Tras dos años sin semana novata, el Cuerpo Estudiantil de la e[ad] se propuso, junto a las y los estudiantes de cuarto año y titulantes, vincular esta experiencia, que a muchas generaciones ha trascendido, a los 7 espíritus de la Escuela: uno por cada década que cumple la e[ad] y que, a diferencia de años anteriores, guiarían el mito.

Ellos son los espíritus de lo lúdico, del oficio, de la arena, de la hospitalidad, de la travesía, del elogio y del presente. Cada uno capturó un aspecto posible de lo que nos mueve como oficios de Arquitectura y Diseño, marcando la agenda de la semana.

El elogio y el presente se encargaron de acompañar todas las actividades, mediante la producción de cada día y el registro de lo acontecido, la palabra y la observación.

El espíritu de lo Lúdico guió el día lunes, donde se presentó el mito y se escondieron por la escuela los 7 totems, para finalizar con un almuerzo comunitario en el patio de la araucaria.

El espíritu del Oficio invitó al desarrollo de una feria de emprendimiento que a pesar de la lluvia convocó con la promesa de la Música al ocaso.

La Ciudad Abierta recibió al espíritu de la Arena, donde se llevó a cabo un torneo deportivo entre todos los miembros de la comunidad.

El día jueves el espíritu de la hospitalidad se hizo presente, incorporando a las y los estudiantes de la Facultad de Economía y Negocios, desarrollando un juego de diseño, estrategia y negociación, que les permitió romper barreras y comenzar a entablar relaciones como Campus Recreo.

David Silva, titulante de diseño y ayudante de primer año, destacó esta actividad por ser de fraternidad universitaria. “Los recibimos en la feria de emprendedores y la música del ocaso, y luego ellos nos recibieron en su facultad donde realizamos una actividad que cruzaba la plástica con la posibilidad poder negociar materiales en un juego, donde tenían diferentes tipos de materiales en cantidades dispares, y teníamos que armar la mayor cantidad de cubos posibles y que estuvieran bien hechos”, comenta David.

La semana culminó con el espíritu de la Travesía, donde el tradicional pasacalles se realizó, esta vez, en el Paseo Wheelwrigth de Valparaíso, congregando a gran parte del cuerpo estudiantil y docente, en un recorrido que iba pasando por las heraldas que sostenían los báculos de cada espíritu, para celebrar con un ágape final.

Más allá del mito

Si bien esta farándula no tuvo las tradicionales faenas diarias, de arduo trabajo con todos los talleres, sí permitió abrir un espacio para la celebración y reencontrarse tras dos años de nula o escasa socialización.

Asimismo, permitió a las y los organizadores comprender el nivel de planificación que requiere este tipo de actividades, gestionar permisos y, sobre todo, aprender enseñando a quienes no tuvieron, hasta ahora, una experiencia universitaria completa.

“La farándula de este año la hicimos muy a pulso, principalmente los estudiantes de título y cuarto año. Es la primera que no toma como referencia una pieza literaria hecha por alguien más, sino que fue un consenso que nació de los propios estudiantes, en donde tomamos la estructura de un mito y la transformamos en un animal propio al vincularlo a los 70 años de la escuela,” complementa David Silva.

Camilo Salamanca, estudiante de Diseño, señala que “fue muy entretenido reactivar esta tradición y darles a los tres nuevos años esta experiencia lo más completa posible, que se sientan parte y que sientan eso que yo sentí: que esta escuela genera comunidad. Sentí mucha responsabilidad, ya que impregnamos con esto una nueva primera experiencia en ellos y un buen recuerdo de aquello que hicimos en conjunto.”

“Hubo grupos de faena permanente, pero esta vez estuvieron más dispuestos a celebrar. Puede que no haya sido tan llamativo, sin embargo, sí hubo una semana de distensión y espíritu colectivo”, finaliza Camilo.