Nació en Francia en 1935. Discípulo de Martin Heidegger y Jean Beaufret, fue estudioso y traductor francés de la obra de Martin Heidegger y Friedrich Hölderlin. Responsable junto a otros de la edición del volumen Le Dictionnaire Martin Heidegger: Vocabulaire polyphonique de sa pensé (2013), Desde 2000 a la fecha, algunos de sus escritos han sido publicados además del francés, en italiano y español.

François Fédier recorrió un extenso camino junto a los cofundadores de nuestra escuela, el cual se inició en Europa los primeros años de la década del 60 cuando conoce al poeta Godofredo Iommi y al pintor Francisco Méndez. Con ellos, y otros tantos artistas, actores, escritores y poetas que se fueron uniendo, transitaron por plazas, parajes, calles, ciudades y pueblos, realizando Phalènes, nombre que dieron a tales acciones fundadas por Iommi. Fue en ese ámbito donde la poesía se extendía en palabra escrita o bien a viva voz, que conoció también a Claudio Girola una primavera de 1963, viéndole esculpir uno de los tantos signos que rubricaban in situ cada acto. Años más tarde, recordando esa experiencia anota: «Los dedos ágiles, las manos libres, los brazos ya menos, el hombre entero lleno de angustia, encabritándose, refrenándose para dejar libre curso a la angustia de la obra»[1].

François Fédier, babelio.com

Es que conocer al grupo y permanecer junto a ellos, fue su necesario meandro filosófico, aquel que le permitió ir hacia ese cauce de hermandad creativa en que habitaba junto a la poesía de actos de Godo. Por ello, acceder a la invitación que éste le hace en 1965, de realizar una gran travesía por el interior del continente americano cruzándola a paso diario de actos poéticos desde Tierra del Fuego hacia el extremo norte, junto a poetas, artistas y arquitectos americanos y europeos, es para él una orientación de vida y pensamiento: «Siempre no comprendemos, desgraciadamente, que la manera que tienen los artistas de trabajar debería ser para nosotros la escuela para aprender cómo entender el verdadero hacer de los hombres»[2]. Amereida, como fue nombrada esa travesía, es para Fédier un hecho poético cabal y pleno.

Su proximidad con el grupo de fundadores de la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV, como Alberto Cruz, Fabio Cruz, Miguel Eyquem, José Vial, Arturo Baeza, Jaime Bellalta, y los ya nombrados Iommi, Méndez y Girola, transitó desde la palabra a viva voz en actos y Phalènes en Europa; «a flor de labios» en Travesía Amereida; y como acción orientadora en los actos de apertura de los terrenos de Ciudad Abierta, realizándose al año siguiente de lo consignado por él cuando junto a sus amigos en Francia, que la habían fijado para el día 20 de marzo de 1969, en conmemoración al centenario de la muerte del poeta Federico Hölderlin.

Amereida, la invención de un mar 1965 / 2017. página 55

Cada uno de sus viajes y estadías en Viña del Mar, muchos de los cuales realizó con su mujer Monique, fueron siempre ocasión de gran alegría para el grupo de fundadores que habitaba en Cerro Castillo, habitualmente recibido con cenas y celebraciones, siendo Claudio Girola su anfitrión y Miguel Eyquem su fiel hermano, como el mismo lo nombraba. Su palabra literalmente transitaba en cada una de las casas, y cual rastro, todo lo conversado era apuntado por él en sus cahiers que con la habilidad de su pensamiento estaba siempre atento a darle sentido con una profunda abertura.

En París, la cercanía a la Escuela y Ciudad Abierta seguía su curso, unida a la hospitalidad que pudo entregar a algunos de nosotros con sus paseos por la ciudad que le era tan propia y querida, allí la palabra fluía alegre y cariñosa creando un espesor mayor junto a las precisiones del lenguaje filosófico.

En el año 2015 dona a Ciudad Abierta, de la cual fue uno de sus fundadores, una cantidad de negativos supuestamente extraviados de la Travesía Amereida, algunos de los cuales formaron parte de la exposición «La invención de un mar, 1965-2017», la cual incluía entre otras piezas, un video suyo, presentada en el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago.

Con sus conversaciones y el oficiar reflexivo de sus seminarios, fuimos testigos, tanto en la casa Escuela como en Ciudad Abierta, que la filosofía estaba con nosotros connaturalmente, porque él escuchó, percibió, tocó, y bien se diría que vivió en carne propia el arte y la poesía. Consecuentemente, su palabra ha sido parte de la ronda constructora de los oficios de la arquitectura, del diseño, de la escultura y de la pintura de esta orilla pacífica y extensa de Amereida.

François Fédier, muere el 28 de abril de 2021, con su partida no podemos sino saludar aquello que él mismo escribió: ”Ojalá pudiéramos algún día decir que fui el primer filósofo humilde”.

Presentación del libro Cinco intentos filosóficos de François Fédier, ead.pucv

[1] Tomada del texto de François Fédier para el catálogo “Claudio Girola, tres momentos de arte, invención y travesía, 1923-1994”, Varios autores. p. 46. Año 2006.

[2] 1 Frase que es parte del prólogo que François Fédier escribe para el catálogo de la exposición póstuma “Claudio Girola escultor. Elogio de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la Universidad Católica de Valparaíso”. Museo Nacional de Bellas Artes Santiago, Chile. Noviembre 2001.

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Agradecemos a la profesora Sylvia Arriagada por el escrito.