Clase 3 Trimestre I 2010
En la cúspide de la duna que conduce al Ágora del Fuego, en el Umbral del Diseño, antes del ágape para dar paso al Taller, se lee:
El hombre es un sujeto vacío de errores. Todo le muestra la verdad. Nada lo engaña. Los dos principios de la verdad, razón y sentido, además de no carecer de sinceridad, se iluminan uno al otro. Los sentidos esclarecen la razón mediante apariencias verdaderas. Ese mismo servicio que le tributan, lo reciben de ella. Cada uno toma su desquite. Los fenómenos del alma apaciguan a los sentidos, le producen impresiones que no aseguro sean peligrosas. No mienten. No engañan a cual más.
La poesía debe ser hecha por todos. No por uno. ¡Pobre Hugo! ¡Pobre Racine! ¡Pobre Coppée!¡Pobre Corneille! ¡Pobre Boileau! ¡Pobre Scarron!Tics, tics y tics.
Poesías, Conde de Lautréamont
Manuel F. Sanfuentes
1. Éxodo ((Separo el texto completo del escrito en 7 puntos… arbitrariamente, para adscribirme a los 7 pizarrones dispuestos en la hondonada de dunas del Ágora del Fuego. Así, esta separación me permite recorres el lugar de pizarrón a pizarrón y hablar desde 7 puntos distintos; los títulos los anoto en la parte de arriba de cada pizarrón antes de leer el texto.
Anotaciones, Manuel F. Sanfuentes.))
Moisés separa las aguas del Mar Rojo; aquí el camino de la liberación pasa por la abertura y la muerte del otro.
La aventura con que la poesía nos llama por nuestro nombre es la muerte –también– del significado y el primer pie para acceder al sentido que yace en este diálogo de palabra y forma.
El escrito, este, es la cerradura de cuanto hablado en la palabra pueda explayarse en lo abierto; lo admito: refugio y cierre en la crispación de una palabra que nos llama a lo abierto.
2. Desocultar
¿Hay algo oculto, que está ahí, que debe ser descubierto, develado? ¿Qué es?
Nadie lo sabe; la interioridad, en cada cual es un misterio, una suerte de pre-figura que debe hacerse aparecer en su más íntima claridad; tal como es, y lo hace con todos, en común, en un punto… en un acto.
Vino la semana pasada la Semana Universitaria, ¿qué se nos abrió? ¿Cuál es la aventura?
Más que nunca, el ser universitario, es el la abertura del mundo; el estudio –particular– está ya extendido a un profundo diálogo con las demás particularidades: los otros, el mundo.
3. Vacío
Las negociaciones del sentido deben velar porque la abertura permanezca así abierta, para que lo que se muestre no sea el hecho en sí –loable por supuesto– sino la abertura misma.
Esta es la herida, el hueco o vacío que el acto deja. ¿No nos quedamos con las huellas de los hechos, su estela… lo que ellos han abierto?
4. Otro Mundo
«Vuestras altezas ganaron estas tierras tantas, que son otro mundo […] Yo estoy creído que esta es tierra firme grandíssima, de que hasta hoy no se ha sabido»
Diarios, Cristobal Colón.
5. América
Cuidado! No basta con ver, Colón se retracta, más tarde, ante tanta abertura de lo ignoto; no puede… es el decepcionado ante su propia imposibilidad. Nombres y cosas le son dispares; idea y mentalidad no caben en una nueva realidad que se le abre ante sus ojos.
Es signo, éste, para nosotros americanos. ¿Podemos hoy día hablar de esto? ¿Dónde está América?
«… no nacemos en los desprendimientos?»
6. Anotaciones
Anoto, escribo, rayo aquí estas páginas ciegas, que no abren del todo la cuestión que nos cita. Como las arenas, vuelvo intacto cada vez… como si la memoria no dijera nada y calla todo el presente.
7. Poetas
«Abrid la tumba,
al fondo de esta tumba se ve el mar»
Vicente Huidobro.
«Abril es el mes más cruel
hace brotar lilas del interior de la tierra muerta,
mezcla la memoria y el deseo,
estremece las raíces marchitas
con lluvia de primavera» ((Me ha quedado siempre este poema rondando, retumbando (La Tierra Baldía). Lo traigo nuevamente por la mera relación entre «abrid» y «abril»… también relación arbitraria.
Anotaciones, Manuel F. Sanfuentes.))
T.S Eliot.
Jaime Reyes:
todo está en la comprehensión del verso de hölderlin –
was bleibet aber stiften die dichter
Previo a adentrarnos en las profundidades o alturas de ese verso, antes de tocarlo siquiera, atendamos primeramente a que Amereida establece una condición para el desciframiento de esa clave esencial: No se trata del comprender. Es decir, no alcanza el solo ejercicio de su traducción literal, que arrojaría a lo sumo un resultado útil para las armas con que el intelecto interpreta la realidad. El poema pide una “comprehensión”. La palabra proviene del latín comprehendere, donde com es ‘todos juntos’ o ‘junto con’ o ‘en la proximidad de otro u otros’ y prehendere es ‘prender’, ‘asir’, ‘tomar’. Por lo tanto no es una acción individual la que hay que acometer con el verso, sino un actuar colectivo, entre varios o entre todos. Este actuar en conjunto, en comunidad, exige no sólo el uso adecuado de las herramientas que la inteligencia ha dispuesto a los hombres, sino que requiere además la participación de los sentidos en un intercambio erótico. El poema está pidiendo, para con el verso de Hölderlin, de un lado la utilización de las facultades intelectivas y del otro la intervención del eros colectivo. Pareciera ser que sólo en ese trance ronda la fiesta, la fiesta no ‘viene’ ni ‘va’, no se ‘queda’, no ‘existe’; la fiesta ronda. Este es el modo de hacerse a sí misma: rondar. Estar en trance es «vivir con asombro un choque de ruptura y un arranque de abismo», vivir con asombro aquí y ahora. Y según la proposición de amereida ese estar en trance es además el origen de AméricaEn otro momento el poema va a indicarnos que sostener ese eros común, conseguido en la ronda festiva de muchos, no es otra cosa que estar en trance (Amereida, pág. 160): “Estar en trance es vivir con asombro un choque de ruptura y un arranque de abismo” y que además ese es el origen de América (Amereida, pág. 163):
así irrumpió américa y entró en trance
éste es su origen — estar en trance
estar en trance no de un antes a un después no de una barbarie
a una civilización sino en trance presente
presente sólo está lo que tiene un destino
destino sólo es una fidelidad al origen
américa tiene destino cuando tiene presente su irrupción y su emergencia
Andrés Garcés:
En este tercer taller vamos a detenernos un momento para recoger y ajustar nuestra hipótesis -que diremos- espacial de lo Abierto. Los dibujos presentados en los talleres anteriores, serán nuestra referencia y contexto y mas bien nuestro interlocutor para tratar este asunto. Y lo vamos a cruzar con el cada vez del taller que relaciona y selecciona un lugar de la Ciudad Abierta y lo configura como un lugar para oír y ver. Así diremos que lo abierto es la extensión que es la parte de lo que esta tensionado de tal suerte que se da en forma recíproca -entre ellos- mientras acontece lo humano en el.
Podemos seguir con este ajuste en el cual dibujamos en los pizarrones.
El primero, Exodo del ágora del fuego como esta idea de volver a la arena, al ágora, partiendo por el ágape, con los pizarrones dentro de este límite de oír y ver.
El afán de desocultar, oír y ver para el ajuste de lo que es centro y perímetro, como vacío donde surge la escena, el teatron y lo extenso cual otro mundo como aquella distancia para oír y ver donde el limite equivale a lo extenso.
En América un recorrido que se dilata y contrae dentro de sus límites. Cuales anotaciones de lo extenso que es parte de lo que está tenso por la voz y el ojo, con poetas y nos vamos y la arena vuelve a sus estado sin límites para terminar agregaré una nota a esta idea de lo abierto:
Si estuviésemos en un teatro y yo estoy parado aquí en la escena, diciendo o hablando un dialogo X, podría en un momento llamar a un personaje que viene de muy lejos y no tendría como construir esa lejanía de quién viene de esa lejanía. No tendría como.
En el renacimiento para salvar esto un arquitecto llamado Vincenzo Scamozzi, en Vicenza, diseñó para el teatro olímpico una perspectiva falsa que sería el elemento arquitectónico-espacial que se construye en el renacimiento para dar forma a esta idea de trampantojo, que después surge y acontece también en la pintura con Masaccio y otros autores. Entonces si estubieramos en el teatro yo no tendría como salvar esta distancia. Scamozzi en una perspectiva de no más de diez metros de profundidad construye una ciudad, las calles de una ciudad en una perspectiva falsa, pero esa idea de salvar al final no surge porque no se condice la profundidad de la perspectiva con el tamaño y las proporciones del cuerpo humano. Por lo tanto yo podría llamar a un personaje, por ejemplo el nombre de una mujer y en definitiva no tendría como traerla aquí manifestando esa distancia del grito.
-Bernarda! ((Se construye la profundidad escénica en la medida y escala humana, para esto aparece al fondo de la duna una mujer que recita a viva voz el Primer poema de Amereida. ))
Podemos insistir y cerrar hoy día que lo abierto es extensión pura para nosotros.
Carlos Covarrubias:
Ayer en el Taller de Amereida de primer año, luego de exponer lo que cada cual trae, una alumna de primer año con valor y coraje se levanta y nos pregunta.
-Bueno, ¿Y cuál es el hilo conductor que une todo lo dicho?
No recuerdo la respuesta. No la recuerdo porque no se le pudo contestar, pero si hoy con la fuerza de todos creo que podemos esbozar alguna respuesta y lo voy a tomar de Bernarda, que aparece misteriosamente por la cumbre, por el hilo de la cumbre. Comienza con una pregunta:
¿No fué?
Y a mi esa pregunta me suena como una de las claves de Amereida, eso que escrito es la primera palabra del poema inicial del Amereida, un signo de interrogación.
A los dos intentos que hubo hoy por definir lo Abierto, voy a agregarle yo un tercero, «Lo abierto es una pregunta». Por supuesto que toda pregunta lleva en si misma escondida una invitación, ven a lo abierto amigo, ven a un lugar donde es posible preguntarse, donde hay tiempo para preguntarse, donde hay espacio para preguntarse.
El taller de Amereida es el lugar donde el tiempo y el espacio se encuentran de un modo tal que podemos preguntarnos.
Aquí hay una cosa bella que apreció en la mañana, ahí en la duna en este pase poético que se hace antes de cultura del cuerpo, aparecen dos palabras nombradas también por Bernarda en el poema Amereida, la palabra Don y la palabra Oro, palabras cortas de tres letras una que tiene las «o» simetricas en sus extremos y la otra que tiene la «o» en el centro. Así al sonido son equivalentes, pero en el sentido aparentemente son distintas. Amereida -no sabemos porque ni que la inspiró- parte preguntandose por el Don y por el Oro. Recordarán las tantas veces que hemos cantado el poema de amereida.
¿no fue el hallazgo ajeno
a los descubrimientos
– oh marinossus pájaras salvajes
el mar incierto
las gentes desnudas entre sus dioses ! –
porque el don para mostrarse
equivoca la esperanza?¿no dejó así
la primera pasión del oro
al navegante ciego
por esa claridad sin nombre
con que la tarde premia y destruye
la apariencia? ((Primer Poema de Amereida ))
Y la palabra don y la palabra oro están en la pregunta.
Yo me ariesgaria a leer en estas dos pregusntas una respuesta, provisional como todas las respuestas que se hace el hombre en este mundo, pero me atrevería a que Amereida esconde en sus preguntas una proposición y esta es no cambiar sino girarse un poquito como el trance que nombraba Jaime, girarse de la atracción que tiene el oro en la condición humana de como se presenta. El oro el brillo del oro, el significado del oro el poder del oro y que engalana a la mujer y también al hombre, tanto que hay detrás del oro, la pasión que provoca el oro. Especialmente en esta América. Cuanta gente viene a America y vino y está en América por el oro, acuerdence de norteamerica, de California, acuerdense de los viajes de Colón, del viaje de Orellana que buscaba el dorado en la Amazona. Oro por todos lados, acuerdence del destino de nuestra América, que quiere ser poderosa, que quiere tener oro, que quiere tener su moneda expresada en arcas fiscales llenas de oro, como corresponde a un europeo. A su vez América también con esta vista poética que le hace amereida, poética desde la poesía y el oficio, festiva gratuita, mirada en la cual se concatena el oficio y la poesía para proclamar la fiesta, dicho por Jaime.
Amereida propone y canta el don, ¿Y qué es el don?
El don tal como lo dice la palabra en su primera instancia y su primera aparición, el don es lo dado, lo regalado, lo que esta ahí sencillamente porque está ahí. En la mañana decíamos, el don es la vista, el don es el oído, el don es la arena, el don es Bernarda apareciendo, ahí con una Amereida caminada, nunca oída por esa cumbre, una Amereida como arrastrada que pasa y se va, eso es el don. El don es el tsunami de hace un mes atrás y que nos deja a todos patas para arriba pero también el don son esos 8 veleros preciosos que amanecieron el Valparaíso y que en la mañana los canta en el poema Jaime. Y aparecen las enarboladas y aparecen ahí en Valparaíso, nuestro Mar Pacífico, todo un regalo para nuestra vista, para nuestra imaginación.
Por hoy este leve giro del oro al don.
Podemos insistir y cerrar hoy día que lo abierto es extensión pura para nosotros.