Muy conmovidos les comunicamos que hoy partió un gran maestro y amigo. Con 98 años, Miguel Eyquem Astorga (1922-2021) descansa en paz luego de una vida plena y prolífera. Padre de familia, arquitecto, diseñador, urbanista y piloto chileno. Maestro de muchos. Fue cofundador del Instituto de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, miembro fundador de la Ciudad Abierta de Ritoque.

Miguel Eyquem junto a Francisco Méndez, arquitecto, pintor y fundador de la Escuela de Arquitectura y del Instituto de Arte PUCV, 1955. Imagen de Archivo Histórico JVA.

En 1971 recibió el Primer Premio Nacional de Urbanismo, y en 2009 la PUCV le concedió el grado de Doctor Honoris Causa en reconocimiento a su gran labor creativa en el ámbito de la arquitectura, el diseño y la docencia. Alejado de los protagonismos individuales, fiel a la creación en ronda y a la colaboración, Miguel en ese momento señalo: «Hoy podría decir que a través mío también la Escuela lo recibe, en la cual, a sus personas les debo el seguir trabajando en el oficio».

Reuniones Sala de Música, 7 abril 2010. Imagen de Archivo Histórico JVA.

Miguel nos deja sin duda un legado de vida y obra creativa, incansable, inquieta, audaz. Ayer por la mañana Catalina Porzio (diseñadora y editora del TIG) recibía sus escritos, “los cuales fue dictando hasta la semana pasada con el último aliento que le quedaba. Así era Miguel, un trabajador incansable. Su entusiasmo realmente emociona. No alcanzamos a despedirnos, pero a la luz de su partida vamos a hacer lo posible porque estos textos se publiquen con el mismo ímpetu que lo caracterizaba. Tomamos su posta.» 

Taller de Amereida en Ciudad Abierta, 14 de julio de 2010. Imagen de Archivo Histórico JVA.

Despedida

Hoy desde las 16 horas será velado en el colegio SSCC Manquehue de Santiago. A las 18 horas habrá un responso en el mismo lugar con un aforo de 150 personas (75 dentro de la iglesia y otras 75 en la explanada).

Mañana 3 de marzo a las 12:00 horas habrá una misa familiar en Ritoque. Por estar en fase 2 no será posible contar con todos, sin embargo la familia ha dispuesto este link YouTube para que puedan unirse a esta despedida.

Su familia y nosotros como escuela agradecemos el enorme cariño recibido con mensajes y llamados, sabemos que para muchos era también como un padre y gran amigo.

Compartimos con ustedes mensajes de Carlos Covarrubias, Catalina Porzio y Manuel Florencio Sanfuentes. También dejaremos abierto los comentarios al pie de esta noticia a modo de libro de condolencias.

***

¿…Que….decir…?

¿ Partiría
raudo y feliz
a construir
una nueva constelación….
en
pleno desconocido?
conformada
Ahora
por
Los 4 mayores…
Godo       Alberto
Pancho   Miguel
y
con
Claudio  Fabio
Pepe       Tuto
( “los viejos”
les decíamos)
con
Pino    Nacho
José    Salvador…..
con
tantos otros
y
todas las mujeres que
elevaron la aventura….?

¿Estarán esperándonos
A que les demos una mano?
Buen viaje
Bienaventurado Miguel…
lleva los saludos
de todos
nosotros
a quienes encuentres
en tu vuelo
al más allá…..
Adiós y a Dios
Queridísimo
Miguel

—Carlos Covarrubias

***

Dibujo de Ricardo Lang, 2018.

El año 2016, en coedición con la Católica de Santiago, logramos publicar un libraco gordo que se proponía recoger la obra completa del arquitecto Miguel Eyquem, quien entonces bordeaba o superaba los 90 años. Una carrera super prolífica que fue tratada página a página con él presente en innumerables sesiones de edición. Ese libro parecía contenerlo todo, sin embargo un par de años más tarde, Miguel empezó a insistir en la edición de un complemento teórico para aquellas obras. Esta iniciativa, cuando me fue planteada, me pareció excesiva dado el gran volumen que habíamos publicado, pero tal vez ahora entiendo la razón de esa insistencia. Y es que Miguel era un hombre profundamente vital e inquieto, y el gran libro de alguna manera le imponía un cierre que él no estaba dispuesto a aceptar. Ayer en la mañana recibí sus últimos escritos, los que fue dictando hasta la semana pasada con el último aliento que le quedaba. Así era Miguel, un trabajador incansable. Su entusiasmo realmente emociona. No alcanzamos a despedirnos, pero a la luz de su partida vamos a hacer lo posible porque estos textos se publiquen con el mismo ímpetu que lo caracterizaba. Tomamos su posta.

—Catalina Porzio

***

Dibujo de Ricardo Lang, 2019.

A fines del año pasado, para la última sesión del Taller de Amereida, instigado por los planteamientos de Isabel Margarita sobre el «ser arrebatado por la lejanía», puse mi memoria en Miguel en cuanto amigo de la poesía, infaltable participante del Taller, y vasto conocedor de los espacios aéreos, altos, luminosos y espirituales, y terminé el escrito con un poema para él que llamé «Un poema que vuela». Vaya a saber qué llama a la palabra, qué la concita, a quién canta; aquí Miguel llevaba consigo solo lo que se había despojado, y esta mañana de su propia vida:

«Y acabando, lleno de nostalgias del encuentro, os dejo aquí estos incorregibles versos à Monsieur Eyquem et à tous les enseignants et étudiants de l’École, l’Université et ses amis ; voilà, un poème qui vole :

en el aire
floridas tierras
lejanas altitudes

llano
la nube calla
el cielo precede
la mirada

la cumbre
olímpicamente
se despoja
de sus atributos

basta su luz
el viento pálido
la noche arrebatada

ascienden
ligeros pasos
canto del ruiseñor
vuelos partiendo
a ultramar

donde la estrella
su nombre afila
como la estaca
del pensamiento

allí donde
ya no existe
el nacimiento
ni la propia muerte

la franca proporción
de la montaña
el resplandor
de la tarde
desplazándose
arriba de todo
contemplando
la paz del silencio
la voz del infinito

eterna pulcritud
del universo
caos cuando aparece
y desaparece

las fuerzas mudan
abren la ruta
inauguran el juego

clave del ingenio
sinfonía silvestre
agua suspendida
las manos libres
técnicamente
peregrino
de las alturas

tiempo atrás
mañana
la imagen
sin lugar
de su paso».

—Manuel Sanfuentes

Miguel Eyquem en Taller de Amereida, abril de 2019. Imagen de Archivo Histórico JVA.

Comentarios

  1. He llorado todo el día de hoy…
    Hablar con Miguel era hablar del infinito, del espacio, de la luz, de la noche estrellada…era aprender con él de cada una de esas cosas, era tocar lo subterráneo del lenguaje y sus posibilidades planetarias. He tenido el placer y la dicha profunda de haberlo conocido y compartir el tiempo y el espacio desde nuestras visitas de observación al cometa Halley allá en Olmué por el año 1986…
    En un comienzo, él quiso que le enseñara algo de astronomía , pero al final él terminó enseñándome que el universo es poesía…
    Un abrazo inmenso, planetario y estelar para su esposa Elena y sus hijos Elena y Miguel…

  2. Para despedir a Miguel Eyquem, traigo la palabra vibrante de los escultores de la escuela, voz desde hace un tiempo apagada.
    Me refiero a la voz vibrante en este momento, ya que ellos siguen hablando aquí en la Ciudad Abierta con sus obras y el trabajo en el espesor del vacío.
    No fui directamente su alumno, pero el fue uno de mis maestros, hicimos la travesía de Copiapó juntos.
    Descubrí con él que la capacidad artística la llevamos en nuestro interior, aunque en muchas cosas no trascienda y solo lo haga en las obras.
    Este es el caso de Miguel, un artista que era poeta a su manera.
    Nos ayudó, a descubrir esas cosas que no se ven a primera ni a simple vista.
    Nos mostró a “mirar viendo” y nos enseñó a “ver mirando”
    Ahora más que nunca, te despedimos celebrando una dilatada existencia.
    Avancé junto a él con un interés especial por la dialéctica que se da entre materia y espacio, ese diálogo íntimo que se da entre lleno y vacío en el caso de los arquitectos, diálogo que en los escultores se observa entre el brillo y la sombra.
    Esas dos materias que para el escultor tienen una misma naturaleza.
    La materia es espacio lento y pesado mientras el espacio es materia rápida y ligera.
    Quizás ahí está la velocidad que Miguel amaba.
    Aprendí con él a trabajar en el extremo de lo agudo, el silencio, a atravesar el espacio silenciosamente, a conseguir la vibración muda de la forma.
    Donde los bordes esculturales son un rumor de límites, como el silencioso e in-dibujable perfil de una hoja movida por la brisa.
    Observando por horas tratamos de descifrar, llegando a descubrir que lo único estable es la persistencia de la inestabilidad y agradecimos que existiera el vacío, que nos da la enorme libertad y capacidad de ser arquitectos y escultores.
    Intuimos que la obra es nada más y nada menos que una ecuación justa en su imprecisión de elementos combinados cual exacto algoritmo de llenos y vacíos, brillos y sombras.
    Cada vez que veamos el brillo del aluminio sobre nuestras cabezas, cada vez que sintamos el rugir de un motor de competición, que atendamos a una descripción arquitectónica titubeante pero muy precisa y hablemos largamente de un detalle de un sistema, ahí estará Miguel.
    Me despido con el mantra de los escultores, oda de mi maestro Chillida:
    Moderno como la ola.
    Antiguo como la mar,
    Siempre nunca diferente,
    Pero nunca siempre igual,
    Entre el viento y mi raíz, asombro entre lo más fuerte, el horizonte y la mar.

    Un gran abrazo a su familia, mi sentido pésame.

  3. Travesía 2003, en algún lugar de Brasil, nos bajamos todos del bus a estirar las piernas, creo. Al volver al bus, soy el último en subir junto con picoyo, quedan 2 asientos desocupados, uno atrás y otro adelante junto a Miguel; mi compañero se percata de esto y corre para tomar el asiento trasero, a mi no me quedo otra que el asiento de adelante. Fue una de las cosas alucinantes de esa travesía, compartir junto a Miguel. Creo que para el ese diálogo pasó desapercibido (yo no tenía mucho que ofrecerle a ese gigante) sin embargo para mí fue tremendo. Gracias Miguel

  4. El maestro en mi primera etapa y mi proyecto final fue Alberto . Pero en medio de mi tiempo de Escuela tuve otro gran privilegio que fue participar con Miguel como maestro en un taller en cada uno observaba y aportaba en lo que él llamaba algo así como participación común, para finalmente proyectar, como resultado de la experiencia del grupo. Gracias Miguel.

  5. Un amigo superior a los años, que habitando el oficio, volvió creativo su mundo y hospitalario lo hizo de todos. Querido Miguel, buen viaje y como siempre «sin límites…» Aquí; atesoramos la fortuna de haber sido contigo.

    Un abrazo a la familia y amigos.

  6. Querido Miguel:
    Con usted aprendí tantas cosas que no puedo enumerarlas. Tal vez puedo dar cuenta de algo mejor, que es haberlas hecho carne: esas lecciones de vida son parte integral de la persona que soy hoy y en mi corazón le estaré eternamente agradecido.
    Una vez en un examen, reconoció y agradeció públicamente mi trabajo y dedicación, afirmando que sin mí «no hubiera sido posible». Sin duda me llenó de orgullo, pero no sabía que mi mayor recompensa era haber aprendido que contra viento y marea (sobre todo viento, porque estábamos en las Torres del Agua), el hacer, el ahora, el presente, vale absolutamente el esfuerzo.
    Mucho aprendí de arquitectura con usted, pero mucho más de vida, de cómo exprimir hasta el último segundo para emocionarse con lo que los sentidos alcanzan a percibir. Le devuelvo el cumplido y le aseguro que sin usted «no hubiera sido posible».
    Un abrazo al cielo y mi eterno cariño, maestro.

  7. A los familiares y amigos de Miguel les presento mis más profundas condolencias.
    Fuimos amigos de François Fédier y nos dedicamos a dar a conocer su obra. Nos desempeñamos como cotraductores del libro de Fédier «Voz del amigo».
    Un abrazo cariñoso,

    Jorge Acevedo Guerra
    Universidad de Chile

  8. 1997, ahi conocí tu infinito e increíble entusiasmo y sentido del desafío, siempre a través de encargos bastante imposibles: boomerang de papel, maquetas para simular el viento, rótulas verdaderamente libres, volantines tridimensionales… o algún desafío mecánico de origen francés…etc… un breve semestre muy iluminador por cierto. Atesoro y agradezco, la capacidad de transmitir el aprecio a la libertad, el ánimo de impulsar a construir camino propio, a no dejar de admirar y hacer preguntas. Querido maestro y amigo, parte tranquilo y en paz!

  9. Mis condolencias a la familia de Miguel Eyquem y a la Escuela de Arquitectura y Diseño en este triste momento. Desearles también que su legado siga siendo fructífero como hasta hoy.

  10. Hasta luego Maestro
    siempre estarás con nosotros
    hasta el re-encuentro

  11. Celebramos la vida y la obra de Miguel Eyquem A.
    La atesoramos y cuidaremos el vínculo profundo de amistad y creatividad que mantuvo a lo largo de su vida con Alberto Cruz C.
    Concibió la arquitectura, tal como lo dijo en su último libro, “Configurándose en el entorno del ser como refugio. Al respetar las leyes de la naturaleza las muestra sin tensiones, sino en paz, en su armonía. Revelando lo más profundo del alma humana, el anhelo del espíritu por enfrentar el infinito. La libertad, sin límites”
    Fundación Alberto Cruz Covarrubias

  12. Un saludo afectuoso para la familia de nuestro querido y notable profesor Miguel Eyquem Astorga, y para toda la comunidad de la Escuela de Arquitectura y Diseño. Miguel fue un académico ejemplar, tanto por sus grandes aportes a la disciplina, sus extraordinarias cualidades como maestro y formador de jóvenes, como por sus relevantes cualidades personales. El transmitió y vivió en forma ejemplar el sello valórico y la identidad de nuestra Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
    Evidenció siempre un gran compromiso, real y efectivo, con la Universidad.
    Por todo lo anterior y mucho más, la Universidad le otorgó el grado de Doctor Honoris Causa.
    En lo personal, tuve la suerte y el honor de sentir su cercanía y su apoyo en el ejercicio de mis funciones como Rector, de lo cual estoy muy agradecido. Pude conocer su gran calidad humana, su sabiduría y su bondad.
    Querido Maestro: en la compañía del Buen Dios, que ya compartes, no olvides a tu querida Universidad y a todos sus integrantes.

  13. Buen viaje, Miguel, en este vuelo estelar al que se incorporarán los que lo esperan.

  14. Año 2003, taller de construcción de 3er año, todo el taller expectante a las palabras de Miguel.
    El lanza una pregunta: ¿ustedes saben qué pega un ladrillo con otro?, por supuesto nadie contestó. El afirma, lo que pega los ladrillos es el amor.
    En ese tiempo no pude dimensionar esas palabras, hoy con distancia las admiro y las guardo como una de las grandes enseñanzas de la escuela.

  15. Hasta la vista Miguel,
    Un miembro cabal de los fundadores de la Escuela, representativo como académico, creador y cristiano. Poseedor de ambas, la chispa en la reacción y la profundidad del pensamiento. No puedo olvidar sus invitaciones a recorrer la costa en bicicleta en los años ochenta, en nuestra relación de padres de alumnas de la escuela. Gran pérdida y profunda huella. Mis sentimiento de pesar a la familia y la comunidad de la Escuela de Arquitectura de la Universidad.

  16. Hasta la vista Miguel,
    Para uno de los fundadores de la singularidad de la Escuela de Arquitectura de la PUCV. y representativo de su impronta académica y cristiana. Nunca olvidaré su chispa para reaccionar y su profundidad en el pensamiento. Recuerdo nítidamente sus invitaciones a recorrer la costa en bicicleta, en nuestra relación de padres ambos de alumnas de la Escuela. Una gran pérdida pero una profunda huella. Mis sentimientos de pesar a su familia y a la Escuela, señera y única.

  17. Querido Miguel.

    Naturalmente, distintas personas recordamos aspectos diferentes de otras personas, sobre todo cuando estas son grandes.
    No podía yo entender de la obra arquitectónica de Miguel, pero supe, naturalmente, que por ella había sido nombrado doctor Honoris Causa por la PUCV.
    Yo le conocí como una persona en perenne búsqueda en filosofía (“Pregúntenle a Miguel”, respondió una vez François Fédier, amigo de la Escuela, desde Europa), en matemáticas, en física; permanentemente hurgando en nuevos campos (la teoría de catástrofes de René Thom fue solo uno de los temas que no pudimos discutir como habríamos querido), siempre proponiendo cuestiones sutiles y difíciles, buscando conexiones nada de evidentes.
    En las fotos que se han publicado me doy cuenta de que llevaba una doble vida: se le ve muy cercano a un avión con motor, en circunstancias que lo que él amaba eran los planeadores, ante los cuales, según decía, un aparato autopropulsado no resistía la comparación. Hablando de planeadores, le dije una vez que seguramente evitaba los cumulonimbos, por su caótica y peligrosa dinámica interna. Me respondió que, por el contrario, eran esos los que prefería, porque le permitían alcanzar mayor altura, y llegar, entonces, más lejos en su vuelo. Entiendo que así habría volado directamente de Santiago a La Serena.
    Me detuve, entonces, asombrado y respetuoso, y hoy lo hago nuevamente, además, apenado, ante esa muestra adicional de coherencia.

  18. Una enorme pena saber de la partida de Miguel, a quien conocí como un humanista , lo que sin duda lo hizo grande y respetable en su propio oficio. Sus conversaciones eran realmente lecciones de vida y lamento no haberlas grabado como muchas veces lo pensé. Desde la historia me adentraba a muchas otras facetas relevantes de su mundo, al que yo le pedía me llevara desde su experiencia en la Universidad, desde donde podía volar a otros lugares y otras épocas. Lo hemos perdido, pero su amistad nos enriqueció y eso es finalmente lo que nos deja

  19. Miguel tu partida nos duele a todos los alumnos que tuvimos el privilegio de tener clases contigo, nos enseñaste a tocar y sentir la arquitectura haciendo con las manos. Tus charlas e intervenciones estaban tan llenas de información que ya el último tiempo preferíamos no anotar nada y solo escuchar para disfrutar todo lo que nos querías traspasar. Ayer en la hora de almuerzo junto a un amigo de la escuela, nos acordamos de tantas cosas, entre ellas un cumpleaños que celebraste con una charla en donde la comenzaste haciendo un círculo perfecto en la pizarra, después en el ágape todos te saludamos y fue un momento lleno de celebración, también de la travesía en Pichidangui en donde fuiste el único capaz de aguantar los 40º adentro del túnel de viento sin botar una gota de sudor de la frente, cuando nos hacías reír con tu sentido del humor y tantas anécdotas que van a quedar por siempre en nuestra memoria. Serás siempre presente Miguel, porque un maestro como tú, nunca muere en sus alumnos. Un fuerte abrazo a su familia.

  20. Querido Miguel, gracias por todo, sobretodo por lo que nos diste con tu puro ejemplo, muchas veces sin palabras.
    Tus obras, tu presencia constante, tus dibujos, verte un día en un patio de la escuela, abierto al mar, con tus más o menos 80 años arriba de un andamio, terminando un prototipo.
    Compartimos un bello momento en París, junto a tus amigos Fėdier y Christos , cuando nos quisiste agradecer pir la publicación sobre la Ciudad Abierta en l’archtecture d’aujourd’hui. Siempre hombre de palabra justa. Te debo para la otra vida un vino del Château Eyquem.

  21. siendo alumna de diseño gráfico, nunca me tocó Miguel, y la verdad lo miraba de re-ojo con cierto temor, no lo conocía y tenía esa imagen de cascarrabias.

    ya en título nos tocó hacer un proyecto en conjunto, donde estaba también la Mini [Elena Eyquem], el nombre de éste era o más bien es: “los seis pasos del ejército libertador de los andes [Estrategia, Integrantes, Bitácoras de Ruta, Mapas]». Es en este punto donde conocí a Miguel, a Miguel papá, que entonces automáticamente se convertía en Miguel tío, pasábamos muchas tardes en su casa trabajando en nuestro título, y compartíamos con él en la hora del té, y este “hombre-pájaro“ alucinaba con nuestros mapas, y nos hacía volar sobre ellos, era toda una odisea esa celebración ya que no existía internet, y lograr que nuestros mapas fueran así de reales [eran hechos a mano] y que él pudiera volar sobre ellos tal como los volaba en su aeroplano era lo mejor…

    así eran nuestras tardes en la casa de la Mini… repletas de historias, de calor de hogar, con la tía Elena preocupada de atendernos y de esas conversaciones espontáneas con Miguel, donde ya no lo miraba de re-ojo…

  22. NUESTRO MAESTRO de VUELO, OFICIO y VIDA MIGUEL EYQUEM

    Es un gran honor para mí el estar aquí y ahora, en plena pandemia, entre estos pocos y selectos invitados que conforman la corte del último Adiós de nuestro gran maestro, camarada y amigo Miguel Eyquem.

    Doy las gracias a sus familiares, su esposa Elena e hijos Mini y Cupertino, así como también a los miembros de la comunidad Amereida que habita este valle de Ritoque en esta Ciudad Abierta que nos acoge cariñosamente.

    Me ha correspondido además, venir aquí en representación del Club Aéreo de Planeadores de Valparaíso, del cual fue socio fundador, ya que Miguel no solo trabajaba mansamente, si no que además con gran calaje, me refiero a escala institucional.

    En este contexto, como familiar no de sangre sino, de su segunda familia, la de sus camaradas del aire, y en forma personal profundamente compenetrado en las redes de su amistad, me ha correspondido la misión de hilvanar algunas palabras sinópticas de su relación con la gran dimensión aeroespacial que él habitaba, tarea que para mí pareció ser un encargo inabordable dado el tamaño humano de Miguel, pero, esta madrugada, repentinamente y fuera de horario soy despertado por una visión a la manera de alegoría pictórica, que inmediatamente acepté sin más como un regalo ( ya que fue el paracaídas de emergencia que me salvaría del evidente naufragio ).

    ….Veo su alma como un inmenso árbol que surca las distintas regiones de la atmosfera terrestre hasta sus confines, cuyas ramificaciones representarían las disciplinas aeronáuticas que Miguel aborda a través de su vida. Si bien las raíces de este árbol de vida profundizan empíricamente el mundo terrenal y fenomenológico, sus hojas en cambio, habitan trémulas en otros aéreos horizontes, recibiendo con fe profunda la luminosa y excelsa gracia celeste.

    Sin proponerme más análisis, me contento entonces con, al igual que un David, lanzar mi honda boleadora hacia la manzana que parecía más roja y jugosa. Tras acertar el tiro, correr y extender los brazos para recibirla, acercarla a mi cara y percibir sus misteriosos aromas. Este fruto abierto en mitades iguales nos muestra ahora sus semillas y su pulpa; ¿Símbolos de espíritu y materia?. Me imagino que Miguel nos habría dicho algo así como: bueno amigos, aquí tenemos todos los componentes necesarios para avanzar en esta disciplina aeronáutica… ¡ los invito a ser parte de la exploración y la obra !.

    Como hombre de profundas raíces humanistas, su concepción del mundo está lejos de ser sitiada más que en el círculo de lo científico y tecnológico o en lo puramente empírico y fenomenológico. Estas han sido preciosas herramientas para él, eso sí, pero el todo para él es mucho más. Basta con sentarse unos minutos en el basto y soleado campo de aviación a conversar con Miguel para darse cuenta de su concepción transcendental de la vida. Es así, como nos ha dejado abierta una tremenda dimensión humana en las prácticas del arte del vuelo a vela. Esta dimensión, se abre ante nosotros, nada más ni nada menos que escuchando la llamada poética al alma del ser americano que, como continente, nos exhorta a vivir en constante vigilia y replantearnos nuestra América como un nuevo mundo que aun debemos descubrir bordeando y franqueando lo desconocido.

    Esta concepción ha calado profundo en nuestro ámbito aeronáutico y ha sido un fuerte acicate, una gran moción presentada a la asamblea de almas exploradoras del espacio aéreo, desarrollando una postura que ha resultado en grandes conquistas de importantes hitos, tanto de la Cordillera de la Costa, como también de los gigantes e imponentes titanes de la Cordillera de Los Andes, que se nos aparecen como guardianes fronterizos de impenetrable granito y blancas sienes, otros cuyos corazones de milenarios guerreros, arden aún de colérico magma tras humeantes disparos de sus cañones, se yerguen estoicos batiéndose constantemente contra las inclemencias meteorológicas, transformando el clima con escudos de viento y elevando el manto de Gea hasta los confines de lo respirable.

    Todos ellos cual más, cual menos están en constante diálogo con nuestras tripulaciones de vuelo, que como Eneas o el estratégico Ulises les hacen cortas y arremetidas visitas que unas veces terminan en triunfantes recibimientos y otras en agonales combates aéreos difíciles de sortear.

    De nuestros maestros de vuelo, Miguel ha sido por años y años el señero. Su concepto arquitectónico de “ las pieles” del ser humano, como muchos otros similares, también ha permeado nuestro ámbito aeronáutico. El planteaba que primeramente el hombre posee su propia piel. Luego inventó el hombre segundas pieles para usar según la ocasión. No contento con lo logrado, se afana en construir una tercera piel, como una nave enraizada que lo protege de la intemperie en donde poder fundar su hogar. Pero esto no le bastó, ya que además, concibe y traza un manto de mayores escalas; una ciudad que albergue sus innúmeros quehaceres sociales.

    Pero Miguel es Miguel, y en aeronáutica, a émulo de Ícaro y Dédalo, dedica gran parte de su vida a ensayar y diseñar nuevas” pieles”aeronáuticas que le permitan no sólo escapar de lo mundanal, sino más bien acceder a las dimensiones del espacio aéreo y lograr ensayar, vivir y sufrir, tanto empírica como teóricamente con materias tales como:
    El vuelo a vela ( la navegación sin motor, usando sólo la fuerza del viento y la energía del sol ) // Las distintas velocidades aeroespaciales // Las fuerzas gravitacionales naturales y artificiales // La fenómenos aerodinámicos y meteorológicos a distintos niveles atmosféricos // Las estructuras aeroespaciales, y otras disciplinas.

    Bien es sabido por todos sus cercanos que esta “piel aeronáutica “, la ha llevado prendida a su ser como las plumas timoneles que hienden los poros de las aves veleras, a fin de conducir su vuelo. Esta vez, ha ido más lejos … ha logrado escapar de la embriagante lucidez que le producía la azul atmosfera terrestre, quien sabe hacia que misteriosos confines del Universo.

    Un consagrado escritor sudamericano que se refería a la lectura del Quijote de Cervantes dijo que producía un estado de lucidez y sensación de orden mundano inigualable. Por mi parte, el dialogar con Miguel me provocaba una sensación similar y creo que siempre sentiré como cercana su nueva lejanía a la manera de un pulsar estelar que aguarda como un faro en el horizonte y nos recuerda periódicamente su orientadora existencia.

    Más que un maestro aeronáutico en toda su envergadura, lo considero además como un importante guía espiritual en el ámbito de los oficios y la vida misma, ya que se engaña el miope que ha creído mirar por sobre sus hombros un horizonte más lejano del que el percibía, puesto que bajo el casual traje cotidiano que vestía Miguel, verdaderamente existía un cruzado armado en la fe, un real veterano de guerra que en las vicisitudes del vuelo, tuvo que arrostrar al barquero Caronte, negándose a entregarle el óbolo, rechazándolo con valentía más de una vez.

    Fue un maestro valiente que no sólo teorizó, si no que, con sus propias manos y su completo ser ensayó el vuelo, en forma incansable una y otra vez, más allá de lo dado, más allá de lo conocido en su momento, más allá de lo probado, todo por enriquecer a la humanidad y por sobre todo a esa humanidad que se encuentra en la fase de maleable juventud en la conquista de esta dimensión.

    La vida de Miguel ha tenido un paralelismo temporal con el nacimiento de la aviación. El primer vuelo ensayado por los ingenieros Wright fue en diciembre de 1903 en Kytty Hawk, U.S.A. En agosto de 1910 César Copetta efectúa el primer vuelo en avión tripulado en Valparaíso, Chile. La etapa de Pioneros es dada por terminada en Europa en diciembre de 1916 ( después de la I Guerra Mundial ). Seis años más tarde nace en Chile Miguel Eyquem que a temprana edad tiene contacto directo con una aviación que aún en ese entonces mantiene fuertes rasgos de pionera, sobre todo en Sud América. Las generaciones de pilotos, ingenieros y constructores contemporáneas al transcurso de su vida nos dejan como legado una aviación muy desarrollada en su arte, tanto en la navegación como también en el diseño y la construcción. Es así, como Miguel en repetidas ocasiones ha emprendido en Chile, junto a su círculo de amigos y camaradas del aire e instituciones afines, la construcción de diversas aeronaves livianas, muchas veces experimentando con variaciones del diseño estructural y aerodinámico. También ha integrado grupos trabajo, dedicados a la construcción de aeronaves de última generación diseñadas por grandes ingenieros aeronáuticos tales como el Norte Americano Burt Rutan y el francés Michel Colomban.

    En fin, no quisiera despedirme, sin antes pedir disculpas por haber acometido el referirme a nuestro Miguel Eyquem ante todos ustedes, pero antes de callar, desde mi modesta posición, aun quisiera exhortarlos a que otros desde sus oficios se afanen en buscar y recoger este tesoro disperso que ha dejado el maestro en el ámbito , por decirlo así “ ICARODEDÁLICO” ( AVIACION + DISEÑO&ARQUITECTURA ).

    Francisco Corral Monsalve, Aviador – Diseñador UCV.

  23. Quería escribirle luego de su partida, he recordado algunas veces en las que conversamos. Me quiero quedar con las palabras que recuerdo acerca de lo que conversabamos, usted decía que estabamos observando, tendré presente lo importante del aire en relación a la ventilación lo que hace un espacio más sano y como el sol se hace presente en el fuego después de todos sus procesos.
    Gracias Miguel por sus enseñanazas.
    Le deseo que se encuentre bien.
    un abrazo

  24. Tuve la suerte de tenerlo como profesor durante un semestre. Un genio ecléctico, hermano del viento y gran persona. Si bien su partida nos duele, estoy seguro que se encuentra ya entre las estrellas, más allá de donde la gente sueña

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