junio 3, 2012

Ascensores y Reactivación Barrial para Valparaíso

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Estudiantes de arquitectura de la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV, realizan la exposición de 55 proposiciones para 16 ascensores de Valparaíso. El Metro Cable de Medellín en el Departamento de Antioquia (Colombia) y el teleférico del Complexo do Alemão en la Ciudad de Rio de Janeiro ( Brasil), son los casos referenciales que forman parte del estudio realizado para abordar las proposiciones del Taller de 3° Año de Arquitectura, cuyo eje temático principal son las «sedes».

Los espacios proyectados implicaron estudios de contexto que consideran factores históricos, sociales, culturales y físicos  de los barrios en los cerros de Valparaíso, lo que es abordado desde la observación, que articula arquitectónicamente la experiencia estudiada; de esa forma se descubren los elementos claves para determinar la elección de un programa arquitectónico específico, que releva los rasgos identitarios para proyectar la revitalización del sector, a través de una infraestructura que correspondiese al programa de una sede.  El programa arquitectónico también considera como condición, el funcionamiento del ascensor como medio de transporte y un programa de “sede” dentro de los edificios posibles de proyectar en los polígonos que actualmente ocupan.

Reactivación Barrial

Fernando Espósito, arquitecto e[ad] y académico a cargo del Taller de 3° año de Arquitectura junto a Rodrigo Saavedra, explicó que entender los ascensores como “el germen de una reactivación barrial” no es una novedad.  En los casos del metro cable en Medellín y del teleférico del Complexo do Alemao, en Rio de Janeiro, se han generado infraestructuras comunitarias, enfocadas hacia la integración de  las periferias, y relacionadas a la conectividad entre la ciudad formal e informal, mediante la implementación de estaciones intermodales, las que propician el desarrollo de servicios y sobre todo, de interacción social y vida barrial en su entorno. En Valparaíso existen también, desde los años 90 inclusive, algunas ideas, estudios y anteproyectos que dan cuenta de esta posibilidad.

“En Valparaíso, algunos de esos espacios de conectividad, corresponden a los que vinculan el plan de la ciudad, con la «primera altura» de los cerros (cota de los miradores y ascensores) y que cobran relevancia como lugares de encuentro, de reconocimiento e identidad barrial, además del rasgo turístico que les caracteriza, gracias a la infraestructura que ha ido surgiendo”,  señaló el profesor.

Los ascensores o funiculares en Valparaíso han cubierto históricamente esta “distancia vertical”, y si bien en algunos casos es posible distinguir algún tipo de interacción social y barrial, en aquellos funiculares que aún funcionan, y principalmente desde un punto de vista turístico, también es posible pensar que en esos puntos de intercambio y transferencia (estaciones fundamentalmente), pueda darse una vida de barrio plena y rica en actividades, si se piensan de forma integradora, y que promuevan otras actividades propias de ese roce urbano.

Las dieciséis propuestas de sedes para estas unidades de transporte urbano, visualizan la intencionalidad de recuperar los espacios de interacción y roce social.  Entre los proyectos se cuentan sedes para juntas vecinales, para clubes deportivos y para asociaciones del adulto mayor. Estos, combinados con galerías de exposición, escuelas de danza, cafés, fuentes de sodas, talleres de artesanía, entre otros, son algunos de los programas creados por los estudiantes de tercer año, que además permiten anticipar una posible sustentabilidad económica de estos lugares.

Competencias Profesionales

Rodrigo Saavedra señaló que uno de los énfasis del taller es la formulación de un programa de arquitectura a través de la proyección de planos. “La mayor parte de las proposiciones que hoy  exponen,  lo realizaron en dibujos de planos. Aprenden a  representarlo bidimensionalmente para mostrar la tridimensionalidad”; este expertise se da en la planimetría, que permite el cierre de una propuesta, ya que implica  tomar decisiones acerca de las dimensiones de las cosas.

Saavedra explicó que tercer año es el cierre del primer ciclo en la formación, etapa en que el estudiante sabe proyectar para abordar – más adelante- espacios urbanos y proyectos complejos. “El énfasis está puesto en el proceso del proyecto, es decir, que el estudiante comprenda qué esta proyectando, qué paso dio primero, cuál fue el segundo y tercero. Se trata de dar valor a lo que llamamos la versión de las cosas. Tienes un proyecto pero varias versiones de lo mismo y, luego, puedes empezar a optar por la que más cumple con la resolución del problema”, puntualizó.

Caso Ascensor Monjas y Mariposa

Una sede para el Club Deportivo Bianqui es la propuesta de Joaquín Fernández, estudiante del taller, para el ascensor en el cerro Monjas de Valparaíso luego de haber identificado y relevado la identidad del sector que transcurría en torno a la vida vecinal- familiar dada por dos colegios ubicados en la “primera altura”  del sector y dos clubes deportivos (Monjas y Bianqui), el primero con sede de encuentro y el segundo, no. “Me di cuenta que el barrio es muy estrecho y que no había lugares para asomarse y mirar lo lejano o el propio cerro”, señaló a propósito de uno de los factores que detectó en la observación que realizó.  “Tenia que buscar un lugar donde pudiese lograr esta abertura o que la misma intervención que yo hiciera tuviera esta calidad de mirador que carece el cerro”, puntualizó.

Así es que, una vez recogidos los antecedentes sociales, culturales y físicos del cerro, Fernández ideó una sede para  el club deportivo Bianqui donde los socios pudiesen reunirse. “Les diseñé una sede, un lugar donde trae de cuidar el asomo y que encarnara lo familiar”, explicó. Por su parte, el estudiante Hans Bremer, propuso una sede para un club del adulto mayor para el ascensor del cerro Florida.  Bremer decide proyectar la sede en un lugar mirador: “un sector del cerro que contiene al habitante en un fondo de verticalidad otorgado por las casas de fachadas continuas, que se asientan en las laderas de la quebrada por donde pasa el ascensor”.

La decisión de este programa arquitectónico ocurre una vez identificados los sectores en que se divide el cerro: los espacios recreativos, la zona de escolares, las zonas de residencia y la particularidad de las escaleras adyacentes al recorrido de los rieles del funicular.

 

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