Editorial N°12
acto&forma 12
Catalina Porzio de Angelis
Diseñadora Gráfica y Editora
Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV
No creo equivocarme si aventuro decir que para muchas generaciones formadas en esta escuela es imposible olvidar la inagotable videoteca que Claudio Girola nos dejó como herencia, colmando de aquellas “cajitas negras” más de un estante en la biblioteca. Numerosas cintas de VHS con dos o tres películas grabadas al hilo mediante un cuidadoso sistema de pastiche doméstico, elaborado con gran habilidad para hacer calzar la duración de los filmes en la capacidad que ofrecía ese formato de grabación, sin que estos se vieran interrumpidos. La selección era enorme y respondía a la pasión que sentía el escultor por el cine. Con el mismo celo que puso en armar este vasto catálogo, Girola compendió, tradujo y editó una enorme cantidad de pasajes tomados de míticas revistas como Cahiers du Cinéma para confeccionar los programas que repartía a la joven audiencia de sus famosos ciclos, o lo que en su conjunto se llamó Seminario del Ámbito. Como buen enamorado, Girola supo introducir ese fervor, educando a decenas de estudiantes en un arte que en estricto rigor no es propio de las materias impartidas por una escuela de Arquitectura y Diseño, entreverando sensibilidades en un gesto que de ninguna manera se reducía a instaurar tan solo un pasatiempo, aunque con ello logró sin duda despertar un modo genuino del entusiasmo en quienes tuvimos la suerte de asistir a esas rutinas con total devoción.
Evoco esta historia por la importancia que veo en la acción de transportar saberes y experiencias de una zona a otra, de transitar, una clave indispensable para desarrollar el pensamiento de cualquier disciplina. En el presente número de acto & forma encontraremos más de un ejemplo para ilustrar lo que digo. Si bien la mayoría de nuestras colaboraciones vienen de diseñadores, diseñadoras, arquitectas y arquitectos, sus preocupaciones no se limitan al terreno exclusivo de sus oficios, por el contrario la mirada se expande a problemas universales y variados, que suponen la transgresión del contorno que ciñe sus quehaceres. Podría decirse que se trata de una abertura del ámbito en oposición al campo de lo conocido, de la especialización.
Al cierre de este número, volviendo a Claudio Girola, en la sección que hemos dedicado sostenidamente a rescatar la memoria de la e[ad], por medio de recuerdos, citas y fotografías, intentamos recoger el homenaje que en 1966 se le hiciera al historiador Mario Góngora, mediante el emplazamiento de una escultura –hoy desaparecida– en el atrio de la iglesia La Matriz, en Valparaíso. Un hito que como las olas vuelve siempre al presente en la voz de Dionisio Faúndez, personaje que reveló una forma del vagabundeo que marcaría una ética del oficio con su definición del “andar andando” o, como advirtiera más tarde Godofredo Iommi, sobre la importancia de habitar en tránsito.
