Clase 7 Trimestre II 2009
Manuel Sanfuentes: Querido Jaime y para todos nosotros:
Habrás de olvidar este día y este minuto cuando en el futuro –a tientas– se remita tu memoria a este instante conciente y decidido en que el Taller y la Escuela te despiden como a un hermano que busca afuera las entrañas de esa misma hermandad.
He intentado yo entre palos ciegos ahondar en aquello que nos sobrecoge y de lo cual hemos sido tomados.
He buscado aquella naturaleza que nos despoja del conocimiento y nos conduce a la plétora de nuestras propias calamidades.
He leído tristemente, sin caer nunca en el acierto cabal que jamás he conseguido.
He olvidado también aquel día en el que Circe –la hechicera– demoraba los días del regreso para exaltar precisamente esa ausencia.
Así como cada lengua es una casa, la nuestra os habla así… completamente.
Estás al frente y no estás en unos días y la memoria del verbo que pronuncia resuena ya como si estando nos hablaras de ese verso que se ocupa de lo que permanece…
Carajo, la locura de Hölderlin es exacta a la niñez de Rimbaud; la luz que a todo hace transparente nos exhibe su interior y nos lastima cuando el presente ya no existe cuando se ha ido.
El lugar no es la respuesta, la lengua sí; incluso cuando se ama –motor debo decir–; Diotima, Madame, Su… que trazan el camino de lo ignoto, indecible e indejable.
Es curioso, me corriges: en la dilucidación de alguna heredad –o reconocimiento, suelo– el poema Devoción se nos acaba con un «ya no más»; caduca así el propio testamento, se cierra la posibilidad del continuo pero, creo, se abre lo posible y lo discontinuo.
Como dice Mallarmé, Don del Poema.
«Entonces volveré a mirarte sorprendido,
escuchando como otrora,
el dulce canto, las voces, los acordes del laúd».
Así despide el poeta alemán en su Der Abschied; luce así como una orla lo que se entiende como el fin del poema –su remate.
Te oí cierta vez que no se vuelve, que el viaje es circular y la vuelta otra manera de permanecer yendo.
Amigo, un abrazo de a entre líneas; que esta ida vuestra nos corrobore en esa memoria de lo ausente que no calla…
su completamente poesía.
