Javiera Pinto egresó de Diseño de la PUCV en 2004 en donde participó de las travesías en Canudos (Brasil, 1999), Quingue (Ecuador, 2000) y La Paz (Bolivia, 2001). Actualmente reside en Puerto Vallarta, México, donde trabaja como docente en el Centro Universitario de la Costa de la Universidad de Guadalajara. Sin embargo, la docencia independiente es algo que la apasiona, es así como comienza con talleres en torno a las artes del libro en Taller Pez. Participó en la recientemente publicada edición nº11 de nuestra revista acto&forma.

De acuerdo a lo personal y laboral, ¿En qué te encuentras actualmente? 



Escribo desde Puerto Vallarta. Llevo 15 años fuera de Chile y, tras vivir nueve años en Barcelona, desde hace seis vivo en México.

Vallarta es un lugar con un entorno natural paradisíaco de increíbles playas y selva, cuyas dos temporadas principales: lluvias y secas, ordenan el ritmo de la ciudad, de sus visitantes y habitantes. Es vivir en constante verano, con una época de calor y humedad muy intensos y otra época, también de calor, pero en ambiente algo más seco. Por lo mismo, es como si sólo hubiera dos estaciones: invierno y verano.

Puerto Vallarta, México.

En términos personales, la elección de este lugar para vivir no tuvo que ver con lo laboral, si no, con el disfrute de la naturaleza, la búsqueda de otro ritmo y, en paralelo a ello, buscar también el desarrollo artístico y profesional. Me encuentro siempre en la mezcla de todos estos ámbitos.

En términos profesionales, desde hace 4 años soy profesora en el Centro Universitario de la Costa de la Universidad de Guadalajara, en la carrera de Diseño para la Comunicación Gráfica. También me dedico a la docencia independiente, dando talleres  en torno a las artes del libro, que ha sido mi área de especialización: el diseño editorial, el grabado y las técnicas de impresión tradicionales, la encuadernación y la tipografía. También trabajo como diseñadora editorial independiente, desarrollando, diseñando y produciendo libros para editoriales e instituciones culturales de Chile, México y España.

En términos artísticos, trabajo el libro como objeto de arte, desarrollando libros-obra en los que puedo experimentar con técnicas gráficas, el uso de materiales y las estructuras y procesos constructivos del libro.

Libro Inmemorial

Tengo también mi propio estudio, Taller Pez, que es un espacio dedicado justamente a las artes del libro. En él desarrollo mis propios proyectos artístico- editoriales y trabajo con técnicas diversas de grabado, como el calcográfico, el linograbado, la serigrafía y la impresión tipográfica, pues tengo tengo varias imprentas tipográficas del siglo pasado.

Me dedico a varias cosas a la vez. Antes pensaba que debía centrarme en menos asuntos, pero me he dado cuenta que es como mejor pienso: en paralelo; como si tuviera varias mesas de trabajo en las que voy avanzando a la vez o con mayor intensidad en unas u otras según las ganas o los tiempos específicos de cada proyecto.

Instalación «Vida doméstica»

¿Cómo describirías tu experiencia como estudiante de la e[ad]? 

Disfruté muchísimo todos los ámbitos de estudio y vida en la Escuela. Las travesías fueron una experiencia única de viaje, estudio y trabajo y, a su vez, una valiosa herramienta para construir comunidad; tanto para constituirnos internamente como una comunidad cohesionada, como para comprender la realidad de una comunidad local en un lugar ajeno. Para ello se requiere empatía y la disposición de poner al servicio de otros y sus necesidades nuestros oficios, lo que me parece vital en nuestra formación como personas y  profesionales.

Para mí el paso por la Escuela fue de intenso trabajo y descubrimiento. Me encantaba caminar por la ciudad, recorrerla y dibujarla. Siempre era fascinante y desafiante a la vez, salir a la búsqueda de algo desconocido y que, a través de la observación y el registro gráfico realizado a mano, pudiera aparecer algo nuevo.

¿Qué destacas de la escuela?

La palabra como detonadora. Entenderla como una herramienta más, como indispensable comienzo de todo proceso creativo y proyectual. Y la relación entre observación, palabra, forma y acción. Como desde el observar aparece la palabra que nombra y abre el camino para la experimentación de la forma y cómo ello se hace objeto, gráfica y espacio a través de los materiales y sus posibilidades técnicas y expresivas.

También lo interdisciplinar de nuestra formación, que permite entender los oficios y la enorme posibilidad y potencia del trabajo en común. A su vez, comprender la gráfica no necesariamente como algo estático o bidimensional, si no, en su posibilidad de objeto o en su relación con el espacio habitable.

En mi caso, fue fundamental haber contado con un tórculo y poder experimentar distintas técnicas de grabado e impresión. Aún hoy, no es usual que las escuelas de diseño tengan taller de gráfica tradicional, pues se relaciona más  bien al ámbito del arte. Considero que para nuestra formación gráfica es fascinante contar con esa oportunidad; ahí radica el origen de nuestro oficio, además de ser un campo de infinita expresión, experimentación y de absoluta diversión.

¿De qué manera el paso por la e[ad] marcó tu desarrollo profesional?



Todo lo que anteriormente señalo fue fundamental en mi formación, y sin duda marcó mi desarrollo artístico y profesional. Sigo en varios caminos que se iniciaron siendo estudiante de la Escuela.

En esa época conocí el grabado en metal y a ello, se sumaron otras técnicas que han hecho del grabado y la impresión mi lenguaje plástico y expresivo. Los ejercicios editoriales que realizamos, fueron sin duda, el punto de partida de lo que es hoy mi práctica artística y profesional, tanto en el desarrollo de proyectos editoriales, como en mi producción artístico-editorial.

La docencia también se inició para mí en la Escuela, donde fui profesora ayudante en algunas asignaturas y, desde entonces, siempre ha estado presente, pues la considero vital para estar en un permanente estado de aprendizaje y actualización.

La manera de enfrentarme a cada nuevo proyecto y de buscar nuevos caminos y posibilidades, la experimentación material y técnica, el proceso manual de exploración de la forma, la observación desde el dibujo, la búsqueda  a través de la palabra, son claramente herederos de la impronta de nuestra Escuela.

¿Cómo visualizas el despliegue del oficio en el que te desarrollas en 10 años más?



En lo particular me interesa el cruce entre los procesos editoriales gráficos y artísticos, en relación a los procesos industriales de producción gráfica. Es decir, cómo abordar el desarrollo de impresos o libros en el cruce de lo experimental –más relacionado a la creación artística–,  con los procesos industriales de producción, asociados a la industria editorial.
Pienso que es un cruce interesante tanto para artistas, que pueden ver enriquecida su producción entendiendo procesos más masivos de producción y, a su vez, ser un valioso aporte para la innovación en el desarrollo de productos editoriales comerciales.

En relación a lo anterior, también considero que es vital trabajar con procesos de producción más sostenibles y con menor impacto medioambiental, ya sea en la elección de materiales y tintas como también en los sistemas de impresión actualmente disponibles. Sin duda la dimensión digital de la lectura creo que será un campo en constante crecimiento.

¿Hay algún concurso en el que hayas participado, algún premio que hayas ganado últimamente o algún proyecto que quisieras destacar?

Algunos de mis libros de artista forman parte de colecciones nacionales como la colección de libros de artista de la Universidad Católica de Chile  y de colecciones extranjeras, como las pertenecientes a la University of Stanford, al Center for Book Arts de Nueva York o el Museo Serralves, en Portugal.

Actualmente me encuentro trabajando junto al artista contemporáneo Davis Birks en el proyecto “Errata”, que busca enmendar la ausencia de mujeres en los libros académicos de Historia del Arte recopilando perfiles de mujeres artistas, tanto históricas e internacionales, como contemporáneas y locales. A través de actividades con la comunidad local, instituciones culturales y educativas, se busca generar un constante  diálogo en torno a la mujer y su práctica artística. A su vez, dichas actividades generarán contenidos para ir conformando un libro o volumen –que como Errata– corrige la ausencia de mujeres en las publicaciones de arte tradicionales.

Taller Pez

Actualmente participo de la exposición «Relatos de Aquí: Siete Perspectivas Vallartenses» en OPC / Oficina de Proyectos Culturales, espacio dedicado al arte contemporáneo. La exhibición reúne a siete artistas locales a través de instalaciones que intervienen sus salas y espacios. Participo con la instalación “Vida doméstica”, que habla del ciclo de los días dedicados al espacio doméstico, sus quehaceres y objetos. En ella una serie de objetos recortados en papel se encuentran suspendidos, aunque invisibles, frente a los 4 muros de la sala, representando 4 espacios de mi casa. Los muros son recorridos por una luz cálida a modo de faro, que los “imprime” en la pared proyectando su sombra y haciéndolos aparecer. En un abrupto cambio, la luz se vuelve azul, oculta los recortes y revela una segunda intervención realizada en los muros de la sala; una explosión de dibujos y pintura que hizo mi hija de 4 años. Es así como relato el paso de los días, en el loop de los quehaceres domésticos, las acciones en torno a los objetos y el tiempo de juego de la crianza.

Estoy también próxima a comenzar la maestría en Diseño y Producción Editorial de la Universidad Autónoma de México. Siempre emociona volver a estudiar.

Les invitamos a conocer más sobre Javiera Pinto y sus proyectos en www.pintocanales.com  y en los instagram @pintocanales y @tallerpez.

Si eres alumni e[ad] te invitamos a compartir tus proyectos destacados contactandonos al correo rrss@ead.cl