El sábado 22 de agosto a las 15:30 horas, estrenamos el documental del arquitecto y ex alumno de la escuela, Claudio Xhinno Leiva «IN LIEBLICHER BLÄUE / EN EL AMABLE AZUL: conversaciones con Miguel Eyquem». La presentación fue transmitida vía streaming por guiada por Jorge Ferrada y contará con la participación del Claudio Xhinno Leiva y Miguel Eyquem, para luego dar paso a la proyección de la pieza cinematográfica.

Luego de visualizar la obra, los invitamos a un acto colectivo, que concluirá el domingo 30 de agosto de 2020. Habitualmente al final de una Obra, sea esta literaria o cinematográfica, aparece el epílogo que viene a relatar los puntos culminantes de la Obra, ofreciendo un resumen general de los contenidos. Esta vez se trata de sostener un nuevo comienzo, convertido en presente o regalo a Miguel. Se trata de un testimonio que cada uno de nosotros está invitado a realizar a través de esta plataforma*, cuya única exigencia está en ser un texto de no más de una carilla, que permita de modo común construir un prólogo a la nueva Obra de Miguel, un libro que trata sobre sus pensamientos y su Obrar. Pensar es una operación de la Mano. Manos a la Obra. Sean bienvenidos.

*bajo esta noticia hemos habilitado una sección de comentarios donde podrán dejar sus textos.

VERSIÓN EN ESPAÑOL
IN LIEBLICHER BLÄUE / EN EL AMABLE AZUL
https://vimeo.com/447640635

VERSION EN FRANCÉS
IN LIEBLICHER BLÄUE / EN BLEUITÉ ADORABLE
https://vimeo.com/447641635

Teaser 

 

Presentación / Xhinno Leiva

Escuché alguna vez a Alberto Cruz decir «que lo hermoso de las Obras, es que ofrecen una simultaneidad de puntos de vista y podemos acceder a través de ellos, a esa condición humana del hombre de pensarse a sí mismo». Creo que esa condición specular de pensarse a sí mismo, deviene de la naturaleza dialógica del logos ( λóγος ), que separa, escoge y reúne lo que se copertenece. Tal función del logos, que determina y delimita los fenómenos y los somete a una unidad en la lengua, es el «recuerdo».

La palabra recordar viene de la raíz latina cordis (corazón). Pero en latín cor, cordis no era la sede de los sentimientos, sino el asentamiento físico de la mente. Es interesante notar la relación de recordar (con el cor, cordis latino) con el par cœur (de memoria) del francés o con el inglés learn by hart (aprender de memoria). De ahí que recordar significa etimológicamente “volver a pasar por el corazón”, es decir, por la mente.

Esto es lo que yo llamaría ponerse en acto de reflexión frente a una Obra, en la libertad de pura presencia de espíritu. Lo que en las doctrinas filosóficas orientales llaman alcanzar el Satori (iluminación) a través del Mu (sin, vacío).

Se modela la arcilla
para hacer la vasija
pero de su vacío
depende el uso de ella
en el Ser centramos nuestro interés
pero en el No-Ser existe su función
(Dào Dé Jing)

La esencia es la función de la apariencia, nos enuncia el Tao. «Lo esencial es invisible a los ojos» nos decía Antoine de Saint-Exupéry, un conocedor del aire, un explorador, como Miguel Eyquem.

Miguel Eyquem. Imagen de Claudio Xhinno Leiva.

Varios años atrás en 1978, otro explorador, el entomólogo Luis Peña Guzmán, le encarga a Miguel, su entrañable amigo, el diseño y construcción de su casa en Colina. Un proyecto difícil de encarar por la voluntad de «Lucho» Peña de dar existencia al Instituto Juan Ignacio Molina.
Este documental no pretende ser una fotografía de la obra, sino el camino (道 dào) que conlleva una reflexión que revela su origen a través de múltiples destellos. Ensamblados. Al mismo tiempo. Todo junto. Pero donde «jamais le tout ne puisse apparaître entièrement à découvert»* como formula François Fédier, es decir, el todo es la simultaneidad de aquello que vemos y lo que no vemos, con sus secretos. Mas en la Obra de Colina, el “todo junto”, ensamblado, no es el Total, pues en ella su carácter fragmentario es el que revela, y en su revelar pone de manifiesto la epifanía del Universo y del pensar.

Pensar, es un oficio de la mano(s). Pensar es un «hand-werk» decía Heidegger. Es claro que cuando caracteriza el pensamiento, por tanto, el habla, como un Handwerk, Heidegger interpreta a aquella mano que produce obras. Este documental expone un modo de pensar, y cómo ese modo de pensar (con las manos), proyecta la construcción de una Obra, a la luz de un poema de Hölderlin (In lieblicher bläue). Mi deseo es que, a partir de este trabajo, se fecunden nuevos puntos de vista a pensar, a partir del intento de develar algunos secretos sobre el origen de ella. Pero la película, como toda obra, guarda otros.

(*) “jamás el todo puede aparecer enteramente al descubierto”

Casa Peña. Imágenes de Miguel Eyquem alojadas en el Archivo José Vial Armstrong.

Una reflexión sobre este documental  / Isabel Margarita Reyes

Lo primero que nos detiene es la palabra «reflexión»: una imagen en un espejo, un eco, una resonancia,… Pues la historia que se relata se da, hoy, en la conjunción de 3 obras: la del entomólogo, la del arquitecto y esta película. Al centro, Miguel Eyquem, el arquitecto que realiza la casa en Colina donde refleja la extensión en levedad de la mariposa del entomólogo y, al otro extremo, Claudio Leiva, que recoge en imágenes y sonido esa relación espejada. Una obra acoge a la otra, en ese pensar en multiplicidades de Miguel, donde ellas consuenan en la libertad que, saltándose los códigos, va en búsqueda de la perfección. Pues, «…un espíritu grave surge al interior de lo diverso…», grave de gravedad. Colocarse en un límite, un equilibrio económico perfecto, desde la observación de la naturaleza. Así, las obras, aquí, se funden en ese azul de la lejanía, allá, cual un ojo que se sale de su órbita para elevarse: el ojo de Miguel. Tal vez, por ello, el film muestra su rostro a contraluz partido por una rasante que deja una mitad en sombra y la otra iluminada.

Casa Peña. Imágenes de Miguel Eyquem alojadas en el Archivo José Vial Armstrong.

En el amable azul / Friedrich Hölderlin

En el amable azul florece con el metálico techo el campanil. Lo circundan los chillidos de golondrinas en vuelo, lo envuelve el más conmovedor azul. El sol lo domina e ilumina las láminas, pero en lo alto la bandera quieta canta en el viento. Y si alguno desciende esas escalinatas bajo la campana, hay una vida en la quietud, pues cuando la figura está tan aislada, entonces la ductilidad del hombre emerge. Las ventanas desde donde resuenan las campanas son como puertas ante el umbral de la belleza. Es decir, puesto que las puertas son ahora como la naturaleza, semejan los árboles del bosque. Pero pureza es también belleza. Un grave espíritu surge al interior de lo diverso. Y tan simple sean las imágenes, sagradas son también, que uno teme describirlas. Los Celestes, empero, siempre benignos, tienen todo a la vez como quien es rico, virtud y felicidad. Es válido que el hombre los imite. ¿Es lícito, si la vida es puro cansancio, que un hombre se asome a mirar y diga: así quiero ser también? Sí. Hasta que la gentileza, pura, se conserve en su corazón, el hombre no se mide infelizmente con la divinidad. ¿Es desconocido Dios? ¿Es manifiesto como el cielo? Esto creo, más bien. Del hombre es la medida. Colmado de méritos, pero poéticamente, reside el hombre sobre esta tierra. Pero la sombra de la noche con las estrellas no es más pura, si me es dado decirlo, que el hombre, que imagen de la divinidad es llamado.

¿Hay sobre la tierra una medida? Ninguna hay. Pero de hecho los mundos del creador detienen la marcha del tono. También una flor es bella, pues florece bajo el sol. A menudo el ojo en la vida criaturas halla que necesitaría llamar de forma más bella que a las flores. ¡Oh, lo sé muy bien! ¿Entonces sangrar en la persona y en el corazón, y no ser más, gusta a Dios? Pero el alma, como creo, debe permanecer pura, de otro modo alcanza al Potente liberándose en las alas del águila con cantos de alabanza y con la voz de muchas aves. Es la esencia, la forma. Oh, bello arroyo, pareces conmovedor, mientras fluyes claro, como el ojo de la divinidad a través de la Vía Láctea. Yo te conozco, pero de mis ojos surgen lágrimas. Una vida serena veo florecer en las figuras de la creación que me circundan, y no es error que las compare con las solitarias palomas en el cementerio. Pero la risa de los hombres parece afligirme, lo que indica que tengo corazón. ¿Quisiera un cometa ser? Así lo creo. Pues tienen la rapidez de las aves; florecen al fuego y son como niños en la pureza. Desear algo más grande la naturaleza humana no puede arrogarse. La serenidad de la virtud merece también ser alabada por el grave espíritu que aletea entre las columnas del jardín. Una hermosa virgen debe ceñirse la cabeza con flores de mirto, porque su naturaleza es simple, y simple en el sentimiento. Pero sólo en Grecia hay mirtos.

Si uno mira en el espejo, un hombre, y ve su imagen, como pintada; es como el hombre. Ojos tiene la imagen del hombre, mientras tiene luz la luna. El rey Edipo tiene tal vez un ojo de más. Los dolores de este hombre indescriptibles, inexpresables, inefables parecen. Es por esto que el drama lo representa. ¿Pero por qué es que yo te pienso ahora? Como arroyos me lleva el fin de algo que se extiende como Asia. Este dolor, naturalmente, lo prueba Edipo. Es por esto, naturalmente. ¿También Hércules sufrió? Ciertamente. ¿Y en su amistad los Dióscuros no han sufrido el dolor? Luchar como Hércules con Dios, esto es dolor. Y la inmortalidad en la envidia de esta vida, deberla vivir, es dolor también. ¡Pero también esto es dolor, cuando el hombre se halla cubierto de manchas de sol, enteramente recubierto estar! Esto hace el bello sol: de hecho, todo esto educa. Con la seducción de sus rayos, como con rosas, la órbita atrae a los jóvenes. Los dolores padecidos por Edipo parecen los de un pobre hombre que se lamenta de lo que le falta. ¡Oh, hijo de Layo, pobre extranjero en Grecia! La vida es muerte, y también la muerte es una vida.

Casa Peña. Imágenes de Miguel Eyquem alojadas en el Archivo José Vial Armstrong.

Comentarios

  1. LA NIMIEDAD COMO CONFORMADORA DEL LENGUAJE ARQUITECTÓNICO
    EL PUNTO QUE DA INICIO Y CONFORMA EN SU REPETICION
    LO INDIVISIBLE DE LA OBRA, SU NIMIEDAD.

  2. De lo vivido en la escuela, hace más de 30 años y de múltiples conversaciones en el tiempo con Miguel, de quién no fui directamente alumno de taller, si bien él fue uno de mis maestros cuando hicimos juntos la travesía de San Andrés, Copiapó.
    Descubrí con él que la capacidad artística la llevamos en nuestro interior, aunque en muchas cosas no trascienda y solo ésta aparezca en las obras.
    Este es el caso de Miguel, un arquitecto y un artista de levedades y gestos micrométricos.
    Nos ayudó, a descubrir esas cosas que no se ven a primera ni a simple vista.
    Nos mostró como “mirar viendo” y enseñó a “ver mirando”
    Avancé junto a él con un interés especial por la dialéctica que se da entre materia y espacio, ese diálogo íntimo que se da entre lleno y vacío en el caso de los arquitectos, diálogo que en los escultores se observa entre el brillo y la sombra.
    Esas dos materias que para el escultor tienen una misma naturaleza.
    La materia es espacio lento y pesado mientras el espacio es materia rápida y ligera.
    Quizás ahí está la velocidad de los móviles que Miguel ama.
    Aprendí con él a trabajar en el extremo de lo agudo, el silencio que entrega un muro aislado, a atravesar el espacio silenciosamente, a conseguir la vibración muda de la forma.
    Donde los bordes esculturales son un rumor de límites, como el silencioso e in-dibujable perfil de una hoja movida por la brisa.
    Observando por horas tratamos de descifrar, llegando a descubrir que lo único estable es la persistencia de la inestabilidad y agradecimos que existiera el vacío, que nos da la enorme libertad y capacidad de ser arquitectos y escultores.
    Intuimos que la obra es nada más y nada menos que una ecuación justa en su imprecisión de elementos combinados cual exacto algoritmo de llenos y vacíos, brillos y sombras.

  3. 1 Supe de luis peña porque siendo joven niño leia las revistas expedicion a chile y subia los cerros viendo . Lo supe sin saberlo.
    2 llegue a la casa de luis peña desde santiago y me enfrente a su fronton de llegada , a su luz en sombra interior de la habitacion ( para quien llega ) , a la luz temperada del patio , la luz del instituto coloreada en los elitros de los coleopteros y la luz de la lejania del valle sobre la que duerme, aun antes de entrar a la escuela y supe de Miguel Eyquem . Lo supe sin saberlo
    .
    3 supe sin saberlo de Jean Prouve en un libro de la taschen y luego supe de la arquitectura de renzo piano y foster y porque lo supe sosteniendo por decadas mi propio taller , luego supe que sabia por Miguel Eyquem , quien al recibir el encargo , en la donacion de dar forma al instituto y la casa habia establecido entonces , los principios basicos de los que la arquitectura moderna legaria a la epoca que vivimos del antropoceno un ardid de belleza y salvacion . La forma iluminada por la temperatura hace de la dinamica solar el dibujo de la vida .
    4 porque todas estas cosas supe sin saberlas , en mi auto enfrentando desde el camino por las mañanas sus arcadas griegas , y sus desvencijadas celosias cayendose con el paso del tiempo es que comence a molestar a Miguel porque se repararan .
    5 la conversacion con miguel fue por años , lo mismo . Hay que reparar las celosias .
    Y porque lo supe , sin saberlo un dia subimos a los andamios ( miguel creyendo que seguian y seguian , se mantenia en ellos como un ser del aire ) y Chino me hizo la jugada que hace el amigo y dejo adentro de su cinemascope tales luces epicas , de cariño por tal ronda y privilegio de estar en la obra de arquitectura mas importante de la segunda mitad del siglo veinte en chile .
    Encordado mi propio asterismo estas palabras para Miguel a modo de cariño .

    Andrés Zagal
    Arquitecto

  4. Me permito complementar mi comentario anterior, complementar y reemplazar, por favor.

    Detenerse a pensar la nimiedad como conformadora del lenguaje arquitectónico.
    Pensar en el punto que da inicio y da forma en co-acción, en su repetición, lo indivisible de una obra, su nimiedad.
    La nimiedad puede llegar a ser tan leve que hasta puede llegar a ser invisible.
    Entonces la nimiedad puede acontecer como «la materia» de la levedad, materia que incluso puede no pesar y hasta llegar a ser invisible, así como el aire, aunque no siempre es aire, pues puede ser incluso un algoritmo.
    Lo anterior corresponde a una temática que surgió de un diálogo que tuve con Miguel, allá por el año 1991, cuando fue mi maestro en Titulación y que fue el tema de mi memoria.
    Gracias eternas Miguel!

  5. en amable azul de Miguel Eyquien
    – invito al viento: ven y muéstrame la economía del traslado…corpúsculos azules, que me sostienen en vuelo
    – el viento (aire precipitado) es lo que nos sustenta, a un metro dela tierra
    – en ese adorable azul, lo hoy sustentable

  6. En la perspectiva de los casi 35 años de dejar presencialmente la Escuela, debo suscribir el profundo sello de las enseñanzas que nos provocan Maestros como Miguel Eyquem.
    Si bien tuve una oportunidad de estar en un Taller con él, puedo recordar su gesto noble de sabiduría en la levedad de lo simple y austero de la arquitectura a escala humana, que experimenté después en Ritoque y las travesías del año 1984 y 1985.
    Escuchar y ver su hacer trasgresor de la norma, como él destaca en esta obra de la Casa Peña, es una muestra de su libertad, no cualquier libertad, si no aquella que se gana con la observación de lo invisible y esencial, para crear un espacio amable y digno.
    El documental del Xhinno devela en esta obra, esa impronta de los maestros de nuestra Escuela y nos transporta nuevamente a un camino de ver la vida a través del quehacer del oficio del Arquitecto, sin apellido, ni galones prestados.
    Finalmente, agradezco a través de Miguel, el privilegio de haber recogido esta propuesta de hacer arquitectura de todo el gran grupo de Maestros, quienes nos brindaron a modo de «caro regalo» el sostén poético para construir nuestras vidas en cualquier espacio y circunstancia que el destino disponga para cada uno de sus, siempre, alumnos.

  7. Al maestro de la levedad y el equilibrio saludos en su versatilidad de innovación que asumimos cómo tarea y enseñanza de vida. Lo leve no es poco sino lo opuesto de hacer aquello con menos. Less is More cobra sentido aún más

    Cristián Colacci R
    Arquitecto

  8. “Poéticamente habita el hombre sobre la Tierra”.

    Tan poéticamente que es capaz de hacer una casa con sus manos. Con el aire, con el viento, con la luz, con la mirada, con el recuerdo de lo que ha vivido, con el pensar y el sentir. Con el saber de su alma, de sus emociones, de sus ilusiones, de sus esperanzas, de sus confianzas y atrevimientos. Con todo eso y tanto más Miguel Eyquem hizo esa casa para su amigo. Sus materiales son los ha vivido, gozado y sufrido en su vida. Lo que ama. Lo que anidó en su alma.

    “Poéticamente habita el hombre sobre la Tierra”.

    Como hijo de Dios que usa la mano y con ella crea espacio. Separa, junta, forma, piensa y va resultando el espacio que busca. Y lo forma y lo cuida, minuto a minuto, y va apareciendo la luz. El lugar para dar el paso, para estar ahí, y para ir allá. Cobijado con el aire, el calor y la luz que necesita.

    Si. “Poéticamente habita el hombre sobre la Tierra”.

    Cuando vive como Miguel, cuando lo recoge y lo muestra como Claudio Xhinno Leiva.

  9. Los corredores en el campo son lugares de contemplación. Estar mirando a los otros, recibiendo el frescor del atardecer, los olores a lavanda y azahares. Imagino Miguel lo que te inspiró al diseñar ese corredor que recoge y encinta lo que se ve en ese valle de Colina. Los corredores son los brazos que otorgan el justo equilibrio en la casa patio de campo. Me resuenan esos corredores.

    Miguel, que afortunados han sido tú y Lucho Peña. Un piloto reunido en un asunto con un explorador con más de 400 viajes científicos. En una casa en lo alto con todos los hallazgos de viajes por América , que acoge.
    Miguel, en esa obra pudiste completar la obra de la Naturaleza, la de Dios. Todo está allí. Completo. El sol, la luz, el viento, el agua, la vida.
    Mil gracias maestro Miguel. Un placer haber sido alguna vez tu copilota en aeroplano. Gracias por la libertad desde el asombro. Gracias por mirarnos.
    Beatriz Valenzuela, arquitecta.

  10. Primero diré que la perspectiva de un aviador es más “amplia” que la que uno tiene como transeúnte y desde esa perspectiva de transeúnte es que expongo mi mirada.
    Hace años atrás viajaba constantemente a Colina por una obra que me tocaba supervisar en esa zona. En mi recorrido de ida y vuelta Santiago‐Colina, siempre trataba de fijar el punto exacto en donde se encontraba “la casa de Miguel”. Era sólo una mirada, un leve guiño, un avistamiento rápido desde la velocidad de mi auto en la carretera. De todas las veces que recorrí ese camino nunca dejé de hacerlo. Incluso hoy cuando paso por el peaje de Las Canteras, aprovecho de “echarle una ojeada”. Esta mirada fue siempre “a lo lejos”, desde la carretera, y nunca, hasta hoy, me acerqué más allá. Y digo hasta hoy porque la presentación que se nos ofrece EN EL AMABLE AZUL, nos lleva inevitablemente a “aproximarnos” a esa obra.
    Aproximarse es adentrarse, develar, desguazar un “algo”, como quien desgarra y desarticula las partes de ese “algo” para verlo por dentro, o desde dentro. En este caso, una obra, la Casa del entomólogo Luis Peña. Aproximarme de esta manera me permite ver su esqueleto, la estructura dentro de un cuerpo, que hasta ahora, yo veía como una figura lejana, compacta y cerrada.
    La estructura lo es todo en esta obra, su exo‐esqueleto (en directa relación con el oficio de su propietario); una sucesión de “marcos” compuestos por pilares y vigas rectas, de las cuales “cuelgan” vigas curvas en las que se soportan a su vez unas bóvedas, unos “diafragmas” estructurales que se suceden entre sí, entre los marcos principales, y que van afirmando y dando continuidad estructural al orden cartesiano “matriz” de pilares y vigas. Un esqueleto exterior, exo‐esqueleto, y un diafragma suspendido y envolvente que da lugar a un interior habitable: un verdadero insecto, propuesta digna y propia para un entomólogo; un “orden inverso”. Este orden inverso, estructural y arquitectónico, me lleva a descubrir esta obra desde una mirada distinta, una “mirada inversa”. Esto, para quienes la ciudad nos tiene acostumbrados a mirar las cosas sólo por fuera, como cuerpos cerrados, es algo nuevo. Desde allí se entiende la propuesta de Miguel sobre esta obra: “No hay fachadas”.
    Sin duda, las fachadas desaparecen. El interior se abre.

  11. Hondamente sensitiva y cósmica si cabe el término.
    Los conceptos de materia…tiempo y espacio entrelazados poéticamente…
    Un ser humano que nos invita a revernos en su obra…una obra inserta con parámetros distintos y tan naturalmente necesarios hoy…

  12. Esta maravillosa obra de Colina me abre a una definición nueva del amor, más abierta, amplia e infinita. Un amor como motor de esta obra «la construcción es un poema al amor» (M.Eyquem). Un amor a la naturaleza, acogiendola, no llendo contra ella «la economía más justa, con el espíritu de Francisco de Asís» (M.Eyquem). Un amor que nada los separa, destinados a seguir unidos «los materiales de construcción conviven cuando se aman» (M.Eyquem). Un amor que nos mueve a hacer las cosas, a actuar, a salirnos de nosotros mismos, ese amor que da verdadera libertad como la amistad de Lucho Peña con Miguel. Un amor invisible a los ojos pero visible al corazón. Un amor que hay que ir descubriendo día a día, que nos impulsa a continuar creando, viviendo y nos abre un horizonte infinito en la búsqueda del desconocido.
    No puedo dejar de agradece al Xhinno que nos ha regalado, mostrado y elevado hacia las alturas en este documental «En el amable azul» con una nueva y profunda manera de ver la obra de Colina y agradecer a Miguel por enseñarnos con su vida a hacer las cosas con amor, transformandolas en obras de arte.

  13. El amor que sentí al verlos reunidos con Miguel ,nuestro maestro de la arquitectura contemporánea revivió sensibles emociones y todas las diferencias ideológicas , de puntos de vistas, de poética ,y de cualquier cosa que uno enmarca como observador del amor ,dichas de una manera tan elocuente y bella me inundaron de un cariño por el hacer y más aún por el fundamental aprendizaje de amistad y libertad de nuestro amigo Miguel que rebasa y nutre de amor y sabiduría cualquier marco o diferencia en el universo .Eterna amistad , eterno cariño ,eterno amor invisible para todos ustedes que hicieron la obra sin fachada. Gracias desde mi corazón.

  14. El trabajo fílmico del Xhinno Leiva sobre el maestro Miguel Eyquiem nos despierta en muchos de los que abrimos los ojos estudiando en la escuela, múltiples 
    sensaciones y un torrente de ideas , como puedo con placer leer aqui. La película me transformó por momentos en relajado insecto planeando entre los entretechos de la casa instituto, 
    o me instaló a pié y vestido de humano entre los pilares exteriores, o dando amplios pero lentos pasos soleados por ese espendido pasillo .
    Algo me pasó ahora tal como mucho antes en hospederías de ciudad abierta, queriendo entrar a entender la obra, intuyendo
    de que no será ni tiene que ser desde una mirada total hacia sus partes , sino un ir descubriendo como quien arma un rompecabezas, en este juego sin fachadas ni momento central.

    Claudio, de cuya sensibilidad, talento y paciencia doy fé pues la lejanía nunca ha dejado de ser cercana, es el testigo inmejorable para mostranos esta obra. Un fino observador que ha preferido la arquitectura de la imágen móvil, y habiendo acumulado la experiencia suficiente, presenta su trabajo que lo ha transformdo en Sísifo, cuya pesada piedra es el autoimpuesto homenaje
    de Eyquiem Consciente de que esto no puede tener un fin como puerta cerrada, pues su naturaleza y misterio, si bien son de una claridad de viento, es justamente una puerta hacia un exterior de fin inacotable.
    Recordé viendo el film la frase de Miguel :» con que hagas una sola obra , que busque ser una obra de arquitectura real ,eso basta. Una obra en la vida». la verdad es que recuerdo otras frases de ese taller de quinto ano, para mi
    un reencanto con el estudio cuando solo quieres salir a la vida adulta „real“. Pero es esa frase la que más recuerdo y que más sentido me hace viendo la obra encargo para el libre amigo . Miguel se contagia de ese espíritu y con su calma caractrística,
    va elaborando esta casa instututo de miradas múltiples, de vértices curvados y de interiores planetarios e infinitos. La obra de Miguel, es pura profundidad, dicho no solo por su renuncia franciscana de lo superfluo,
    sino pues es espacialidad en permanente movimiento, es la renuncia a ser pura fachada, pues esta es en definitiva máscara. Lo real es lo que no se ve, es el espacio, y éste se lo celebra pletórico y con gozo. Eyquiem, maestro de la multiplicidad precisa encuentra en Leiva el mejor aliado para regalarnos su obra. Y emocionarnos admirándo sus palabras como participando de su silencio
    cuando recorre y contempla su obra. sin que sepamos que se le pasa por la mente, pero siendo capaces de con-sentir con esos momentos íntimos . Muchas gracias a los dos por tal regalo.

  15. Este sensible y pulcro docu-mental sobre la Casa Colina hablada por su autor, Miguel Eyquiem, tiene para mi una cúspide cuando él relata como percibió la amalgama del sistema constructivo que utilizó en el cielo, el ferro-cemento, ambos componentes con el mismo coeficiente de dilatación, le permitió esculpir el espacio del aire con un mínimo espesor para que le alcanzaran los recursos de Luis. Con este descubrimiento de una simbiosis de materiales el mismo pudo autoconstruir esta parte de la Casa logrando levedad y economía.

  16. Desde muy pequeña he tenido la convicción de que cada uno de nosotros tiene una misión en la vida. Algunos la tienen muy clara desde temprana edad y otros transitan toda su vida buscándola quizás sin estar consientes de ello. Por qué digo esto, porque estoy segura que nuestro querido profesor Miguel Eyquem siempre supo que su misión era enseñar, enseñar desde su obra, desde su propia reflexión, desde su propia vida.

    Me tocó tener clases con Miguel en titulación, muchas veces me costaba seguirlo pues iba de un lugar a otro con las ideas, no diré saltando sino volando pues tenía esa capacidad de relacionar la materia, la física, la matemática, la espiritualidad y la arquitectura de una manera suave – como lo hace un planeador en el aire- y fascinante a la vez.

    Agradezco que hoy estando en otra etapa de mi vida, con la madurez que dan los años, me regalen la posibilidad de escuchar a este maestro desde otra mirada y a su vez él tenga la generosidad de seguir enseñandonos a través de un relato amable, amoroso, pausado y profundo, recogido en la película documental «El amable azul».

    Quedan resonando en mi cabeza palabras como:
    Levedad
    Aire
    Luz
    Equilibrio económico perfecto
    Amor/atracción
    Hacer haciendo

    Todas palabras que forman parte de esa sabiduría, la de la espiritualidad contenida en el proceso de pensar y materializar su obra.

    Finalmente quiero agradecer a Xhinno Leiva, Alejandro del Pino y a todos los que estuvieron detrás de este proyecto, por darnos la posibilidad del reencuentro como ex alumnos de la Ead y juntos como parte de una familia que hoy tiene muchas aristas, seguir aprendiendo.

  17. He visto la película-documental. Excelente registro de un pensar genuino, del terruño. Miguel y el pensar. El arquitecto tiene que decir una palabra. Y Miguel la dice y con ella celebra el acto de la creación o el acto fundante de la obra, cualquiera sea ella. Una obra originaria es la casa Peña porque se pensó, construyó desde el origen y se permaneció en él. Una obra interior. Una obra que consiguió contenerse y no disgregarse en las apariencias y terminaciones. Toda ella está envuelta por la resistencia a salir a la intemperie y se queda en ese fuero interno propio de lo primigenio. Una obra recogida y concentrada. Miguel echa mano de todo su inquieto espíritu que lo lleva a ser piloto de aviones o sus estudios y lecturas sobre la mecánica cuántica y relativa. La poesía está en el centro de su habla. Brota de su palabra siempre prístina, blanca. Es una obra hecha desde el pensar que discurre en libertad, igualdad y fraternidad. Un regalo que nos ha dado Miguel, gratuito, en el que el destino dio su toque necesario para que Peña y Eyquem se encontraran e hicieran algo en conjunto para el universo. Ahí está la obra, ahí está el desarrollo de su gestación, ahí está el amor.

  18. Este documental no muestra sólo una gran obra, sino que revela el secreto que hay tras ella. Gracias Miguel por transmitir su profundo mensaje de vida: libertad, igualdad y fraternidad.
    Gracias por hacernos sentir la poesía que lleva en su alma. Ese poema de amor que atribuye a los “materiales de construcción” , es el reflejo de lo que hace vibrar su corazón.
    Gracias por mostrar ese profundo amor y respeto por la naturaleza, por hacer visible lo invisible, por actuar con profesionalismo y empatía, por compartir sus anhelos y hacerlos vida.
    Simplemente ¡gracias!

  19. Hablar de la obra, rastrearla, reconocerla… la percibo perfección, luz-sombra e intimidad. Se arroja al vacío levemente y se proyecta hacia el horizonte infinito.
    Lo divino del hombre y su alma se calman en la creación, en la invención, en la mesura.
    Gracias Miguel por compartir tu alma con nosotros.

  20. una casa tras un faro

    Veo a Miguel y veo al espiritu tras la obra, aquel que persigue el sentido que hay detrás de toda luz que permite ver.
    Veo en Miguel al arquitecto que se impresiona y queda preso del espacio, del lugar y de comprender su trascendencia, de no renunciar ni eludir el encargo, de comprender que es responsable de revelarlo y si es necesario hacerlo a cualquier costo.
    La labor de el arquitecto de una obra es el realidad la de su protector, su gestor y guia para la vida.
    Veo en Miguel, un alma al margen, sin juicio, que sezgue su convición.
    Veo su capacidad al dimensionar y decidir.

    Me Maravilla…
    la belleza en estado puro
    La simpleza cruda
    La fisica elemental
    La vehemencia de responder
    Al parecer las obras son lo que quieren ser..
    Cuanto mas desnudo se puede estar?
    Vivir en un original…

  21. Hablar con Miguel es hablar del infinito, del espacio, de la luz, de la noche estrellada…es aprender con él de cada una de esas cosas, es tocar lo subterráneo del lenguaje y sus posibilidades planetarias. He tenido el placer y la dicha profunda de haberlo conocido y compartir el tiempo y el espacio desde nuestras visitas de observación al cometa Halley allá en Olmué por el año 1986…
    Quise, en un comienzo, enseñarle algo de astronomía y él terminó enseñándome que el universo es poesía…

  22. Agradecimientos a Xhinno, por mostrarnos a través de sus Ojos y Amor, esta Obra de Miguel y su Universo Creativo.
    Las Obras Iluminadas por el Amor y la Libertad, son como Amables Sabios , cada vez que las vemos , nos entregan nuevas luces y tiempos, en ese sentido nunca se terminan , solo se siguen construyendo, desde su Puro Origen. Los Ojos de niño que ve todo por primera vez ,serán su único requisito.
    Miguel nos trae en esta obra, los reflejos de soles, vientos, mares, de tierras presentes y atestiguadas, de amistades profundas, hermandad creativa, de destinos que van con la obra, y de La Creatividad, tan amiga de La Libertad, creatividad que acá vemos liberada y escuchada por esas Manos que Hacen, …Libremente estas manos juntan todo, Juntan Vida – Muestran Vida. El Laboratorio del Amor y sus Frutos.
    Miguel nos CON-VIDA, a su Proceso Creativo, Nos trae vuelos solitarios y carreteras rápida, caminos aéreos , espejos llenos de estrellas, y reflejos de mares, todo libre y amorosamente unido en esta Obra, libremente se juntan el Viento y la tierra y son conducidos amablemente, por estas Manos , bajo su palma y entre sus dedos creando este Espacio , toma libremente de su Vida y sus Oficios , los amarra desde sus ojos y todo lo transforma en Material para la Obra, dejando lo Esencial a la Vista, regalo de la Justeza, el discurso sagrado de Luz y Sombra , de Quietud y Movimiento, de Lejanías y Cercanías, de Sol y Viento, de Mares lejanos y Tierras presentes, un Poema de las Manos Libres de este Amable Maestro del Amor y sus invisibles construcciones.
    Somos con-VIDA-dos-a volar por su Universo, de vuelos, vientos ,soles, velocidades, amistades mágicas he invisibles, …en el Volantín veo el viento, …el Volantin soy yo, el Viento el Universo y el Vuelo es la Obra.
    Gracia Miguel, querido camarada.
    Gracias a todos los participantes ,
    gran Obra y gran manera de mostrarla.
    Ektor Guevara Castro.
    Arquitecto.

  23. Gracias a quienes acercaron el conocimiento, las experiencias y aprendizajes de Miguel Eyquem, a personas como yo, tan ajenas al mundo de la Arquitectura.. Pocos entregan sus conocimientos con la sabiduría y humildad de este Maestro. Gracias a su elocuencia y claridad, es posible que todos sin distingo de profesión, valoremos y descubramos que el amor, esa hebra invisible, que sostiene nuestros afectos, amores y pasiones es la misma hebra que amalgama hasta los mas fríos materiales de las sólidas estructuras arquitectónicas. Me siento privilegiada de conocerle y como pocos, de compartir una copa de vino en compañía de su querida esposa Elena en Cerro Castillo. GRACIAS.

  24. El aire acaricia. (una obra…)
    El aire descansa su peso, sobre un pensado techo. (de la obra… )
    Es tan leve su peso, que dibuja la forma y no deforma (a la obra… )
    Su extenso volumen la cubre toda (la obra…)
    Es tan leve y etéreo (el aire…)
    Que aún a la distencia, sobre aquella loma, la veo (la obra…)

  25. Autor y obra, ambos conmovedores. Así empleaba las no-palabras Le Corbusier para referirse a la experiencia «inefable» de la arquitectura, que solo debe mostrarse. En esto coincide Wittgenstein. Miguel con su capacidad creativa alegre y rigurosa, pertenece a la Gaya ciencia de Nietzsche, y pensando con las manos, se anticipó a Pallasmaa y siempre creyó lo que ahora dijo Sennett.
    Tantas citas, solo indican su altura. Gracias Miguel.

  26. Obra y autor, conmovedores. Para describirlos, la no-palabra: Le Corbusier decía que era “inefable”. En eso coincidía con Wittgenstein: no tenía que explicarse, solo mostrarse. Así, la experiencia del documental, otro acto creativo y Hölderlin fue pertinente.
    Miguel es riguroso y alegre, ambos pertenecen al mundo de la Gaya Ciencia de Nietzsche. Miguel no es críptico ni solemne y así la pasamos muy bien, a veces recordando a Prouvé y otras pocas, a la aventura del avión, no de volar, sino de aerodinámica, como es la casa de los bichos.

  27. Que se nos presenta en este relato, un escaner del pensamiento creativo situado entre el pensar científico y la mirada poética que nos permite sorprendernos y situarnos espacialmente en un lugar posarnos en el desde una levedad y con la fuerza y decisión del …”nosotros lo hacemos, tú y yo”… gracias Miguel.

  28. Me piden unas palabras a la luz de la película y de la obra, palabras que no soy capaz de hilvanar, quizás porque lo que me ha pasado en estos días de reencuentro con la Escuela a través de Miguel Eyquem y de esta maravillosa y delicada obra de Xhinno Leiva van más allá del oficio y de las obras o el quehacer.
    La experiencia de ir más allá de lo visible nos ha dejado una hermosa huella, nos sabemos afortunados y atesoramos esa experiencia de libertad, igualdad y fraternidad con cariño.

  29. DOCUMENTAL MIGUEL EYQUEM

    Elenita:

    Vi el documental junto a Gonzalo y nos gustó mucho, lo disfrutamos, nos reímos y pudimos sentir la pureza del corazón de tu papá. Nos impresionó la forma sencilla que tiene de ver la vida y enfrentar sus proyectos, la amistad desinteresada, la perseverancia y alegría para llevar adelante sus ideas y sueños, todo con una delicadeza y ternura que sobrecogen.

    Es muy bonita la relación con su amigo entomólogo y a la vez graciosa, porque a partir de una palabra “Instituto”, tu papá comienza a volar con su creatividad e inteligencia, imaginando un proyecto probablemente insospechado en un principio para su amigo, quien respeta y confía plenamente en la creatividad de tu papá, creando de la nada un proyecto conjunto.

    De una idea y un presupuesto reducido, surge un proyecto que toca el océano Pacífico, la cordillera de Los Andes, incorpora a toda la creación (cielo, viento, sol), transformándose en un proyecto de alcance planetario. Es como que crearan entre los dos amigos una nueva realidad, donde cabe todo, como en el mundo de San Francisco de Asís, que en la pobreza encuentra toda la riqueza que necesita el ser humano.

    Realmente es un documental que da esperanza, muestra que es posible la amistad libre y pura, que es posible lograr grandes sueños con elementos simples: unidad, compromiso, alegría, sencillez y fe en la providencia divina, algo que tanta falta le hace a este mundo moderno.

    Amé a tu papá a su avanzada edad arriba de los andamios, su simpleza, humildad e inteligencia traspasadas en sus entrevistas.

    Gracias Elenita por haber compartido ese hermoso documental.

    María Ignacia Solar Reimann

  30. gracias a los productores por rescatar esta preciosa conversación. Con palabras e imágenes fue construyendo en nosotros un espacio inspirador y nos transmitió la poesía de como fue situada, concebida y ejecutada esta obra arquitectónica. Todo inspirador, nos sentimos unidos con la naturaleza de las personas que participaron y el lugar que se asoma al Pacífico y la Cordillera. La explicación de como se unen (amándose) los materiales es genial. Nos encantó el lenguaje y el mapa mental de Miguel, lleno de lugares poco comunes que se integran con sencillez, simpatía y determinación. En este documental percibimos mucha generosidad y autenticidad.

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