Adiós maestro Miguel
Muy conmovidos les comunicamos que hoy partió un gran maestro y amigo. Con 98 años, Miguel Eyquem Astorga (1922-2021) descansa en paz luego de una vida plena y prolífera. Padre de familia, arquitecto, diseñador, urbanista y piloto chileno. Maestro de muchos. Fue cofundador del Instituto de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, miembro fundador de la Ciudad Abierta de Ritoque.

En 1971 recibió el Primer Premio Nacional de Urbanismo, y en 2009 la PUCV le concedió el grado de Doctor Honoris Causa en reconocimiento a su gran labor creativa en el ámbito de la arquitectura, el diseño y la docencia. Alejado de los protagonismos individuales, fiel a la creación en ronda y a la colaboración, Miguel en ese momento señalo: «Hoy podría decir que a través mío también la Escuela lo recibe, en la cual, a sus personas les debo el seguir trabajando en el oficio».

Miguel nos deja sin duda un legado de vida y obra creativa, incansable, inquieta, audaz. Ayer por la mañana Catalina Porzio (diseñadora y editora del TIG) recibía sus escritos, “los cuales fue dictando hasta la semana pasada con el último aliento que le quedaba. Así era Miguel, un trabajador incansable. Su entusiasmo realmente emociona. No alcanzamos a despedirnos, pero a la luz de su partida vamos a hacer lo posible porque estos textos se publiquen con el mismo ímpetu que lo caracterizaba. Tomamos su posta.»

Despedida
Hoy desde las 16 horas será velado en el colegio SSCC Manquehue de Santiago. A las 18 horas habrá un responso en el mismo lugar con un aforo de 150 personas (75 dentro de la iglesia y otras 75 en la explanada).
Mañana 3 de marzo a las 12:00 horas habrá una misa familiar en Ritoque. Por estar en fase 2 no será posible contar con todos, sin embargo la familia ha dispuesto este link YouTube para que puedan unirse a esta despedida.
Su familia y nosotros como escuela agradecemos el enorme cariño recibido con mensajes y llamados, sabemos que para muchos era también como un padre y gran amigo.
Compartimos con ustedes mensajes de Carlos Covarrubias, Catalina Porzio y Manuel Florencio Sanfuentes. También dejaremos abierto los comentarios al pie de esta noticia a modo de libro de condolencias.
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¿…Que….decir…?
¿ Partiría
raudo y feliz
a construir
una nueva constelación….
en
pleno desconocido?
conformada
Ahora
por
Los 4 mayores…
Godo Alberto
Pancho Miguel
y
con
Claudio Fabio
Pepe Tuto
( “los viejos”
les decíamos)
con
Pino Nacho
José Salvador…..
con
tantos otros
y
todas las mujeres que
elevaron la aventura….?
¿Estarán esperándonos
A que les demos una mano?
Buen viaje
Bienaventurado Miguel…
lleva los saludos
de todos
nosotros
a quienes encuentres
en tu vuelo
al más allá…..
Adiós y a Dios
Queridísimo
Miguel
—Carlos Covarrubias
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El año 2016, en coedición con la Católica de Santiago, logramos publicar un libraco gordo que se proponía recoger la obra completa del arquitecto Miguel Eyquem, quien entonces bordeaba o superaba los 90 años. Una carrera super prolífica que fue tratada página a página con él presente en innumerables sesiones de edición. Ese libro parecía contenerlo todo, sin embargo un par de años más tarde, Miguel empezó a insistir en la edición de un complemento teórico para aquellas obras. Esta iniciativa, cuando me fue planteada, me pareció excesiva dado el gran volumen que habíamos publicado, pero tal vez ahora entiendo la razón de esa insistencia. Y es que Miguel era un hombre profundamente vital e inquieto, y el gran libro de alguna manera le imponía un cierre que él no estaba dispuesto a aceptar. Ayer en la mañana recibí sus últimos escritos, los que fue dictando hasta la semana pasada con el último aliento que le quedaba. Así era Miguel, un trabajador incansable. Su entusiasmo realmente emociona. No alcanzamos a despedirnos, pero a la luz de su partida vamos a hacer lo posible porque estos textos se publiquen con el mismo ímpetu que lo caracterizaba. Tomamos su posta.
—Catalina Porzio
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A fines del año pasado, para la última sesión del Taller de Amereida, instigado por los planteamientos de Isabel Margarita sobre el «ser arrebatado por la lejanía», puse mi memoria en Miguel en cuanto amigo de la poesía, infaltable participante del Taller, y vasto conocedor de los espacios aéreos, altos, luminosos y espirituales, y terminé el escrito con un poema para él que llamé «Un poema que vuela». Vaya a saber qué llama a la palabra, qué la concita, a quién canta; aquí Miguel llevaba consigo solo lo que se había despojado, y esta mañana de su propia vida:
«Y acabando, lleno de nostalgias del encuentro, os dejo aquí estos incorregibles versos à Monsieur Eyquem et à tous les enseignants et étudiants de l’École, l’Université et ses amis ; voilà, un poème qui vole :
en el aire
floridas tierras
lejanas altitudes
llano
la nube calla
el cielo precede
la mirada
la cumbre
olímpicamente
se despoja
de sus atributos
basta su luz
el viento pálido
la noche arrebatada
ascienden
ligeros pasos
canto del ruiseñor
vuelos partiendo
a ultramar
donde la estrella
su nombre afila
como la estaca
del pensamiento
allí donde
ya no existe
el nacimiento
ni la propia muerte
la franca proporción
de la montaña
el resplandor
de la tarde
desplazándose
arriba de todo
contemplando
la paz del silencio
la voz del infinito
eterna pulcritud
del universo
caos cuando aparece
y desaparece
las fuerzas mudan
abren la ruta
inauguran el juego
clave del ingenio
sinfonía silvestre
agua suspendida
las manos libres
técnicamente
peregrino
de las alturas
tiempo atrás
mañana
la imagen
sin lugar
de su paso».
—Manuel Sanfuentes
