“La Casa de los Nombres” y “La Conmemoración”, caracterizaron el cuarenta y cincuenta aniversario de la e[ad]. “La interlocución” o el “ir a encontrarnos con los otros”, caracteriza la celebración de estos los sesenta años de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la PUCV,  fruto de la consolidación de su fundación que  cristaliza en el cumplimiento de la hospitalidad, una de las palabras poéticas distintivas en la e[ad], según nos señala  Patricio Cáraves. Si bien esta realidad  -la hospitalidad- fue puesta en los cimientos, “50 años se demoró la construcción para poder oír realmente la palabra” y esto porque “para nosotros es una palabra poética”, explicó.

Patricio Cáraves es Arquitecto y Docente en la e[ad] y, actualmente, decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Cáraves pertenece a una de las generaciones de arquitectos y diseñadores que se formaron de la mano de Godofredo Iommi, Alberto Cruz, José Vial, Fabio Cruz , Miguel Eyquem, Francisco Mendez y Claudio Girola. Vivió los inicios de Ciudad Abierta de Ritoque, los cambios y procesos de la e[ad] y, en entrevista respecto de la celebración del 60 aniversario de la Escuela, reflexiona sobre la hospitalidad, la interlocución, Amereida y, fundamentalmente, sobre la importancia de “cargar con el origen”.

¿Cómo puedes caracterizar la celebración de estos 60 años?

– Yo diría que hasta los 50 años fue una mirada de construir hacia el interior como quien construye los cimientos para la edificación que vendrá después. Junto con la fundación aparecen realidades que comienzan ellas mismas a tener su propio decurso. Uno de ellos, que me gustaría nombrar, es el de la hospitalidad que no fue dicho hoy día sino que fue dicho hace 50 años. Lo fantástico de eso es que 50 años demora en construirse la hospitalidad para poder oír realmente la palabra. Porque es una palabra poética en nosotros, tendrán muchos otros contenidos pero, el contenido que nosotros queremos oír, es este contenido poético. Y esa dimensión nos ha abierto a partir de esta última década.
Esta última década ha sido “ir a encontrarse con otros”: la interlocución. Y uno podría preguntarse: ¿por qué se ha demorado tanto? porque es partir con algo. Ese partir con algo después de 50 años, es un regresar. Y la belleza que tenemos en este minuto es que la ida nuestra es un regresar porque vamos con el origen y, el que carga con el origen, va de regreso. Ese ir de regreso es con muchas realidades, una de ellas es la hospitalidad que es –yo diría- la que nos tiñe estos 60años.

–  ¿En qué se materializa este “ir con los otros”?

–  Lo primero es que es una faena larga.  Cada uno de los profesores de la escuela –todos – construyó una teoría a partir de los fundamentos que nos dan origen y  lo construyeron  con las herramientas que el mundo propone: nos doctoramos. La primera realidad es que 10 años estuvimos doctorándonos; los que no estuvimos el primer día (de la fundación) recorrimos esta caminata de regreso para recoger el origen. Dios dirá que viene más adelante, no lo se. Pero sí puedo atestiguar que tenemos el cuerpo curtido en esta construcción bien hecha de esta última década.

Este “ir con los otros”, ¿se relaciona con el  crecimiento y madurez de  la Escuela traducido en su internacionalización y en su vinculación con el medio?

–  ¡Por supuesto! Es en la comprensión-voy a usar una palabra que no es fácil de decirse- es en la comprensión  amorosa del mundo, con todas sus interrupciones, que vamos con los otros. Hacerse a una labor artística propia, original, sosteniendo que es valida la interrupción, o sea, que otro venga sacarme de lo que estoy  no es simplemente atenderlo, es trabajar con el otro, interesarse por la conjunción del trabajo con otro. En ese sentido, uno toma una cosa que estaba dicha – sino desde el inicio, fue dentro de las primeras cosas- que es la construcción de la ronda.

–  ¿Podrías ahondar en la ronda?

– La ronda es algo que estaba -de alguna manera- protofigurado pero la construcción completa es con el mundo y esa ronda es la que nos interesa realizar. Es por eso que vamos a I-Park, a la Bienal de Sao Paulo y a las actividades del Parque Cultural de Valparaíso; son todas construcciones en las que vamos al encuentro con los otros desde la Ciudad Abierta. Es decir, desde Amereida. Este regreso es siempre cargando el origen que es Amereida, por eso es tan importante no solo el registro en Amereida sino la consolidación de una obra que fecunda todas estas realidades y nos abre a los tiempos que vendrán.  Esto es lo nuevo, lo nuevo hoy día de Amereida es el regreso. Amereida es partidas y, a las partidas, nosotros le estamos poniendo regreso.

Mirando estos 60 años ¿qué obra destacarías?

– Te diría que las hospederías: el cambio de casa a hospedería y la mesa del entreacto. La primera realidad es que nos fuéramos a vivir a hospederías que tiene una contradicción enorme con la casa. Nosotros vivimos, ejercemos y sobrellevamos o construimos esa contradicción;  porque la casa es el hogar y  justamente el lugar de reposo; sin embargo, la hospedería, en el sentido más profundo, es abierta a todos. Esto significa que es abierta a lo desconocido, ya no es para guardarse, nadie se guarda en lo desconocido. Evidentemente que nosotros hemos soportado y construido un modo especial de este guardarse dentro de la hospedería. No es una ingenuidad, es una apuesta poética. Y no es un fracaso, porque llevamos más de 30 años viviendo en estos espacios que sí han abierto a la arquitectura y pensamos que seguirán abriendo.

Y la mesa del entreacto porque fue una obra pensada exactamente para darle espacio- lugar a otro. A otro que simplemente accede, simplemente pide pasar y eso es una marca que está abierta para que la ciudad la tome. Este es un lugar expresamente para recibir a un huésped que no pide más que estar ahí. Diría que esas dos obras tienen un sello muy fuerte con relación con la hospitalidad.

Esta conmemoración de los 60 años con los otros, se expresa  en la Travesía a  I-Park (New York); la participación en la Bienal de Sao Paulo y la estrecha vinculación con el Parque Cultural de Valparaíso que comenzó este año con el desarrollo del Workshop Internacional de Arquitectura y Urbanismo.