La fundación del Instituto de Arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso en el año 1952 a cargo de un grupo de arquitectos, artistas y un poeta, dio paso al establecimiento de una nueva forma de enseñar la Arquitectura y el Diseño, alcanzando diferentes maneras de aproximarse a una concepción y entendimiento completo de estos oficios y sus fundamentos.

Desde sus inicios, los integrantes de nuestra Escuela definieron un modo distinto de acercarse a la Arquitectura y luego al Diseño, entendiéndolos como disciplinas que no sólo podían quedar en la academia o en un trabajo. Planteando que ambos oficios eran parte fundamental del habitar del hombre en su entorno y con sus pares, estos requerían de una dedicación a tiempo completo y abarcar cada una de las aristas de la vida de sus profesionales.

Torneo Acto de San Francisco, Ciudad Abierta.

Luego de años de trabajo y consagración de los oficios, en 1970 se fundó la Ciudad Abierta de Amereida, espacio que formalizó la forma de acceder a la Arquitectura y el Diseño a través de la tríada vida, trabajo y estudio, fundamentos de nuestra Escuela.

Esta concepción de los oficios como disciplinas que abarcan cada una de las dimensiones de vida de quienes las desarrollan, propone una dedicación completa que significa la aplicación de la Arquitectura y el Diseño en cada uno de los momentos de desarrollo del hombre, es decir: los oficios se expanden en el ejercicio práctico de ellos; son estudiados y revisitados en un círculo de constante aprendizaje; y son vividos en la cotidianidad.

Taller de Obras, Ciudad Abierta.

Estos fundamentos han sido explorados desde hace casi 50 años por profesores, alumnos y cercanos a la comunidad de la e[ad] con la constitución de la Ciudad Abierta. Este lugar, que surgió de la necesidad de los fundadores y habitantes de contar con un espacio para desarrollar el proyecto de aunar vida, trabajo y estudio, se funda en el encuentro entre la poesía y los oficios.

Dicho proyecto vincula la enseñanza de las disciplinas con un territorio, en la misma idea de las travesías, la de ir al encuentro con el desconocido y dar cabida al esplendor de los oficios y su libertad de acción y enseñanza. Así, se establece la creación de una comunidad de vida donde todos los oficios que rodean a la Escuela se unen en su quehacer en común, siempre bajo la premisa de la hospitalidad.

“La relación entre oficio y vida es porque el arte se mide con la vida. De allí que el trabajo y la vida van estrechamente ligados. Además, todo estudio real proviene y se ordena a partir de esa apertura.”
Discurso de Godofredo Iommi, 1981.

Hoy la Escuela de Arquitectura y Diseño en su vínculo con la Ciudad Abierta son reconocidas mundialmente por unir en una comunidad real de oficios la vida, el trabajo y estudio, sin separarse y en una construcción continua. De esta manera, el estudiar y el hacer se integran en el cotidiano diario, demandando a sus participantes, tanto profesores como alumnos, un compromiso que alcanza niveles mayores a los de las exigencias académicas comunes.

Taller de Amereida con alumnos de la Escuela, Ciudad Abierta.

Es así como la Escuela junto a sus integrantes continúan desarrollando una metodología de enseñanza y una forma de vivir los oficios heredadas desde los fundadores de la e[ad], plasmándolas en un ámbito de trabajo y estudio que da cabida a una constante participación creativa de todos quienes la componen, en un quehacer colectivo.

Para conocer más sobre las nuevas mallas curriculares de nuestras carreras, los invitamos a visitar nuestras secciones de Arquitectura y Diseño.