diciembre 21, 2012

Egresados e[ad] reciben el Poema Trípoli como Regalo

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Con regalo y bendición culminó el acto de exámenes públicos de Título III de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la PUCV realizada recientemente en la sala de 1° año de Arquitectura. Manuel Sanfuentes, poeta y diseñador gráfico e[ad], fue quien dio inicio a la ocasión en que veintitrés estudiantes de la carrera arquitectura; siete de diseño industrial y cinco  diseño gráfico de la e[ad] recibieron la bendición y regalo con que la escuela despide a sus egresados.

Los egresados junto a sus familiares y amigos  escucharon las calificaciones de sus carpetas de título que, finalmente, le entregan el grado de licenciatura en sus respectivos oficios. Los proyectos con los que cada uno de estos -ahora profesionales- egresaron de sus carreras, es el fruto de la madurez de aprendizajes teóricos y prácticos y revelan proposiciones de obras y objetos de diseño y arquitectura. Propuestas de sedes y centros comunitarios que refuerzan la identidad cultural y local; viviendas sociales proyectadas y diseñadas para un barrio romano, experiencia académica desarrollada en el contexto de doble titulación (Roma TRE – e[ad] PUCV); invernaderos para técnicas de biocultivo intensivo; infraestructuras arquitectónicas vinculadas al deporte de montaña y el surf y la edición de seis textos fundamentales de Ciudad Abierta,  son algunos de los trabajos de titulación que reflejan la solidez de la investigación, anteproyecto, maqueta y habilidades desarrolladas en la formación de pre-grado y en una estrecha vinculación con el medio.

 Quicio –  Regalo – Acto

En esta oportunidad, la Escuela despidió a los nuevos egresados con el regalo del poema Tripolí y la bendición recibida de manos del padre Ricardo Smith. El poema Trípolo fue puesto en escena – entre otros lugares-  en las arenas de Ciudad Abierta de Ritoque el Día de San Francisco; en el Pavilhão Ciccilio Matarazzo donde se realizó la 30ª Bienal de Sao Paulo  e integró el programa Puerto de Ideas, Festival de Valparaíso, bajo el título “El ha lugar de Amereida: Poesía en acto”, momento en que diseño, celebración y poesía se dieron cita en el Museo Lord Cochrane.

El sacerdote proclamó el texto bíblico Mt 16, 21-28; perícopa considerada por la exégesis cristiana como un texto bisagra (quicio) que cierra una etapa de la vida de Jesús y abre otra. La elección de los versículos se enmarcan en este contexto de despedida y cierre de etapa académica; y la apertura al mundo laboral, ocasión en que los egresados podrán desplegar su vocación de servicio.

Prólogo:

La representación de la palabra  poética en un espacio escénico cabe en nuestra tradición formativa desde que la poesía ocupa –más allá del plano gráfico y paginal- una extensión en el espacio que tiene relación con las dimensiones habladas de la palabra y con el acto de decirla y proclamarla.

Lejos de una fuente inspirativa, la poesía nos ha puesto al frente de las dimensiones desconocidas con que cada oficio ha de habérselas en la concepción de una obra que siempre quiere recoger y recibir como un regalo aquello “extraño” a las sabiendas de un conocimiento recto y seguramente cierto.

La invención de la phalène y los poemas escénicos con que la escuela ha celebrado a la poesía y a sus poetas …

… ha conducido a la representación escénica para la palabra poética, que más allá de dramatizar un indeterminado conflicto humano u objetual, abre la posibilidad de poner en escena –y a la vez en juego- las disputas entre las relaciones de palabra, espacio y cuerpo que se entrecruzan en la lectura de memoria del poema.

Este poema extraño y amoroso a la vez, fue construido a propósito de esta misma tradición y en circunstancias de los 60 años de la Escuela, de modo de poder ser representado en los diferentes contextos que esta celebración podría ofrecer (por ejemplo, para el Día de San Francisco recién pasado); así, este momento de cierre del año y de este acto de bendición y regalo parecía también una última instancia en que los alumnos pudiesen tenerlo retenerlo en su memoria y olvidar si acaso la libertad lo sugiere.

Paradójico si se quiere, despedir a los alumnos con un poema, paradójico también toda esta ronda que coteja al estudio con la poesía; sin embargo, ha sido ella la que nos ha enseñado, también con sus silencios, que la palabra está más allá de su mero signo gráfico…pues su aparecer, está más cerca del hablar que de un escrito que la ciñe en una forma determinada –como este pema que quisiera explayarse más allá de esta mera puesta en página.

Los profesores.