Este sábado 14 de julio, se desarrolló en Ciudad Abierta un encuentro de más de 120 ex alumnos de las carreras de Arquitectura y Diseño de nuestra Escuela, quienes estudiaron en la e[ad] entre los años 1982 y 1988.

Reunidos al mediodía en los terrenos bajos de Ritoque, el grupo fue invitado a la duna, donde los esperaban los alumnos de 1º Año de Diseño junto al poeta Carlos Covarrubias. En el lugar, los estudiantes desplegaron una instalación de todas las letras del abecedario ejecutadas a escala humana. A continuación, los asistentes fueron invitados a acercarse a cada una de las estructuras y regalar una palabra para la creación de un poema colectivo.

Tras el término del acto poético, los ex alumnos se trasladaron al sector de la Sala de Música a compartir un brindis antes de ingresar a la Sala, la cual contenía una exposición de las láminas enviadas por ellos, las que daban respuesta a una pregunta planteada con anterioridad: ¿Cuál es el alba perpetua de tu origen?

A través de estas láminas cada uno y una de los arquitectos y diseñadores plasmaron con diferentes técnicas su evolución laboral, del oficio y su quehacer. Durante esta instancia, Carlos Covarrubias dio lectura al poema creado por todos.

Del ágora brilla la compasión y el desparpajo.
El encuentro que funda esta familia,
para gozar al hilo de aquella isla joven de Komorobi.
Luz maravillosa, noa nocturna del olvido,
preexistencia de la quietud,
ridiculez o santa trascendental unidad.
Vestigios de Waterloo,
xilofón yuxtapuesto para zarpar al desconocido.

Luego, el poeta dio lectura a una de las respuestas a la pregunta, elegida al azar.

Mi alma si, la mía, sólo la mía, inagotable, permeable y sensible se humedece y desata en laberintos y explanadas. Mi vida, perpetua búsqueda de lo mío, lo propio que emana de mis manos, de mi alma inagotable, deseosa y creativa.
Con ese equipaje de pandora que sorprende y que no se acaba. Mi origen. Esa es mi búsqueda infinita. Siempre sin respuesta o miles de ellas que brotan libremente de todas mis células y se plasman y se quedan y se van y vuelven, eternamente.

Para finalizar, todos los asistentes fueron invitados a compartir de un almuerzo al aire libre fuera de la Sala de Música en una jornada que se extendió durante toda la tarde.