mayo 5, 2010

Clase 6 Trimestre I 2010

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Manuel Sanfuentes:

Son dos las partidas que tomo para hacer el escrito. La primera se refiere a la exposición “Desvíos de la Deriva. Experiencias, Travesías y Morfologías” en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de España, que se reúne en torno al concepto de deriva, Travesías, Morfología, Topologías dentro de un contexto americano, fundamentalmente Brasil y Chile. Experiencias arquitectónicas pero que han tenido un diálogo profundo con la poesía y con las artes, estamos hablando de un contexto histórico movimientos hasta más o menos los años setenta y dentro de eso hay cosas de LeCorbusier, Matta, etc y una gran parte que se refiere a las Travesías a Ciudad Abierta y La Escuela. [1]Lo que leo tiene relación con la dimensión histórica que aparece con todo esto.
Lo segundo también es una cosa histórica, una escuela de pensamiento que se llama la Escuela de Fráncfort, mitad del siglo XX en que dos personajes muy importantes, uno que se llama Theodor Adorno y otro personaje que se llama Walter Benjamin.
¿Por qué los menciono?
“Después de Auschwitz no se puede escribir poesía”, dice Adorno y todo el problema judío y el holocausto y Benjamin también dentro de ese mismo contexto habla de «La barbarie que está en la base de toda obra de arte». Una escuela de un pensamiento bastante duro con una experiencia europea bastante dramática y es como esa pregunta como acerca de la brutalidad y/o la expresión del arte con respecto a todo esta situaciones históricas que a la humanidad se le vienen encima como una cosa fuerte.

Paul Celan, poeta alemán, revatía esta teoría de Adorno pero seguía con esa situación poética, pero es tan fuerte el drama que toda esa generación de poetas se suicida, el propio Celan lo hace tirándose al Cena, de verdad les cobra la vida.
Hay una brutalidad enorme en el modo de expresión con que las artes se nos presentan, sin embargo podría pensarse hoy que todo parece tan dulce, tierno e incluso carente de ideas. Son ellas –las ideas– las que arrecian en el mundo. El discurso del Che después de lograda la revolución, él va a las Naciones Unidas y termina su discurso diciendo «Patria o Muerte», el llamado de Godo en toda la época de Revolución Universitaria «¡Al coraje!». Así todo lo manifiestos, declaraciones, alegatos, urgencias. Nos preguntamos sobre el punto en que la historia se nos hace parte y se nos comparte.
No es irrelevante la historia en la que todos nosotros nos hemos encontrado aquí, la idea del hallazgo, la poesía que canta junto al oficio, la idea del otro, la hospitalidad. Una historia que toca al mundo, Amereida es un toque a ese mundo. Todo aquel que le hable a América con esa abertura le habla al mundo como dice Amereida «con la dulzura de un mar blanco inexistente». Se ha dicho que la historia la hacen los pueblos, el nuestro tiene muchas variaciones, conocemos su naturaleza, su vuelo exaltado, su alba. Bien, esta historia es nuestra es de ustedes y podría pensarse que en nosotros no hay una edad de oro, sino que principio. Hay un tiempo mayor, presente. Este tiempo se nos vuelve a favor y aveces en contra se vuelve pieza de museo sin que este reste la presencia, por el contrario, enaltece la hechura de ese propio tiempo. Los europeos que nos llaman tardíos, comienzan a tomar estas ideas también como una pieza de arte. De ahí la brutalidad.
Si es que recordamos a Marineti, el poeta de los futuristas y la procesión al museo de Louvre para llevar una rosa cada año a la Mona Lisa, estas posturas e ideas reinventan la realidad, basta pensar en Dada, «ese inabarcable horizonte de la realidad» como dice Carlos. La extreman para comprender la profundidad de los actos que se llevan a cabo. el pensamiento abierto conduce a una situación ha-histórica, casi sin historia, permanente constante renovadamente abriente. Las aristas del pensamiento se abren a modo de reflexión o movimientos mayores como un cataclismo, un terremoto, una muerte, la destrucción o el nacimiento de una vida nueva. El globo del mundo se abre para extenderse en el plano como una apariencia distinta al modo de su presencia, sin aristas. La esfera se abre para presentarse, se aplana. esto también es una idea de Tolomeo, Toscanelli, Mercator, Van Nisterfuler, etc. Ideas de mundo, de representación del mundo.
Yo mismo también soy una idea con pies y cabeza, me pienso soy pensado, soy otro. Hablamos pues bajo la idea de una historia que no necesariamente es mía ni de ustedes sino de todo este tiempo mayor. Hablar así es pues hablar en el tiempo, hablarle al tiempo. Nosotros debemos medir esto, cotejar presente con las ideas que han construido lo que hoy entendemos como escuela. Es pues imperativo manifestarlo, cada cual comparte su intimidad y su silencio –cada uno– pero hay un todos que debe encontrarse con su propio consentimiento, su qué, que es compartido por todos. Ese es el desafío no su nota particular, no su fundamento, sino uno que nos llame a todos. Los alumnos puedes construir esto. Su presente es más nítido por que es un tiempo acotado dentro de la escuela y la universidad, así pues ustedes deben dar bordes a su propio tiempo que es lo que construye lo mayor y edifica lo que no es ya nuestro sino que de todos, de América, del mundo y de ustedes.

Andrés Garcés:

Lo abierto en la condición humana entendido como un modo de contemplar. Volvemos al Renacimiento, el espacio donde no coinciden lejanía con distancia, la distancia del cuerpo con la profundidad de una calle en la ciudad. El requerimiento del cuerpo en Grecia de proporcionarse respecto a la extensión.
Un cuerpo a escala natural y un cuerpo un personaje de la tragedia griega, sobre coturnos y un sombrero que tenía el nombre de oncos que extendían y volvían a reproporcionar la magnitud del cuerpo respecto de la extensión.
Por ejemplo todos se preguntaran las dimensiones de San Pedro de Miguel Angel, de la Escalera Lurenciana en Roma, son modos del equilibrio de la proporción del cuerpo y su extensión. Contemplar la palabra que nos trae a presencia la condición humana como tal en el teatro. Así la palabra que ha de quedar ante o dentro de quien la contempla. Por ejemplo dentro del espacio Isabelino, la palabra que queda dentro del espacio del rodeo. La palabra de quedar ante el pueblo en el teatro a la italiana. Ambos en esa condición en que el pueblo comienza a tomar participación de los acontecimientos del gobierno. El pueblo que se juzga así mismo, las clases sociales. en Grecia ante los dioses y dentro de la extensión del espacio natural. Sin embargo en Roma ante el poder, pero dentro del edificio y por lo tanto sin naturaleza.
Otro caso la palabra del fuera de la escena, en el caso del teatro La francesa. En ese sentido la palabra del fuera donde el pueblo celebra.
La palabra wagneriana del espacio como totalidad.
La palabra del lejos o del pseudo lejos en el teatro de Paladio.
La palabra del carromato en la Edad Media, los juglares. La palabra que queda dentro de una procesión que lo sigue.
La palabra compuesta donde el pueblo queda dentro de ella y también queda ante ella, por ejemplo el Palio de Siena.
La Palabra de la Phalène, la palabra en ronda, en donde lo que surge ente se trae dentro permanentemente. En la Phalène no se avanza mientras no sucumbe lo que está ante para estar dentro, siempre, permanentemente.
Todas estas manifestaciones de la palabra que entran y salen de lo abierto del espacio.

References

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1 Lo que leo tiene relación con la dimensión histórica que aparece con todo esto.

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