27.04.11

Jaime Reyes (transcripción de los audios de la clase)

Desde la poética de Amereida un saludo y homenaje a Gonzalo Rojas, poeta chileno que acaba de fallecer. Un saludo justamente manteniendo o sosteniendo nuestros diferentes horizontes.
¿Cuál es esa diferencia?
Yo voy a hablar de una cosa que se llama la designificación poética. Nosotros no marcamos el tiempo en periodos sobre una linea cronológica, porque ese fundamento, el hacer eso, privilegia las cotas de la significación para construir la historia. Hace ya más de 150 años en el ámbito de la poesía, donde se incluyen a las artes, los oficios, las ciencias, si ustedes quieren a la filosofía y a la religión también, comenzó a hacer crisis ese modo de construir las cosas. Cualquier cosa.
El valor significativo o significante deja de ser la esencia requerida a la hora de la creación. Esta Escuela es heredera directa de esa crisis. Y nosotros, los que hacemos la Escuela, nos debemos o debemos nuestra vocación a la maravilla de lo que allí se reveló y que sigue hasta el día de hoy urgente y vivo. Por supuesto el significado sigue existiendo en todo los ordenes de la vida y se sigue usando para construir obras de arte, construcciones de cualquier índole.
Pero ese prevalecer del significado en el centro de la existencia del resto del mundo no tiene nada que ver con como nosotros construimos ese mismo mundo.
Para nosotros el centro de la existencia no es la representación, no somos representativos. El drama, el horrible drama que nos persigue, que nos abunda, es que nosotros hemos querido que nuestro fundamento abstracto, no figurativo, no sólo se manifieste en nuestros trabajos intelectuales, no sólo en nuestras obras artísticas, sino que lo hemos querido introducir en los ejes esenciales de la vida y hemos elegido aunar y reunir todos estos ámbitos; vida, trabajo y estudio.
Mientras el hacerse del mundo continua regido por el privilegio del significado y habiendo nosotros reconocido esa realidad hemos elegido hacer obras y vivir una vida no representativa alejada de la miseria de los significados. Otras son nuestras miserias por cierto y podemos cambiar esta iluminación que nos ha llevado desde los comienzos. Pero ahora es la que tenemos y a esa nos debemos.
La designificación –voy a dar un ejemplo– del hacerse de la realidad alcanza por ejemplo a la historia. Hay una concepción de la historia como una sucesión progresiva, acumulativa de hechos y de periodos que se pueden ordenar de acuerdo a una secuencia cronológica. Ese es el tiempo, el modo del tiempo dominado por la acumulación y por el progreso. Es el tiempo de lo finito y de la armonía y esto es y ha sido así desde Grecia.
Nosotros también vivimos y tomamos acciones dentro de esa lógica, porque existimos en sociedad y nuestras sociedades aún se rigen por estos preceptos. Pero a su vez sabemos que la historia ya no se comporta sólo de esa manera ni que la poesía marca así el tiempo. Nosotros nos convertimos en alegóricos, es decir significantes, cuando los antecedentes de nuestros hechos históricos considerados importantes aluden a un periodo de tiempo dominado absolutamente por el significado. Si nosotros nos preguntamos por ejemplo ¿Qué significan o qué significa que esta Escuela tenga 50 años? Desde la poesía solo es posible responder lo siguiente: absolutamente nada. En cambio la alegoría responde: significa un periodo exacto y perfecto; medio siglo es más que una cantidad, es un fragmento armonioso y finito que calza y coincide con la cuenta de la historia. Ya se ha acabado y es la hora de iniciar otro, por cierto otro igual de perfecto y armonioso. Los contenidos de ese periodo también se acabarán y serán desplazados por unos nuevos.
Otro ejemplo. Nosotros, cada uno de nosotros elabora su propia historia con una marca e incisión cronológica cada año –es lo que se llama el cumpleaños– pero cuando hacemos eso, no le otorgamos a esa marca el ser nuestra cota privilegiada de nuestro construir tiempo y mundo. Ha de ser siempre una buena excusa para la celebración, por ejemplo celebrar un cumpleaños, conforme pero no (…) con los significados clásicos. Dividir nuestra historia en periodos estancos e inmodificables es otorgarle a nuestros quehaceres y aconteceres significados humanitarios; por ejemplo como contaba Godo, lo que hizo Picasso con el Guernica; o amorosos como el 90% del rock inglés, o político como todo el arte comprometido. Pero no, dividir nuestra historia en instantes que duran exactamente 50 años es significar la historia misma, es predeterminar su duración, su espesor y su alcance. En cambio nuestra historia es una marcha horrible hacia el desconocido iluminados por la palabra de la poesía. Nuestros tiempos son sólo una aventura impredecible sin duración que se constituyen en era sólo a través de la leyenda. Si poseemos ya un nuevo paradigma que oriente esta aventura (…) Estas son unas buenas preguntas
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Manuel Sanfuentes

En realidad pensando dos cosas que decía Jaime, el próximo año se celebran los 60 años. de hecho ustedes tienen que empezar a trabajar ya en la celebración. Hay que prepararla y ese es como un buen cumpleaños de todos. Una exposición que la escuela hace cada 10 años, un momento muy significativo como dice Jaime también. Y a propósito de lo significativo y el significado me quedé pensando. hay un pregunta en amereida que dice ¿Qué otra cosa significa horizonte? Es bonita esa pregunta porque esta diciendo que significa algo que ya significa. Es como rara. Quizás preguntandose y sabiendo que horizonte puede tener muchos sentidos e incluso quizás muchas significaciones. ¿Qué otra cosa significa eso? o ¿Qué otra cosa significa cada una de las cosas?
El mundo se hace con lo extranjero, nosotros somos en cuanto hay otros. El extranjero en cada uno habita en la palabra, la que se adentra y se va. olvida en la libertad de la memoria y llama.
Un poeta otro ha muerto como un hombre, mortal. Ahí donde se ama. Y queda no el recuerdo, su palabra sin voz, otro que lee. Una voz que permanece con los otros. Así la palabra toma distancia de sí misma, un poema también toma distancia de si mismo. El va como el espacio, como el tiempo, como el hombre. El hombre muerto. El que va, ha ido. Silencio del cuerpo.

La Piedra de Gonzalo Rojas

Por culpa de nadie habrá llorado esta piedra.

Habrá dormido en lo aciago
de su madre esta piedra
precipicia por
unimiento cerebral
al ritmo
de donde vino llameada
y apagada, habrá visto
lo no visto con
los otros ojos de la música, y
así, con mansedumbre, acostándose
en la fragilidad de lo informe, seca
la opaca habráse anoche sin
ruido de albatros contra la cerrazón ido.

Vacilado no habrá por esta decisión
de la imperfección de su figura que por oscura no vio nunca nadie
porque nadie las ve nunca a esas piedras que son de nadie
en la excrecencia de una opacidad
que más bien las enfría ahí al tacto como nubes
neutras, amorfas, sin lo airoso
del mármol ni lo lujoso
de la turquesa, ¡tan ambiguas
si se quiere pero por eso mismo tan próximas!

No, vacilado no; habrá salido
por demás intacta con su traza ferruginosa
y celestial, le habrá a lo sumo dicho al árbol: -Adiós
árbol que me diste sombra; al río: -Adiós
río que hablaste por mí; lluvia, adiós,
que me mojaste. Adiós,
mariposa blanca.

Por culpa de nadie habrá llorado esta piedra.

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Alberto Cruz Covarrubias

Este año el taller se da en una continuidad como hemos visto. Todos hemos tenido clase, una sobre el espejo y la segunda sobre el espejismo. Ustedes lo van reteniendo hasta el final de año para tener la lección que se desprende. entonces en ese sentido el taller se vuelve como un curso lectivo. Proseguimos en eso, tiene que ser así. Lo abierto que dice él, esta vez no se deja decir en una sola clase, sino en un solo año.
Pero sobre el taller de la última vez que fue allí en las dunas que se extienden hacia el mar y allí los alumnos ordenaron una pequeña hondonada donde se colocó todo el taller. Y ordenó esta pequeña hondonada de manera que todos quedaran muy próximos, de manera que yo estaba hablando con todos en una proximidad que no era de curso lectivo sino que era una proximidad de taller. Esta proximidad de taller en que el orden del taller en un momento dado es eminentemente oral. El profesor le dice rostro a rostro a los alumnos tal cosa. Entonces me resultó oral. Los que ordenaron eso le dieron un orden proximidad de taller a esa hondonada. Esto es realmente hacer forma arquitectónica. Y esto –como se dijo en la última clase– capacita a todos en este prepararse para lo abierto que a ustedes le va a tocar como decíamos construir las grandes torres de los Shanghai que se van a levantar por doquier en el mundo.
Esto merece un brindis en el estudio, un brindis de estudio, en que se logra una forma que no se manifiesta sino que hay que ir a reconocerla. La arquitectura es así, habitamos en ellas, estamos en ello. Pero hay que ir a ellas. Y ahora de paso, por eso la universidad tiene profesores, porque los profesores son los encargados de reconocer el paso de las obras en el plan de estudio. los alumnos todavía no, después cuando crezcan más serán capaces de reconocer eso. Pero de todas maneras como se dio y como están y como hay profesor, es decir todos.
espero que la próxima clase se levante uno en representación de todos o todos en representación de uno y me digan que brindis inventaron a este propósito.