Archiprix es una prestigiosa competencia bienal de carácter internacional, que busca presentar en cada edición los nuevos talentos de Arquitectura, Urbanismo y Paisajismo alrededor del mundo a través de sus proyectos de título. Esto permite también documentar las corrientes educativas de las distintas instituciones que respaldan a sus egresados y abre una red colaborativa, así como una difusión importante para los jóvenes profesionales que participan de esta convocatoria.

En su edición 2019, que recibió 345 proyectos en total, los profesores de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la Universidad Católica de Valparaíso, seleccionaron de los títulos realizados en 2016 y 2017 a Diego Miranda con su proyecto “El Patio de las Maniobras: Estación Intermodal y Parque Cultural Ferroviario de La Calera”. El proyecto plantea la reconversión urbana de un predio ferroviario obsoleto y fue guiado por el arquitecto y decano de la Facultad, David Luza.

El patio de las maniobras

En palabras de Miranda, “podemos comprender la historia de un territorio a partir de diversos hitos desperdigados en el paisaje. Algunos de estos hitos son las infraestructuras que, luego de constituir una red de conexiones territoriales en otra época, pasan a ser huellas que registra el paisaje, volviéndose ruinas o vacíos obsoletos aislados”. El auge industrial de la segunda mitad del siglo XIX en Chile, permitió trazar una columna vertebral ferroviaria a lo largo del territorio nacional que poco a poco fue desplazada por el trazado de las nuevas carreteras y junto con este trazado, los patios de maniobras ferroviarios en su mayoría fueron abandonados a su suerte.

estación de tren La Calera
Elementos-Maniobras: Girar, Desplazar, Pendular, Acoplar, Refugiar y Estacionar.

“Esta realidad se reconoce en estaciones, puentes, tornamesas y maestranzas desiertas, retazos urbanos en muchas ocasiones de origen fundacional. Es el caso de una ciudad rótula de Chile: La Calera. Allí se unían la red norte con la red sur, constituyendo a la vez el ramal transversal que unía Valparaíso con Santiago. Pero hoy la estación de La Calera permanece inhabitada a pesar de estar declarada como monumento nacional, acogiendo ciudadanos que encuentran allí un soporte inseguro para desarrollar actividades”, sostiene el arquitecto.

La propuesta de Diego Miranda consiste en “reconvertir el Patio de Maniobras de La Calera, entendido como tipología territorial, en un parque que viene a celebrar la condición cinética perdida de este gigante durmiente, determinando seis maniobras ferroviarias a resignificar a partir de un diálogo de domesticación constante entre maniobras espaciales y ciudadanos: Girar, Desplazar, Acoplar, Pendular, Refugiar y Estacionar. Así, a partir de la constitución de estos vacíos cinéticos, se reintegra la antigua estación a su contexto en el marco de los planes de extensión del servicio de metrotren de Valparaíso como Estación Intermodal y Parque Cultural Ferroviario”.

Workshop internacional

Miranda fue invitado junto con todos los postulantes de la bienal, al workshop que este año se llevó a cabo entre el 22 de abril y 3 de mayo, primero en la Universidad de Chile y luego en la P. Universidad Católica de Chile. En esta versión se abordó la temática “Territorios en Conflicto” y Diego participó en el grupo liderado por el arquitecto Antonio Lipthay, director de Magíster de Proyecto Urbano de la PUC y socio de la oficina MOBIL. El equipo se compuso por ocho arquitectos jóvenes provenientes de América Central, Europa y Chile, siendo el desafío para ellos emplazar en la estación de metro Franklin un edificio de uso mixto.

workshop archiprix
Jose Joglar (Puerto Rico), Joaquín García (Chile-UCentral),  Izolda Font (Hungría), Paulina Bitran (Chile-PUC), Blanka Hrastnik (Eslovenia), Ellen Rouwendall (Holanda), Diego Miranda (Chile-PUCV) e Ignacio Lira (Chile-UDD).

La metodología de trabajo consistió en primero visitar el lugar, para luego destinar cuatro días el estudio y aproximación al caso arquitectónico. Como resultado de esta primera etapa de análisis, se realizó una ronda de exposiciones grupales con el estado de avance, para posteriormente visitar por segunda vez el emplazamiento. Finalmente dedicaron cuatro días intensivos al desarrollo de la propuesta. “Trabajamos mucho con dibujos a mano alzada, los que desarrollábamos individualmente o en parejas y que luego exponíamos y discutíamos dentro del grupo, esto hasta que todos logramos hablar de lo mismo y pudimos dar un salto hacia la propuesta”, señala Miranda.

Archimix, la máquina de la metamorfosis

Así llamaron al edificio que se emplazaba sobre los accesos de la estación de metro Franklin, un sector de constantes cambios, mutaciones y adaptaciones que denota la falta de espacio, equilibrio entre soporte y contenido, y que deviene en que los elementos aparecen “apilados, sin pudor”. Se trata de “un proyecto indagatorio, experimental, que busca poner en diálogo situaciones cotidianas en un espacio comprimido, vertical y que se convierte en una suerte de crítica hacia los roces programáticos conflictivos del sector”.

La propuesta toma ciertas operaciones espaciales del matadero y sus alrededores. La relación observada entre aquello que se expone y aquello que se guarda, tanto en el comercio callejero como en los balcones de las viviendas del sector, fue un elemento matriz de la propuesta: es la casa y el comercio volcado hacia el alcance de la vista y la mano.

En base a ello se elaboró una grilla estable que recoge los distintos sistemas de soporte reconocidos en el matadero tales como: “tableros, repisas, rejas, entre otros, que son receptores de aquello que está en constante cambio, saturando y des-saturando el lugar de la venta. Visualizamos esto a partir de unos collages que tomaban de base un cuadro de Bart Van der Leck, en donde reconocimos un cierto grado de pertinencia formal y estética con lo observado en el entorno.”

Las propuestas desarrolladas en el workshop de Archiprix, se expondrán en la XXI Bienal de Arquitectura y Urbanismo de Chile a desarrollarse del 3 al 27 de octubre de este año en Santiago.