octubre 19, 2010

Clase 5 Trimestre III 2010

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Andrés Garcés:

El taller de Amereida ha de dar pulso a lo que en este tiempo la Poesía nos señala. La Travesía.

“para palpar el presente de lo leve es que mañana partimos a recorrer América”. [1]Amereida I, pg 96

“Lo inequívoco del lucero de la Tarde y su luz, la belleza”.

Nueve Travesías, nuestro horizonte desde Valparaíso.

Dos representantes de cada Travesía, queremos que ahora vengan a describir brevemente o escuetamente y por otro lado a nombrar lo que, podríamos decir, mueve la Travesía, lo que mueve, motiva, moviliza la Travesía.
Les voy a preguntar:

Travesía a Futaleufu, Arq 1

Profesor: La descripción brevemente en el sentido que nos motiva a movernos a ese punto de Chile, corresponde a algo que hemos estado tratando dentro del taller. Nosotros vamos a hacer un recorrido que sale hacia Argentina y entramos a Chile por Esquel a la altura de Futaleufu, está muy cerca al otro lado de la frontera, tratando de alguna manera de dimensionar lo que podríamos llamar “el acceder” que es el tema que hemos estado tratando en este año de arquitectura: el acceder en una escala continental.
Alumno: Los Pioneros. Los pioneros que fueron la primera vez a Futaleufu.

Travesía a Puerto Sánchez , Diseño 1 y DO 4

Alumno: Nosotros nos vamos a Puerto Sánchez que queda al lado de General Carrera y Pto. Sánchez es un pueblo que ya está abandonado y antiguamente era un campamento minero, de mármol que se extraía allí, y la palabra…
Alumno: Es Temple, como en la búsqueda un poco que contrastar… con tanto viento que hay en la región, vamos a buscar la templanza.

Travesía Punta de Choros, Arq 2

Alumno: La palabra es ecología y el lugar es Punta de Choros
Profesora: Oikos, la casa en griego oikos o ecos, la casa.

Travesía a San Pablo, DG 2 y Arq 4

Alumno: La palabra es Desconocido.

Travesía Caleta Tubul, DG 4 y DO 2

Alumno: La palabra sería Seña.
Alumno: Lo que vamos a hacer allá es construir una red con la gente del pueblo que sea gratuita, el sentido es la conectividad.

Travesía Isla Santa María, Arq 3 y Arq 4

Alumno: Es una isla un poco singular porque tiene una condición acantilada y una de las cosas es que durante el terremoto la isla se partió en dos y perdió un par de metros bajo el nivel del mar.
Alumno: Y la palabra es Conciencia para hacer del oficio una acción importante.

Travesía Silla del Gobernador,, Arq 3

Profesor: Oscuridad.

Travesía a Santiago, DG 3

Alumno: Para dar forma y tiempo a lo que es el acto de inaugurar.
Alumno: La palabra es la celebración.

Travesía Embalse Puclaro, Arq 5

Alumno: Nosotros vamos al embalse Puclaro que queda entre ciudad y valle.
Alumno: Nuestra Palabra es Claridad.
––

Manuel Sanfuentes:

Voy a hablar a propósito también de las páginas y son algunas notas que tienen relación con el último libro de Alberto Cruz que se presentamos el miércoles pasado en la Ciudad Abierta y tiene precisamente esa cualidad con la situación dentro de la página misma.

Cito del libro de Alberto, el libro se llama El Acto Arquitectónico. [2]Alberto Cruz Covarrubias
Ediciones Universitarias de Valparaíso
Colección Arquitectura y Diseño
Valparaíso, 2010.

Alberto dice:

“En el bus recomponiendo el equilibrio del cuerpo para la soltura del dibujar y del escribir. Tal situación que reconvierte es la que conforma el orden gráfico del cuaderno, su disposición, la relación del blanco y del negro, el contenido de cada página.”

Se desprende que la disposición de un orden gráfico le compete a la arquitectura (y nos reunimos en un campo de relaciones comunes), tanto como a los diseños en cuanto partimos de un estado seminal de la reflexión que se plasma en el cuaderno.

Partimos desde esa más propia privacidad intima donde nuestras reflexiones, anotaciones, dibujos, esquemas, rayados y observaciones se sacian a sí mismas y recogen todo aquello anterior para lo que llamamos proyecto.

Se está en un estado anterior en que la palabra junto al dibujo quieren –primero– dilucidarse a sí mismo como una manera de darle curso a lo que la creatividad va edificando en cada cual.

Estamos, hasta este punto, solos, vacíos entre el lápiz y un papel que recibe el quehacer. Hasta aquí arquitectos y diseñadores gozan del mismo estupor creativo que los lleva y los lanza hacia una proyección que comienza a advertirnos de que hay un punto afuera que puede y que debe ser debatido con otros.

Y en este paso que va del cuaderno manuscrito al libro, a un objeto ya desprendido de nosotros, surge la figura de un lector que asiste pues a tal… interioridad exteriorizada.

El lector es pues el mundo, de manera que este “nosotros” encuadernado habla al mundo –a los otros– a través de la exposición de lo que se ha pensado a partir de aquel vacío inicial del página a página construyéndose día a día.

Un libro abierto no habla específicamente a determinado público u oficio, habla –desde la poética desde el hacer– a todos; por eso es que el mundo puede recibir hasta el legado más particular de un autor.

El mundo entonces se pregunta ¿cómo tal particularidad le puede hablar a él, que es lo más general, lo más universal?. Esto en poesía podría estar garantizado, el hablar a todos; pero en la arquitectura y los diseños, en la filosofía, en las matemáticas… cómo hay un lector total que recibe esa minucia la transforma en generalidad… o le hable en lo amplio y vasto de un conocimiento total.

Así, se nos interroga en esta vivificación del libro ¿cómo es que la ciudad, la polis, recibe este saludo o cómo es que el mundo lee nuestras palabras, nuestro quehacer y nuestras obras?

Debo decir que desde un punto de vista histórico el caso no tiene aún una posición determinada y cabe en medio del mismo equívoco en que nos hemos fundado desde Colón. ¿Será América una sumatoria de equívocos?, ¿es que la civilización, la política, el orden social, el pensamiento global, no saben ubicar lo que yace en su propia abertura, y no en las quebrazones con que el mundo se reconoce parte de una socialidad enraizada en su propio ser ciudad y no descampado?

El poeta es itinerante de la poesía, señala Godo en la Carta del Errante, él puede desprenderse de ella y de sí mismo como acto propio de su impropiedad… Nosotros lo sabemos y se lo concedemos, sin embargo, arquitectos y diseñadores deben dar luz a la ciudad, forma a los quehaceres humanos de manera que el mundo sepa ubicarse en ellos o por lo menos determinar la distancia que lo separa de los postulados planteados.

Este libro de Alberto, El Acto Arquitectónico, nos ha enseñado esta situación de unísono con el pensamiento poético y de distancia con el acervo que el mundo construye.

Más que una complacencia en nuestro propio hacer y poetizar, hemos de llevar esta pregunta por el nosotros mismos y por el mundo, no como una quimera, sino como una disputa real que nos deja, al principio y al fin de todo, en seco, en medio del mundo; pues no estamos en otro lugar sino en aquel, y nuestro ha-lugar es el tono que nos da el modo de ir y construir en el mundo.

No son la arquitectura, los diseños o la poesía, las que deben caber en la ciudad, en el país, en el mundo, ellos ya lo hacen, sino que es este ha-lugar que se resta su propio suelo y se nos esquiva. Es en este desconocido donde nos edificamos, justo ahí donde no sabemos, y el lugar a su vez se retira para no retenerse.

Es esta nuestra naturaleza que habla a un mundo de la posesión, de la tenencia, de la certeza y de las concreciones del decir. ¿Cómo es hablar desde este ha-lugar, que a su vez nos recibe en la gratuidad y nos lanza afuera?

La poesía nos ha dejado perplejos, mudos por un momento largo y abierto y que no concluye. Por eso viene al caso aquello de Amereida de partir

«para palpar el presente de lo leve».

Esa es para todos premisa de travesía, reconociendo este ha-lugar y dándole nombre a aquello que se nos aparece como un hallazgo, cada vez.

Termino con un fragmento de un poema de Godo que se llama “A la vez”

Y aunque se padezca la ruptura,
esa transformación
deja presentir el secreto
que por no poseerlo
también por artificio
indicamos
en la continuidad

Mas,
el comienzo, comienzo…
(¿Si renuncio al intento?
El retiro delata, un comienzo.)

¿Cómo se construye, y no simplemente
le significa la renuncia, con palabras?
¿El borde?
¿No hay siempre un doble
en él?
La ambigüedad del borde
lo permite.

––

Carlos Covarrubias:

Tomando un poco lo de Andrés y un poco lo de Manuel, y lo que está aquí que es una belleza nueva, aparecida, tan bien dibujada, que está en la mesa y que luego vamos a recorrerla.
Como se sale a recorrer América, vamos a recorrer éstos dibujos; éstas imágenes que nos trajo Alejandro Garretón.
Bueno, yo quiero desde la palabra poética agregarle a la palabra – a ésta palabra, llamémosla así del oficio- agregarle una palabra poética.

Tenemos como una presencia de América FUERTE. Una presencia fuerte de América ahora y aquí en el dibujo. En el buen dibujo. Un buen dibujo que nos trae la presencia de América ahora y aquí, un buen dibujo orientado –no es cualquiera– orientado con su propio Norte. Ése buen dibujo orientado con su propio norte nos trae una inequívoca presencia de América. Inequívoca. Y viene ese dibujo de América orientado, inequívoco, viene luminoso. Es Luminoso, se ve, todos lo pueden ver y reconocer.

Cuando algo aparece (porque aparece, porque hace unos segundos no estaba) Cuando algo aparece con el cuidado de un dibujo orientado que es imagen de algo. Cuando aparece así, inequívoco y luminoso podemos decir que es bello. El ser humano se atreve a decir que es bello. Y lo bello es la forma que tienen los dioses de conmover primero nuestros sentidos, –en este caso el de la vista– para llegar al sentido del corazón y devolvernos a la vida. La belleza es la manera que tienen los dioses de conmover nuestros sentidos y el sentido del corazón y traernos, devolvernos a la vida. Al presente absoluto.

Toda nuestra América está aquí y de lo más bien expresada, y remarcada diría yo también por esta presencia del dibujo, algo sano, buscado, tan amado.
 Entonces tratando de unir éstas cosas, hay unas palabras que son del oficio que salen titubeantes a partir de ustedes, que digo, los pioneros, unos se ríen otros no. Le vamos a agregar palabras también, adjetivos, y que están en el acervo de la escuela de arquitectura y diseño y yo por azar me encontré con ésta hojita que es de san francisco y que son los adjetivos que san francisco tiene y usa para la belleza.

San francisco, nuestro poeta que dice que le da un origen a la ley italiana, San Francisco cuando se las ha de haber con la belleza le pone su adjetivo, son todos de una simpleza total. Con esa cosa que tenía el del hermano menor, de hombre sencillo, de hombre desprendido, de el cuándo se encuentra con la belleza la adjetiva con palabras súper simples, elementales, infantiles casi, lo que diría un niño.
Y yo quiero que estas travesías que van a ir con estas frases de amereida, lo leve. Y van a ir con esto, con lo inequívoco del lucero de la tarde, y por ende con la belleza. Quiero que vayan con estos adjetivos de San Francisco. 
Ustedes me ayudan para irlos colocando junto a las travesías.
Los adjetivos son los siguientes, se los canto y ustedes los van calzando con estos nombres.

Los adjetivos son:
Bello, radiante, espléndido, clara, preciosa, bella, útil, humilde, preciosa, casta, bello, gozozo, común, fuerte.

Por ejemplo, muy sencillo.
¿Cómo son estos pioneros?
– FUERTES.
 Son fuertes, como el hermano sol, fuerte.
¿Cómo es el temple?
– Humilde
¿Cómo es oikos? ¿La casa?
– Bella
¿Cómo es la seña?
– Clara
¿Cómo es la lengua?
– Espléndida. La espléndida lengua. Cuidado con la lengua.
¿Cómo es la conciencia?
– Robusta
. Vamos metiéndonos dentro de nuestra más sencilla condición humana–.
¿Cómo es la oscuridad?
– Radiante
¿Cómo es la celebración?
– Gozosa
¿Cómo es la claridad?
– Casta
¿Cómo es la aventura?
–Preciosa

Yo creo que podríamos tener con bastante claridad para esta travesía, Una vez que la travesía se coloca acá es que podemos hablar de «una Travesía».
Y que podemos adueñarnos, LAS travesías en NUESTRAS travesías. Y yo diría que esta travesía tiene para todos un signo muy común y que hemos derivado desde aquel acto de San Francisco con este Lucero de la tarde que ustedes bien saben que también es el lucero de la mañana. De la primera mañana, ahí está esa misma luz, esa misma seña. Y que no en vano, en el pasar del tiempo ha sido llamado también Venus. Venus también llamada belleza. Justamente por esa claridad con que aparece, con esa situación absolutamente inequívoca de su manera de aparecer. Todos podríamos llevar esa seña del primer aparecer inequívoco, preciso, y que le es dado al hombre de esa manera. Hay cosas que son dadas al hombre de tal manera. Y ésta manera tiene lo que podríamos llamar la máxima visibilidad. Es algo que todos podemos ver con nuestro simple sentido propio y encontrarlo en la tarde y encontrarlo en la mañana, tal como es.

Poema del Taller Amereida

al temple humilde de los fuertes pioneros

a casa bella y desconocida

a las espléndidas lenguas

de claras señas y robusta conciencia

que en la oscuridad radiante

celebran gozosas

claridad casta

o preciosa

aventura

References

References
1 Amereida I, pg 96
2 Alberto Cruz Covarrubias
Ediciones Universitarias de Valparaíso
Colección Arquitectura y Diseño
Valparaíso, 2010.