisaje, a la naturaleza por sí sola. Se incluyen en esta categoría los lugares urbanos o rurales abandonados (délaissé), los espacios de transición, las tierras baldías (friches), los pantanos, los páramos, las turberas, pero también los bordes de las carreteras, las orillas o los terraplenes de las vías férreas.

Este sitio fue proyectado a principios de la década de 1930 como una cuenca de retención de aguas pluviales provenientes del aeropuerto de Tempelhof y las avenidas adyacentes a él, y luego de la Segunda Guerra Mundial fue revestido de hormigón por el cuerpo de ingenieros del ejército de los Estados Unidos, que ocupaba ese sector de Berlín. Su función original persiste en la actualidad: retener y desviar el agua de lluvia hacia el sistema de canalización de la ciudad. Esta infraestructura, rodeada por una serie de huertos comunitarios, es imperceptible por encontrarse a ocho metros bajo el nivel de calle.
Tras el cierre del aeropuerto en 2008, un plan municipal para reurbanizar el predio de 368 hectáreas y reubicar la cuenca de aguas pluviales dentro del mismo territorio, proponía densificar la trama urbana, transformando el terreno que la cuenca ocupa –de propiedad pública– en un valioso y rentable activo para la cartera inmobiliaria de Berlín. Sin embargo, en el referéndum de 20144 los ciudadanos votaron en contra de este plan, oponiéndose activamente a la especulación económica que conllevaría la intervención propuesta por el municipio. El resultado de esta consulta no solo protegió el singular espacio verde, sino que asimismo proporcionó protección a la cuenca.
La cuenca de retención de aguas pluviales permaneció cerrada al público durante más de ochenta años, hasta que en 2018 el colectivo de arquitectura raumlaborberlin consiguió abrir el predio y establecer de forma temporal la Floating University: un laboratorio para el aprendizaje colectivo y la investigación cooperativa, y un proyecto deliberado de reactivación de la infraestructura pluvial como espacio cultural y sociopolítico. Es en una postura solidaridaria con la historia del lugar y dentro del linaje de narraciones alternativas para el desarrollo urbano que la Floating University posiciona su misión, basada en mantener y cuidar una infraestructura urbana peculiar, volviéndola accesible para el público a través de programas no disciplinarios, radicales y colaborativos (figura 2).

En el año de su fundación (2018),5la Floating University contó con una gran variedad de participantes que contribuyeron a la constitución de un ecosistema único. El programa consolidó una red de practicantes que hacia finales de 2018, tras conocer la prórroga que la ciudad concedería al alquiler transitorio de seis meses, decidieron continuar el experimento transformando un proyecto temporal y una intervención específica en una asociación sin fines de lucro, con un compromiso con el sitio y sus actores a largo plazo.

Desde entonces se ha consolidado como espacio y grupo autogestionado. Miembros provenientes de distintas disciplinas –como la arquitectura, el diseño, el arte, la ecología, la biología, la apicultura, la pedagogía, los estudios culturales, entre otros– se reúnen para trabajar creativamente en esbozar y concebir futuros comunes. Los grupos se organizan en función del deseo y del interés en temas o labores específicas, o como lo hemos llamado: campos de conocimiento y acción. Las tareas abarcan desde el mantenimiento y desarrollo del sitio, hasta la jardinería, el cultivo de relaciones interpersonales y el cuidado de las conexiones con el barrio (figura 3).
En la Floating, la curiosidad es la herramienta pedagógica principal: observar, imitar, probar y participar. La propia naturaleza del lugar exige intercambios con otros, tanto humanos como no humanos, y los significantes no verbales sustituyen a las instrucciones textuales. Un ejemplo de ello son las botas de goma que, desperdigadas por todo el sitio sin señales ni indicaciones, la gente se apropia durante un tiempo para caminar sobre el agua. Este uso requiere de un modo de atención y acción curioso e intuitivo, y una presencia guiada por señales tácitas. Cuando el predio de la Floating se inunda luego de abundantes lluvias, el aumento del nivel del agua es monitoreado hasta que el emplazamiento se vuelve insostenible –o se inunda por completo–, experimentando la lluvia como un volumen en vez de una duración (figura 4).

Nuestro rol como asociación no se reduce al de usuario o inquilino de este espacio tan particular, sino que nos reconocemos como custodios (steward) de las diferentes formas de vida que lo habitan. En este sentido, la noción de cuidado de María Puig de la Bellacasa6 nos proporciona un marco ético y político de acción: el ser humano como “cuidador” corresponde a una figura de resguardo en la recuperación continua del planeta y sus habitantes. Cuidar es reconocer la fragilidad de los vínculos entre humanos y no humanos. La práctica del cuidado exige cultivar un conjunto de habilidades y sensibilidades para mantener y sostener todo tipo de vida.
Habitar este tercer paisaje es experimentar la conexión con el medioambiente: la vegetación, la lluvia, el agua contaminada, las algas, los pájaros, los olores inusuales y el cielo abierto. Por ello, creemos que la presencia en el lugar problematiza el asunto de los cuidados de nuestra tierra, de nosotros mismos, de nuestra comunidad y de nuestra educación. ¿Qué tipo de infraestructura podemos cultivar para promover las prácticas de los cuidados a diferentes escalas y que por lo tanto entrelacen los micro y macroecosistemas que habitamos?
Nuestra permanencia ha beneficiado las diversos modos de vida que se dan en la cuenca. Basta observar los bordes de las arquitecturas construidas para constatar que las plantas crecen en mayor número a lo largo de ellas que en el centro abierto de la cuenca. Estas arquitecturas han favorecido la acumulación de sedimentos (figuras 5 y 6).

la acumulación de sedimentos.

Cuando el movimiento del agua se ralentiza, los sedimentos (partículas de arena, limo y arcilla) se desprenden de ella, ofreciendo condiciones óptimas para el afianzamiento de la vegetación, así como para el desarrollo de un hábitat en el que las ranas puedan procrear, los patos puedan nacer y los zorros cazar. Otro factor que detiene este movimiento es la presencia de plantas, cuya reproducción se acelera a la vez que facilita la creciente acumulación de sedimentos. El ciclo es co-constituyente. Las algas son otra entidad que contribuye a la acumulación de lodo; luego de las inundaciones por lo común florecen formando gruesas alfombras. Cuando el agua sale de la cuenca hacia el Landwehrkanal y hacia el río Spree, las algas se secan y se integran al lodo como materia orgánica, descompuesta por los microorganismos. El lodo que allí se ve es producto de nuestra intervención, que trabaja a la par con los juncos, el tiempo, las algas y la ingeniería original de la cuenca como lugar de retención del agua cuando llegan las inundaciones. Los cañaverales se han triplicado y hasta sauces nuevos han echado raíces en su centro (figura 7).

Es tentador pensar que este humedal artificial está en proceso de transición hacia un prado o algo aún más complejo. El hábitat original constituido por plantas acuáticas se ha modificado gradualmente en uno compuesto por pastos, verdolagas y sauces. La simbiosis entre los diversos agentes: arquitectura, humanos, lodo, algas, cañaveral, concreto, agua tóxica, podría en un futuro cercano convertir la cuenca en un peculiar bosque pequeño. No obstante, la Tempelhof GmbH –empresa estatal que gestiona el recinto– ha dado a conocer un nuevo plan de “renaturalización” de la cuenca, que consiste en alterar de manera drástica el entorno del que disfrutan las formas de vida que componen el lugar: bacterias, algas, ranas, zorros, pájaros, patos, plantas, árboles, humanos. El grueso suelo de hormigón será eliminado y sustituido por una capa porosa que permitirá que el agua de lluvia contaminada se filtre a través del suelo. Este tipo de procedimiento, lejos de ser un mero tecnicismo, afectará en gran medida la biodiversidad del lugar y su uso sociocultural, y en consecuencia la realidad de la Floating University.
Nuestra asociación entiende los procesos de transformación urbana en términos de aprendizaje, contemplando componentes pedagógicos y sociales para facilitar la legibilidad, la asimilación y la participación en los procesos. La renaturalización de la cuenca encierra el potencial de una mediación urgente y necesaria en torno a la renovación ecosocial de las infraestructuras urbanas, de manera que se exponga el modo en el que se hacen y se mantienen las ciudades, y cómo estas responden a las realidades actuales de colapso climático y pandemia.

¿Podría el proceso de renaturalización explorar el vínculo entre naturaleza e infraestructura urbanas, estableciendo un diálogo entre artistas, académicos, ingenieros, jardineros y tecnócratas para pensar diversos prototipos in situ? El desmantelamiento de los límites entre estas prácticas debiese estar en el centro de este diálogo (figura 8).
Notas
- Dillon, Teresa. “Metodologías para suavizar”. Journal Landscapes of Care. Festival de Arquitectura de Copenhague. 24/08/2021, https://en.cafx.dk/post/methodologies-of-softness
- Concepto creado por Donna Haraway en Manifiesto de las especies de compañía (2003) que describe el enredo de lo natural y lo cultural, lo corporal y lo mental, lo material y lo semiótico, etcétera.
- Gilles Clément, “El tercer paisaje”, http://www.gillesclement.com/art-454-tit-The-Third-Landscape
- “De 2.491.365 berlineses con derecho a voto, participaron 1.149.145 (46,1%), de los cuales 739.124 (29,7% de los votantes con derecho a voto) votaron a su vez a favor de la iniciativa legislativa de los promotores del referéndum”. Obtenido de https://de.wikipedia.org/wiki/Volksentscheid_zum_Tempelhofer_Feld_in_Berlin#cite_note-2
- En diciembre de 2018 se conformó una asociación sin ánimo de lucro, Floating e.V., que en la actualidad tiene 56 miembros que gestionan, mantienen, cuidan el sitio y exploran formatos de aprendizaje híbridos.
- Bellacasa describe el cuidado como “una obligación ética y política para pensar en los mundos más que humanos de la tecnociencia y la naturocultura”. María Puig de la Bellacasa, Matters of Care Speculative Ethics in More Than Human Worlds. (Londres: University of Minnesota Press, 2017).
Fuentes
- Clément, Gilles. “The Third Landscape”, http://www.gillesclement.com/art-454-tit-The-Third-Landscape
- Dillon, Teresa. “Methodologies of Softness”. Landscapes of Care Journal. Copenhagen Architecture Festival. 24/08/2021 https://en.cafx.dk/post/methodologies-of-softness
- Puig de la Bellacasa, María. Matters of Care Speculative Ethics in More Than Human Worlds. Londres: University of Minnesota Press, 2017.
Artículo siguiente:
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bruno marambio márquez y sergio elórtegui francoli