Manuel Sanfuentes:
Me venía  a la cabeza mientras hablan esa situación cuando uno tiene palabra, hay un momento en Amereida que dice que el rey no se puede quedar sin palabras, siempre tiene una palabra. Incluso como en la película “El discurso del Rey”, aunque sea tartamudo, pero el rey tiene una palabra. No está diciendo que la poesía tiene que tener palabra sino que el rey tiene que tener palabra. Lo que dice en realidad es que así como uno plantea una duda en el taller o una contradicción, uno podría decir: Mira, aquí yo tengo que decir esa palabra. Corresponde que ese espacio sea lleno con una palabra, todo lo demás es una omisión. También hay un momento de callar, un momento en que uno dice: me retiro. Pero el rey, podríamos decir el que gobierna las cosas, tiene una palabra siempre y el Taller de Amereida es como el lugar donde esas, las palabras de los gobiernos de las cosas tiene lugar. Y ahí, recién ahí empezamos a hablar. Recién ahí comenzamos a decir si, no,  contradigo o no contradigo, consiento o no consiento.
Se nos ha dicho y se abrió este año con una palabra acerca de la belleza y al mismo tiempo esa palabra nos trae un enorme desafío de decir de cada cosa que hacemos conducente o no a la belleza, hay algo que si no toca eso se produce esa contradicción, esa dicotomía de palabra y acción. Osea, podríamos decir nosotros mismos nos ponemos esa máxima para medirnos, podríamos decir. Una máxima que os exige un punto dentro de la palabra del decir y del hacer que tienda  a la belleza.
El Taller tampoco trata de definir lo que significa la belleza, pero si –como dice Jaime– es como la ruta hacia eso. Como vamos hacia esa plenitud de la forma, se podría decir. Sin embargo el tema que nos reúne en el taller, osea me pregunto ¿Cuál es el tema?. Y si deveras hay un tema que nos concita. Sin embargo la belleza como lo hemos ido viendo, podríamos decir “es como el campo de expresión o como se aparecen las cosas” o sería el punto como de expresión de las dimensiones con la que tratamos.
Pienso cuatro palabras con las que tratamos siempre, con las que podríamos decir que el taller nunca se queda sin palabra sobre eso y serías cuatro cosas:
Uno es la poesía, poesía de halugar, como lo hemos dicho. El otro es el Oficio. Y el oficio es el que trata con las formas, esta expresión. América, tercero. América como lugar, como suelo, como decir estamos en un lugar, que es mas grande que este lugar, que la escuela, que la Ciudad Abierta, que Chile. América. Hablamos con esa magnitud del lugar. Territorio. Y cuarto la Abertura, que es quedar al frente del desconocido, y es ese –como dice Jaime– volver a no saber. El Taller de Amereida trata siempre con esas cosas. Esas son las palabras que el taller trata de como y ahora conducirlas a esa expresión de lo bello.
Poesía, Oficio, América y Abertura. Y uno  podría decir que todo esto, que lo que tratamos es como nuestro suelo por un lado y nuestro cielo, en el sentido arena, como tirarse al suelo. esa situación como burda, como casi como banal, cotidiana que pero por otro lado tenemos este cielo que también cobra forma acá. Y el cielo es como esa dimensión que le otorga al suelo, su capacidad de pisarse, de alzarse, de explayarse, de ser más grande todavía, sin límites.
Y pensaba que el signo de esto es lo que pasa en Amereida con la Cruz del Sur. Amereida dice:

bajemos su señal sobre esta hora
introduzcamos sus ejes
en nuestra intimidad

su hélice
en el mar interior de américa
tracémosla sobre estos ríos
que la guardan
reflejándola
sobre las pampas que se desnudan
para darle tierra
sobre las selvas
que le esconden sus vergüenzas 1)Amereida pág. 37

Traza, baja la Cruz del Sur y la traza sobre el suelo. Quizás como un problema físico sería imposible, por eso digo que es como un signo. Si fuese mas preciso sabría la diferencia entre signo y símbolo, pero está en ese sentido. Es como el signo de nosotros es eso, y Amereida los reúne en el suelo como un dibujo, como una traza. Y eso es una marca,  se marca sobre el suelo, queda trazado. Y esa es nuestra marca, ese es nuestro símbolo como seña en la que vamos.Podríamos decir que todo esto es lo que Alberto nos señala y nos habla siempre como del Nosotros, como esa capacidad de construir, de aunar todas estas diferencias y decir: Estamos hablando todos de lo mismo, somos nosotros los que decimos.
Sin embargo me remito –creo que es la última clase del Taller de Amereida del año pasado– Alberto parte diciendo como cada vez diciendo: Voy a hablar de nosotros. Y esa vez hizo exactamente lo mismo, pero terminó hablado de su experiencia, y al hablar de su experiencia se remitió y dijo: Esa es la tragedia mía, no de nosotros. Es la tragedia mía. Su relación con la poesía es una experiencia de él. Así señalando quizás con esa profundidad que en realidad la experiencia del nosotros es una suma de “tragedia o la experiencia de cada uno como se relaciona con estas cosas”. No existe el nosotros sin palabra, no existe el nosotros sin cada uno de ustedes, no existe el nosotros sin cada uno de todos nosotros. eso es lo que conforma el nosotros. eso es lo que conforma la intimidad en la que tratamos de construir. Pero eso se construye con la  experiencia, con las formas y del hacer de cada una de esas cuatro cosas en cada uno de ustedes. Sin eso, si cada uno no tiene una experiencia con esas cosas, no puede entrar a esa dimensión del nosotros. esa es como la construcción que es la que trata como de abordar este taller. cada vez que nos referimos a todas estas dimensiones obviamente que las hablamos desde uno, se podría decir. Sin embargo tratamos de hablarle a esa experiencia que es común  entre todos. El consentimiento, esa palabra que nosotros nos referimos en la Ciudad Abierta no es pensar lo mismo,  la gracia que tiene eso es que dentro de las diferencias, de todas las diferencias, de las trescientas veinticinco diferencias que hay acá uno podría decir que hay algo en que consentimos todos. Ese es el punto y esa es la experiencia de cada uno.  Si es trágica, cómica, dramática, eso ya es la experiencia de cada uno. Es inevitable que ese nosotros se construya con la suma de las partes. Un problema matemático. Puro.
Dentro del Seminario, el profesor J. Muntañola decía que cuando se producen todas esta relaciones entre los oficios, las artes y esa podría ser la confusión del mundo contemporáneo, las cosas que uno no sabe: si un arquitecto es artista, si un curador es pintor, si un escultor es poeta. Todo tiene una mezcla sublime. pero el decía que en realidad si, para que haya esa relación con otro oficio, el decía que el oficio tiene que darse cuenta que en realidad el paso que está dando es un paso cuántico –se podría decir–. Que en realidad el paso que está dando es matemático.  Si no se da cuenta el campo de relaciones, la mixtura en que se producen las cosas, pierde su forma, porque no sabe desde donde está hablando. Así como una advertencia un poco. No a nootros  sino como en general a ese campo de relación. Y nosotros yo pienso que en ese sentido hay una claridad enorme cuando hablamos desde la arquitectura, desde el oficio, desde la poesía, desde la escultura. Uno sabe el suelo que está tocando o el cielo al que se aproxima. Creo que es sumamente importante eso.
––
Andrés Garcés:
Hablábamos de Lina Bobardi, hablábamos de la belleza y el arte americano en la modernidad americana, estamos hablando del periodo Post 2ª Guerra Munial donde llega Lina Bobardi, arquitecta italiana muy reconocida en Europa, fundamentalmente en Italia y se radica en Brasil fundamentalmente en Sao Paulo y luego en Bahía.
Me pareció interesante tomar el caso de Lina Bobardi porque ella hace una declaración respecto de un edificio que construye –que es el que dibujé la clase pasada 2)http://www.ead.pucv.cl/2011/clase-3-trimestre-i-2011/– el Secs Pompeia. Y dice una cosa bastante radical a nuestro juicio respecto de la belleza. Primero dice que la arquitectura moderna de Brasil deriva del Caipira, que significa campesinado, de donde deriva la palabra Caipirinha, licor producido por los campesinos. Algunos pueblos de Sao paulo son grandes productores. Viene a ser entonces el Licor del Campesinado.
La palabra deriva también extraña o no resulta tan indiferente, ya que esta palabra viene a ser una de las más usadas en los años 50 en Europa respecto de los movimientos que empiezan a surgir entorno a las artes modernas. Deriva, se transforma, sale de rumbo en el Caipira o desde el Caipira. Y después dice, es una experiencia de simplificación como la base real de una arquitectura de lo pobre. Y fundamentalmente fea como el Secs Pompeia, estas declaraciones está llena de insultos, habla del excremento que es la arquitectura moderna que llega de Europa. Y dice: puesto que para ella lo bello es fácil y lo feo difícil.
Después de la clase Juan Purcell me dice: Para un artista el problema de la belleza si es fea o si es bella no es su problema. No es el problema del artista enfocar el arte a partir si en bello o no es bello. El artista está en otro problema.
Si tomamos lo que dice Carlos al principio, está esa dimensión de lo desconocido, como dice Godo acerca que el problema de la belleza no es su reconocimiento ni tampoco lo extraño como diría Bertolt Brecht, sino que es lo desconocido. Entonces pareciera que el artista está en esa permanente búsqueda acerca de lo desconocido. pero ella desde el punto de vista político –ella era partidista del comunismo– dice casi como una respuesta a la autoridad y al poder de Brasil “Lo bello es fácil, lo bello es aristócrata, es la elite. Sin embargo lo feo es lo difícil” entonces pongámonos en lo feo.
Hay un tesista en la escuela que se ha puesto a estudiar el Brutalismo en Brasil para entender como se relaciona esta idea de la fealdad y la belleza en la arquitectura. Y en ese caso están los arquitectos brutalistas o la arquitectura de Sao Paulo que siguen a Paulo Mendes da Rocha que es un movimiento que surge fruto de todos estos movimientos que se van integrando, este sincretismo entre la arquitectura europea con estas visiones americanas de como hacer y pensar la arquitectura.

Me atreví a a plantear la clase pasada que debiésemos consentir en algo, no se si estarán de acuerdo, la belleza antes que todo es un consentimiento o es un acuerdo humano. Por lo tanto en el transcurso de la historia de la belleza tanto en occidente como en el mundo es evidentemente que al toparse con algo extraño vamos a tener problemas valóricos y éticos para poder nombrar lo bello o no bello. Entonces ahí hay algo importante que evidentemente lo que arroja es que la belleza es fruto también de sus tiempos. Por lo tanto la concepción de belleza que tenían en la Edad Media, por ejemplo, era algo que nos parecía grato a la vista y conmociona. Bueno, eso también se va transformando a través de la historia y aparece también a raíz de complejidades sociales otra concepción de la belleza a partir del 1900, que tiene que ver con la idea del extrañamiento de lo extraño.
Entonces tenemos tres momentos de la belleza: Lo que es grato a la vista, el extrañamiento y lo desconocido.

Ubiquemonos un momento en nuestros propios acontecimientos americanos. Yo creo que la invitación del dibujo en el Taller de Amereida es que tomemos la belleza desde América, algo de que todos podríamos hablar porque todos tenemos travesías en el cuerpo.
Le Corbussier en su conferencia del año 39 que tiene por nombre “Corolario Brasileño: y que también es uruguayo”. Hace un elogio a la naturaleza de la extensión Americana.
Cuando salimos de viaje una de las primeras cosas con que nos encontramos, en nuestra propia condición de estar en un mundo distinto, es que somos extranjeros al lugar que visitamos. Por lo tanto, lo que vemos nos parece principalmente extraño.
Él siendo un extranjero reconoce lo extraño de América abiertamente. 3)Los textos están disponibles en el catalogo de la exposición “La deriva es nuestra” que se realizó en el Museo Reina Sofía de España el año 2010. Exposición donde se presenta principalmente el movimiento moderno de Brasil y la Escuela de arquitectura de Valparaíso mas las arquitectura de Juan Borches, Roberto Matta, dos momentos de la historia americana: Brasil y Chile. Su posición es una posición abierta y absolutamente moderna ya que reconoce la belleza como una extraña a él, todo digno de su genialidad. Sin embargo en la conferencia 5 que se llama: “Los nuevos tiempos y la vocación del arquitecto” y que corresponde a un programa para la facultad de arquitectura. A él lo invitan a dictar unas conferencias para definir el programa de la facultad de arquitectura de la Escuela de Río de Janeiro. Aquí surge otra cosa, desde mi punto de vista en su visión de la arquitectura, en algún modo no se equivoca respecto de América. Esa idea del elogio a la extensión americana y la describe extensamente y bellamente. Incluso en la condición de las fabelas, el camina por ellas y va reconociendo la belleza en el andar por la ciudad de todas estas dimensiones de esta extensión americana.

La Ciudad de Río de Janeiro es una ciudad por naturaleza fragmentada por sus elementos naturales, una cantidad exuberante de morros que van ordenando toda la ciudad y sin embargo los barrios de la ciudad están divididos por los morros y también hay otro tipo de fragmentación que está dado por el perímetro de la costa, por el borde del mar.
En el caso de Sao Paulo es una ciudad de interior y es una ciudad bastante extensa que también esta configurada por morros, me parece que en la ciudad debe tener 20 millones de habitantes, sino un poco mas. La metrópolis debe llegar a 40 millones, bastante extensa.
Y en el caso de Montevideo también tiene algunos morros dentro de la ciudad y un tramo de costa, aquí se ve un poco la península de Montevideo y se ve este morro donde el va dibujando el trazado.
¿Qué es lo que a mi juicio veo respecto de esta idea de América? ¿En esta condición de ser extraño a los lugares en que uno visita, observa?
Bueno, su visión de la arquitectura no se equivoca en ese elogio de lo que es América, pero sucede que al momento de trazar sobre Río de Janeiro, Sao Paulo, Montevideo y también sobre Buenos Aires. Si bien este trazado es muy radical, él lo que hace es trazar sobre la ciudad una especie de superestructura, un súper edificio. Sin embargo pareciera que tiende a replicar lo que la naturaleza por si mismo desvela.
¿Qué desvela la naturaleza americana?.
Si nos detenemos en estos tres dibujos y los vemos bien conforme lo que son trazados, dibujos, cerros, superestructuras que tienden a ordenar una ciudad de por sí fragmentada, como si esto fuese una condición negativa de la ciudad. Abruptos verticales, configurados también por la horizontal, Le Corbussier reconoce la belleza de la ciudad en su mirada del cielo a vuelo de pájaro –todos estos dibujos están hechos a vuelo de pájaro–.
Lo que sucede cuando uno hace un dibujo a vuelo de pájaro uno reconoce la obra dentro de la extensión esa es la primera condición. Pero lo segundo es que esa visión de la obra con la extensión es vista desde fuera. Es como si fuésemos en un avión mirando las ciudades de lejos y las trazamos encima de una sola vez. Esto por un lado es muy radical, sin embargo requiere de un trazo como este que vincula lo que esta comentado, o sea, esa visión de mirar a vuelo de pájaro requiere de un trazo único, es inevitable.
La ciudad americana vista por los europeos requieren de un elemento que las ordene, que las agrupe y Le Corbussier regala la monumentalidad de dicho elemento a los americanos y esto expresados en sus pizarrones. Todos estos son pizarrones que dibujó en la conferencia del año 39. Dibujos hechos sobre pizarrón y en colores que tenías un formato aproximado de 1 por 2 metros. Sin embargo su visión es una visión de a vuelo de pájaro.
¿Y qué tiene esto?
Que para ser un europeo se está ante la extensión y no dentro de ella, y por lo tanto ordenarla y totalizarla. Pero que para nosotros los americanos es que ademas habitamos en ella. Algo que a mi juicio interpretó mejor Lina Bo Bardi y algunos arquitectos brasileños de la modernidad como Alfonso Reidyi y también de alguna manera Niemeyer y quizás otros más.
Quizás dentro de la exuberancia de Niemeyer, conociendo algunas obras de él, lo que me resulta mas radical de su obra es que mete la extensión dentro de la obra y no al revés como le Corbussier.
Quizás el ejemplo que hay es cuando Niemeyer transforma el edificio de Le Corbussier pensado para el Ministerio de Educación. le Corbussier piensa un edificio en una dirección y Niemeyer lo vuelta a otra posición. Quizás estaría esa radicalidad de habitar la extensión americana.
Yo creo que esto a mi juicio es absolutamente radical y en lo cual nos podemos reconocer todos. Esta condición americana que desde su origen quiso oír la naturaleza de occidente.
Consideremos lo siguiente: que la naturaleza americana o la naturaleza de los aborígenes americanos desde el primer minuto quiso oír esa llegada de los europeos, del mundo de occidente que no existía en América, del hombre europeo por tanto. Sin embargo, en el camino incluso algunos mas europeizados, porque tenemos que reconocer y según lo que dice amereida “En América solo imitamos” y eso se ha todavía lamentablemente. Quizás es inevitable, quizás tiene que ser así. Pero pareciera que a todos se nos cruza algo fundamental y esencial que es que habitamos la extensión y por ende la vemos a vuelo de pájaro, pero también dentro de un cuchitril, de una quebrada, de un meandro, un humedal, un campo dunar, etc.
Entonces para nosotros la belleza es la extensión.
––
Carlos Covarrubias:
Estábamos hace un rato sentados ahí en esa duna unos tres o cuatro de nosotros. Entonces estábamos en la duna esperando que esto se conformara y viene por la duna por esa orilla de allá un verdadero monstruo, chiquito. Y está todavía ahí. Entonces llega Jaime con esa manera que en tiene y que ustedes ya le conocen, y con una cierta agudeza y risa me dice: Aquí te quiero ver Carlos Covarrubias con respecto a la belleza. Pero yo tuve que recogerme en lo mas profundo de mí mismo para poder aceptar lo que estaba viendo y me di cuenta de que ser humano es justamente poder encarar absolutamente todo lo que se le presente. Eso es ser humano. Un ser humano es el milagro absoluto de ser capaz de encarar todo aquello que se le presente. Conocido, desconocido, imaginado, inimaginable, asombroso, monstruoso, todo lo que se les pueda imaginar en palabras es propio y le concierne a la condición humana. Solamente a la condición Humana, ni a los dioses, ni a los animales, ni a los entes, habidos y por haber. es solamente lo propio de la condición humana. Entonces ¿cómo es que la condición humana es que se hace así misma humana? y aquí viene lo que decías tú. Hay que estar presente. Un hombre esta presente, la persona cuando es capaz con esta mano estar cogido al origen y con esta otra estar cogido al destino. Esto es sumamente griego. ¿Por qué? Porque finalmente el origen y destino es el mismo. Una persona tiene esa sagacidad de vérselas con su realidad.
¿Y cómo es capaz de abarcarlo? Es capaz de abarcarlo con todo su ser y con esta mano trae el origen y con esta otra trae el destino hace un circulo precioso y lo hace uno. Y se hace en ese momento humano. ¿Y qué le es dado a la persona para ser lo que es? este simple y gesto y raro asunto que es la palabra.
Una persona, una griega que podría ser usted. Una griega ahí sentada igual que ustedes –porque no eran distintos, eran todos personas– y se enfrenta al mundo, al desconocido y sencillamente está ahí en el medio del acontecer y en el medio del universo y se pregunta por el origen y derrepente con un vigor absolutamente sorprendente lo llama Caos. y en ese momento el caos que era en un principio lo informe, una enormidad monstruosa y desfigurada sin ninguna capacidad de nada, toma y cobra una primera forma en la palabra caos. Ya al decir caos se hace dueño de algo que le es absolutamente para si. La opción de estar donde se está y llamar las cosas por su nombre.
Eso hace que nuestra condición humana, que nuestra poética condición humana nos ayude todo el camino a vivir la vida desde esa primerísima instancia que es nacer ahí. Incluso en estado de célula o de lo que sea, de espermatosito y óvulo hasta el final de los días.
Entonces para redondear lo que me preguntaba Jaime, y vemos este perro monstruoso acercandose a nosotros como un leproso al cual todos los alumnos arrancaban –nosotros también–, ¿y cómo lo nombro? decía yo. ¿Qué hago?. es un perro que esta enfermo, que tiene sarna, como esta enfermo. La opción es curarlo, la opción que uno tiene es encararlo, dejarlo que aparezca en todo su absoluto aparecer y tener palabra al respecto. Y en ese sentido es que el hombre es un rey, jamás puede quedarse sin palabra. Desde el momento que sucede deja y abandona su condición humana, su condición poética humana.

References   [ + ]

1. Amereida pág. 37
2. http://www.ead.pucv.cl/2011/clase-3-trimestre-i-2011/
3. Los textos están disponibles en el catalogo de la exposición “La deriva es nuestra” que se realizó en el Museo Reina Sofía de España el año 2010. Exposición donde se presenta principalmente el movimiento moderno de Brasil y la Escuela de arquitectura de Valparaíso mas las arquitectura de Juan Borches, Roberto Matta, dos momentos de la historia americana: Brasil y Chile.