Hace seis  años, el profesor Marcelo Araya junto a la diseñadora industrial Francisca Vidal, el arquitecto Nicolás Ibaceta, —ambos ex-alumnos de la escuela y en ese entonces ayudantes—,  y el escultor Patrick Steeger,  guiaron a 15 estudiantes de diseño en la travesía al Río Bueno en el sur de Chile. En esa oportunidad se propusieron recorrer —en botes fabricados junto a los estudiantes del taller,— desde la embocadura en el lago Ranco hasta la desembocadura en la localidad de La Barra.

Diseño y construcción de embarcaciones en Ciudad Abierta, 2015, gentileza Marcelo Araya.

Construyeron tres tipologías de embarcaciones menores: kayak, canoas y botes de pescador. El método constructivo fue con placas de terciado que debían dar la curva de cada pieza, lo cual es muy similar a un sistema de patronaje de vestuario. Este sistema aprovecha mejor el material y permite comprender la geometría del bote. Patrick Steeger, quien además se dedica a la construcción de botes, los asesoró en ese momento con el proceso cuya fabricación tardó tres meses.

Luego de 10 días de bajadas por rápidos probando los botes, acampando en la ribera del río y una que otra caída al agua; los docentes y estudiantes cumplieron su objetivo con éxito,  concluyendo el periplo con un gran aprendizaje a cuestas.

Travesía a Río Bueno, 2015, gentileza Marcelo Araya.

Travesías conectando América del Sur

A partir de esta experiencia de Travesía —que está disponible en nuestra Wiki Casiopea—, en noviembre de 2020 Carlos Devia, ingeniero forestal y profesor de la P. Universidad Javeriana y de la Universidad de Honda, invita a Marcelo Araya a realizar un workshop de embarcaciones menores en la Universidad de Honda, Colombia.

Río Magdalena, Colombia. Fuente: Wikipedia, University of Maryland.

En algunas épocas del año, más de la mitad del territorio colombiano está bajo el agua producto de las lluvias e inundaciones que forman espejos de agua de menos de un metro, en las llanuras. Esa profundidad permite que cualquier camino irregular sea una superficie apta para un medio de transporte que flote y hoy es un potencial desperdiciado.

El profesor Devia, vio aquí una oportunidad de navegar las vías inundadas, lo que permitiría realizar faenas, tales como la pesca en el interior del territorio, o cómo utilizar la red caminera para conectar zonas rurales que quedan completamente aisladas.

La experiencia y territorio colombianos

Marcelo Araya es doctor en diseño industrial, co dirige una de las áreas de nuestro Magister en Arquitectura y Diseño (MAD) y sus investigaciones se centran en la relación entre las personas y los territorios geográfico culturales centrado en lo vernáculo. Es por ello que esta invitación captó completamente su atención.

Al llegar a tierras colombianas, la cordillera de Los Andes se divide en tres, por tanto hay tres ríos principales entre las tres cadenas montañosas: El río Atrato en la vertiente del Pacífico, el río Magdalena al centro y el río Meta en el cordón oriental. La localidad de Honda se encuentra en la ribera del Magdalena donde se une con el río Gualí, casi en el centro de Colombia. El Gualí es un río de caudal medio, como el Río Bueno, con algunos rápidos en la parte alta, sin embargo navegable.

Junto con esta condición geográfico-climática, Colombia posee una gran variedad de resinas y maderas que sirven para fabricar embarcaciones, tan diversas como la madera de balsa, que es muy liviana, a maderas que se hunden y son más densas que el agua, y otras que son livianas y resistentes. La guadua (también presente en Brasil), es una especie de  bambú de hasta 20 cm de diámetro con la que se fabrican balsas que se usan como medio de transporte de materiales en los ríos.

La Subienda, Honda, 2020. Fuente: La voz del pueblo

«En esa localidad cada febrero realizan una fiesta que se llama La Subienda, en donde se celebra la abundancia en la pesca que trae la subida a desovar de varios tipos de peces de agua dulce. Pescan desde orilla, o eventualmente en unos botes  muy rústicos, casi hechos de un tronco, se lanzan al río y ahí se produce la pesca desde el interior, pero existe esa falencia de embarcaciones un poco más desarrolladas. Por otro lado, tienen mucho trabajo de artesanía de madera».

Esta combinación de condición geográfica, festividad y sabiduría de trabajar maderas que permiten calafatear y sellar la embarcación, hacen de esta experiencia un excelente escenario para el desarrollo de un nuevo producto.

Una embarcación idónea para Honda

La propuesta para este workshop era no usar contrachapado, ya que tiene un pegamento contaminante, y toda la embarcación debía ser sustentable lo cual abrió un mundo de experimentación.

«Debíamos utilizar una madera delgada, sin nudos, liviana, resistente y flexible como lo es la madera de Iguá. Con esa madera se pueden sacar planchas de ocho pulgadas (unos 20 cm) por lo que estos botes se parecerán más al estilo  vikingo que a los que hicimos para la travesía,  que fueron con chapas, fibra de vidrio y resina poliéster, o sea una técnica con materiales artificiales. En Honda, se están realizando pruebas con resinas de un árbol de la selva colombiana mezclada con una fibra de palmera que  queda muy similar a la fibra de vidrio, lo cual ayudará a reforzar la embarcación», señala Araya.

Luego de las ocho sesiones teóricas impartidas por el investigador, del cual participaron 20 personas del área de la madera, el equipo definió que la forma idónea para este contexto de navegación en aguas poco profundas, pesca y bajada en rápidos era la de un kayak. Por su estructura de monocasco, no necesita refuerzo, por tanto lo hace más liviano y permitirá, por ejemplo, buscar  animales aislados por la subida de las aguas. En una zona que tiene una gran producción ovina .

Conectando puntos

Fue así como Marcelo invitó a los dos ex alumnos de la escuela a participar de la parte práctica del taller: Nicolás Ibaceta quien actualmente reside y construye kayaks en Oslo (@yamanaboats) y Javiera Pinto (@pintocanales), quien se dedica al grabado con pigmentos naturales  y actualmente reside en Puerto Vallarta donde tiene su taller de impresión.

Nicolás en esta ocasión fue el encargado de diseñar los planos para el kayak Gualí, muy sencillo en su forma pues posee seis piezas fundamentales. Para su construcción, los estudiantes trabajaron en primera instancia, con modelos a escala 1:10 en papel y luego 1:5 en cartón, para posteriormente pasar a la madera en escala 1:1.

Pasar los planos para el prototipo que mide cuatro metros de largo, fue un trabajo laborioso a través de una retícula conectando puntos, puesto que una de las ideas iniciales del proyecto era prescindir lo que más se pudiese, de tecnologías como el plotter y herramientas eléctricas. Luego vino el trabajo de vincular las piezas que van cosidas con hilo de cáñamo, que finalmente irán selladas con una resina, compuesta por cera de abejas, colofonía de pino y propóleo.

«Es muy textil el trabajo de diseño y construcción que estamos realizando con ellos, estas costuras quedan visibles en la embarcación posteriormente», comenta el docente. Por su parte, Javiera trabajará en base a pigmentos naturales sobre la superficie de las embarcaciones con un diseño pictórico alusivo a los peces y a las aves del lugar que cada ejecutante  elegirá para personalizar su kayak.»

Salminus afinis (Picuda) este fue uno de los peces de río que se eligió para reproducir su trama en el kayak.

Dado el contexto de pandemia, el taller se ha llevado a cabo de forma online, con algunas limitaciones técnicas, aun así con avances contundentes mediante el intercambio de imágenes y videos de las diferentes maquetas que se han realizado.

La festividad tuvo que cancelarse y actualmente, el trabajo se encuentra detenido en la fase geométrica y de construcción en madera dada la falta de movilidad por las altas cifras de COVID que presenta Colombia. Sin embargo, el entusiasmo persiste y esperan retomar apenas las condiciones allá lo permitan.

¿Será esta experiencia de vinculación una nueva manera de explorar el mar interior americano en las próximas travesías? Solo sabemos que las posibilidades son infinitas y debemos estar abiertos a ellas.

Imagen de portada y esta: Prototipo terminado, sin pintura. Gentileza de Carlos Devia.