El retiro y la cabida
La ciudad con su potencia incluyente hace presente todo lo que acontece. Los vehículos con sus superficies brillantes y su interior cerrado ante los edificios. Más allá en la acera un puesto que vende frutas a los transeúntes que pasan.
Todo esto descanza sobre un gran supuesto, el gran manto sobre el cual estamos: el suelo.
El suelo no se deja ver, es la extensión mas inaparente, sin embargo es la que se limita, reglamenta y vende. Desde el suelo se gobierna el espacio habitable.
La arquitectura tiene la aptitud de retirarse una vez erigida, su presencia no pesa, para que se dé el espacio habitable donde cabe la vida. La ciudad se extiende construyendo un suelo que tiene esta misma aptitud, su inaparencia es retiro que da cabida.
