“Nos toca encontrarnos una vez más de esta peculiar y extraña manera, pero sea como sea es una magnífica ocasión para agradecer y celebrar. A la vez, un solo acto que en su esencia reúne al cielo y la tierra, a padres e hijos, a estudiantes y profesores, y a todos los que hacen posible que se cumpla esta bella ecuación, junto al sutil algoritmo que es estar vivo, a la fiesta que nos presenta la vida, al desconocido que nos resguarda y protege, dando cabida a lo inimaginable, y a esa pequeñita que aparece y desaparece y que en los momentos más inesperados vuelve a parecer, gracia nos gusta llamarla, sólo nos queda celebrar y aparecer”. Carlos Covarrubias. 

Son 46 los estudiantes de arquitectura y diseño  que egresaron el 15 de julio del 2021 en una ceremonia que se convierte en la tercera titulación sin presencialidad en la Escuela. Sin embargo, la tecnología ha aportado para que la realización de este tipo de actividades cumpla con la esencia de la e[ad]. 

Juan Carlos Jeldes, director de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la PUCV, dio inicio a esta ceremonia destacando la presencia de apoderados que se formaron en la e[ad].  Además, se conmemoró un año del fallecimiento del arquitecto y docente, Salvador Zahr, y se aprovechó la ocasión para recordar a Miguel Eyquiem, dos profesores que estuvieron presentes en la formación de gran parte de los egresados. 

Manuel Florencio Sanfuentes, Marcelo Araya y Michelle Wilkomirsky estuvieron a cargo de la actividad principal de la ceremonia, donde las y los estudiantes expresaron en una palabra lo que les hacía sentir una imagen, para luego reunir las interpretaciones en un poema y en un regalo. 

Libertad, desprendimiento, florecer, gracias, tierra y raíz fueron algunas de las palabras que señalaron algunos de los estudiantes durante la actividad y que Manuel “Floro” Sanfuentes aunó en un poema final.

“Un saludo de mar al cielo,
Un equilibrio de mar en el camino,
En la conexión de un traspaso,
En la cima de la tierra,
Gracias,
Por florecer en el desprendimiento de la libertad y el cambio,
Con fortaleza y arrojo fecunda raíz del equilibrio para contemplar a merced de la apertura el anclaje de la pasión,
El vínculo  de trascender en un proceso de luminosidad como un comienzo los sueños de la amistad como un efímero e indómito descanso,
Porque los frutos de la mar permanecen en el origen y en la saudade sempiterna del caos y la felicidad”. 

Finalmente, los nuevos profesionales e[ad] recibieron la bendición del Padre Domingo Errázuriz y los apoderados agradecieron el trabajo de las y los docentes que aportaron en la formación profesional de sus hijos.