Comunidad e[ad] en Alhué
Estudiantes – misioneros e[ad] y la comunidad de Alhué, Santa Clarisa y Santa Inés se han unido en una experiencia de “vida en dimensión trascendental”, señaló el Padre Smith, responsable pastoral del grupo Misiones Católicas de la Escuela de Arquitectura y Diseño que desde el pasado sábado 3 de septiembre están en la zona.
“En altura, a distancia para mirar el lugar de la misión y para estar en la intimidad”, docentes y estudiantes celebraron y compartieron la Eucaristía y, más tarde, un almuerzo comunitario.
En el cerro y ante el altar ubicado junto a una gruta y cercana a cuatro cruces que el mito y la tradición de los lugareños declaran como el sitio en que el diablo está amarrado, fue el lugar en que la comunidad e[ad] reflexionó en torno a la vocación laical, “un llamado para crecer más como personas y en servicio” y en la necesidad de ser “sembradores y cuidadores de los frutos” del Evangelio de la vida.
La experiencia misionera
Sebastián Rodríguez, misionero en Santa Clarisa y uno de los guitarrista, explicó que “el pueblo es muy familiar y cariñoso; fundamentalmente los niños”. Si bien las actividades infantiles estaban programadas para el jueves, el ímpetu y entusiasmo con la misión, hizo que la planificación fuera dejada de lado para poder dar hospitalidad y sentido a los niños.
Es el caso de a Joaquín Fernández, misionero en Villa Alhué, para quien la misión está siendo fuertemente marcada por la experiencia de acompañamiento escolar que han tenido ocasión de realizar en el Liceo Sarah Troncoso, pero sólo con los niños de 1° y 4° Básico.
Explicó que en su deseo de acercarse y colaborar en el lugar, llegaron al establecimiento educacional donde fueron recibidos con alegría. Allí los estudiantes pudieron acompañar en el proceso de aprendizaje a niños y niñas con dificultades para las matemáticas o el lenguaje. “entramos a clases con ellos, éramos como ayudantes del profesor”.
Por su parte, Camila González, también misionera, señaló que las familias del lugar están marcadas por alguna experiencia de muerte, hecho que provocó un cambio en los diálogos y encuentros con ellos. “Hay mujeres viudas o que han perdido hijos. Además se suma la tragedia de Juan Fernández”, explicó.
Un desafío de fraternidad
Fernando Briones, uno de los coordinadores del grupo misionero e[ad] subrayó que ”todo ha sido una sorpresa” . Atento a las características del lugar de misión y su gente, explicó que “la misión verdaderamente se va haciendo cada día”.
Al caer el día los misioneros, reunidos en grupos, reflexionan sobre las vivencias del día y comparten la carta que Juan Pablo II enviara a los artistas en 1992. “Hacemos paralelos con nuestro oficio de arquitectos y diseñadores y vamos hilando con el lugar y la experiencia”.
La fraternidad misionera se ha ido consolidando, las diferencias de posturas universitarias y afinidades, se disuelven en el mismo lenguaje de la misión. “Estamos todos en los mismo”, subrayó. Sin embargo, sugirió a necesidad de generar grupos de trabajo más pequeños de manera de favorecer más el diálogo.
Por su parte Camila González, que está liderando un grupo de 25 misioneros que se reparten entre la villa y población Alhue, indicó que la organización de los quehaceres de la misión y la fraternidad han funcionado muy bien ya que “tenemos más puntos de vistas para abordar los temas e inquietudes”.
El regalo
La Escuela de Arquitectura y Diseño en tanto comunidad se está haciendo presente en cada familia visitada a través de un regalo que, en esta oportunidad, será “multiforma”. Tanja Mimica explicó que “el regalo será personalizado” y armado en forma colaborativa, pues se invitará a los dueños de casa a colorear y armar en forma creativa la propuesta que ellos llevan.
Fernando Briones, señaló que este detalle sorprende a los vecinos que los reciben pero que “ha costado que ellos colaborarán en el diseño. Hemos sido ingenuos en la dinámica”. Los niños, son entonces, quienes toman la iniciativa y se involucran en este proceso colectivo de armado.
El cierre de la misión
En esta visita puerta a puerta, las experiencias son variadas, eco del “iremos de dos en dos” del texto bíblico que indica las condiciones y expectativa apostólicas. La acogida en el centro de Alhué difiere respecto de las localidades cercanas; pero nada detiene a los misioneros.
El próximo viernes cada grupo misionero tendrá ocasión de celebrar en cada una de las comunidades un acto de cierre. El padre Smith señaló que quiere celebrar en torno a la Liturgia de la Palabra.