La Columna Sin Fin
¿no aparece la historia
donde la tierra y el cielo se unen y se miden?Amereida p. 31.
Acto y Bendición a los Alumnos que Egresan
Luego de los exámenes de los proyectos de Título II de arquitectura, diseño gráfico y diseño industrial, nos reunimos en el patio de la sala de Primer Año todos los asistentes, los profesores, los alumnos y sus familiares para el acto final con que los alumnos celebran su partida de la Escuela.
Junto con la bendición, se le hace entrega a los alumnos de un regalo que contenía en su interior el pasaje del Génesis con el sueño de Jacob; el texto presenta la imagen en sueños de una escalera por la cual ascienden y descienden ángeles al cielo; es un momento crucial para la formación del cristianismo y momento de cambio de destino, momento de revelación. La figura de la escalera que une cielo y tierra la relacionamos con el trabajo escultórico del rumano Constantin Brancusi, particularmente su trabajo «La Columna sin Fin»; en ella Brancusi trabaja con la dedicación ancestral de un orfebre, cuyo sentido recoge –también rumano– el escritor Mircia Eliade, reconociendo esa relación entre tradición y modernidad que es fuente de todo trabajo que habla desde su propio tiempo al presente donde se ubica.
El padre Ricardo Smith, lee el texto de Génesis e imparte la bendición a los alumnos y los saluda desde el espíritu que nos reune como Escuela.
Alumnos que Egresan:
Joaquín Acevedo Cordon
Karen Aldunce López
Pamela Amigo Sáez
Sebastián Alfaro Juri
Miriam Boórquez Jorquera
Viviana Camps Eltit
Pablo Cañon Moreno
Pedro Chavari Salazar
Marco Cortés Valencia
Mara Cruz Michea
Tamara Duran Wendt
Marcelo Figueroa Marchant
Guillermo Gaete Campos
Sandra Gatica Morales
Javier González Carretero
Tamara González Chamorro
Daniela Gutiérrez Crocco
Pamela Maldonado Rivera
Myriam Meyer Segura
Cristóbal Montenegro Varas
Cristóbal Muñoz Mena
Ángela Navarro Méndez
Fernando Orueta Catalán
Diego Oyarzún Rodríguez
Natalia Petersen Fredes
Eduardo Pineda Reyes
Rodolfo Pinto González
Mª Josefina Ramdohr Browne
Camila Ramírez Zumelzu
Manuel Rossel Echague
Daniela Salgado Cofré
Francisco Sánchez Alvarez
Daniela Sánchez Alveal
Damaris Sepúlveda Troncoso
Cristóbal Severín Garcés
Pablo Ulloa Velásquez
Valentina Valenzuela Buccolini
Camila Vargas Thiermann
Ricardo Vásquez Villavicencio
El Sueño de Jacob:
«10 Jacob partió de Berseba y se dirigió hacia Jarán. 11 De pronto llegó a un lugar, y se detuvo en él para pasar la noche, porque ya se había puesto el sol. Tomó una de las piedras del lugar, se la puso como almohada y se acostó allí. 12 Entonces tuvo un sueño: vio una escalinata que estaba apoyada sobre la tierra, y cuyo extremo superior tocaba el cielo. Por ella subían y bajaban ángeles de Dios. 13 Y el Señor, el Dios de Abraham, tu padre, y el Dios de Isaac. A ti y a tu descendencia les daré la tierra donde estás acostado. 14 Tu descendencia será numerosa como el polvo de la tierra; te extenderás hacia el este y el oeste, el norte y el sur; y por ti y tu descendencia, se bendecirán todas las familias de la tierra. 15 Yo estoy contigo: te protegeré dondequiera que vayas, y te haré volver a esta tierra. No te abandonaré hasta haber cumplido todo lo que te prometo». 16 Jacob se despertó de su sueño y exclamó» «¡Verdaderamente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía!». 17 Y lleno de temor, añadió: «¡Qué temible es este lugar! Es nada menos que la casa de Dios y la puerta del cielo». 18 A la madrugada del día siguiente, Jacob tomó la piedra que la había servido de almohada, la erigió como piedra conmemorativa, y derramó aceite sobre ella. 19 Y a ese lugar, que antes se llamaba luz, lo llamó Betel, que significa «Casa de Dios». 20 Luego Jacob hizo este voto: «Si Dios me acompaña y me protege durante el viaje que estoy realizando, si me da pan para comer y ropa para vestirme, 21 y si puedo regresar sano y salvo a la casa de mi padre, el Señor será mi Dios. 22 Y esta piedra conmemorativa que acabo de erigir, será la casa de Dios. Además, le pagaré el diezmo de todo lo que me dé»».
Gen. 28, 10-22.
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«En Brancusi hay otra cosa: trata la piedra con la sensibilidad, y quizás la veneración, de un hombre de la prehistoria. La paciencia, la atención, alegría con las que cincelaba sus obras hasta que transformaba las superficies en espejos ondulados (…), el tiempo que prodigaba en cincelar innumerables réplicas de tantas de sus obras sería para mí inexplicable si no adivinara en ese largo y monótono trabajo la beatitud que proporciona la intimidad indefinidamente prolongada con la materia cristalina. Pero el problema más dramático es el que plantea la “Columna sin Fin”. Sé muy bien que desde el principio la obra fue concebida como una columna de acero. Sé también que su modelo se encuentra en el arte popular rumano y más precisamente en la estructura de pilares de madera que soportan y decoran las casas campesinas.
De entrada lo que me interesa es el significado que el mismo Brancusi dio a la Columna: la comparaba con la Columna del Cielo, con el pilar cósmico que sostiene el cielo y hace posible la comunicación entre el cielo y la tierra. En una palabra, Brancusi, la consideraba como un axis mundi«.
El Vuelo Mágico, Mircia Eliade.
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Como en el sueño de Jacob y la figura de la escalera que reune lo alto y lo bajo, el lugar de dicha reunión se constituye como un ha-lugar que celebra el acto. Este regalo es apenas una unidad discreta de aquello “sin fin” y total, es la parte que permite al todos erigirse como una sola cosa, un nosotros que nos llama; así cada alumno ha de partir de aquellos elementos únicos que distinguen su pertenencia a una figura mayor… con cielo y tierra.
Los Profesores.
