junio 29, 2010

Examen de Título de Arquitectura. Marcela Serrano Lara

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Examen de Titulación
De Marcela Serrano Lara.
24 de Junio 2010.
David Jolly Monge.
Este proyecto es el lugar urbano para 55 familias de origen aymara en la localidad de Alto Hospicio en la ciudad de Iquique en la I Región.
Lo realizado:
Se proyectan casas de tres tipos segun el tamaño de las familias, próximo a ellas están los huertos de cultivo, luego tienen unos espacios comunes: un parabien que es un interior para actos de celebración, una plataforma de ritos, una plaza del fuego colectivo, una plaza del intercambio, una plaza ferial, un centro de acopio agrícola y de materias primas. Todo esto en un orden urbano donde pueden ir vehículos y peatones.
Acerquémonos a la casa, es un interior mínimo con sus dormitorios, tiene un baño ecológico, una cocina comedor y una sala de estar común, y esto está ordenado en torno a una estancia a cielo abierto que la llama atrio. Esta estancia ha sido ganada con la construcción de los cuartos que componen la casa. Esta es una casa corriente, sí, en un cierto sentido es así, pero se advierte que tiene un orden que no es trivial, no se está repitiendo lo que ya existe, este vacío a cielo abierto medido que tiene un aire singular. Esta casa está ordenada por el fuego, los aymaras conservan un hábito ancestral viven junto a un fuego elemental un fuego directo. No se trata de la cocina a gas, a la que también tienen acceso, pero eso ya es la energía. Se trata del fuego que es un hecho que proporciona energía, sin duda, en él cocinan, pero tambien permite estar junto, templar el aire,  dicho en breve: residir. Un modo de nombrar el lugar donde se hace fuego es la palabra hogar y la palabra hogar se ha hecho sinónimo del lugar donde se habita: la casa. Esta casa está ordenada por el fuego que los aymaras conservan como su acto de habitar. Como la casa está concebida con una cabeza de arquitecto se ordena en torno a las posibilidades del fuego, uno al interior y uno al aire libre en esta estancia a cielo abierto que ordena la casa.
Los aymaras viven en común comparten una existencia en un tiempo en el cual tienen actividades productivas y actividades de celebración. Entonces estas casas estan emplazadas en un espacio ordenado que en su entorno inmediato le da cabida a un huerto familiar y a un patio de acopio de materiales de reciclaje. Mas allá están los huertos, de producción para vender, que conforman unas plazas de cultivo en torno a las cuales se ordenan las casas. Entre estas plazas de cultivo habitadas se deja espacio para los interiores comunes de celebración y de producción.
Todo esto está concebido dentro de lo que hoy se llama la vivienda social, es decir el nivel de costo de las casas y la urbanización está estrictamente ubicado dentro de los financiamientos que provee el estado. Los centros comunitarios se inscriben dentro de programas concursables.
La ubicación del lote donde se realiza el proyecto debió trasladarse del centro de Iquique hasta la localidad de Alto Hospicio de manera que el costo del suelo quedara dentro de lo que puede financiar el estado.
Este proyecto tiene dibujado sus planos constructivos, la casa está concebida en una estructura de madera con un revestimiento de quincha de adobe, una versión moderna de la quincha que la vuelve regular, con lo que se obtiene un nivel de aislación optimo que se ajusta a los costos.
¿Qué es lo que ha ocurrido aquí? ¿Se trata de un mejoramiento de la vida de los aymaras? Ciertamente no es así, ellos en su residencia en Macaya tierra adentro viven una situación inmejorable, cultivan la tierra y en las tardes se bañan en una terma.
Lo que aquí se ha hecho es obtener arquitectura para ellos. El arte no prospera una obra de arte hecha antes no es ni mejor ni peor que una hecha despues. Y por qué esto puede ser así, porque el arte se apoya en aquello que es, y no en lo mejorable. El poeta nos indica esto al decir que los seres humanos llevan consigo un esplendor que es la pura posibilidad antes de toda elección.
A este esplendor que es una manifestación de su libertad se accede con la contemplación.
¿Pero a esta situación tan elevada cómo llegamos?
El acontecer del arte es como se dice en la Exposición de los 20 Años: fidelidad y obediencia, ahí se dice: toda desobediencia me aleja de lo desconocido.
El esplendor de los hombres habitando se entrega con unos hechos elementales dibujando y trabajando. Así Marcela Serrano se fue a dibujar para ver como viven los aymaras en Macaya y en Iquique. Los aymaras heredan un modo de habitar que es en dos casas: una tierra adentro en el oasis en medio del desierto y otra en la costa ante el mar. Observando su vida, ahí aparece el acto del fuego en la casa, aparece que el aymara es un recolector que hoy adquiere forma de un reciclador, aparece que el aymara une su existencia con la tierra cultivándola en unos paños abarcables. Ahí se muestra su existencia en común como pueblo que produce y celebra en común.
En este proyecto podemos ver la arquitectura que postula la Escuela, no se trata de edificaciones que son mejoras, se trata de una obra que da cabida, esta vez a los aymaras en su ser tales. Para esto fidelidad a lo visto y trabajo, ¿Y cual es la tarea del trabajo? Es la segunda dimensión de la fidelidad: no eludir. No se elude el fuego ni la tierra ni la recolección, tampoco el costo, no se elude la construcción con su garantía de firmeza la estructura. Este camino que parte en la contemplación que le da cabida al otro, se orienta por la fidelidad que solo se construye con el trabajo, es el modo del arte que entrega algo distinto a la mejoría porque se sitúa ante la plenitud del fuego, del cultivo de la recolección y de la celebración.