octubre 4, 2012

Acto Poético en Día de la Escuela

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La comunidad e[ad] se reunió en ‘el patio de la palmera’ para celebrar el Día de Francisco de Asís- su patrono -con un acto poético presidido por el poeta y diseñador gráfico Manuel Sanfuentes. “El Cántico de las Criaturas” fue el poema que, en la ocasión, fue proclamado.

 

 

 

 

Una vez reunida la comunidad, Sanfuentes invitó a los participantes a escribir dos palabras – al tiempo que se daba lectura al poema- en una página dividida por un troquelado. Finalmente, los asistentes entregaron al hermano fuego una de las palabras. La segunda los recibirá el martes 9 de octubre en Ciudad Abierta de Ritoque, día en que se desarrollará el Torneo.

“El Cántico de las Criaturas”

Altísimo, omnipotente, buen Señor,
tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.

A ti solo, Altísimo, corresponden,
y ningún hombre es digno de hacer de ti mención.

Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,
especialmente el señor hermano sol,
el cual es día, y por el cual nos alumbras.

Y él es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.

Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las has formado luminosas y preciosas y bellas.

Loado seas, mi Señor, por el hermano viento,
y por el aire y el nublado y el sereno y todo tiempo,
por el cual a tus criaturas das sustento.

Loado seas, mi Señor, por la hermana agua,
la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta.

Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual alumbras la noche,
y él es bello y alegre y robusto y fuerte.

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra,
la cual nos sustenta y gobierna,
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.

Loado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor,
y soportan enfermedad y tribulación.

Bienaventurados aquellos que las soporten en paz,
porque por ti, Altísimo, coronados serán.

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.

¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal!:
bienaventurados aquellos a quienes encuentre en tu santísima voluntad,
porque la muerte segunda no les hará mal.

Load y bendecid a mi Señor,
y dadle gracias y servidle con gran humildad.

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