julio 31, 2010

Examen Taller 4° Arquitectura 1° Trim. 2010

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Examen Taller Arquitectónico 4° año. Trimestre 1, 2010.

Fernando Canelo

Un aspecto importante de mencionar a modo de nota previa.

Como primera determinante nos proponemos hacer de la experiencia de taller un ejercicio de trabajo colectivo para los alumnos. Ellos trabajan en parejas durante casi toda la etapa y tanto en el decurso de la misma como en el proyecto final son evaluados en conjunto, sin distinciones personales. Esto tiene mucha significación y es fundamental para comprender lo hecho durante la etapa. No se trata sólo de desarrollar competencias de trabajo en equipo, sino de la oportunidad de hacer de lo propio, una realidad colectiva.

Dicho esto comienzo explicando la metodología aplicada durante el trimestre.

Introducimos las coordenadas de análisis e investigación al estudio, la observación como proceso creativo tiene un respaldo en datos y antecedentes que buscan desarrollar una mirada más transversal a las materias tratadas, pues la interpretación de un hecho espacial arquitectónico cobra importancia para un universo mayor si es que se carga de relaciones y datos; sociales, culturales e históricos que difícilmente son cuantificables por un croquis.

Así cada ciclo de trabajo es cerrado por abstracs o ensayos reflexivos de lo estudiado como un lenguaje complementario al discurso arquitectónico.

Otro aspecto importante es la incorporación de una herramienta digital, la wiki de la escuela, este es un ejercicio que apunta a formar una competencia profesional en el sentido de que publicar un trabajo realizado en una plataforma pública y abierta exige una responsabilidad en cuanto a lo hecho, pues está sujeto a un libre juicio.

Bajo estos criterios podemos hacemos una mirada a lo que hemos hecho y valorar la coherencia investigativa.

Ahora bien, como se ha anticipado, el tema y la materia del taller son los conjuntos, que en su concepción más pura podemos entenderles como la configuración de unidad de dos o más volúmenes edificados mediante la relación que entre estos aparece.

Esta es la primera afirmación capital del taller: El conjunto se estructura en la tensión entre un interior y un exterior que construye relaciones a partir de vacios comunes.

Luego, trabajamos particularmente los conjuntos urbanos de carácter habitacional. Esta es la segunda afirmación capital del taller: El conjunto urbano es un fragmento de ciudad, por tanto se hace cargo de su entorno, construyendo identidad y arraigo que genere pertenencia desde el barrio a la ciudad.
Bajo estas dos premisas es que el taller avanza y se pregunta cómo debe ser el conjunto habitacional en la actualidad.

Parte importante de las políticas sociales desarrolladas por el país durante el siglo XX han estado relacionadas con la vivienda. En la década del ‘60 Chile estuvo marcado en materia habitacional por la creación de la Corporación de Vivienda (CORVI) y por la promulgación del Decreto con Fuerza de Ley Nº2 (D.F.L. 2), el cual establece el Programa Nacional de Vivienda que marca la materia habitacional hasta el día de hoy.

Asimismo durante la misma época sobre el territorio se impone las políticas de urbanización acelerada, como una acción deliberada en donde la infraestructura es el vehículo para el desarrollo nacional. Resultado; en 30 años gran parte del país es urbano y la población se concentra en las ciudades.

Entonces el crecimiento de las urbes va asociado al requerimiento de la vivienda. Donde la planificación habitacional actual es lo que nos toca acometer.

¿Cuándo y dónde hay conjunto? ¿Cuál es el valor hoy en día de vivir en estructuras comunes? ¿Cómo una obra de arquitectura es capaz de generar interacciones participativas entre los habitantes en vista de problemas como seguridad, segregación y discriminación social?

Es un llamado de atención, cuando Robert Fishman dice que ciudad es un gran esfuerzo colectivo para desarrollar una vida privada,  nos advierte sobre una realidad que es bueno cuestionar.

En ese sentido nuestra mirada es integradora, por eso se aventuran programas innovadores y complejos como una primera respuesta a estas preguntas. He ahí la materia del taller.

Para finalizar vuelvo a lo que expuse al principio, como nota previa. Y no hablo ya del conjunto como tema, sino  como la experiencia del trabajo colectivo desarrollada por el taller.

La verdadera lección para los alumnos es la comprensión que en el quehacer del oficio, el desprendimiento de la autoría es la renuncia más noble, y lo que le otorga el sentido más profundo a la arquitectura como un arte que es para otros. Pues desarrollar un proyecto entre dos, lo que en principio pareciera una perturbación de la libertad en una intimidad creativa, personal e intransable, es la demanda de resoluciones y resultados que son capaces de dialogar con otros.

Pablo Arteche.

Nota inicial

Se habla aquí a través de un lenguaje lateral, que busca dar cuenta de una condición interior del taller e interna de cada uno en el desarrollo de éste.

a. Umbral. Espesor que da cabida.

El taller de 4° año de arquitectura comienza su etapa con las tareas de observación, antes que todo.

En ese momento decimos “umbral”, como un punto fijo desde el cual intuimos radica la posibilidad de un origen, una partida arquitectónica a la posibilidad del pensamiento  de un conjunto urbano, como proyecto de la etapa.

El “umbral”, como aquel espacio donde se desencadena el acto de pasar de una condición urbana, abierta, extendida; a un interior publico, semi-publico o privado. De esta manera, el espesor que da cabida a este ritmo del traspasar.

b. Dialogo creativo.

Los arquitectos del Barroco (materia de estudio en la Presentación de la Arquitectura), proyectaron el espacio interior y exterior, en la búsqueda constante a través de la complejidad de la o las formas, construir lo continuo o infinito, o al menos la impresión de ello, constituyendo la materialización de lo universal y total.

Esta concepción del espacio arquitectónico, que va hacia adelante, intentando abrir dimensiones en su construcción del mundo, se enfrenta a un lenguaje que viene de atrás, una herencia,  los ordenes clásicos; constituyéndose así en esa dualidad entonces un dialogo creativo.

Esa posibilidad en nosotros, de establecer un dialogo creativo, es desde la observación, la cual genera una abertura en cada uno y en lo que se está llevando a cabo, siendo la vía conducente para asumir las complejidades propias del estudio del estudio del taller y posteriormente del proyecto. Se tiene entonces partida.

Con este dialogo creativo interior, en cada uno, se tiene palabra, desde y con la cual se puede trabajar con otro. Sin esto todo se vuelve infecundo, todo esto, repito, “Creativo”, sin cumplimientos ni deudas de ningún tipo.

“Porque somos capaces de reparar incluso en lo irreparable”.

c. Téngase en cuenta que.

El taller y su realidad fáctica, avanzan, se desarrolla con los sucesivos encargos  y alcanza un cierre con el proyecto, pero aun no basta. Téngase en cuenta que entonces, el “umbral” como partida arquitectónica, que abre la posibilidad de un dialogo creativo que a su vez permite el encuentro con otro. Termino entonces con una pregunta.

¿Dónde radica la posibilidad de lo abierto en el estudio de la arquitectura?

Tendremos una próxima etapa para salir a recorrer América y dialogar esta vez con su desconocido poético. A ver si nos ilumina.

Programas complejos. Conjuntos Habitacionales.

Iván Ivelic´

Me refiero a aquellos aspectos que consideramos fundamentales estuvieran presentes en las propuestas y su desarrollo.

El tiempo del proyecto pone en juego la integración de las dimensiones estudiadas durante la etapa. Es con un caso urbano y arquitectónico complejo que tiene lugar y tamaño en las laderas de Valparaíso, que se ponen en juego nuestras actitudes, habilidades  y competencias, las cuales se manifiestan a través de los lenguajes del proyecto.

Las maquetas y el dominio del papel, los planos y el dominio normativo, los croquis y el dominio espacial, las láminas y el dominio conceptual, son distintos lenguajes cuyo dominio es fundamental para la definición del proyecto. Esto se cobra, de acuerdo a la etapa que cursa cada uno (6°, 7° y 8° etapas).

La definición del Programa que alberga el Conjunto Habitacional, corresponde a una lectura del lugar o barrio en que se emplaza. Se trata de incorporar el carácter y realidad del barrio al conjunto que se propone y al mismo tiempo complementar la infraestructura y espacios públicos existentes.  Esto se puede ver a través de los nombres que proponen algunos proyectos: Sede de exposición ferial, Pabellón comercial habitacional, Conjunto residencial de integración cultural, etc.  Plantear un programa basado en la observación y realidad del barrio y nombrarlo pertinentemente, debe ser el origen de las formas propuestas.

Un Conjunto Habitacional debe configurar un vacio mayor, un espacio público propio y abierto a la ciudad. No basta con la concepción de la unidad habitacional dispuesta en serie, se trata de un tramo de la ciudad en que converge la habitación, el espacio público y los servicios o actividades propias de la ciudad. Entonces la unidad se alcanza no por la disposición de los volúmenes, sino por la continuidad de los vacíos habitables, tanto interiores como públicos.  Es condición alcanzar esta unidad, cualquiera sea la escala y complejidad de un proyecto cuyo origen está concebido desde el acto.

La Forma del proyecto debe emerger de una lectura del sitio y del lugar en que se emplaza. Esto se ve en la coherencia de los 4 pasos formales y cambios de escala (hasta 1:250), que permiten recoger el rasgo fundamental del terreno, plantear su ERE (estructura radical de la extensión) y desde allí, desarrollar los conjuntos de volúmenes y vacios que configuran el programa.  Es necesaria la coherencia de los pasos para sostener el desarrollo de la forma y su modo de habitarla.

Finalmente fue preciso dar cuenta del proceso que configuró cada uno en su etapa y proyecto, no desde las enumeraciones o descripciones de lo hecho, sino desde afirmaciones que basadas en lo observado, estudiado y analizado pongan al usuario o habitante como centro del discurso y los vacios públicos como centro del proyecto.

Andres Garces

Los alumnos del taller deben elaborar un Proyecto dentro de la comuna de Valparaíso,  ubicarse concretamente en los cerros y principalmente desde el pie de cerro que limita con el plan hacia la parte alta llegando al límite comunal.

Se conforman parejas de trabajo las que buscan un sitio que cumpla con una superficie por sobre los 5 mil m2. pero bajo los 20 mil, de tal modo de contar con magnitud predial que les permita abordar tres parámetros fundamentales.

El primero de ellos es que se trata de un Proyecto que debe dar respuesta a lo habitacional, un conjunto destinado a un número que está entre las 50 y 100 familias, cuyo segmento económico estará determinado por la ubicación de los predios, los que estarán en estrecha relación con el contexto sociocultural donde se inscriben.

Sin embargo, pensamos que a partir de los casos estudiados de todas las tipologías de conjuntos, para el Proyecto será necesario considerar un segmento socioeconómico que esté por sobre la vivienda mínima, es decir segmentos C2-C3-y D, lo cual nos permitirá pensar unidades habitacionales desde los 60 a 140 m2 por vivienda o departamento de tal modo de no pasar también el DFL2. como requisito.

Así, aquellos terrenos que son menores a 5 mil m2 y que sobrepasan los 20 mil m2 deberán ajustarse al parámetro tomado por el taller por lo que tendrán que realizar las subdivisiones o fusiones necesarias para quedar en esta medida semejante.

El segundo parámetro fundamental es que los Proyectos deberán considerar un componente de Servicios, que surge como una actividad recogida en las tareas de observación, como virtud de lo existencial que subyace en el contexto social. Los alumnos deberán dibujar, anotar y consultar a las personas que habitan en estos sectores de Valparaíso y tratar con esto de definir una actividad que pueda ser potenciadora del conjunto pero también del barrio donde se inscriben.

Por último es fundamental considerar el Espacio Público asociado al proyecto, que en definitiva se articula por el grado de permeabilidad que tiene el Proyecto, por  su conectividad con el entorno e internamente y por la accesibilidad con el contexto inmediato, puesto que pensamos que dichos proyectos puedan aportar a su medio componentes urbanos de revitalización barrial.

En este sentido es importante avanzar en definir qué es lo privado y lo público de cada Proyecto, y por lo mismo en el camino los programas van ajustando la relación que deberá existir entre estos tres componentes. Así  para algunos casos los programas se ajustan más a un ámbito privado, por ejem, un Conjunto y Parque que acoge la vida de la tercera edad, dimensión de la vida que todavía no tiene respuesta clara en el contexto social del país, una suerte de conjunto habitacional para la tercera edad con todo un desarrollo de Parques y Servicios Feriales en torno a una quebrada verde.

Para otros la relación es mas abierta y pertenece más al contexto del Barrio. Un conjunto habitacional asociado a las actividades culturales de un cerro, porque para el cerro esta es su gran demanda que lo ubica en un standard apropiado a estos requerimientos. Un espacio-Teatro, con más especificidad que el simple centro cultural que termina siendo la sede vecinal del sector.

En este sentido, basta sólo con recorrer la Av. Corrientes en Bueno aires para darnos cuenta que las políticas públicas del año 1948, permitieron construir un edificio en altura como la gran sede para las actividades escénicas de los ciudadanos, con a lo menos 4 grandes salas para más de 800 pers. y con entradas a bajo costo para que todo el pueblo pudiese asistir a ellos. Esta Nación supo que, así como la elite tiene en su Teatro Colón su expresión, también la cultura para el pueblo se da en su Teatro General San Martín y ninguna le debe nada al otro y conviven plenamente.

Es necesario avanzar en la precisión de los programas, y en reuniones y correcciones con Luis Alvarez, analizamos los componentes programáticos que potenciarían esa dimensión Barrial que el taller busca como dimensión mayor.

Precisamos, ¨Proyectos articuladores de Barrio¨, que por el hecho de congregar al menos estas tres componentes, no se aíslan de los acontecimientos de la ciudad actual y de sus requerimientos, más bien los abordan como dimensión esencial para co-existir con ellos.

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