Jorge Broughton egresó de arquitectura de la PUCV en 1995. Su paso por la e[ad] fue una experiencia nueva y desconocida, donde afinó esa conexión misteriosa que hay dentro de la arquitectura de la universidad. Participó de las travesías en Bahía Blanca, Laguna Verde, Valle del Aconcagua, Usno, Córdoba, Santa Rosa de Chena. 

En 2019 fue distinguido con el premio «Fermín Vivaceta» otorgado por el Colegio de Arquitectos. También ha capacitado a profesionales en este sistema, presentado Proyectos de Vivienda Social, generando hace cinco años el primer condominio radicalmente sustentable.

De acuerdo a lo personal y laboral, ¿En qué te encuentras actualmente? 

Hace varios años me consolidé con mi empresa de bioconstrucción, trabajo con fardos y tierra cruda, algo que poco a poco se vuelve más común, sobre todo por la conciencia que hay ahora por el concepto de sustentabilidad, que he ido trabajando  de una forma más fina hasta tal punto de conseguir una biología del sistema constructivo.

¿Cómo describirías tu experiencia como estudiante de la e[ad]? 

Entrar a la escuela fue algo nuevo y desconocido y, dentro de esa novedad,  esa conexión misteriosa que hay dentro de la arquitectura de la universidad, para iniciarme como un arquitecto de la escuela que parte de la palabra poética para llegar al espacio arquitectónico. 

Me siento muy orgulloso de ser parte de la escuela porque me dio este afán personal de desarrollar algo muy íntimo que tiene que ver con mi relación con hacer casas, la necesidad espiritual. Yo me dedico a hacer el hogar de las personas como si fuera el cuerpo que pueden construirse.  

Proyecto casa lo Curro 2. Imagen de Jorge Broughton.

¿Qué destacas de la escuela? 

Aparte de una formación profesional, la escuela me formó como persona, me dio luces y señales de cuáles podían ser mis talentos para así poder desarrollarlos. Vengo de una familia donde no hay arquitectos, no hay referencias, llegué como una hoja en blanco. Ahí la escuela me ayudó a erigirme con mis capacidades y potenció mis aptitudes.

Me tocaron grandes profesores y personas, a quienes también vi como pares. Tengo una fidelidad con todos los que han pasado por la escuela por el simple hecho de que estamos todos en el mismo camino.

¿De qué manera el paso por la e[ad] marcó tu desarrollo profesional?

Yo estudié en otras escuelas de arquitectura antes, en Santiago, ahí no me fue bien y me dijeron que buscara otra vocación. Luego llegué a la e[ad] y en un principio se me hizo difícil por lo desconocido. Entonces aprendí a partir de ser un “no arquitecto”, fue todo un desafío personal. 

La e[ad] me abrió una puerta, un umbral a distintos talentos que la escuela potenció. Además llegué sólo a Valparaíso desde Santiago, esa experiencia me unió más a la comunidad de la universidad, pero también me hizo ser más independiente.

Las travesías aportaron una especie de eclipse en mi interior, una experiencia única en un lugar desconocido que generó una detonación en mi creatividad.  

Proyecto casa Casablanca. Imagen de Jorge Broughton.

¿Cómo visualizas el despliegue del oficio en el que te desarrollas en 10 años más?

Yo partí haciendo la primera casa con fardos y todos me encontraban loco, fue súper difícil conseguir un trabajo en eso. Ahora se ha ido consolidando y por esa razón veo el futuro mucho más firme, más sólido. La gente viene mucho más consciente, sin embargo necesitan de estas herramientas. Yo tengo la disposición de seguir enseñando, creo en la transparencia radical, que quiere decir que todo lo que he aprendido lo enseño, es por eso que mi camino está más dedicado a la siembra que a la cosecha. 

¿En los proyectos que has trabajado últimamente, cuál destacarías y por qué?

Más que destacar un proyecto me gustaría destacar el lenguaje de este sistema constructivo, no solamente es la piel de la casa, si no es la relación con lo que hay afuera, el manejo del viento, del sol, no sólo como luz, si no como calor, las estrategias pasivas, todo tiene que ver con este lenguaje que es necesario aprender.

Puedo destacar mi casa que la pensamos como un muro habitable de espaldas al poniente para aprovechar al interior la luz ultravioleta del amanecer que es aséptica y bloquear el sol de la tarde con frecuencia infrarroja que es más perjudicial para la salud. Aquí vivo todos los días mi sistema constructivo.

Les invitamos a conocer más sobre Jorge Broughton y sus proyectos en https://arquitecturaenfardos.cl/wp/,  en el instagram @arqenfardos.

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