septiembre 21, 2010

Clase 1 Trimestre III 2010

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Jaime Reyes:

Entre nosotros hay unos invitados y una gente nueva, que ha venido a estudiar con nosotros y a participar de la escuela, de este tiempo de la escuela que comienza ahora, como no nos conocemos nos vamos a presentar, no en realidad ellos se van a presentar para que los conozcamos vienen de varios y distintos países del mundo, yo aquí tengo solamente los nombres así que les voy a pedir a ellos que cuenten de dónde vienen, y por supuesto si digo el nombre bien.

[ Alumnos de intercambio ]

Hay otras compañeras que parece que no han llegado y son de Italia, estarían presentándose el próximo Taller de Amereida.

Bueno a todos chicos que sean muy bienvenidos y esperamos que este tiempo que estén aquí en la escuela sea un tiempo extraordinario y esperamos también que para todos los otros el tiempo que viene ahora de travesía sea un tiempo extraordinario. Bienvenidos

Manuel Sanfuentes:

Acerca de la Entrega del Taller: Se acuerdan de esa premisa que siempre tenemos en mente de la «palabra y acción» como una unidad…?; bien, si la confrontamos con la situación de un presente muy actual, tendríamos un nuevo axioma que sería: «palabra, acción y registro». Se trata de esa observancia actual de tener el registro de lo que se lleva adelante. Hasta ahora, del registro de estas clases se encargan los mismos profesores que llevan este taller; lo que significa que esta dimensión de recoger lo dicho en la clase ya está garantizada. Pero ¿qué dice cada alumno, más allá de registrar esta situación? ¿transcribe sólo un dictado, copia, etc.?

Cambiamos esta vez el modo de recoger lo cursado a través de la presentación por parte del alumno de un tema que él toma de cada clase; el taller tiene una dimensión amplísima de tópicos que en él se tratan; de ellos, el alumno debe reconocer algún tema, nombrarlo y tratarlo expositivamente, todo esto en la parte superior de la página; en la inferior, debe establecer un sistema notacional de la clase. Es decir, la clase no se transcribe literalmente, sino que ella se trae a través de las notas que vinculan el tema elegido y lo tratado en la clase misma. El horizonte que reune a ambas partes variará de acuerdo al modo de vincular y a las relaciones entre tema y notas.

Cada tema-clase tendrá la extensión de 2 dobles páginas; la primera es la relación tema-notas y la segunda –si bien se continua si quiere– es página de gracia o comodín.

De alguna manera este sistema notacional puede permitir al alumno abordar las cuestiones que en su propio taller –arquitectura o diseño– son tratadas para establecer una reflexión de lo que el Taller de Amereida puede otorgarle a la formación y construcción del oficio.

Hago aquí mismo una nota a lo que se dice: Un trabajo gráfico-plástico-poético realizado por Godofredo Iommi y Claudio Girola, el Tratado de la Santa Hermandad de la Orquídea. La tesis poética de godo era que «la poesía es apenas la nota de un texto indescifrable», y literalmente, construyen unas páginas en las que se visualiza un texto grabado en seco, ilegible, blanco que tiene en el cuerpo de ese texto los signos de unas notas que a pie de página se leen, y lo que se lee es un poema cada vez; así, la poesía entonces se ubica como la disgresión de un cuerpo mayor e inatrapable. Esto ilustra de alguna manera el modo de abordar creativamente las relaciones formales entre las dimensiones de palabra, dibujo y forma; las mismas con que cada cual habrá de habérselas.

Fundamentalmente me voy a referir a un huésped de nosotros que se llama María Berríos, ella es socióloga y trabajó con Lissete Lagnado en la curatoría de la exposición Desvíos de la Deriva. Experiencias, Travesías y Morfologías en el Museo Reina Sofía en Madrid. María va a presentar hoy día cómo abordaron el tema de la muestra en torno a la problemática también de nuestra escuela. Entonces yo hice algunas notas que podrían aproximarse a ciertas cosas que han sido tocadas allí. Voy a ir leyendo… María se va a demorar un poco más.

Para comprender el fenómeno de la deriva, la phalène y los entremados de la ciudad, que es el trasfondo de la exposición del Reina Sofía que María nos va a presentar, quisiera ir a un momento histórico de la ciudad que se transforma para hacer aparecer la capital, o cuando ella se vuelve capital.

Nos remitimos a mediados del siglo XIX cuando Haussmann lidera un proyecto de saneamiento urbano en París y que cambia radicalmente el aspecto de la capital: jardines nuevos, boulevares, alcantarillado, etc.; al mismo tiempo que demuelen antiguos barrios en donde se producían algunos focos revolucionarios.

La ciudad cambia, la ciudad se abría, se aereaba; surge la concentración, la multitud; el verse cara a cara mudos en el tranvía, una experiencia nueva. Es decir, la ciudad ejercida y habitada por sus ciudadanos. En ella un personaje distinguido y señalado por Charles Baudelaire, un personaje llamado el “flâneur”, el verbo es callejear, el callejero que vaga por la ciudad. Aquí una nota de Baudelaire, del Spleen de París:

“La multitud es su dominio, como el aire es el del pájaro, como el agua es del pez. Su pasión y su profesión es adherirse a la multitud. Para el perfecto paseante, para el observador apasionado, es un inmenso goce elegir domicilio entre el número, en lo ondeante, en el movimiento, en lo fugitivo y lo infinito. Estar fuera de casa, y sentirse, sin embargo, en casa en todas partes, ver el mundo, ser el centro del mundo y permanecer oculto al mundo; tales son algunos de los menores placeres de esos espritus independientes, apasionados, imparciales, que la lengua sólo puede definir torpemente”.

Este modo de abordar la ciudad y de cómo ella se nos presenta, es uno de los elementos que constituyen la modernidad que a partir de Rimbaud, Edgar Allan Poe y Baudelaire mismo, se inaugura como una experiencia nueva. Por ejemplo, “Los Traperos” (Les Chiffonniers, de Baudelaire), que nacen en esa época  a partir de los desechos industriales que la sociedad comenzaba a generar –también una experiencia que no existía. Experiencias de lo nuevo, ya advertidas por Rimbaud cuando decía: “pidamos al poeta lo nuevo”.

Bien, la experiencia de la ciudad nos otorga sus claves, su entramado. El flâneur es el personaje de dicha experiencia incipiente. Esto conduce a ir a la ciudad, habitarla, habitar su modo de aparecérsenos, de abrirse. Desde ahí surge esa idea, más allá de la modernidad todavía, que es la de atravesarla; no en su entramado urbano, sino en un ir por ella en pos de una experiencia que la revela en su propio presente.

La phalène es un ir en ella en la propia consumación de su realización. Habitar la multitud y el todos bajo la premisa de lo colectivo. Como un poema hecho por todos, que tiene su existencia sólo allí cuando acontece, sin perspectivas ni consecuencia.

La exposición de Madrid presenta también un modo de abordar la ciudad, a partir del francés Guy Debord, llamado las derivas situacionistas: caminatas por la ciudad sin un objetivo específico… se trataba de experimentar la ciudad como una psicogeografía. Un modo nuevo de mirar la ciudad no como una construcción o fachada, sino como una experiencia humana.

Phalène y deriva contrapuestas para verse una a otra. La primera es una experiencia nuestra como Escuela, inaugurada por Godofreo Iommi y ejercida por nosotros cuando el tiempo lo pide; y la Deriva como un acto europeo de volver a ver la ciudad como un hecho vivo.

Sin embargo la phalène y este modo nuestro de ir, nos ha presentado, a la vez que la ciudad, el continente americano entero. Nuestra experiencia de oficio y poética es con la ciudad y ella en América. Por eso las travesías que van al continente, van a encontrarse con esa magnitud mayor. Así tenemos en Amereida el gaucho matrero que recorre la pampa en su máxima amplitud; ahí donde se da el saludo más vasto.

Carlos Covarrubias:

Que buena estas brisas del comienzo del taller, tienen que ver con la primavera con las fiestas que ya pasaron o siguen pasando. Tienen que ver con la fruición, fruta. Hay algo que es básico para el tiempo de travesía. Algo profundamente poético sobre lo que es la travesía.

Acerca del dibujo de América: Resulta que es como un racimo de uvas, parado hacia arriba. Y por qué esto, de alguna manera que trajo tantas risas. Ustedes saben que desde Oslo a Porto hay un Chile. Esa es la distancia que hay entre Oslo y Porto en Portugal, casi un Chile completo.

Esta Escuela hace travesías, las hace en verano. Y para qué las hace, por qué las hace y de dónde las hace. Hay una linda frase de Amereida que dice. “Para palpar el presente de lo leve es que mañana partimos a recorrer América”. Es preciosa.

Esto es lo que le vamos a contar nosotros como Escuela a nuestros huéspedes, se lo vamos a contar, a mostrar, a entregar como un regalo de nuestra escuela. Entonces las palabras claves: palpar, presente, leve, partimos, recorrer y América.

America la podríamos escribir, así: «ame» de amor y rica. Entonces, estas son las palabras que nos apoyan para realmente salir poéticamente a recorrer America, para realmente desarrollar, cuidar, conformar un ojo capaz de la extensión. Un ojo capaz de abordar la extensión, es decir, un ojo sagaz, de tal modo que entre en los arcanos de la condición humana. Un ojo tan imaginativo que es capaz de preguntarse por algo como esto: America.

¿Hoy cómo lo hace? Lo hace así: palpando, palpando a alguien. Se acuerdan de los juegos de niño, que había que descubrir, reconocer quien era Este, con los ojos cerrados y se podía palpar. (…) Es con esa manera de abordar las cosas: palpando, porque no se va a dar con que Este conocido de antemano. Se va a algo que hay que tratar con todo cuidado, con todo temple. Palpar. No pescar, agarrar, tocar; palpar.

Pero, ¿palpar qué? El presente. Es decir, lo que esta ahí tal cual como Este.  y eso se reconoce y se palpa. No para modificarlo, no para transformarlo en otra cosa que nosotros queremos que sea así. Es sencillamente para reconocer algo que esta ahí tal como esta. …esta es la fórmula, ahí (señala palpar y presente).

Pero, ¿el presente de que? De lo leve. Una de las magníficas palabras de esta fórmula. Una amada palabra nuestra, de siempre, para siempre. Lo leve. Yo pensaba cuando hablaban ahí, de lo leve. Pensaba Ser tan leve, por ejemplo, el pájaro en el aire, como el pez en la profundidad del océano? Me parece que si. Condiciones tan distintas: el pez, bajo la presión, la oscuridad del océano con su manera sinuosa, nadando, con ese aire tan extraño; o el pájaro que siempre nos da la gran envidia de su libertad y su manera de apenas estar en esta tierra.

Cuatro, partimos. Qué magnífica palabra es cuando un grupo, un conjunto de personas es capaz de decir: partimos. Damos parte. Esa emoción que tiene partir. Esa emoción que existe en el hecho de decir: hoy parto ahí, hoy partimos a tal lugar, por tanto tiempo.

Y  partimos a recorrer America. Como ese andar, como decía Manuel, ese vuelo quebrado y anhelante. Recorrer, que no es el recorrer de un grupo de turistas. Que no es el recorrer de un geólogo buscando la mina correcta de cobre. Es un recorrer a la manera de un vuelo quebrado y anhelante. Para encontrarse con una extensión que nos propone algo de nuestro origen y de nuestro destino. Esta magnífica pregunta que todo humano ha de hacerse: Quién soy? O que es esto? que es esto de ser nacido en America?

Seis y nuestra America, que la dibujamos así. Y que cuando la nombramos la palabra, todos sabemos que America es esto, mas esto y mas esto; pero que también America es con su mar interior, con su mar Pacífico, acá; con su otra orilla, por aquí, a lo mejor estaría China, etc. Y finalmente, con respecto a esta America, que le da figura al mundo y lo redondea, y lo hace habitable, es decir, si uno piensa como niño, si uno se pone a caminar con el mundo, camina y le da la vuelta tranquilamente, sin despegarse en ninguna parte, porque el mundo es redondo y funciona de lo mejor. Y America vino a ofrecerle al mundo de ella su redondez y su máxima habitabilidad.

References

References
1 Especificaciones Entrega Amereida Trimestre III 2010

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