Chile y su Vocación de Mar en Los Trece Cachalotes
“Siempre he pensado que –tal vez- dentro del espíritu chileno existe esta chispa poética de vocación de mar dado por este vivir frente a un eterno y descomunal vacío que es el Pacífico”, expresó José Balcells, escultor, mientras se preparaba para la novena exposición de Los Trece Cachalotes o la Dimensión Poética de un País en los salones de la Biblioteca Severin. “Son trece plazas de mar que quieren celebrar una dimensión singular: posee una alfombra enorme de 200 millas de ancho de mar”.
La exposición de la obra se inauguró este jueves 21 de Junio; el acto fue organizado por el Centro de Estudios Patrimoniales, Urbanísticos y Museográficos de la PUCV y la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM).
“En estas cosas del arte, no eres tu quien encuentra la forma; es la forma que te encuentra a ti. Es un tropezón”, comentó el artista al explicar el momento en que se le revelan las formas de los cachalotes. Este hecho ocurre en las propias hojas donde su hermano Ignacio Balcells había escrito – a mano alzada- los trece poemas.
José Balcells relató esta experiencia artística como un momento poiético: “tenía la hoja y, de repente, ya no ves las letras; sino que ves que las letras dibujan. Era un manuscrito y veía que se dibujaban unas formas, unas cosas y que podía marcar ciertos ejes, ciertas zonas, algunas más sombreadas, otras más claras y, de repente, vino la idea. Era muy simple. No había que interpretar; había que pescar la hoja y con la hoja armar la escultura, el cachalote. Me había llegado el momento, ese momento poiético en que –efectivamente- te encuentras con la forma. La forma se te entrega. Entonces empecé y fue muy fácil”.
Las esculturas de Los Trece Cachalotes, según explica el propio autor de la obra, “son cuatro dibujos que cortan la hoja (por decir de alguna manera) y la dividen en diez trozos todos distintos. Las formas son totalmente diferentes y no se mezclan entre ellas para conservar la fidelidad a la hoja del poema”.
La exposición en la Biblioteca Severín
Se trata de la novena exposición de las esculturas que el poeta Ignacio Balcells encargó crear a su hermano José Balcells, hace varios años atrás, a propósito del poema «Trece Cachalotes para el escultor con Trece Trampolines para el Arquitecto». La exposición de esta obra artística en la Biblioteca Severin está directamente relacionada con el emplazamiento físico del propio edificio. Este edificio patrimonial “ocurre en el punto de borde agua de Valparaíso o en la relación orilla de Valparaíso”, en palabras de Jorge Ferrada, arquitecto e[ad] y director del centro de estudios patrimoniales, urbanísticos y museográficos de la Pontifica Universidad Católica de Valparaíso. Por esta razón, la biblioteca “queda como custodio de este signo de demarcación”.
Estas esculturas se exponen por primera vez en Valparaíso luego del
terremoto y maremoto del pasado 27 de febrero 2010, lo que releva el sentido más prístino y último de la obra que es “marcar las zonas de borde originales de la ciudades; y de tal suerte que esas zonas de bordes originales puedan también demarcar esos 18 metros de hasta dónde podría llegar un tsunami”, según señaló Ferrada.
Con esta exposición se pone de manifiesto el anhelo del escultor de “detonar las posibilidades políticas para que estos Trece Cachalotes aparezcan en su tamaño real y urbano”.
Los Trece Cachalotes
El poema “Trece Cachalotes para el escultor con Trece Trampolines para el Arquitecto» surge del avistamiento de uno de estos magníficos cetáceos desde su hogar en Quintay. El encargo que el poeta le hizo al escultor era originalmente para su casa en Quintay, bordeando el risco sobre el Pacifico.
Se trataban trece señuelos escultóricos los cuales según su propio decir: “era para que los cachalotes volvieran, esta vez por voluntad propia, a habitar las aguas de la costa de Chile”.