marzo 31, 2010

Clase 2 Trimestre I 2010

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Manuel Sanfuentes: ((Estrictamente esta lectura se ubica en lo que hemos llamado «Umbral del Diseño»; habíamos entregado a los alumnos al inicio del día, en el momento de la recepción poética de la Cultura del Cuerpo, unas pequeñas páginas vacías, les pedimos que anotaran una palabra y dejaran los papeles a un costado de la duna, enterrados.
Se trataba de construir un poema hecho por todos –idea de Lautréamont– y que sería leído en el momento previo al Taller de Amereida, justo cuando el diseño nos recibe, como el umbral, para dar paso al Taller.))

Hay una verdad mágica
en el horizonte de lo vernáculo

calma!

El jardín purísimo

la luz de la figura
en la serenidad del amor
se rie

la armonía de la mañana
con la energía del aire suave
en el umbral de la prudencia

la charanga en la arboleda

como arena
en la quimera del veneno

gigantes risas de esperanza

en el silencio crece la pasión
y el equilibrio

el infinito fervor
de una promesa grata

pensar!

La amabilidad del levante
la cooperación de renovarse

… el fracaso serpentina

algo del verbo
en la paciencia

demencias del aromo

el humano en solidaridad con el viento

la esfinge
el zancudo
el sueño

desconexión inarmónica
en la tranquilidad del esfuerzo

el descanso flamígero del cucurucho.

Inaudita amabilidad
arenas de la nostalgia
tierra del sol

la vaguedad
en forma de broma
atardece
en el recuerdo
sombrío del árbol

— pecas lúcida

la sobriedad fugitiva
cual divagar

nulo
insoslayable
cual
búsqueda del beso

promesa del pagón
que allí florece

— pasión del cansancio.

Volví del cielo inoxidable
en el vergel del goce

mi unión sutil a la belleza

al encuentro violeta
de los estorninos

ser

sonrisas del legado

— abrazo de Orión

el jolgorio de la locura
lozana.

Cercanías ahora
que emanan del vacío

suavemente

sueños de desilusión

du sang.

Pálido santo

paz

abrigo en la luminosidad
cambio al doble de la alegría.

Pluma de la templanza
esperanza de las madres

trascendencia del león…

suave
estepárico

el esfuerzo espontáneo
del valor

… el luto.

Morada de las sílabas
en peligro

siempre
en la ligereza de la voluntad

la nada del paisaje.

Cántico del escorpión
a la espera del cielo

infinitos cúmulos
y cacareos

efímeros
a distancia del entierro.

Placer de demorarse
en la arena

asombro y sigilo

del tren
de vacaciones
develado
desprendiéndose

en el solsticio
crea

en el fuego
duda

pink.

Sombra efímera

estoy en la pureza del trozo
en la satisfacción del fuego
de la razón
de verdad.

Lealtad suspendida en el deseo

destino que descansa en el amor.

Dale!
… en la esperanza
persevera

es el tiempo
manifiesto

suspenso

radical.

Jaime Reyes:

Después de cuarenta años y más allá de unas cuantas sentencias, que aún vigentes se las oye ya demasiado manidas, es necesario reiluminar el concepto de lo ‘abierto’, volviendo a su fuente inicial: Los poemas de Friedrich Hölderlin, pues basados en su voz poética fueron entregadas las partidas inaugurales con las que se establecieron los primeros y principales horizontes de la Ciudad Abierta. Pero no sólo eso, pues si bien tales pautas originales fueron respuestas concretas a las carencias universitarias de finales de los sesenta, ante la realidad de la universidad actual no han perdido vigor y resultan más vigentes y acaso más necesarias que nunca. Lo abierto no es un concepto intelectual que se entiende sólo en el lenguaje aparentemente enigmático de la Ciudad Abierta. No es una interpretación oscura de un grupo exaltado sobre lo dicho por Hölderlin, sino que es una voz directa del poeta alemán, que puede llegar a convertirse en una invitación concreta y real, mostrándonos con claridad un horizonte que ha de ser desplegado en la vida, los trabajos y los estudios de todos los ámbitos universitarios de América.

El poema Amereida, publicado en mitad de la convulsa década de los sesenta, ya en su nombre anuncia su sentido y su misión: en la reunión de dos palabras intenta cantar la Eneida de América. Un canto épico que le regala a la América latina un origen nuevo, para que pueda tener un presente pleno, y luego así alcance un destino propio y original. Si bien el poema es una amplia recopilación de múltiples voces y autores, recogidos desde distintas épocas y espectros diversos, hay un fragmento cuyos enunciados van a resultar decisivos para las proposiciones del poema mismo y, sobretodo, para las acciones y hechos que a partir de este, se van desencadenar desde 1967 hasta nuestros días.

Magnífico sería que esta lectura propuesta se convirtiese en experiencia, para que así florezcan sus implicancias; para que luego de tal lectura exista un campo sobre el cual seguir avanzando; para que puedan ser transmitidas a otros las conclusiones y las novedades. Para que el poema se haga devenir. Se trata tal vez de esa clase de lectura que no sólo atiende a lo que manifiestamente dice el texto mismo, sino también a aquellas voces que siempre subyacen a todo poema, con o sin la anuencia o conocimiento de él o de los autores. Una lectura que da curso al fluir del callar que ya se cuela mansa e imperceptiblemente junto al himno notable o al discurso elocuente. Esta lectura comienza hacia el final del poema, cuando ya este ha planteado la mayoría de sus indicaciones y se han desarrollado sus tesis, ideas, anuncios y ya ha manifestado sus clamores principales. Es en ese momento cuando aparece, a toda voz, Friedrich Hölderlin. Y esta lectura, para devenir en experiencia, se convirtió en el leitmotiv de mi viaje a Alemania.

Me parece que conoces tan bien como yo las proposiciones y demandas de la reoriginación universitaria del año 1967; aquellas indicaciones radicales declamadas con todo vigor en el Voto al Senado Académico de Godofredo Iommi, y en el Manifiesto del 15 de Junio. Es entendible que en ese entonces la universidad no recogiera completamente dichas propuestas y consejos, pues para ello era –y es– imprescindible que los profesores y los estudiantes y acaso todos los estamentos hubiesen, como el nombre del texto lo indica, hecho los votos. Y hacer eso va mucho más allá de adoptar decisiones para nuevas políticas o hacer cambios y mejoras administrativas. Entonces ¿hicimos nosotros los votos, es decir, comprometimos todo el ser en la opción allí manifestada en bella sugerencia?, y si lo hicimos ¿mantenemos aún hoy semejantes preceptos como la disciplina esencial de nuestro arte y como el rigor que ordena y rige nuestras vidas? Me parece que estas disposiciones, después de cuarenta años, no sólo no han perdido su claridad y su potencia, sino que cobran especial relevancia cuando atendemos a tres cosas. La primera es el desnivel, en prácticamente todos los campos, que la globalización impone sobre las relaciones económicas entre las sociedades ricas y las más pobres, considerando sobretodo que este mismo desnivel se proyecta también al interior de estas sociedades, máxime en las categorizadas como del ‘tercer mundo’. La segunda; las exigencias que el proceso de ‘mundialización’ establece sobre las diferentes culturas a la hora de realizar dos ejercicios necesarios y aparentemente contradictorios: El cuidado de una identidad propia y única y la integración beneficiosa de esa identidad con otras culturas y sociedades. La tercera es que simplemente y a pesar de lo que te acabo de decir, todo el asunto va más allá de un proceso de identidad; pues aunque la consigamos, esa identidad no está cerca del ser. Nosotros quisiéramos hallar otra clase de unión; una predicha en los sueños de los grandes poetas: El mundo que sale a la luz desde la nada, en plena libertad. Un mundo creado en la reunión final del hombre y la naturaleza. La poesía, maestra de la humanidad, cantando una nueva mitología capaz de educar y encaminar al pueblo y de conmocionar y enternecer a los sabios. Hölderlin va más lejos decididamente: “He aquí la nueva Religión; será la última obra, la más grande, de la humanidad”.

Debes concederme que por un instante mi trato con la poética se inmiscuya con la actualidad social, con la materia de los oficios. Sucede que aún cuando el poeta se deba a los cursos de la palabra y no a las acciones que modifican la realidad, no hay duda que su canto y su entera persona, están inmersos a plenitud en el mundo y que su responsabilidad es al cabo la invención de un nuevo estado de las cosas. Aunque yo no deba regir el curso de los cantos por la actualidad de nuestra época, esos mismos cantos se oyen también dentro del acontecer histórico del mundo. Significa que a veces es en extremo difícil la restricción respecto a una vida poética pura y es menester alejarse del llamado de lo más alto, so pena de hundirse en la locura. Y aunque el poeta no asume ese compromiso militando en la acción, sino cantando indicaciones que invocan al espíritu de cada persona, esa labor de uno en uno también va a por la novedad en todos los rangos de la vida.

Hasta ahora las proposiciones poéticas de la reoriginación universitaria, si bien se han cumplido en ciertos aspectos, aún no han sido plenamente puestas en marcha. La experiencia de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, en su relación con la Ciudad Abierta, ha demostrado que la formación y preparación de hombres y mujeres, amparados en el coraje creativo de los oficios, provocan la construcción de un mundo más justo y original, cuyos horizontes se amplían y se extienden hasta las bellas fronteras de la condición humana. Aquellos estudiantes que habitan este espacio verdaderamente universitario, que hemos configurado con esforzada atención a las cuestiones de muchas actividades y disciplinas, alcanzan a proyectar y instaurar, en las distintas etapas de sus vidas, un tiempo siempre extraordinario y disponible al cambio y a la renovación constante. Pero sobretodo, estos mismos estudiantes tienen una experiencia de vida aquí y ahora, es decir, durante los períodos de estudios, convirtiendo esos ciclos en tiempos válidos y rebosantes de completitud, durante los cuales todas las dimensiones de la vida están presentes y no son postergadas como una promesa de futuro bienestar. Esto es no perder el tiempo.

Actualmente nuestras universidades americanas se encuentran sumidas en debates y programas impuestos por las altas políticas nacionales, que ven en la innovación tecnológica y la investigación científica la única salida, o mejor dicho entrada, en el mundo desarrollado. Por supuesto que nosotros no desconocemos la importancia de estas dos actividades; también las comprendemos y practicamos como cuestiones fundamentales en la formación de nuestros estudiantes. Sin embargo, advertimos que ambas, levantadas solitarias y excluyentes de otros campos del conocimiento humano, acabarán por ser peor remedio que la enfermedad. Más aún; sabemos que la esperanza de que sólo el conocimiento será el productor de bienestar está equivocada, y que se precisan las experiencias que provienen de otros campos no dominados por la metodología del conocimiento, para alcanzar ya otra cosa que una mejor ‘calidad de vida’. Nuestras sociedades latinoamericanas jamás van a alcanzar su plenitud si se dedican a copiar e imitar los modelos de desarrollo provenientes del llamado primer mundo.

Es en este punto donde vuelvo a atender la incidencia directa que el poeta alemán Friedrich Hölderlin tiene sobre la visión poética que sostiene nuestro poema Amereida y por tanto sobre la fundación, constitución y posterior existencia de la Ciudad Abierta. Más allá de las múltiples configuraciones que tiene o podría llegar a tener esta incidencia, hay una forma en particular que ha cobrado su sentido alcanzando a convertirse en lo insustituible, en lo que ordena, compone y conforma el origen, el presente y el destino de la visión poética de Amereida.

Hay que situarse entonces en el poema, que ya en sus últimos momentos, en la página 181, dice:

amereida
y su referencia confesada a la eneida
analogía — ninguna de las dos son directas espontáneas
la eneida sólo tiene sentido en referencia a la ilíada
y a la odisea

todo está en la comprehensión del verso de hölderlin –
was bleibet aber stiften die dichter

Este es el instante en que el poema declara abiertamente, por primera vez en todo el texto, sus referencias con la Eneida, anunciando así su intención poética fundamental. Y entonces propone que su propia comprehensión final, su íntima esencia, la clave de su enorme propuesta, está cifrada en un verso escrito por un poeta alemán casi doscientos años antes.

Carlos Covarrubias:

“How many roads must a man walk down…»

El Taller de Amereida, en los comienzos hablábamos del Taller de América, pero la palabra América se empezó a ocupar en otras universidades, en otros círculos y creo que hoy está incluida en unos setenta y cinco institutos que tratan y hablan sobre América.
Hace un tiempo en esta Escuela por visión poética empezamos a llamarnos Taller de Amereida una palabra inédita, extraña y oída por primera vez en América hace 40 años. Taller de Amereida, la Eneida de América. Eneida, ustedes saben que la Eneida la escribió Virgilio, poeta latino, por encargo del Imperio Romano. La Eneida está relacionada con la Odisea de Odiseo, escrita por Homero supuestamente, anteriormente al tiempo de los griegos, pero tanto la Odisea como la Eneida dicen muestran, hablan, de una égida, de un pasar. La Odisea pasa a ser en lenguaje vulgar -Fue una verdadera odisea decimos nosotros-, una aventura, un pasar, algo que íbamos cayendo de desconocido en desconocido.
A Eneas luego en el mundo latino le ocurre exactamente lo mismo, parte Eneas a buscar su patria y sigue y va cayendo de aventura en aventura hasta finalmente seguir adelante. Eneas desaparece según la historia, sale de su mar mediterráneo por las columnas de Hércules, actualmente el estrecho de Gibraltar allá en España y Africa. Sale al océano y desaparece en la lontananza del destino.
Nosotros que queremos hacerle honor a nuestro nombre, Taller de Amereida, hemos de ir por lo abierto, ir de aventura en aventura por lo abierto, cual navegante, cual inciertos caminantes en la confianza de que lo abierto es el punto real en el cual podemos estar. Este taller que lo abordamos desde el oficio y la poesía, de ahí viene esta forma y estas muestras del oficio, quiere construir lo abierto de una manera tal que nosotros podamos estar en lo abierto , esa es nuestra manera de recorrer los días de este taller.
Ahí.

Andrés Garcés: (( Las obras a las cuales Andrés se refiere, han sido presentadas en la primera clase del Taller de Amereida y en esta oportunidad nos presenta un análisis o aproximación a la idea que trae cada obra en su composición y nombrado en el taller como Trampantojo o este modo de construir una trampa para el ojo y que para nosotros es lo desconocido.))

  1. Primero será necesario acordar: que el Taller de América este año tratará de lo abierto y de lo abierto en la Ciudad Abierta.
  2. Uno de los aspectos o dimensiones fundamentales del Taller de Amereida lo que cruzamos lugar y palabra.
  3. Lugar que en la historiografía del mundo occidental ha sido expuesto de distintos modos.
  4. Tanto es así que el Renacimiento se inventa un modo de ver la totalidad del mundo que si bien es un modo que engaña el ojo sin embargo resuelve o propone el modo de ir de lo próximo a lo lejano y viceversa.
  5. Puesto que para el caso de la Pintura y la Arquitectura se reconoce que la problemática de la extensión y del todo, era entendida como panorama.
  6. Masaccio pinta el fresco de la Sagrada Trinidad, pintado en el 1700 llevando toda la extensión de la obra, que es física y metafísica, puesto que ubica el contexto de la crucifixión en la realidad del siglo XV con los dos devotos que están en la parte inferior del fresco y porque estos elementos están dispuestos de tal modo que se va en un ojo vertical de la muerte pasando por lo terrenal con los devotos hasta llegar a lo divino con la Virgen y San Juan. Cruzando de este modo lo vertical, ascendente y descendente con lo convergente, que sería ubicar todo en esa profundidad única. Es a través de Masaccio que nace la idea del Trampantojo, esta forma de engañar al ojo para mostrar una realidad de la extensión que no se puede tener como un hecho real.
  7. Así mismo el misterio de la Gioconda de proponer ese leve giro del gesto, si bien la Gioconda tiene un eje vertical, hay un leve gesto que trae un segundo eje inclinado, diagonal para abrir la idea del paraíso que está lejano, para mostrarnos el paraíso como ese camino largo que debemos reconocer.
    De algún modo un misterio o uno de los misterios de la Gioconda es que se gira levenete para invitarnos al paraíso que está inevitablemente lejos, ustedes verán un extenso camino ondulado que va llegando a la parte mas lejana de los cerros.
  8. O como Napoleón que para demostrarle a su pueblo que su visión del imperio y su posición ascendente. Imagen representada en el cabello y su cuerpo de coraje y gallardía se cruza con esta otra idea de un imperio mayor a imagen de los grandes que fueron Marco Polo y Anibal. Trata de mostrar la potencia del Imperio que el quiere reflejan en si mismo.
  9. O como la Pietá de Miguel Angel, que extrañamente no mira el rostro de Cristo que está inclinado hacia atrás, mirando, el cuerpo extendido cien porciento, caído, un brazo totalmente caído, suelto y forma todo el cuerpo un eje no horizontal, inclinado, pero que por otro lado esta totalmente desnudo.
    La textura del cuerpo de Cristo en lisa, brillante, en cambio la textura de la Virgen contrasta con esta textura, está llena de pliegues de una vestimenta que envuelve todo el cuerpo de Cristo.
    La Pietá entendida por Godo como la extensión pura de una mujer madre, que contiene, cubre, cobija, mirando al centro del cuerpo como ese modo que tenemos de mirar lo abierto.
    Una primera aproximación La Pietá manifiesta el consuelo, hay muchas expresiones de la Pietá y muchos cuadros que la traen como problemática de esta idea de un cuerpo caído, el Jesús caído, muerto pero que es recogido por la Virgen y que es tomado por ella. La Virgen tiene su mano izquierda abierta que mira hacia arriba y el rostro de la Virgen no mira la cara, no mira los pies sino el centro del cuerpo de Cristo, entonces la extensión pura como esa condición máxima del espacio de contener, como esta idea de consolar, de dar suelo.
  10. Cada taller de Amereida construye una hipótesis de lo abierto, por lo tanto nuestro campo de acción, nuestra experiencia, nuestra vivencia del Aquí y el Ahora es preguntarnos hasta donde llega lo abierto, quizás la ecuación que podríamos traer al Taller de Amereida como esa dimensión distinta de otro taller que podríamos dar en una clase es que efectivamente traemos la extensión al taller y ella se podría desplegar, plenamente y como diría Carlos, llena de sentido.