Claves de Amereida son Presentadas en la 13° Bienal de Arquitectura en Venecia
“TRAVESÍAS DE AMEREIDA, Viajes de Abertura, Estudio y Obra por el Continente Americano” es uno de los siete planteamientos presentados en el pabellón chileno “Cancha: paisajes del suelo de Chile” en la 13 Bienal de Arquitectura en Venecia. Se trata de la propuesta de Iván Ivelic, arquitecto y académico de la Escuela de Arquitectura y Diseño –e[ad]- de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, que interpreta el espíritu curatorial de los arquitectos Pilar Pinchart y Bernardo Valdés mostrando Chile desde su territorio con su diversidad geográfica, climática, étnica y socio- cultural a través de las travesías por el continente americano.
El ensayo inédito, de 16 páginas y que contiene cuatro de las cartografías e imágenes más emblemáticas de las Travesías de Amereida, se anuncia en las “caras” de una de las siete lámparas; y, puede leerse a cabalidad entre los capítulos del nuevo atlas chileno que reúne los siete planteamientos arquitectónicos y los argumentos curatoriales.
Cabe mencionar que la exposición se desarrolla en un pabellón en el que destaca el suelo de 11 toneladas de sal originario del Salar de Tarapacá, siete lámparas –un paralelepípedo rectangular- retro iluminadas que están dispuestas a altura de la vista cuya luz originada verticalmente, de arriba hacia abajo, suspende la envolvente del espacio para darle mucha fuerza al suelo, y siete monitores plasma donde se proyectan micro documentales realizados por el fotógrafo de arquitectura y documentalista Cristóbal Palma.
Travesías de Amereida
Iván Ivelic, residente de Ciudad Abierta de Ritoque, explicó que las Travesías de Amereida son un ir por el territorio americano para encontrarse son su suelo, su geografía y su cultura. “La transformación del suelo es la esencia de la obra arquitectónica y, la materialización de un interior, de un pórtico, un eje o una envolvente arquitectónica, es la culminación de ese suelo. Para nosotros el suelo levanta la obra como el pedestal a una escultura”, señaló.
Para estos arquitectos la concepción de la obra de arquitectura, atravesada por la palabra poética, tiene su origen en la lectura -desde la observación- de las condiciones espaciales que tiene un lugar; reconociendo qué es lo propio y potente de este suelo. “La obra hace aparecer, cantar y poner en fiesta lo propio de ese lugar donde se intersectan todas las dimensiones del habitar humano”.
La propuesta del arquitecto no sólo reúne travesías por la extensión nacional sino también por la extensión latinoamericana y, esto, porque las travesías se originan e inspiran en el primer poema de Amereida de Godofredo Iommi en el que se reconoce a América como un continente no descubierto ni buscado; sino como aquel que aparece a partir de un encuentro con su suelo que esconde el habitar humano. América aparece como un regalo-una donación. Es una América regalada, una América donada. “En ese sentido – explica Ivelic- la obra de travesía es una donación a América, es una obra que se regala”.
El poema de Amereida para estos arquitectos de la e[ad] y Ciudad Abierta, se encarna sucesivamente en la reforma universitaria de 1968; la creación del Taller de América; la fundación de Ciudad Abierta y las Travesías de Amereida
