Travesía Pichidangui: El encuentro con lo desconocido
El martes 5 de noviembre, el taller de 2º de Arquitectura emprendió su viaje en travesía a Pichidangui, localidad costera de la comuna de Los Vilos, en la IV Región. Los alumnos, acompañados de sus profesores Isabel Margarita Reyes, Miguel Eyquem y Erick Caro, estuvieron durante diez días conociendo el lugar y construyendo la obra que dejaron como regalo.
Por qué Pichidangui
“Lo primero, es hacerse una pregunta: ¿por qué Pichidangui? En realidad las travesías no tienen lugares. América. Podríamos estar describiendo una playa de San Francisco, de San Diego; una playa abandonada de esas que están al lado. Para trabajar sin que nadie nos moleste. Hablando en la dimensión de travesía, de Amereida, toda esta costa representa el frente de América al Pacífico. Cualquiera de esos lugares, para nosotros tiene la misma importancia geográfica (…) Yo diría que Pichidangui es representante del Norte Chico, representante de ese interior de Chile. Justamente, es una rada cerrada, y si un geógrafo me pregunta “y por qué crees que es cerrado”, porque él está representando cómo son de estrechos los valles interiores” (Miguel Eyquem).
“Estamos aquí, miramos hacia el norte y vemos el Aconcagua; y hacía el norte, lo último que vemos es la Silla del Gobernador; estamos en esta rada de Valparaíso. Vemos la Silla del Gobernador, y tal como un indígena, nos preguntamos qué habrá allá, por qué no vamos hacia allá. Y fuimos a Pichidangui, que es una playa ventosa. Y esta fue la primera experiencia del lugar: que es con viento” (Isabel Margarita Reyes).
“Antes de partir vimos algunos capítulos de la teleserie “A cadena perpetua”, que hizo Godo y le propusimos al grupo de ámbito de la travesía, que como íbamos cerca, conseguirnos el proyector. Cada noche veíamos un capítulo de la teleserie, lo que le dio un tono a la travesía, porque al otro día hablábamos de lo que había dicho Godo el día anterior, como si lo tuviéramos ahí entre nosotros (…) Cada capítulo partía diciendo que “hay que ser absolutamente moderno”, y en uno dice que ser absolutamente moderno es como encontrarse con el desconocido. Y la obra que hicimos era un salto al vacío, porque trabajamos en un lugar con un viento que, en realidad, no sabíamos cuál era, que nos encontramos con él; luego, hicimos una cosa con unos perfiles de PVC, unos plásticos con los que nadie nunca había experimentado, o sea, estábamos haciendo pruebas de una cosa. Para nosotros era desconocido. En realidad, la travesía, en cierta medida, encarna eso: encontrarse con algo absolutamente desconocido” (Erick Caro).
La obra
La obra de la travesía surge completamente a partir de la experiencia del territorio. En este caso, al tratarse de una playa tan ventosa como Pichidangui, la propuesta de Miguel Eyquem fue construir un túnel de viento.
Llegando ahí, pensamos: “no es que haya que hacerle un homenaje al viento, sino que tenemos que trabajar con él, porque si no, nos echa”. Eso es lo que hicimos, un trabajo con el viento. Así que nuestra travesía, en ese sentido, es muy sometida a las dimensiones geográficas. (Miguel Eyquem).
El túnel fue terminado, pero no fue posible elevarlo por completo, como era el plan original; el tubo de viento que sostenía un toldo quedó inclinado, con un lado apoyado en el suelo. En palabras de Miguel, el viento dijo “si lo elevan, están en mi territorio; yo no lo aguanto”. Esto refleja el carácter de aventura de las travesías, de ir a un lugar que no se conoce, y encontrar cómo éste representa el territorio.
«Es una aventura, a tal punto que lo que queríamos hacer, fracasamos, no nos resultó. En la aventura no triunfó la idea. Nos ganó el fenómeno físico. Como los conquistadores, algunos perdieron la vida» (Miguel Eyquem).
Entrevista a Isabel Margarita Reyes, Miguel Eyquem y Erick Caro, profesores del Taller de 2º Año de Arquitectura.

