En entrevista con La Tercera publicada este martes 21 de julio, Sergio Baeriswyl —ex alumno de nuestra escuela y profesor extraordinario PUCV—,  plantea que hoy las municipalidades tienen una oportunidad única para resignificar los espacios públicos, en donde prevalezcan los ciclistas y peatones. Dejamos a continuación la entrevista completa.

El presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano valora los cambios que algunos municipios, como Arica y Chillán, han realizado en sus calles para permitir el distanciamiento físico y hacer frente a la pandemia.

“Intervenciones tácticas” para proyectar “ciudades saludables”. Esos son los conceptos que subraya el arquitecto y urbanista Sergio Baeriswyl Rada, presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano (CNDU), quien ve como favorables los cambios que algunos municipios del país han realizado en sus calles para permitir el distanciamiento físico y hacer frente a la pandemia.

Se trata de reestructuraciones que, para el experto, de resultar positivas, significarán un gran cambio en el uso del espacio público pospandemia.

¿En qué consisten las intervenciones tácticas?

Son acciones pequeñas que se hacen en el espacio público, pero que son reversibles en el caso de que no funcionen, como, por ejemplo, el cierre de una calle o de un estacionamiento para uso peatonal. Lo que recomendamos es aprovechar las circunstancias de encierro, de crisis sanitaria, para someter a las ciudades a intervenciones que permitan convertirlas en un laboratorio para después, a lo mejor, tomar decisiones urbanísticas que puedan perdurar cuando se retome cierto nivel de normalidad.

¿Hacia dónde apuntan estos cambios? ¿Y en Chile?

En general, todo el urbanismo táctico tiende a privilegiar, que es uno de sus principales valores, a las personas, al peatón, en el espacio público. Luego vienen las bicicletas, el transporte público. Después la logística y finalmente el auto particular. Estas medidas son una oportunidad altamente recomendada, porque pueden ser agentes para enfrentar de mejor manera las condiciones de encierro y de pandemia, más en esta crisis sanitaria, donde la gente se atreve a caminar más y a usar la bicicleta.

¿Qué impacto ha visto?

Hay comunas que han sido líderes en esto, como Arica o Chillán, que peatonalizaron algunas calles del centro y que han tenido muy buenos resultados y han sido muy bien evaluados por la gente. Lo mismo ha ocurrido en Rancagua. Es una oportunidad que tienen los municipios frente a una de las lecciones que hoy entrega la pandemia y que también son de muy bajo costo, lo que es importante.

A su juicio, ¿son medidas que deben adoptar las ciudades para su funcionamiento pospandemia?

Lo importante es que las ciudades lo hagan, esta emergencia sanitaria es larga y no sabemos cuándo va a terminar, por lo que no se pueden desechar estas medidas de urbanismo táctico, porque probablemente no lo sean para unas semanas, sino que cumplan funciones durante meses.

¿Dónde está el desafío, en mejorar la “amabilidad” de la ciudad?

El desafío de todas las ciudades es romper un poco con el paradigma de que el vehículo es el primer usuario del transporte público. Ahora es el momento de decir que el peatón es el primer usuario del espacio público, y eso sin excluir al auto. Hay que mirar a las ciudades que ya están probando cambios y hacer los esfuerzos para que el resto de las comunas avancen en esa dirección, sobre todo en el espacio público que hace a las personas vulnerables frente a los contagios en puntos de congestión.

Pero, en medio de una crisis tan severa, ¿es este el momento preciso para reestructurar las ciudades del país?

Me atrevería a decir que no vamos a tener en el futuro una mejor oportunidad para recuperar el rol de los peatones y de los ciclistas en el espacio público. No es una oportunidad ni deseada ni esperada, eso está claro, desgraciadamente esto es producto de una pandemia supertrágica y dolorosa, pero la entereza de los encargados de la administración de las ciudades debe entender que la ciudad es un agente que puede mejorar la salud de las personas o que también es capaz de hacer más vulnerables a sus habitantes.

En Concepción, ¿se están considerando esos cambios?

En el caso de Concepción hay que reconocer que la ordenanza que entró en vigencia para demarcar los pavimentos y asegurar en espacios públicos el distanciamiento físico ha tenido buenos resultados. Todavía tienen posibilidades de retirar algunos estacionamientos y transformarlos en veredas más anchas. El centro de Concepción, en general, no tiene eso; entonces se puede producir una congestión que aumenta la vulnerabilidad de personas.

¿Cree que se logren estas reestructuraciones considerando que los municipios están concentrados en la emergencia?

Si bien son medidas para la emergencia, pueden finalmente transformar las ciudades, haciéndolas más amistosas y humanas. Por eso, como Consejo Nacional de Desarrollo Urbano hemos insistido harto, invitando a los municipios a que consideren estas medidas, porque son una oportunidad única e histórica, lamentablemente en el marco de una pandemia, pero hay que entender que la ciudad en sí misma puede ser un agente inhibidor o propagador.

*Fuente: Entrevista de Karin Hillmann, La Tercera / Link